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| ¿NECESITA
ADELGAZAR Y NO LO CONSIGUE? |
¿Está harto
de probar todo tipo de dietas y productos? ¿Pierde quizás
unos kilos y los recupera al poco tiempo? ¿Le dice su
médico que su sobrepeso -o su obesidad- puede tener
causas genéticas y por eso no adelgaza? ¿Ha seguido
decenas de regímenes hasta el punto de considerarse
ya un "experto"... frustrado? ¿Es lector/a de todas
esas revistas y libros que le dicen cómo adelgazar...
sin éxito? Pues no pierda más el tiempo y lea este artículo.
Cada vez que llega la
primavera y uno se pone ropa más ligera empieza a verse
inevitablemente reflejado en los escaparates sin poderse
ya ocultar tras la ropa de abrigo propia de las temporadas
otoñal e invernal. Y claro, a mucha gente le entra la
depresión o el rubor. Es entonces cuando decidimos que
vamos a entrar en el bañador del año pasado... como
sea. Con lo que unos deciden ponerse a régimen, otros
ir al gimnasio o hacer deporte y los demás consultan
a expertos aunque ya lo hayan hecho anteriormente sin
que les funcionara. Razón precisamente por la que muchos
más ya ni lo intentan. "Mi nutrólogo -se oye
decir a mucha gente de forma habitual- me ha dicho
que la obesidad es una enfermedad y no tiene cura. Así
que,¿para qué me voy a molestar?" Pues bien, ¿es
eso así? Nos pareció absurdo preguntárselo a alguien
de fuera de la casa cuando nuestro director, José
Antonio Campoy, ha escrito un auténtico tratado
de Nutrición ya que eso es en realidad La Dieta Definitiva.
De ahí que hayamos decidido recoger sus impresiones
ahora que se acerca otra vez el buen tiempo.
-Cada vez que llega la primavera los kioscos se llenan
de revistas que proponen todo tipo de dietas para adelgazar
y las cadenas de televisión llenan los espacios de sus
programas con el tema del sobrepeso y la obesidad...
a la vez que anuncian todo tipo de productos: diuréticos,
laxantes, ansiolíticos, fibra sintética, etc. Y nunca
aportan nada nuevo o útil, siempre repiten lo mismo.
-Porque no pretenden dar respuesta a ese problema.
Sólo quieren vender revistas o captar audiencia porque
saben que el tema interesa y preocupa. Si lo que cuentan
no ayuda a quienes tienen ese problema les da igual.
Y claro, ¿a quién le va a extrañar que haya millones
de personas con sobrepeso u obesidad hartas de tanta
publicidad engañosa -cuando no falsa- y que, sin embargo,
"pican" una y otra vez en su desesperación por encontrar
una solución? Pero si hasta hay revistas dedicadas en
exclusiva a "enseñar" a la gente a adelgazar que aparecen
cada semana o cada mes cuando si supieran cómo hacer
adelgazar a la gente les bastaría sacar uno o dos números
y contarlo. Lo cierto es que no saben. Y si saben les
da igual porque lo que de verdad pretenden es publicitar
productos que en la mayor parte de los casos no sirven
para nada pero les permiten enriquecerse.
-¿No sirven entonces para adelgazar ninguna de las
dietas que se promocionan?
-La mayor parte de las dietas que aparecen en las
revistas con llamadas del estilo de "pierda 5 kilos
en tres días" sólo sirven para perder volumen y
líquido; y, consecuentemente, peso. Pero en cuanto se
dejan se vuelve a recuperar todo: la retención de líquido,
el volumen y, obviamente, el mismo peso anterior. Son
una engañifa.
-Pero hay multitud de métodos de adelgazamiento.
¿No sirve ninguno?
-La práctica totalidad de los métodos existentes pueden
encuadrarse en media docena. El más antiguo es el del
ayuno total. Es
decir, no ingerir alimento alguno durante un tiempo
para obligar al cuerpo a utilizar sus reservas. Y, ciertamente,
funciona porque el cuerpo pierde peso y volumen: líquido
retenido y grasa. Ahora bien, este auténtico "tratamiento
de choque" no puede prolongarse en el tiempo porque
se pierde también masa muscular. Es decir, al no poder
utilizar el organismo más que la grasa acumulada para
mantenerse, la falta de glucosa que aportan los glúcidos
o hidratos de carbono -imprescindible, entre otras cosas,
para el funcionamiento del cerebro- lleva al cuerpo
a tener que consumir proteína propia a fin de paliar
el problema. Paralelamente, si el ayuno es prolongado
y no se aporta nitrógeno proteico externamente desaparecen
los aminoácidos, tanto esenciales como no esenciales.
Ello lleva al organismo a reducir al mínimo la funcionalidad
del intestino, a disminuir la actividad física e intelectual
y al cese de la termogénesis adaptativa (por eso se
suele sentir a veces frío). Por supuesto, si el ayuno
se prolonga en exceso la falta de proteína llevaría
al coma y a la muerte.
En suma, el ayuno terapéutico funciona pero no es recomendable.
Bien está ayunar uno o dos días para desintoxicarse
pero no para tratar problemas de sobrepeso u obesidad.
-¿Cuál es el segundo método?
-El de las dietas líquidas.
Es decir, aquellas en las que sólo se toman líquidos.
Podríamos hablar, pues, de una especie de semiayuno.
La más conocida es, quizás, la de los
batidos.
Surgió a mediados de los años setenta y los primeros
preparados no estaban equilibrados por lo que provocaron
serios problemas de salud. Hoy sí lo están pero constituyen
una solución mediocre que aburre a cualquiera, causan
problemas por su falta de fibra y generan ansiedad porque
se pasa hambre (y eso sí que no tiene solución). Algo
que algunos pretenden "resolver" con ansiolíticos. Lo
que no es precisamente una buena idea.
Otra de las dietas líquidas más populares es la del
sirope de savia y limón.
Consiste en un preparado hecho con savia de arce y palma,
zumo de limón, canela y cayena picante que se diluye
en agua y se toma a lo largo del día en distintas tomas.
Salvo agua e infusiones (excepción hecha del café y
el té) no debe tomarse nada más. Se sigue entre 7 y
10 días. Uno se deshincha, pierde peso y se desintoxica
eliminando buena parte de los depósitos de grasa acumulados
en el cuerpo. Además, la mezcla contiene por sí misma
-y de forma equilibrada- la mayor parte de las vitaminas,
minerales, enzimas y demás oligoelementos que el organismo
necesita. Cuando se sigue durante el verano tiene la
ventaja de que puede tomarse en lugar del clásico refresco
con un poco de hielo. En todo caso, es más un efectivo
método de desintoxicación que de adelgazamiento aunque
tenga este efecto. Como tratamiento de choque es especialmente
útil.
Luego encontramos las dietas
de zumos y las hay para todos los gustos:
unas son sólo de frutas, otras de verduras y algunas
más, mixtas. En el caso de las de verduras uno puede
tomar cuantos zumos quiera (hasta 5 litros/día). No
así si se usan frutas ya que el exceso de azúcares nos
haría engordar. Adelgazan si se siguen suficiente tiempo
y con mesura pero tienen un problema: no se ingiere
proteína, razón por la que no pueden seguirse durante
mucho tiempo. Son buenas sólo, pues, para curas cortas.
En cuanto a las demás, como La
dieta de la sopa de tomate, La dieta del pomelo o La
dieta del limón, la verdad es que no
se justifica su popularidad. Sólo sirven para desintoxicarse,
perder algo de volumen, eliminar retención de líquido,
algo de grasa -poco- y, por ende, de peso. Pero lo normal
es que uno vuelva a recuperar lo perdido en cuanto empieza
a alimentarse normalmente.
-Entiendo. ¿Y cuál es el tercer método?
-Seguir una dieta vegetariana.
Inspirada en el Ayurveda hindú, sus reglas son
simples: no se puede comer ni pescado ni carne; los
alimentos deben tomarse crudos -especialmente las frutas,
frutos secos, verduras y hortalizas-, asados o cocidos,
pero nunca fritos; se prohíben el alcohol, el café,
el azúcar refinado, los cereales no integrales, las
especias picantes, la sal, los huevos y las bebidas
fermentadas así como las que contienen gas; se deben
tomar al menos dos litros de agua diarios y evitar los
alimentos enlatados y los que contengan ingredientes
sintéticos; y, finalmente, se debe ayunar una vez por
semana bebiendo sólo agua a lo largo del día.
En suma, más que una dieta se trata de una filosofía
de vida. Comer así implica un aporte calórico bajo y,
por tanto, la pérdida de peso es segura si no se abusa
con la comida. El único problema que puede presentarse
es la falta de proteína aunque puede resolverse mezclando
cereales con legumbres. O la falta de vitamina B-12,
lo que se resuelve tomando un suplemento o algas. En
todo caso, debería complementarse con huevos.
Ahora bien, deben seguirse las normas indicadas; de
lo contrario, puede incluso engordarse. Porque hincharse
a comer frutos secos, fruta -especialmente aguacate
o plátano-, legumbres o queso puede llevar también a
la obesidad.
-No ha hablado aún de las famosas "dietas disociadas"...
-Es, efectivamente, otro de los métodos existentes y
de los más popularizados. No buscan limitar el aporte
energético al organismo sino ocasionar una disrupción
de los mecanismos funcionales a fin de que el cuerpo
no pueda aprovechar eficazmente los nutrientes y obligarle
a utilizar sus reservas de grasa. Lo que se consigue
mediante la disociación de alimentos, es decir, no tomando
en la misma comida glúcidos y lípidos juntos. Tiene
la ventaja de que no se elimina ningún alimento pero
el problema es que el método sólo funciona si entre
una comida y otra se dejan pasar entre 8 y 12 horas.
Y eso es casi imposible. Porque si alguien toma cordero
asado con verdura para comer y de noche ingiere también
carne con verdura, no engordará. Pero si esa noche se
toma un plato de pasta, por ejemplo, al no haber transcurrido
tiempo suficiente ambos alimentos -lípidos y glúcidos-
harán que se asimile la grasa ingerida engordando.
-Pero son muchas las dietas disociadas que existen,
-Cierto, pero todas basadas en esas premisas que acabo
de mencionar. La llamada
Dieta de Antoine, por ejemplo, se basa
en consumir un solo tipo de alimento al día. Así, verduras
los lunes, carne los martes, huevos los miércoles, etc.,
sin mezclar. Y es verdad que así se adelgaza pero el
desequilibrio al que se somete al cuerpo produce tales
problemas -sobre todo, intestinales- que no recomendaría
a nadie hacerla. La igualmente conocida Dieta
del ejército israelí es similar a la
anterior pero con la diferencia de que se toma el mismo
alimento dos días seguidos: dos días sólo carne de ave,
dos días sólo manzanas... Tiene los mismos inconvenientes
que la otra pero agudizados. Sin olvidar el cansancio
que produce comer así. La Dieta
de Lady Di -que ignoro si se llama así
porque la siguió ella alguna vez o porque a su inventor
se le ocurrió bautizarla con su nombre- consiste en
beber sólo agua y comer tres días seguidos sólo arroz
integral hervido sin acompañamiento alguno, los tres
siguientes sólo pollo cocido sin aliñar, tres más sólo
verduras y otros tres sólo fruta. Se adelgaza pero no
es equilibrada, aburre y a menudo genera ansiedad. Hay
que tener fuerza de voluntad para seguirla.
Otra es la Dieta de los
incrementos desequilibrados y consiste
en tomar en periodos alternativos un determinado alimento
en grandes cantidades que se complementa con pequeñas
cantidades de otro para intentar contrarrestar los posibles
efectos negativos. Así, propone comer un día sólo pomelo
y huevos duros, otro vino y queso, etc. Una manera de
alimentarse desequilibrada que cansa rápidamente y no
permite seguirla suficiente tiempo como para contrarrestar
resultados.
Y la última es la Dieta
del pollo que consiste en alimentarse
sólo con pollo y ensalada durante todo el tiempo que
se siga. Es verdad que adelgaza pero no es menos cierto
que no aporta al organismo los micronutrientes necesarios
para la vida por lo que salvo que se ingieran los mismos
aparte en preparados farmacéuticos, es peligrosa. Y
aburrida por monótona. Aunque el mayor peligro está
en que hoy la mayor parte de los pollos se engordan
con hormonas y una ingesta masiva puede tener efectos
adversos importantes.
-¿Cuál es el siguiente método?
-El de las dietas hipocalóricas
o bajas en calorías. Son las más numerosas y en ellas
se basan casi todos los regímenes personalizados de
los expertos en Nutrición porque pueden hacerse equilibradas.
La idea es ingerir diariamente menos calorías de las
que se consumen. Se basan, pues, en contar calorías
por lo que en realidad cada uno puede fabricarse su
propia dieta. Sólo hay que hacer que la suma total de
lo que se come no exceda las 1.000-1.400 calorías (hay
muchas tablas con las calorías que tiene cada alimento
por kilo). Y funcionan... durante un cierto tiempo.
Porque en cuanto el organismo iguala el consumo energético
a la ingesta -lo que hace sin mayores problemas- uno
deja de adelgazar. Y el problema es que en cuanto el
sufrido paciente vuelve a alimentarse normalmente suele
volver a engordar y recuperar lo perdido.
-¿Y dónde se encuadra la famosa Dieta de Montignac?
-En el grupo de las llamadas dietas
cetogénicas. Son las que eliminan los glúcidos
o hidratos de carbono de forma total o parcial -en este
caso disociando su ingesta- para obligar al organismo
a utilizar las grasas -propias o de la ingesta- para
fabricar la glucosa. Una de las más conocidas es, como
usted dice, La
dieta de Montignac.
La otra es la Dieta de Atkins
que, en realidad, se basa en la anterior. Funcionan
porque se basan en eliminar totalmente durante el periodo
de adelgazamiento los glúcidos o hidratos de carbono
así como los alimentos glucido-lipídicos permitiendo
ingerir todo lo demás. El problema es que al permitir
la ingesta de carne roja, embutidos y quesos de todo
tipo se acumulan en la sangre gran cantidad de cuerpos
cetónicos que pueden alcanzar niveles peligrosos para
la salud. Y es frecuente constatar tras seguirlas que
uno tiene el hígado graso con lo que eso supone.
-Llevamos seis grupos de dietas. ¿Cuál queda?
-La mejor y más efectiva: la Dieta
Definitiva. Se trata de una dieta equilibrada
que aporta al organismo todo lo que necesita con las
ventajas de otras dietas y ninguno de sus inconvenientes.
Y funciona con todo el mundo. Con la ventaja añadida
de que no hay que contar calorías ni pesar la comida,
no se pasa hambre, no hay que tomar suplementos vitamínicos,
diuréticos, laxantes o fibra extra y no hay que hacer
otro ejercicio que el de caminar media hora diaria.
La pérdida de peso -líquido y grasa acumulada- dependerá
del que uno tenga al iniciarla pero suele estar entre
los 5 y 10 kilos al mes.
-¿Tan efectiva es?
-Sí. Son muchas las personas que la han seguido
con éxito. Miles de cartas, llamadas telefónicas, faxes
y e-mail en este tiempo la avalan. Funciona de forma
más rápida, más segura, más equilibrada y más completa
que cualquier otra de las que he mencionado.
-¿Y no es necesario un seguimiento médico?
-En términos generales, no. Sus normas son simples
y su fundamento sencillo de entender. De hecho, pueden
seguirla incluso las personas vegetarianas, los diabéticos
y quienes padecen problemas cardiovasculares.
Patricia
Q. López
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