Las evidencias científicas son
tan aplastantes que la industria farmacéutica no puede
mantener ya durante más tiempo ese "cuento chino" de
que el único tratamiento eficaz para reducir los niveles
de colesterol es tomar fármacos hipocolesterolemiantes
de manera crónica. Hay otros productos que lo logran
y encima de forma natural y sin efectos secundarios.
Entre ellos, los esteroles y estanoles vegetales presentes
en muchos alimentos habituales de la dieta. Por eso
muchas empresas alimenticias -principalmente lácteas-
empiezan a añadirlos a sus productos convirtiéndolos
así en una interesante y nutritiva propuesta con la
que reducir el colesterol sin pastillas ni riesgo para
la salud.
Consciente de que existe en la sociedad un deseo
cada vez más poderoso de volver a lo natural, a lo no
químico, la industria alimentaria lleva algunos años
destinando cantidades cada vez mayores de dinero a la
investigación con el afán de lograr imitar y/o potenciar
el poder medicinal que poseen muchos alimentos de forma
natural. A esos productos, a los que se atribuye algún
tipo de propiedad preventiva o medicinal, se les conoce
como
alimentos funcionales y cada vez tienen
mayor presencia en las estanterías de los supermercados
y en nuestras mesas. Hablamos de cereales o refrescos
enriquecidos con fibras y vitaminas, de mermeladas y
galletas hechas con fructosa o de leches con calcio,
soja o ácidos grasos Omega-3 pero también nos referimos
a los lácteos, margarinas y productos para beber, principalmente
aquellos a los que se añaden esteroles y estanoles vegetales,
sustancias alcohólicas liposolubles que forman parte
de frutos, semillas, hojas y tallos de prácticamente
todos los vegetales y que son el equivalente botánico
del colesterol en los mamíferos ya que han demostrado
ser muy útiles para reducir considerablemente los niveles
de colesterol en sangre.
HIPOCOLESTEROLEMIANTES NATURALES
Lo singular es que la capacidad hipocolesterolemiante
de los estanoles y esteroles vegetales se conoce desde
hace más de medio siglo gracias a un estudio dado a
conocer por la
Asociación Americana del Corazón.
Eso sí, las cantidades que se consumen a diario con
la dieta no son suficientes para provocar un significativo
descenso en dichos niveles. De hecho, se calcula que
la ingesta diaria habitual de estas sustancias, en el
mejor de los casos, está entre 200 y 400 gramos de esteroles
y de unos 30 gramos de estanoles frente a los casi 500
de colesterol que ingiere normalmente una persona a
diario. Además hay que tener en cuenta que la tasa de
absorción del colesterol en el intestino es de entre
el 20 y el 80% mientras que la de esteroles y estanoles
es sólo de entre el 0,5 y el 15%. Por eso precisamente
los científicos llevan 50 años perfeccionando técnicas
para poder modificar las cantidades naturales de esteroles
y estanoles vegetales presentes en frutas, verduras,
nueces, semillas, cereales, legumbres y aceites vegetales
(principalmente de girasol, colza o soja) e incorporar
porciones terapéuticamente más relevantes de estos alcoholes
liposolubles a los alimentos.
Pues bien, el desafío científico ha sido superado por
fin. Lo que han hecho los expertos ha sido modificar
la estructura de los estanoles y esteroles vegetales
para formar lo que llaman "ésteres de estanoles y esteroles
vegetales" (aclaramos que un éster es un compuesto originado
por la adición de un ácido y un alcohol) y así poderlos
incorporar fácilmente a los alimentos que contienen
grasas sin que pierdan su efectividad para disminuir
los niveles de colesterol. Las evidencias a este respecto
son aplastantes: en forma de ésteres y en las cantidades
oportunas los estanoles y esteroles bloquean hasta un
14% la absorción de colesterol en el intestino delgado.
De ahí que muchas de las personas que actualmente están
siguiendo tratamientos farmacológicos a base de estaninas
o de resinas para bajar sus niveles de colesterol puedan
-siempre convenientemente asesorados por sus médicos-
optar por cambiar sus pastillas por ésteres de estanol
o esterol vegetales o bien por combinar ambas posibilidades
para disminuir sus valores de colesterol sérico.
¿Y cómo actúan dichas sustancias naturales? Pues básicamente
estos compuestos vegetales, muy parecidos estructuralmente
al colesterol animal, compiten con el colesterol tanto
alimentario como biliar en el momento en que éste va
a ser absorbido por el intestino de tal forma que si
en ese momento hay en el tracto digestivo una cantidad
suficiente de esteroles y estanoles vegetales son éstos
los que son hidrolizados y acaban traspasando las paredes
del intestino en lugar del colesterol. Para ello inhiben
la actividad de la enzima acilcoa-colesterol-aciltransferasa
(más conocida por sus siglas: ACAT) y estimulan el reflujo
del colesterol desde las células epiteliales del intestino
hacia el lumen intestinal a fin de favorecer su expulsión.
La conjunción de estas tres acciones metabólicas provocadas
por los esteroles y estanoles vegetales acaba produciendo
que se reduzcan las concentraciones séricas de colesterol
total (hasta en un 10%) y de "colesterol malo" (en torno
al 14%) y ello sin modificar los niveles del saludable
colesterol HDL según han demostrado cientos de estudios
realizados en el último medio siglo. De hecho, estos
beneficios no se han podido probar tan extensamente
en ningún otro componente alimentario.
EVIDENCIAS CIENTÍFICAS
Como decimos, las cualidades de estos elementos para
ayudarnos a reducir los parámetros elevados de colesterol,
especialmente del colesterol "malo", son suficientemente
conocidas por los científicos. De hecho, los numerosos
estudios publicados hasta la fecha concretan incluso
que un solo gramo de esterol y estanol en forma de éster
provoca una reducción estadísticamente relevante del
colesterol, que con dosis de 2 a 3 gramos diarios se
logran los máximos beneficios y que cantidades mayores
no parecen producir ningún efecto reductor adicional.
Y todo ello, insistimos, sin afectar los niveles del
llamado colesterol "bueno". Así lo afirma por ejemplo
-entre muchos otros científicos-
Ronald Mensink,
jefe del Departamento de Biología Humana de la Universidad
de Maastricht (Holanda).
Además los ésteres de estanol y de esterol son consideradas
sustancias seguras ya que su consumo no provoca ningún
efecto secundario nocivo grave. Eso sí, aún existen
dudas acerca de que estos elementos puedan dificultar
la absorción de otros nutrientes básicos, especialmente
las vitaminas solubles en grasa como la A, la D o la
E y el betacaroteno pero algunos estudios indican que,
analizada la sangre de personas que consumen habitualmente
productos a los que se les han añadido los ésteres citados,
no se ha encontrado que los valores de estas vitaminas
fueran inferiores a los considerados normales. En todo
caso, a pesar de estos tranquilizadores resultados y
hasta que la ciencia no pueda ofrecer una respuesta
unívoca la recomendación es que estos productos se consuman
como parte de una dieta sana que incluya la ingesta
regular de frutas y vegetales para mantener los adecuados
niveles de carotenoides.
Pues bien, sin perder de vista esta recomendación por
parte de los científicos pero atendiendo a los resultados
de los distintos estudios llevados a cabo, la Food and
Drug Administration (FDA) de Estados Unidos ha autorizado
a los productores de alimentos enriquecidos con ésteres
de esteroles y estanoles vegetales a afirmar que estos
compuestos pueden reducir los niveles de colesterol
total y los de colesterol "malo" sin afectar a los niveles
de HDL o colesterol "bueno". De esa forma se permite
a estos productos indicar en sus etiquetas que su consumo
puede hacer disminuir los riesgos de padecer enfermedades
cardiacas si toman como complemento de una dieta baja
en grasas saturadas y colesterol. Es más, la FDA incluso
establece las cantidades que pueden provocar esos deseables
efectos terapéuticos tras sólo tres semanas de ingesta
diaria: al menos 1,3 gramos de ésteres de esteroles
vegetales y 3,4 gramos de ésteres de estanoles vegetales
(a éstos se los considera los más efectivos para bloquear
la absorción del colesterol tanto endógeno como exógeno)
consumidos diariamente en dos comidas.
FÍJESE BIEN EN LAS ETIQUETAS
Actualmente hay en nuestro país marcas muy conocidas
de productos alimentarios que comercializan ya margarinas
y bebidas lácteas con cantidades suficientes de esteroles
y/o estanoles vegetales que pueden, por tanto, indicar
legalmente en sus etiquetas que ayudan a reducir los
niveles de colesterol y prevenir enfermedades cardiacas.
¿Y qué datos deben incluir esas etiquetas? Pues el reglamento
europeo indica al respecto que
"los alimentos o ingredientes
alimentarios que contengan fitosteroles, ésteres de
fitosterol, fitostanoles y ésteres de fitostanol añadidos
(la denominación fito se sustituye por la de vegetal,
más conocida para el consumidor), deberán comercializarse
con un etiquetado que contenga, en el mismo campo de
visión que el nombre con el que se comercializa el producto
y en un formato que facilite su visión y lectura, las
palabras 'con esteroles/estanoles vegetales añadidos';
la lista de ingredientes con la indicación del contenido
de estas sustancias añadidas (expresado en % o en g);
la mención de que debe evitarse un consumo superior
a 3 g/día de esteroles o estanoles vegetales añadidos;
y una definición de porción del alimento o del ingrediente
alimentario en cuestión (de preferencia en g o ml),
indicándose la cantidad de esterol vegetal o estanol
vegetal que contiene cada porción. Además, y a fin de
evitar riesgos por defecto de información, se incluyen
obligaciones adicionales que deberán indicarse en su
etiquetado".
Estas indicaciones adicionales que debe recoger la etiqueta
son:

Que
el producto está destinado exclusivamente a las personas
que desean reducir sus niveles de colesterol.
Que
las personas que estén tomando estaninas o medicamentos
hipocolesterolemiantes deben consumir el producto bajo
supervisión de su médico.
Que
el producto puede no ser adecuado para mujeres embarazadas
o en periodo de lactancia ni para niños menores de cinco
años.
Que
el producto debe ser parte de una dieta equilibrada
y variada.
UN BUEN COMPLEMENTO
En suma, por más que moleste a algunos laboratorios
farmacéuticos, la realidad -suficientemente demostrada
por la propia ciencia- es que se puede reducir eficazmente
el nivel de colesterol malo sólo cambiando la dieta.
Basta disminuir el consumo de grasas saturadas, eliminar
las hidrogenadas y aumentar la ingesta de frutas, frutos
secos -como nueces o almendras-, verduras frescas, legumbres,
cereales integrales, pescados azules y aceite de oliva
además de hacer algo de ejercicio y abandonar hábitos
nocivos para reducir el riesgo de que el colesterol
y otras grasas se acumulen en las arterias y nos hagan
candidatos a los temibles ataques de corazón o cerebrales.
A lo que cabe ahora añadir que llevar a nuestra mesa
productos ricos en esteroles y estanoles vegetales es
una eficaz ayuda suplementaria natural y sin efectos
secundarios.
Ojalá los profesionales de la salud estén dispuestos
a asumir esta realidad y dejar de recetar fármacos innecesariamente.
L.J.
Efectos
fisiológicos de esteroles y estanoles vegetales
La literatura científica y médica atribuye a los esteroles
y estanoles vegetales numerosas propiedades terapéuticas.
Así, se considera que estas sustancias vegetales son
antiinflamatorias, antitumorales, bactericidas y fungicidas
aunque sin duda el que mejor se ha acreditado es su
efecto hipocolesterolemiante.
Recomendaciones cardiosaludables
Nuestro cuerpo es una máquina tan perfecta que puede
durarnos más de cien años. Eso sí, para que funcione
bien hay que cuidarlo, suministrarle una alimentación
adecuada y evitar todo aquello que pueda dañar su motor:
el corazón. Y no hay duda de que uno de los enemigos
más potentes del corazón es el colesterol. Por eso,
para disminuir y/o mantener el colesterol en unos niveles
adecuados, deben adoptarse nuevos hábitos que incluyan:
Una
mayor ingesta de fibra -frutas (aguacate, manzanas,
pomelo y uvas son las que principalmente favorecen la
disminución del colesterol en sangre), verduras y cereales
integrales- porque favorecen el descenso de los niveles
de colesterol "malo" sin reducir con ello el nivel de
colesterol "bueno".
Un
incremento en el consumo de alimentos ricos en ácidos
grasos poliinsaturados como los Omega-3 (pescados azules,
aceite de pescado, aceite de soja y colza, germen de
trigo, mejillones, ostras, berberechos, espinacas, repollo,
brécol, nueces, avellanas y pipas de calabaza, entre
otros alimentos) y los Omega-6 (aceites de soja, coco,
maíz, girasol, borraja y onagra).
La ingesta de frutos secos como nueces, almendras, avellanas
y pipas de calabaza ya que contienen ácidos grasos insaturados,
vitamina E y otros antioxidantes
El consumo habitual de aceite de oliva, preferiblemente
virgen. Este aceite contiene ácido linoleico, capaz
de mantener el colesterol en niveles bajos.
La reducción o supresión del consumo de carne roja y
de embutidos.
La eliminación de la dieta de alimentos ricos en azúcares
y de las harinas refinadas, presentes sobre todo en
la bollería industrial, margarinas y fritos.
La disminución del uso de la sal ya que su consumo favorece
la arteriosclerosis.
Desterrar
de la dieta la llamada "comida basura"
Evitar la leche entera, los quesos curados, la nata,
las cremas de leche, el chocolate y las salsas ricas
en grasas no recomendables.
Limitar o eliminar las bebidas alcohólicas, el tabaco
y el café.
Cabe agregar que hay otros alimentos también considerados
cardiosaludables como el jamón curado (especialmente
de jabugo, bellota y recebo), la zanahoria -que ayuda
a disminuir el colesterol "malo" y a aumentar el "bueno"-,
el ajo -que eleva el nivel de colesterol "bueno" y reduce
los triglicéridos- o el vino -que acelera la depuración
del colesterol de la sangre.