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  | LOS
CEREALES: UN ALIMENTO COMPLETO Y ENERGÉRICO |
Los cereales -uno de los componentes
fundamentales de nuestra dieta- constituyen un alimento altamente energético compuesto
básicamente por hidratos de carbono en cuya composición entran la mayor parte
de los aminoácidos fundamentales para la vida. Además contienen una importante
cantidad de fibra, minerales y vitaminas que ayudan a cubrir nuestras necesidades
nutricionales. De ahí que sea una idea excelente incluirlos en las comidas principales
del día. El arroz, el trigo, la cebada,
la avena, el maíz, el mijo y el centeno son primordiales en la alimentación del
ser humano desde hace mucho y suponen, sin duda, uno de los factores que han facilitado
la actual situación de la especie humana en la pirámide evolutiva al punto de
que hoy suponen la base de la alimentación mundial. No en vano los cereales son
parte importante del equilibrio nutricional que, en definitiva, es lo que nos
permite vivir sanos. Y por eso, porque suministran al organismo muchos de los
nutrientes que precisa para su óptimo funcionamiento, se recomienda incluirlos
en las comidas y muy especialmente en el desayuno ya que constituyen una buena
fuente de energía para empezar con fuerza el día. Los cereales contienen la
mayor parte de los llamados "aminoácidos esenciales" así como numerosos minerales:
silicio, azufre, fósforo, cloro, sodio, potasio, magnesio, hierro y flúor. Y aportan
gran cantidad de vitaminas, especialmente la E -potente antioxidante- y varias
del grupo B. Además tienen elementos indigeribles que forman esa parte tan importante
de la alimentación humana que es la fibra vegetal ya que ayuda a prevenir tanto
el estreñimiento como otras dolencias intestinales más graves. Por otro lado,
los cereales no contienen prácticamente grasa y (cuando no han sido refinados
para su uso en bollería o repostería) carecen de colesterol. Sin olvidar que
tienen otra gran ventaja respecto del resto de las féculas: una vez "preparados"
-por el calor- sus hidratos de carbono -principalmente almidón- se absorben inmediatamente
-incluso desde la misma mucosa de la boca- en los primeros tramos del intestino.
Ello hace que puedan ser utilizados de manera rápida como fuente de energía inmediata
por el organismo. Esa es precisamente la razón del éxito de los copos de cereales
o del muesli en el desayuno ya que proporcionan un claro y percibible aumento
de energía justo cuando el organismo "se pone en marcha" metabólicamente y necesita
combustible. DESAYUNO CON CEREALES: EL DESAYUNO
PERFECTO Desayunar con cereales se está poniendo de moda. Y con
razón siempre que uno no tenga sobrepeso. A fin de cuentas, el desayuno es la
primera comida del día y debe cumplir una serie de requisitos para mantener ese
equilibrio que es fundamental para nuestra salud. Por otra parte, la puesta en
marcha del organismo por la mañana requiere un alimento fácil de digerir y con
las suficientes calorías para iniciar la actividad diaria. Un desayuno perfecto
debería incluir un 25% de las calorías necesarias para la actividad diaria, ser
de bajo contenido graso, rico en hidratos de carbono y contener abundante fibra.
Y ese es el caso de los cereales. Además, la mañana es un buen momento para aportar
las vitaminas necesarias para nuestro buen funcionamiento. Y todas esas condiciones
las satisfacen los cereales que, deshidratados y en forma de copos, pueden mezclarse
con leche o zumo de cítricos y tienen la ventaja de su rápida preparación, lo
que no es poco en nuestra acelerada sociedad actual. Eso sí, asegúrese de
que no es usted celíaco porque el gluten, la principal proteína de los cereales,
les está vedado. LOS CEREALES, UNO A UNO
El trigo Es el cereal más
cultivado del área mediterránea y uno de los que mejor responde a nuestras necesidades
alimenticias ya que contiene todas las sales minerales conocidas. El trigo, en
forma de pan, es el alimento occidental por excelencia. Eso sí, el pan tradicional
era mucho más nutritivo que el actual. Hoy, con el proceso de panificación que
se emplea se pierden una parte de los aminoácidos esenciales del trigo y una buena
porción del sílice presente en su cáscara. Por eso al añadir parte del salvado,
el pan integral recupera algunos de los elementos perdidos, especialmente la fibra
indigerible, fundamental para la fabricación de bolo fecal; es decir, para evitar
el estreñimiento que es la cruz de nuestra cultura y forma de vida occidental.
El arroz Junto con el trigo es el
cereal más consumido del mundo. El arroz blanco, sin cáscara, es un alimento mucho
menos rico que el trigo ya que no posee vitaminas, hierro ni cobre y su aporte
nutritivo es exclusivamente de hidratos de carbono de utilización inmediata. Pero
eso, por otra parte, es muy útil ya que el arroz es un magnífico alimento para
las situaciones de enfermedad digestiva -especialmente diarreas y gastritis- por
requerir muy poco trabajo digestivo y apenas dejar residuo. Además tiene escaso
contenido en gluten por lo que es tolerado por los celiacos. En cambio, el
arroz integral con cáscara es muy rico en vitaminas del grupo B, especialmente
la B6. El maíz El grano de maíz
posee prácticamente todos los aminoácidos necesarios para la vida además de gran
cantidad de vitaminas, oligoelementos, ácidos grasos poliinsaturados y globulinas.
Además constituye un excelente alimento para las personas con celiaquía porque
prácticamente no contiene gluten. También es muy aconsejable porque es especialmente
fácil de digerir ya que tiene un gran poder energizante. Una forma de consumirlo
es en forma de las populares "palomitas" que no son más que granos de maíz tostados
e inflados. La avena Es el cereal
de más compleja composición química. Además de almidón, grasas, lecitina y otros
muchos aminoácidos contiene saponina, un principio activo al que se achacan muchas
de sus virtudes medicinales. Además, después del mijo es el cereal con más contenido
en hierro por lo que está especialmente indicado para personas con anemia ferropénica.
Pero también, por su fácil digestión, para aquellas personas que tengan sistemas
digestivos delicados o que necesiten remineralizarse o recuperar energía tras
una enfermedad. El centeno Contiene
hierro, calcio y una buena cantidad de vitaminas del grupo B. Además se le considera
un excelente alimento para personas con el sistema nervioso débil, con problemas
renales o con estreñimiento crónico. La cebada
Menos rica en aminoácidos que el trigo contiene sin embargo gran cantidad de vitaminas
A y E así como una serie de sustancias que la hacen particularmente digestiva
y refrescante. Por eso se utiliza masivamente en la confección de cerveza y en
nuestro país se toma popularmente en infusión -el agua de cebada-, mezclada habitualmente
con zumo de limón y algo de azúcar. En esas condiciones es muy diurética y ligeramente
laxante. El mijo Es el único
cereal que contiene los 8 aminoácidos esenciales completos y es el que más hierro
contiene. Aunque es poco conocido en las mesas occidentales quien descubre sus
propiedades siempre lo tiene en su despensa porque es un aliado perfecto para
combatir la fatiga mental, la anemia y los estados depresivos.
Sara Muñoz
Fibra: fundamental para prevenir el estreñimiento
El estreñimiento es posiblemente el problema más extendido en nuestra moderna
sociedad. Y lo es hasta el punto de que seis de cada diez ciudadanos de los países
desarrollados lo padecen de forma crónica. Ni que decir tiene que, a la larga,
el estreñimiento puede ser causa de graves trastornos e, incluso, cáncer de colon.
Afortunadamente es relativamente sencillo prevenir el estreñimiento. Basta
con reducir el consumo de fármacos, hacer más ejercicio y cambiar nuestros malos
hábitos alimenticios que consisten, en muchos casos, en comidas rápidas pobres
en fibra vegetal. A este respecto, se ha comprobado que el estreñimiento crónico
idiopático -la forma más frecuente de estreñimiento de larga duración- se debe
en la mayoría de los casos a una dieta pobre en fibra vegetal. Por eso es absolutamente
necesario incluir en nuestra dieta diaria alimentos que la contengan como frutas,
legumbres, verduras y cereales integrales y, especialmente, salvado de trigo que
es una de las mejores fuentes de fibra que nos ha dado la Naturaleza. Añadiendo
fibra a nuestra dieta, bebiendo unos tres litros de agua al día y haciendo un
poco de ejercicio lograremos disfrutar de un ritmo intestinal normal y de una
flora en perfecto equilibrio. Además se reducirá el tiempo de tránsito de los
alimentos y se evitará que las heces sean excesivamente duras lo que facilitará
su expulsión regular. Una
buena forma de comer cereales: las galletas Los cereales son
básicos en la dieta y por eso los expertos en nutrición recomiendan tomarlos a
diario -especialmente los integrales- en cualquiera de sus presentaciones. Una
de ellas son las galletas de las que actualmente se pueden encontrar en el mercado
múltiples tipos y marcas a base de cereales que en muchos casos el fabricante
enriquece con fibras, vitaminas y minerales así como ácidos grasos Omega 3. De
esta forma las galletas -que tomadas con moderación y sin mezclar con grasas saturadas
apenas engordan- suponen un interesante complemento para la dieta y una ayuda
para que el organismo pueda alcanzar el equilibrio nutricional para mantenerse
sano. Además son un alimento ideal para tomar en el desayuno, en la merienda o
en cualquier momento del día siempre que -como ocurre con cualquier otro alimento-
no se abuse. |
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