Cada fin de año nos proponemos
convertir el 1 de enero en el primer día de una vida
más sana que nos permita mantener una salud de hierro.
Y para conseguirlo nos prometemos perder peso y hacer
ejercicio. Pero tan importante como eso es desintoxicar
nuestro organismo al que, precisamente en estas fechas
navideñas y de Año Nuevo, sometemos a más de un peligroso
exceso sin darle tiempo para recuperarse entre festejo
y festejo. Y un organismo intoxicado, aunque delgado
y atlético, es caldo de cultivo para muchas dolencias.
Todos sabemos que durante las fiestas navideñas
y de Fin de Año se dispara el consumo de frutos secos,
aperitivos, galletas, dulces, tartas, pasteles, bombones,
mazapanes, turrones, confituras, helados, roscones de
reyes, embutidos, jamón, patés, queso, mariscos, carne
grasa, salsas, pescados grasos y todo tipo de fritos
sin olvidar el vino, la cerveza, los refrescos azucarados
con gas, el café, el té y todo tipo de bebidas alcohólicas
en cantidades no habituales y, de todo punto, insanas.
Estos excesos navideños suelen ser la gota que colma
el vaso de nuestra intoxicación. Por eso, a la alegría
de las fiestas suele seguir en la mayoría de las ocasiones
un sentimiento de hastío, pesadez y auténtico agotamiento
físico. Aparece entonces el propósito de enmienda y
la decisión de hacer una dieta que en la mayoría de
los casos se abandona -por pereza o desilusión- antes
de que empiece a inclinarse la temida cuesta de enero.
Pues bien, como otras veces, les proponemos remedios
eficaces y a prueba de vagos para desintoxicar el organismo
y recuperar la figura perdida en Navidad.
Y como suele ser difícil asumir cambios bruscos en nuestros
hábitos lo más adecuado es empezar nuestra "nueva vida"
con una cura de desintoxicación que limpie nuestro organismo
y, después, plantearse un sistema de adelgazamiento
adecuado. Por supuesto, haciendo un hueco para caminar
al menos una hora cada día.
LA CURA CON
SIROPE DE SAVIA Y LIMÓN
Una forma inteligente de "ayunar"
y desintoxicar el cuerpo es hacer la cura con sirope
de savia y limón. Recordando, eso sí, que no se trata
de una forma de alimentación y, por tanto, no debe seguirse
más que entre siete y diez días. Tiempo suficiente -en
general- para desintoxicarse y eliminar buena parte
de los depósitos de grasa acumulados en el cuerpo. Además,
la mezcla de sirope de savia y limón contiene por sí
misma -y de forma equilibrada- la mayor parte de las
vitaminas, minerales, enzimas y demás oligoelementos
que el organismo necesita. Lo normal es que tras esos
diez días usted se deshinche, su cuerpo se haya desintoxicado
de manera importante -el grado dependerá también del
nivel de intoxicación de su organismo- y, además, pierda
entre cuatro y siete kilos. Y lo más importante: no
sólo no se sentirá cansado sino que comprobará que tiene
mucha más energía que antes, más ligero y con más ganas
de vivir. Incluso dormirá y descansará mejor. En cualquier
caso, y como siempre recomendamos, haga la cura bajo
la supervisión de su médico. No porque tenga peligro
alguno sino porque cada persona es un mundo y conviene
seguir los consejos de un profesional.
LA DIETA DEFINITIVA
Una vez desintoxicado el cuerpo,
lo recomendable es mantenerlo sano mediante una dieta
que nos permita controlar el peso y conservar la salud.
Pero, ¿qué dieta seguir? Pues la única que de verdad
nos consta que sirve para adelgazar sin pasar hambre,
sin pesar la comida, sin hacer deporte ni otro ejercicio
que el de caminar un poco todos los días, sin pastillas
ni diuréticos, es la Dieta Definitiva con la que miles
de nuestros lectores han perdido peso. Sus fundamentos
y normas están recogidas en el libro del mismo nombre
que se editó en junio pasado. En todo caso, para quienes
no la conocen recordamos que esta dieta permite tomar
las cantidades que se desee de casi todo tipo de frutas,
verduras, huevos, pescados, mariscos (excepto ostras
y vieiras), carne blanca y jamón york y serrano siguiendo,
eso sí, una serie de reglas básicas. Por ejemplo, la
fruta debe ingerirse siempre en ayunas y sola: jamás
durante o después de una comida; hasta una hora antes
del almuerzo se debe comer sólo fruta o zumos de fruta
naturales -la cantidad que se desee- pero nunca mezclando
las dulces con las ácidas; excepción hecha de los zumos
de las mañanas, a lo largo del día sólo se debe beber
agua -sin gas- y nunca menos de tres litros diarios,
además de las infusiones y el café descafeinado; la
carne, el pescado, el marisco y los huevos procure cocinarlos
al pavor, al horno, a la plancha, asados o cocidos antes
que fritos; las verduras y hortalizas, aliñadas si lo
desea, puede tomarlas solas, combinadas entre sí o como
acompañamiento de la carne, el pescado, el marisco y
los huevos. Y aunque puede asarlas, cocerlas o hacerlas
al vapor o al horno recuerde que se conservan mucho
mejor sus propiedades nutricionales cuando se comen
crudas; no pese o cuente la comida. En suma, puede comer
hasta saciarse pero no abuse tampoco y adelgazará antes.
En todo caso, si quiere conocer a fondo las razones
de por qué funciona tan bien lo mejor es que lea el
libro.
Con todo lo dicho podrá limpiar su organismo de manera
integral, mantener los kilos a raya, tener una dieta
equilibrada y recobrar la vitalidad. El resto depende
de usted. Pero háganos caso: no decaiga en su empeño
de cuidarse. Le va la salud en ello.
Alimentación
desintoxicante
También los alimentos pueden ayudarle en su propósito
de desintoxicar el cuerpo. Algunos estimulan la función
de los órganos excretores (riñones, intestinos, pulmones
y piel) así como del hígado. Se trata, fundamentalmente,
de los alimentos vegetales: frutas, verduras, hortalizas
y raíces. Y tienen además la ventaja de que, en general,
no generan residuos tóxicos; al contrario, por su acción
diurética facilitan la eliminación de los desechos e
impurezas de la sangre. Además, la mayor parte de las
frutas -por su alto contenido en fibra- suavizan la
mucosa intestinal y facilitan la evacuación al fluidificar
y alcalinizar la sangre. Por otra parte, contienen un
índice muy elevado de agua lo que favorece la disolución
de las sustancias que deben eliminarse.
En cuanto a los cereales, los integrales, además de
vitaminas del grupo B, aportan pectinas y otras fibras
alimenticias por lo que reducen el nivel de colesterol.
Y favorecen el drenaje ya que ayudan a la expulsión
de toxinas que se vierten a la sangre al inicio del
proceso depurativo.
Plantas
"depurativas"
Para eliminar toxinas una opción interesante son las
plantas depurativas, que pueden tener propiedades diuréticas,
fluidificantes de la sangre, estimulantes de la circulación
linfática, protectoras y desintoxicantes hepáticas,
reductoras del colesterol o sudoríficas. Destacan:
a) Las principales
plantas
diuréticas
son el té, la lespedeza, el ortosifón, la ulmaria, el
fresno, la vellosita y la rompepiedras.
b) Las plantas
protectoras y desintoxicantes del hígado
son la alcachofera, el cardo mariano, el diente de león,
el boldo, la lavanda, la ortiga, el rábano, el olivo,
la fumaria y el romero.
c) Los vegetales
fluidificantes de la sangre son el abedul,
el sauce blanco, el ajo, la cebolla, la papaya, la piña
tropical, el crisantelo, el espino albar, la vincapervinca,
el grosellero negro, el arándano, el cerezo, el gingko
biloba, el naranjo amargo, la vid roja, el castaño de
Indias y el ruscus.
d) Las plantas
estimulantes de la circulación
linfática son el meliloto y la albura de
tilo.
e) Las plantas
reductoras del colesterol son el llantén,
el lino, la ispágula, la zaragatona, la malva, el malvavisco,
la onagra, el crisantelo y el harpagofito. Y,
f) Las plantas
sudoríficas (que
hacen sudar) son la bardana, el saúco, el tilo y la
borraja.
Controle
el consumo de productos navideños
Las fiestas navideñas y de Año Nuevo se caracterizan
en muchos casos por la celebración de numerosas comidas
que, en razón de la época, suelen ser además notablemente
más copiosas. Y no sólo eso, se caracterizan igualmente
por el amplio consumo de productos "típicos" de esas
fechas: turrones, mazapanes, polvorones, confituras,
tortas, roscones de reyes, rosquillas, peladillas, piñones,
fruta escarchada, mantecados, yemas, etc. Pues bien,
contra la extendida creencia de que esos productos apenas
hacen daño va siendo hora de dejar claro que, por el
contrario, elevan notablemente el colesterol "malo"
y los triglicéridos. Y si engordan mucho tomados solos
lo hacen aún en mayor proporción cuando se ingieren
en una comida con alimentos grasos. Sea consciente de
ello.
Qué duda cabe de que su paladar disfrutará de un apetecible
cochinillo, un suculento cordero lechal o una excelente
carne roja pero sus arterias no. Como tampoco será un
regocijo el consumo de marisco si usted tiene problemas
con el ácido úrico. Y no digamos si es diabético pues,
por más que algunas marcas le ofrezcan "dulces navideños
sin azúcar", su glucosa se elevará si se deja llevar:
no contendrán azúcar pero siguen siendo hidratos de
carbono.
El problema de las "comilonas navideñas" no es que subamos
una talla -que también- sino que nuestros indicadores
vitales se disparen y nos den un susto. El control en
la mesa y fuera de ella es nuestro mejor aliado
.
Laura
Jimeno Muñoz