A nadie se le escapa
hoy que los analgésicos y antiinflamatorios sintéticos que se recetan para combatir
el dolor y la inflamación en osteoartritis, artrosis, artritis reumatoide, asma
y otras dolencias que implican respuestas inflamatorias excesivas por parte del
organismo producen con frecuencia efectos secundarios adversos que pueden empeorar
el estado general del paciente e, incluso, conducirle a la muerte como ocurrió
en el caso de miles de personas que tomaron
Vioxx antes de que fuera retirado
por las autoridades sanitarias, grave asunto al que hemos dedicado ya amplia información
en la revista.
No es pues de extrañar que en los últimos años se buscaran
alternativas más eficaces -y, sobre todo, más seguras- y se volviera la vista
de nuevo hacia los ácidos grasos poliinsaturados omega-3, durante largo tiempo
considerados la opción más eficaz para tratar las inflamaciones y que se dejó
un tanto de lado porque el tratamiento terapéutico requería una ingesta importante
para ser eficaz con la rapidez que exigen algunas patologías. Sin embargo, hoy
existen afortunadamente productos naturales muy ricos en omega-3 que han resuelto
el problema. Son los casos de los aceites de foca, pescado, algas, lino y, sobre
todo, del
Aceite de Krill NKO que obtiene la empresa
Neptune Technologies
& Bioressources y del
LipoEsar, un compuesto lipoproteico extraído
de un pescado marino parecido a la sardina que se captura en el Atlántico norte
-el
S. Pilchardus- y se elabora mediante procesos biotecnológicos no desnaturalizantes.
De todos ellos hemos hablado ya en estas páginas.
Posibilidades excelentes
a las que ahora se une un nuevo producto procedente de las aguas de los mares
australes y que no es sino un extracto lípido que se obtiene de un mejillón, en
concreto del
Perna Canaliculus o mejillón de labio verde que se produce
en Nueva Zelanda y que según una veintena de estudios clínicos llevados a cabo
en diversas universidades es ¡unas 200 veces! más eficaz que el mejor de los aceites
de pescado y entre 100 y 200 veces más potente como antiinflamatorio que otras
sustancias naturales a las que se atribuyen también propiedades antiartríticas
incluyendo las cápsulas que contienen polvo de este mismo mejillón. Y sin provocar
efectos secundarios indeseados ni reacciones alérgicas de ningún tipo.
Un
aceite que ya se puede encontrar en las herboristerías de España y de media Europa
además de en Australia, Japón, Israel, Corea del Sur y Estados Unidos en forma
de cápsulas bajo el nombre comercial de
Lyprinol. Hablamos de un producto que
tiene una combinación única de ácidos grasos que ha demostrado ser un remedio
natural muy eficaz y seguro para tratar los procesos inflamatorios patógenos y
ayudar notablemente en dolencias tan dispares como la artritis y el asma.
EL SECRETO DE LOS MAORÍES El interés científico por el mejillón de
labio verde se remonta a hace poco más de 30 años cuando se comprobó que las tribus
maoríes de la costa de Nueva Zelanda que consumían grandes cantidades de estos
moluscos crudos presentaban una incidencia de casos de artritis y otras enfermedades
inflamatorias muy baja en comparación con los maoríes que habitaban en las regiones
interiores del país y con los neozelandeses de origen europeo y, además, gozaban
de muy buena salud en general. El hecho llamó la atención de diversos investigadores
-no sólo del país sino de Australia, Reino Unido y Japón- que decidieron profundizar
en las virtudes que, suponían, debía tener dicho molusco. Y no tuvo que pasar
mucho tiempo para que constataran que dichas bondades terapéuticas se debían a
la excepcional composición del
perna canaliculus -muy rico en ácidos grasos y
en carotenoides, como veremos a continuación- por lo que desde entonces sus esfuerzos
se centraron en elaborar distintas preparaciones con las que hacer estudios clínicos
para demostrar su eficacia terapéutica en los procesos inflamatorios.
Los primeros
productos serían preparaciones en polvo de mejillón seco pero los investigadores
comprobaron pronto que en el proceso de preparación los principios activos desaparecían
en gran medida con la exposición al calor y al oxígeno. Además el producto final
olía bastante mal. Tiempo después se lograría un extracto de polvo seco que no
olía tan mal y con él se llevó a cabo el primer estudio clínico importante -lo
dirigieron los doctores
Robin y
Sheila Gibson, investigadores del
Hospital Homeópatay del Departamento de Cirugía del Hospital Victoria en Glasgow (Escocia)- que
demostraba que el extracto de polvo del
perna canaliculus tiene un efecto terapéutico
sustancial en ciertas formas de artritis aunque no se pudieron aislar sus componentes
activos. Ya en 1992 otro investigador, el doctor
Henry Betts -científico principal
del Laboratorio de Investigación de Reumatología del
Hospital Reina Isabel en
Adelaida (al sur de Australia)- descubrió que algunas de las sustancias del mejillón
de labio verde en polvo eran las de mayor poder antiinflamatorio de cuantas tenía
en su laboratorio. Sin embargo, debido a que el sistema de extracción de las sustancias
no era el más adecuado tampoco en este caso eran lo suficientemente puras como
para que Betts pudiera identificarlas.
Pues bien, tales inconvenientes se solventarían
cuando los investigadores desarrollaron un proceso exclusivo de extracción hoy
patentado -conocido como
Extracción de Fluidos Supercrítico con CO2- con el que
pudieron aislar, concentrar y estabilizar los lípidos activos de ese mejillón
y así retenerlos para producir los beneficios deseados sobre la salud de manera
consistente. Pero antes de centrarnos en la explicación del peculiar y patentado
proceso de elaboración de
Lyprinol -que es el producto final- cabe decir que los
mejillones con los que se elabora son cultivados en las prístinas aguas del parque
nacional marítimo de Marlborough Sound en Nueva Zelanda, celosamente protegidas
por el Gobierno. Además se da la circunstancia de que el plancton del que se alimentan
estos moluscos está sometido a mayores niveles de radiación solar que el que habita
en otras aguas del planeta por lo que este plancton en concreto produce altos
niveles de antioxidantes para protegerse de los efectos dañinos de tal cantidad
de radiación. Y cuando los mejillones de labio verde cultivados en la zona ingieren
ese plancton absorben a su vez ese "mecanismo de protección" y se convierten en
portadores de esos antioxidantes. Y es que eso de "somos lo que comemos" también
es aplicable a los mejillones de labio verde cultivados en las aguas de Oceanía.
Añadiremos que es tal el grado de protección de esta zona marítima por las autoridades
neozelandesas que incluso los barcos que se encargan de recoger los mejillones
son específicamente equipados y sellados para no contaminar las aguas. Una vez
en ellos y debidamente refrigerados los moluscos llegan a la centrifugadora de
la fábrica en menos de dos horas y pasan por una serie de procesos que permiten
conseguir -mediante un ácido estabilizador procedente de fruta natural- un polvo
que luego es congelado en seco. Después ese polvo se lleva al laboratorio y de
él -mediante dióxido de carbono líquido y sometiéndolo a temperaturas de -70ºC
y presiones de 350 bares- se separan sus compuestos y, en particular, las fracciones
no lípidas. Tras varias horas de procesamiento la presión y la temperatura son
devueltos a valores normales y lo que queda es un compuesto -el extracto lípido
del mejillón de labio verde- del que se han eliminado los metales pesados y las
sustancias contaminantes que pudiera contener en bruto. Este extracto se combina
finalmente con aceite de oliva farmacológicamente graduado y, por último, se encapsula
para su comercialización como suplemento dietético concentrado, estabilizado,
altamente purificado, con todos sus principios activos intactos, de elevada calidad
y completamente inocuo.
Desde entonces una veintena de estudios clínicos han demostrado
que los excepcionales componentes de este extracto de aceite de mejillón de labio
verde lo convierten en un antiinflamatorio altamente efectivo para el alivio de
los síntomas de la artritis, el asma y otros tipos de inflamaciones. ¿Y cuáles
son los extraordinarios ingredientes de ese mejillón? Pues básicamente ácidos
grasos poliinsaturados y antioxidantes. Veámoslo más despacio.
UNA EXTRAORDINARIA COMPOSICIÓN
Por resumirlo en una sola
frase diremos que el extracto lípido de mejillón de labio verde -lo que comercialmente
se conoce como
Lyprinol- es un suplemento alimenticio único compuesto por ácidos
grasos y carotenoides extremadamente activos que optimizan la bioquímica corporal
ayudando así a evitar y/o mitigar los procesos inflamatorios crónicos. Y es que
además de altos niveles de los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA contiene una excepcional
combinación de diferentes lípidos -al menos diez tipos diferentes de esteroles
marinos-, una treintena de ácidos grasos saturados y monoinsaturados, y seis ácidos
grasos poliinsaturados omega-3 eicosatetraenoicos (ETA) -cuatro de los cuales
son muy raros en la naturaleza- que han demostrado una potente actividad antiinflamatoria
y antiartrítica. Esos cuatro ácidos grasos tan extraordinarios y apreciados por
la medicina nutricional son conocidos como C18:4, C19:4, C20:4 y C21:5 y son potentes
inhibidores de la vía pro-inflamatoria lipooxigenasa (LOX) donde son producidos
los leucotrienos que son los elementos responsables de la iniciación y extensión
del proceso inflamatorio por todo el cuerpo. Pero este excepcional extracto marino
también inhibe otra vía inflamatoria: la vía ciclooxigenasa (COX) conocida por
la producción de
prostaglandinas y
tromboxanos (sustancias también relacionadas
con los procesos inflamatorios).
Obviamente tal riqueza en omega-3 optimiza la
bioquímica corporal de quien ingiere el producto ya que equilibra la relación
entre ácidos grasos omega-3 y omega-6 evitando de esa forma la proliferación de
disparadores pro-inflamatorios (uno de los omega-6, en concreto el
ácido araquidónico,
es una de las sustancias que pone en marcha los procesos inflamatorios en el interior
del organismo como veremos más adelante). Además esta combinación lipídica contenida
en el
Lyprinol hace que -según un estudio llevado a cabo en el año 2000 por los
doctores
Michael Whitehouse -de la
Universidad de Queensland (Australia)- y
George
Halpern -profesor emérito de Medicina de la
Universidad de California (EEUU) y
de la Escuela de Medicina China de la
Universidad de Hong Kong- sea hasta 200
veces más efectiva en la reducción de la inflamación que cualquier otro aceite
marino que contenga ácidos grasos poliinsaturados.
Por otro lado, como adelantábamos,
este extracto contiene también diferentes tipos de carotenoides procedentes del
plancton con el que se alimentan los mejillones de labio verde del parque marítimo
de Marlborough Sound y que son los responsables de darle al producto su característico
color anaranjado oscuro. Los científicos han descubierto que además de como agentes
antiinflamatorios estos carotenoides actúan como antioxidantes que circulan dentro
del cuerpo atrapando radicales libres y protegiendo así al organismo contra los
daños que éstos pudieran causar además de impedir la degradación por oxidación
del efecto antiinflamatorio del extracto. Que también contiene, aunque en menores
cantidades, hierro, betaína y glicosaminoglicanos.
Agregaremos que cada cápsula
de
Lyprinol contiene 100 mg de aceite de oliva monoinsaturado, 50 mg de extracto
lípido marino de
perna canaliculus y 0,225 mg de vitamina E natural.
POTENTE ANTIINFLAMATORIO
¿Y cuál es la clave de su eficacia?,
suponemos se preguntará el lector. Pues su capacidad para inhibir dos vías distintas
de respuesta inflamatoria -la
lipooxigenasa y la
ciclooxigenasa- que pone en marcha
el organismo. Pero vayamos por partes. Todos, alguna vez en nuestra vida, hemos
sufrido la inflamación de alguno de nuestros tejidos (por una rotura ósea, por
un corte, por una quemadura, por un microorganismo, por una reacción de hipersensibilidad
a alguna sustancia, por una alteración vascular, etc.) y conocemos perfectamente
sus síntomas: hinchazón, calor, dolor, enrojecimiento, rigidez o pérdida de movilidad
cuando se produce en una articulación, etc. Lo que dice la literatura científica
es que la inflamación (del latín
inflammatio, encender, hacer fuego) es una respuesta
inespecífica frente a una agresión física, química o biológica que sufre el organismo
y está generada por agentes inflamatorios como las ya mencionadas
prostaglandinas-que producen vasodilatación, fiebre y dolor-, los
tromboxanos -que generan agregación
plaquetaria y vasoconstricción- y los
leucotrienos -que son agentes broncoconstrictores
y promueven la adherencia leucocitaria y la quimiotaxis en el lugar de la lesión-.
Una respuesta inflamatoria que tiene lugar sólo en tejidos conectivos vascularizados
y cuyo fin es aislar y destruir el agente dañino así como reparar el tejido u
órgano dañados mediante el acúmulo de fluidos y leucocitos en el espacio extravascular
de la zona en cuestión. El problema pues sólo surge cuando esa respuesta defensiva
y de protección se mantiene durante meses, cuando se convierte en una circunstancia
crónica o cuando se dirige tanto hacia agentes dañinos como a elementos no dañinos
de manera que se acaban generando lesiones en tejidos u órganos que estaban sanos.
Por tanto, en el contexto correcto, la habilidad del cuerpo para producir inflamación
es realmente positiva y fundamental para la buena salud del organismo pero, como
se suele decir, mucho de algo bueno puede convertirse en un problema. Es el caso
de dolencias como la artritis reumatoide, la osteoartritis, el asma o los estados
hipersensibles que preceden al shock anafiláctico, causadas por respuestas inflamatorias
indeseadas.
Pues bien, como hemos dicho existen dos vías metabólicas responsables
de la inflamación en el organismo: una es la vía LOX (lipooxigenasa) y otra es
la vía COX (ciclooxigenasa). Ambas se ponen en marcha tras una agresión al organismo
-o tras lo que el organismo considera una agresión- a partir de un conocido ácido
graso insaturado: el
ácido araquidónico. Se trata de un omega-6 que por oxigenación
forma sustancias nuevas que ayudan a desencadenar y mantener la inflamación. En
el caso de la vía LOX esas sustancias neoformadas son los
leucotrienos mientras
que la vía COX produce
prostaglandinas y
tromboxanos. Y cuando una de estas vías
-o las dos- funciona mal, produciendo una cantidad excesiva de estas sustancias,
se forma una inflamación indeseable (por ejemplo, las personas que padecen enfermedades
autoinmunes producen demasiados
leucotrienos). Es entonces cuando al paciente
se le recetan antiinflamatorios sintéticos como el
ibuprofeno, el
naproxeno o
la
aspirina que, en el mejor de los casos, logran inhibir la vía
ciclooxigenasapero -además de provocar serios efectos secundarios- no actúan sobre la otra vía
inflamatoria. De ahí que se lanzara al mercado una nueva clase de medicamentos
que se llaman
antileucotrienos -para tratar, por ejemplo, el asma- aunque con
las mismas limitaciones: en este caso no corrigen la actividad COX y también producen
efectos secundarios importantes.
En suma, la situación es la siguiente: existen
en el mercado fármacos que tienen una eficacia antiinflamatoria limitada y que
producen reacciones negativas graves en el organismo pero que se siguen prescribiendo
como la única solución para aliviar los procesos inflamatorios. Y sabido esto
se puede valorar en su justa medida la extraordinaria importancia de este milagro
marino que es el extracto lípido de mejillón de labio verde, el único producto
natural conocido -que sepamos- cuyos principios activos logran inhibir al mismo
tiempo ambas vías inflamatorias; y sin provocar efectos secundarios. Y es que
cada uno de sus principios tiene efectos diferentes sobre dichas vías inflamatorias.
Por ejemplo, los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA contrarrestan en el interior
del organismo la actividad pro-inflamatoria de los ácidos omega-6. Por tanto,
su mera presencia evita la producción excesiva de sustancias pro-inflamatorias.
Además un particular ácido graso omega-3 ETA presente en este mejillón -el
tetraenoico-
es virtualmente idéntico al
ácido araquidónico y consigue "engañar" al organismo
que, en este caso, no pone en marcha la formación de nuevas sustancias pro-inflamatorias
como sí haría el verdadero
ácido araquidónico. El resultado es una poderosa combinación
de sustancias que inhiben el metabolismo inflamatorio en sus dos vías y ésa es
la razón de que basten pequeñas cantidades de este extracto lípido para obtener
efectos antiinflamatorios.
Además se trata de un producto completamente seguro
aún tomándolo durante largos periodos de tiempo y la ausencia de efectos secundarios
es un sorprendente contraste respecto a los frecuentes y potencialmente graves
efectos secundarios que producen los medicamentos antiinflamatorios sintéticos
que van desde diarreas o estreñimiento a vértigos pasando por somnolencia, gases,
vómitos, náuseas, mayor susceptibilidad a quemaduras solares, problemas estomacales
-incluso úlceras-, dolor de cabeza, problemas cardiovasculares y hasta la muerte,
como ya hemos mencionado.
Y tampoco hay riesgo de sobredosificación. Diversos
investigadores de Australia trataron de inducir en ratones algún tipo de reacción
negativa suministrándoles dosis elevadas del extracto y no lograron causarles
ningún efecto secundario más allá de alguna náusea. Tampoco causa reacciones en
personas alérgicas a los derivados marinos o a los moluscos porque no contiene
ni proteínas ni carbohidratos, alimentos que clásicamente inducen las alergias.
Y como no lleva sal pueden tomarlo sin riesgo las personas que sufran de hipertensión
o sigan una dieta baja en sodio. En suma, se trata de un producto terapéuticamente
eficaz y seguro para tratar cualquier proceso inflamatorio. Eso sí, por precaución
se recomienda que las embarazadas o los niños menores de 3 años lo tomen sólo
después de consultar con un profesional de la salud.
PROPIEDADES CONTRASTADAS
Como dijimos anteriormente son
ya una veintena los estudios llevados a cabo con
Lyprinol en distintos países
a lo largo de todo el mundo lo que deja poco espacio a la duda de si el producto
es eficaz y seguro. Veamos pues algunos -no mencionamos todos por razones de espacio-
reseñando brevemente lo más significativo. Son éstos:

En un ensayo clínico a
doble ciego dirigido en 1998 por los ya mencionados doctores Robin y Sheila Gibson
en el
Hospital Universitario NHS de Glasgow (Escocia) que involucraba a 60 pacientes
-30 de los cuales tenían una clásica artritis reumatoide y los otros 30 evidencias
clínicas y radiológicas de osteoartritis-
Lyprinol no sólo redujo el dolor, la
hinchazón y la rigidez sino que además mejoró en sólo 3 meses la funcionalidad
de las articulaciones en el 76% de los casos de artritis reumatoide y en el 70%
de los de osteoartritis. De ahí que los investigadores concluyeran que el extracto
es efectivo en la reducción del dolor, la inflamación y la rigidez que producen
estas dolencias y que interviene en el mejor funcionamiento de las articulaciones
y del organismo en general.

Resultados similares se registraron en un estudio
llevado a cabo por investigadores daneses en el que se incluyó a trece pacientes
diagnosticados con osteoartritis en las dos rodillas y/o caderas. De los trece,
doce experimentaron ya alivio del dolor en la primera evaluación que les fue realizada
a las tres semanas de comenzar el tratamiento y los mismos resultados se mantuvieron
en la segunda evaluación tres semanas después. En este caso se observó que el
alivio del dolor venía acompañado de una mejora considerable de la capacidad de
movimiento. Sólo hubo una paciente que no tuvo una mejora significativa en la
funcionalidad de las articulaciones transcurrido el periodo de estudio (3 meses)
por lo que los científicos concluyeron que el extracto del aceite de mejillón
de labio verde puede ser un potente coadyuvante contra la osteoartritis.

Tales
resultados impulsarían una serie de estudios posteriores realizados por los ya
citados doctores Michael Whitehouse y George Halpern para evaluar la capacidad
de
Lyprinol en comparación con otros productos alimenticios a los que también
se atribuyen propiedades antiartríticas. Los resultados fueron espectaculares
ya que
Lyprinol demostró ser 200 veces más potente que el mejor de los aceites
de pescado (al menos que el que por tal se tenía cuando en el 2000 se realizó
la investigación), 125 veces más que el polvo de mejillón de labio verde, 175
veces más potente que el aceite de onagra, 175 veces más que el aceite de salmón
y 200 veces más eficaz que el aceite de lino en su capacidad antiinflamatoria
para tratar la artritis.

El doctor
Haeng Cho -de la
Clínica Médica Yonsei en
Seúl (Corea del Sur)- coordinó un estudio con ocho clínicas especializadas en
las que se realizaron varias pruebas durante dos meses. Se estudió a sesenta pacientes
con dolorosos síntomas de osteoartritis en las rodillas y caderas a los que se
administró dos cápsulas diarias del aceite de mejillón verde. Y tras ese breve
periodo de tiempo el 53% de los que padecían la inflamación crónica de sus rodillas
y el 80% de los que presentaban la osteoartritis en sus caderas reportaron un
importante alivio del dolor y una mejora de la funcionalidad de las articulaciones
afectadas. Tampoco se registraron efectos secundarios adversos.
-En la
Universidad
de Queensland (Australia) testaron las propiedades antiartríticas de
Lyprinolin vivo en cuanto a su capacidad para reducir los edemas asociados a poliartritis
inducidas en ratas. Pues bien, en poco tiempo se constató que reducía los edemas
en las articulaciones hasta un 93% más en comparación con los grupos de control
sin tratamiento que no experimentaron ninguna reducción de la hinchazón articular.
En otro estudio posterior los mismos expertos compararon este producto con la
Indometacina y el
Ibuprofeno -dos fármacos comúnmente empleados en esta patología-
y, administrado a las mismas dosis (5 mg por kg de peso al día), el producto superó
a los medicamentos sintéticos por 2 a 1.
-Los doctores
Alexander Emelyanov y
Peter
J. Barnes realizaron en la Facultad de Medicina Pavlov de la
Universidad de San
Petersburgo (Rusia) un estudio clínico de dos meses de duración a doble ciego
controlado mediante placebo sobre la efectividad del
Lyprinol en el tratamiento
de 46 personas con asma atípica (el asma asociada con las alergias). Los resultados
-publicados en
European Respiratory Journal en 2002- fueron considerados muy buenos
ya que en las 23 personas que recibieron las 2 cápsulas diarias de este extracto
-a las otras 23 se les administró un placebo- aumentó la capacidad pulmonar y
disminuyeron las dificultades para respirar así como los ataques y la inflamación
bronquial reduciéndose en un 50% la necesidad de usar inhaladores. Asimismo se
constató una disminución significativa en el sonido producido al respirar durante
el día y un incremento del flujo respiratorio por las mañanas. Y todo ello sin
efectos secundarios.
-En la
Universidad de Melbourne (Australia) comprobaron que
después de seis semanas siguiendo un tratamiento con este extracto se produce
un significativo aumento en el contenido de ácidos grasos omega-3 así como de
neutrófilos y una clara reducción de mediadores asociados con la inflamación.
Por ello los investigadores que llevaron a cabo este estudio concluyeron que este
extracto debería ser parte de un programa de prevención para el envejecimiento
y las enfermedades crónicas, incluyendo las cardiovasculares.
En suma, todo indica
que
Lyprinol es probablemente la mejor alternativa natural conocida hasta la fecha
para el tratamiento de dolencias inflamatorias como la artritis, la osteoartritis
o el asma. Después de más de veinte años de investigaciones las pruebas clínicas
demuestran que es más efectivo y seguro que otros para reducir el dolor y la inflamación
y que supera sobradamente las propiedades terapéuticas de los antiinflamatorios
no esteroideos sintéticos así como de otros remedios elaborados con aceites marinos
o vegetales que contienen ácidos grasos omega-3. Y también ayuda a prevenir problemas
cardiovasculares de forma más segura que los aceites de pescado ya que éstos inhiben
la formación de coágulos de sangre y pueden ocasionar una hemorragia excesiva
en caso de heridas.
Lyprinol, sin embargo, no afecta a la coagulación lo que implica
que es seguro incluso para quienes estén tomando anticoagulantes o para mujeres
en edad fértil.
Es más, hasta la piel se puede beneficiar de este extracto ya
que la protege de la radiación solar ralentizando el proceso de envejecimiento
natural. Y es que los carotenoides y los omega-3 presentes en él son esenciales
para una piel saludable ya que aceleran la curación de las heridas y previenen
y atenúan la formación de cicatrices. Asimismo, según estudios recientes, las
personas aquejadas de rinitis alérgica que han usado
Lyprinol en combinación con
antihistamínicos afirman sentirse mejor que cuando han tomado sólo el antihistamínico.
No hay aún pruebas clínicas que lo demuestren pero los testimonios de quienes
la padecen y lo han probado son indicios fiables de esa posible utilidad terapéutica.
Por otra parte, algunas de las mujeres que participaron en los estudios clínicos
para valorar la eficacia del
Lyprinol en artritis afirmaron que sus dolores menstruales
menguaron notablemente también al tomarlo. Tampoco hay pues pruebas clínicas de
que es así pero va a estudiarse próximamente.
Terminamos indicando que los efectos
de su ingesta suelen empezar a notarse entre las 2 y las 6 semanas de iniciado
el tratamiento siempre y cuando se tome de forma regular y diaria. Eso sí, no
confunda el extracto lípido marino del mejillón de labio verde con otros productos
a base de polvo de mejillón de labio verde. Aunque se obtienen del mismo molusco
son productos diferentes y, por ende, sus posibilidades terapéuticas. Baste indicar
que se necesitan 24.000 mg de polvo para conseguir la misma cantidad de principios
activos que 200 mg de extracto lípido. Huelga decir, por tanto, que lo más indicado
es optar por la presentación en forma de aceite.
Laura Jimeno
Propiedades de Lyprinol

Reduce
el edema.

Alivia
el dolor provocado por la inflamación.

Mejora
y/o previene los síntomas alérgicos.

Beneficia
la salud articular, respiratoria y cardiovascular.

Protege
la piel.

Apoya
las funciones cerebrales.

Puede
atenuar la depresión.

Ayuda
a reducir el riesgo de enfermedad coronaria.

Contribuye
a una mejora de la salud en general.
Indicaciones
del extracto lípido de mejillón de labio verde
Las evidencias clínicas apuntan que
Lyprinol es terapéuticamente
eficaz en el tratamiento de las alergias respiratorias, el asma, la estenosis
bronquial, la artritis reumatoide, la gota y la osteoartritis. Y se está estudiando
si es de utilidad en colitis ulcerosa, dismenorrea, dolores menstruales, enfermedad
de Crohn, espondilitis anquilosante, lupus, problemas cardiovasculares, psoriasis
y rinitis alérgica.