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| LA IMPORTANCIA DE LAS ESPECIAS
EN LA ALIMENTACIÓN |
De origen mayoritariamente asiático las
especias eran consideradas en la antigüedad auténticos tesoros.
Al punto de que se utilizaban frecuentemente como moneda de
cambio y algunas llegaron a ser más valiosas que el propio oro.
¿Y qué las hacía tan codiciadas? Pues sus propiedades conservantes,
aromatizantes y potenciadoras del sabor así como sus conocidas
capacidades terapéuticas. Estas características, sumadas a la
ingente variedad de especias y hierbas aromáticas que podemos
encontrar en el mercado y a su versatilidad en la cocina las
convierten en productos que, sin duda, valen realmente a veces
su peso en oro.
Desde
tiempos inmemoriales el hombre se ha valido de las especias y
hierbas aromáticas para múltiples usos. Las ha empleado como remedio
medicinal, como condimento, como conservante, como moneda de cambio,
como herramienta en ritos mágicos o religiosos y hasta como regalo
propio de reyes y dioses. Hoy se las valora fundamentalmente por
su empleo culinario para modificar, reforzar y/o potenciar el
sabor de diferentes platos. Nutricionalmente su aportación no
es significativa salvo en algunos casos concretos -como el del
perejil, muy rico en vitamina C- pero está constatado que muchas
son interesantes herramientas terapéuticas con las que aliviar
o mejorar en diversas dolencias lo que las convierte en mucho
más que un simple condimento.
DESDE LA ANTIGÜEDAD
El doctor Josep Lluís Berdonces dice
en su libro Especias y plantas aromáticas. Guía completa de
condimentos que refuerzan los sabores y la salud (Océano Ámbar,
2001) que "las especias se producen a partir de cualquier parte
de la planta -aromática, se sobreentiende- ya sea la raíz,
el tallo, la corteza, la hoja, la flor, la semilla u otras partes
específicas de ésta".
Muchas proceden de distintas regiones de Asia y de las Islas Molucas
(en Indonesia) que, de hecho, se conocen como "Islas de las Especias".
La primera noticia que se tiene de su uso -en concreto de la semilla
de sésamo- procede según el doctor Berdonces de un mito asirio
que recoge que Dios bebió vino de sésamo la noche antes de comenzar
la Creación. También afirma el autor que el cardamomo ya era utilizado
por los babilonios cuatro milenios antes de Cristo y que, junto
a la canela y la pimienta, fue la primera especia que viajó por
el Mediterráneo. Sin embargo, al parecer es la alcaravea la primera
de la que se tiene constancia histórica y data del año 3.000 a.C.
Bastante tiempo después el médico griego Pedanius Dioscórides
aportaría ya datos precisos al recoger sus observaciones sobre
el empleo terapéutico del jengibre, la pimienta, la mostaza, la
mejorana, el cilantro, el tomillo, el anís y el azafrán en su
De Materia Medica (siglo I dC). Desde entonces -a lo largo
de los siglos- se han ido ampliando esos conocimientos.
Hoy se ha optado por dividirlas en dos grandes grupos:
a) Las que modifican el sabor o el aspecto.
Las más usadas son la albahaca, el azafrán, la canela, el comino,
el eneldo, el estragón, el hinojo, el jengibre, el laurel, la
menta, el orégano, el perejil, el pimentón, el romero y el tomillo.
b) Las que excitan el paladar. Entre ellas
están la pimienta, el clavo, el cebollino o la nuez moscada, entre
otras. Ahora bien si la clasificación recogiera las especias más
empleadas a nivel mundial los primeros puestos estarían ocupados
por la canela, la pimienta, el pimentón, el chile, el cardamomo,
el clavo y la nuez moscada. Y si las colocáramos por precios el
primer lugar lo ocuparía el azafrán junto al cardamomo y la vainilla.
LAS PRINCIPALES ESPECIAS
¿Y qué tiene de peculiar cada especia? Necesitaríamos
páginas y páginas para describirlo dado el elevado número de ellas
que se conocen actualmente por lo que mencionaremos únicamente
las más empleadas en nuestra cocina:
Albahaca.
Se considera una de las plantas aromáticas de las que siempre
deberíamos disponer en la cocina. La conocemos gracias a griegos
y romanos y muchos la consideran la "hierba mediterránea" por
excelencia aunque proceda de la India. De ella -en sus más de
40 variedades- sólo se emplean las hojas, ya sean frescas o secas.
Se recomienda comerla cruda o, si no es posible, agregarla al
final de la preparación del plato para que no pierda su aroma.
Respecto a su utilidad terapéutica el doctor Berdonces afirma
que "presenta un efecto antiespástico y estomacal ya que relaja
el tubo digestivo. Su aceite esencial tiene efecto antiséptico,
incluso de tipo antibiótico. Se desconocen los efectos secundarios
o tóxicos".
Anís.
Es una de las especias más antiguas. Ya la empleaban, por ejemplo,
los egipcios. Aparte de para aromatizar panes y dulces sus semillas
se usan para elaborar licores como el ouzo griego, la mastika
búlgara y el anís. Existen distintas variedades pero en mayor
o menor medida todas son útiles como remedio digestivo, especialmente
como carminativo, es decir, para reducir las flatulencias. El
anís relaja el sistema neuromuscular reduciendo los espasmos o
contracciones dolorosas. Cabe añadir que su ingesta aumenta la
secreción de leche materna.
Azafrán.
Se considera que fue introducido en España en torno al siglo X
de la mano de los árabes que lo empleaban como condimento, como
medicina y como tinte. Actualmente nuestro país es, junto con
Irán, el mayor productor mundial de esta carísima especia. Se
obtiene a partir de los tres estigmas de la flor de una planta
que sólo florece durante dos semanas al año. ¿Y por qué su elevado
precio? Pues porque además de que su cultivo, recolección y manipulación
son muy delicados se necesita casi medio millón de estigmas para
obtener un kilo de azafrán. Entre sus cualidades terapéuticas
destaca que es un excelente purgante además de anticatarral, expectorante,
sudorífico, tónico, sedante y regulador menstrual. También se
dice que puede ser abortivo tomado en grandes cantidades.
Canela.
Quizás sea la especia más utilizada en el mundo, principalmente
para aromatizar postres. Se obtiene de la corteza interior de
un árbol llamado "Canelera de Ceilán" (Ceilán es la actual Sri
Lanka) y se puede adquirir molida o en rama. Contiene taninos,
pectina, sacarosa, oxalato de calcio y aceites esenciales, entre
otros componentes. Es carminativa, estimulante, aromatizante y,
en forma de aceite esencial, antiséptica y antibiótica. Además
estimula los sistemas nervioso, circulatorio, respiratorio y gastrointestinal.
Cardamomo.
Hay dos tipos: el cardamomo amargo y el blanco. De aroma muy agradable
es, junto al azafrán y la vainilla, una de las tres especias más
caras. Se la adjudican numerosas propiedades terapéuticas. Así,
se dice que tonifica, aumenta el apetito, estimula la digestión
y mejora la función renal. Se utiliza en indigestiones, sensación
crónica de náuseas y malestar estomacal, vómitos matinales y diarreas
prolongadas. También resulta útil al parecer para aliviar afecciones
respiratorias y pulmonares. Asimismo ayuda en los problemas de
falta de memoria y en casos de fatiga física y mental. Se asegura
igualmente que es eficaz en las cistitis y en las irritaciones
de las vías urinarias. Y es útil en caso de sufrir palpitaciones.
Clavo.
Es una especia muy aromática que conocemos gracias a los árabes
y que se usa habitualmente para condimentar salsas, carnes e,
incluso, pasteles. Se considera un buen antiséptico y desinfectante
por sus propiedades antibióticas siendo útil además para tratar
dolencias estomacales, reforzar el hígado y el corazón y mitigar
la halitosis o mal aliento.
Comino.
Muy utilizado, especialmente en los países mediterráneos y en
la India. Griegos y romanos lo empleaban para evitar el meteorismo
y las flatulencias y los árabes lo consideran un buen afrodisíaco.
Además parece tener propiedades calmantes y antiespasmódicas.
Eso sí, procure utilizar las semillas enteras porque cuando se
muele el comino pierde parte de su sabor.
Eneldo.
Pertenece a la misma familia botánica que el perejil y se caracteriza
por ser aromático y dulce. Combina muy bien con otras plantas
aromáticas y se suele utilizar en la elaboración de salsas, caldos,
verduras, pescados y mariscos. Se considera un buen antiséptico
pero, sobre todo, un excepcional carminativo. De hecho, la tradición
dicta que las tisanas de eneldo son útiles en casos de cólicos,
gases y trastornos intestinales.
Estragón.
Además de digestiva se recomienda como estimulante del apetito
y para eliminar líquidos. Colocar la raíz en las muelas doloridas
produce además un alivio notable. Su uso más habitual es como
aliño en ensaladas. Es mejor optar por las hojas frescas para
aprovechar todo el aroma.
Laurel.
Griegos y romanos la consideraban una planta tan especial
y con propiedades medicinales tan poderosas que incluso a Esculapio
-dios romano de la Medicina- se le representa coronado con
sus hojas. Pues bien, esta planta sagrada suele emplearse
para aromatizar todo tipo de platos entre los que destacan los
estofados y las sopas. En cuanto a las propiedades que le reconocían
aquellas culturas y que se han contrastado posteriormente destaca
que abre el apetito, facilita la digestión y alivia dolencias
respiratorias. Además es diurética y reduce los gases. Un truco:
si rompe un poco las hojas al añadirlas al guiso se potenciará
el sabor que confiere el laurel.
Nuez
moscada.
Es una de las especias más habituales en nuestra cocina.
El historiador romano Plinio El Viejo ya la menciona
en su Historia Naturalis que data del siglo I. Desde entonces
se le reconocen propiedades para eliminar el mal aliento, rebajar
la fiebre, aliviar el dolor de cabeza y prevenir los gases intestinales.
Algunas culturas, además, la consideran afrodisíaca. Es útil para
acompañar tanto platos dulces como salados pero ¡ojo! porque si
no somos cuidadosos con la dosis de nuez que añadimos podemos
"pasarnos de sabor".
Orégano.
Es muy típico de las cocinas griega e italiana. Su sabor y olor
son tan peculiares que permiten reconocerla fácilmente en cualquier
plato, ya sea crudo o cocinado. Precisamente por su aroma penetrante
los médicos lo quemaban antiguamente para perfumar y desinfectar
con él los lugares donde se producían muertes por epidemia. Hoy
se considera recomendable para aliviar la tos y el asma, dilatar
los bronquios, hacer una buena digestión y combatir el meteorismo.
Perejil.
Sirve para condimentar prácticamente cualquier plato no sólo por
su aroma suave sino porque refuerza el sabor de otras hierbas
aromáticas sin enmascarar el del propio plato al que complementa.
Es muy rico en vitaminas A y C, y contiene cantidades interesantes
de hierro, cobre y yodo. Pero además de por estas cualidades nutricionales
el perejil es conocido desde antiguo por sus propiedades terapéuticas.
De hecho, según cuenta en su libro el ya mencionado doctor Berdonces,
"tanto Dioscórides como Plinio consideraron esta planta como
diurética y emenagoga (hacía bajar las reglas)". También se
considera que es recomendable para dolencias estomacales, para
ayudar a eliminar piedras del riñón y para mejorar el aliento.
Pimentón.
Dulce o picante, contiene abundante vitamina C, flavonoides y
provitamina A. Se sabe que ejerce sobre el organismo -especialmente
sobre el aparato digestivo- una acción tónica y estimulante. Eso
sí, hay que ser cuidadoso con su consumo especialmente si se tiene
el estómago delicado ya que en dosis altas puede ser purgante
y provocar dolores estomacales. Suele añadirse a multitud de platos
pero especialmente a los guisos y estofados de carnes, verduras
y legumbres.
Pimienta.
En su día llegó a ser tan apreciada que incluso se pagaba por
ella su precio en oro. Existen muchas variedades de pimienta pero
las más empleadas -al menos en nuestro país- son la blanca (de
sabor picante fuerte pero de aroma suave), la negra (tanto su
sabor como su aroma son más intensos) y la verde (es ligeramente
picante y su aroma es fresco). Dioscórides decía de ella que
"calienta, provoca orina, digiere y limpia la suciedad". En
general los expertos prefieren la pimienta entera a la molida
pues de ésta se han volatilizado parte de los principios que generan
su picante sabor. Lo ideal es tener en casa un molinillo de pimienta
para añadirla directamente a los platos.
Romero.
Es una planta originaria de la cuenca del Mediterráneo y a la
que se considera muy adecuada para condimentar carnes (dicen que
especialmente las de cerdo, conejo, pollo o cordero), arroces,
patatas y verduras. Popularmente se afirma que refuerza la memoria
y la inteligencia y que da suavidad al cabello. Además se sabe
que es hepatoprotectora y que tonifica el organismo en situaciones
de tensión baja o fatiga. En muchos lugares se sigue fabricando
artesanalmente alcohol de romero que, utilizado de forma tópica,
alivia los dolores reumáticos.
Tomillo.
Galeno, el insigne médico griego, lo consideraba el más
potente antiséptico conocido hasta entonces. Y precisamente esa
propiedad -que permite conservar durante más tiempo los alimentos
a los que se añade- le hizo ser tan apreciado en siglos pasados.
Hoy se utiliza para aromatizar guisos, estofados, sopas, carnes
y pescados así como para dar un toque final de sabor a los platos
que llevan tomate. El tomillo se recomienda cuando se sufren digestiones
lentas acompañadas de meteorismo y dolencias respiratorias (tos,
bronquitis, faringitis, etc.). Además equilibra la tensión, fortalece
el pelo, se recomienda para el lavado de heridas y en forma de
aceite esencial se considera un antibiótico más potente que muchos
de los conocidos.
Vainilla.
Es complicada de obtener y de ahí de elevado coste. Se utiliza
para endulzar todo tipo de postres, cremas, helados, natillas
y tartas. Actúa como estimulante aromático, digestivo, aperitivo
y tónico cardíaco. Se ha recomendado en el tratamiento de la impotencia
y en los problemas de disminución de la libido por su carácter
presuntamente afrodisíaco.
Finalizamos añadiendo que muchos autores incluyen entre las especias
más interesantes el ajo y la cebolla por lo que debemos mencionarlas
aunque sea de forma escueta. Sobre las propiedades nutricionales
y terapéuticas del ajo hemos hablado largo y tendido en el
nº 75
de la revista y sobre la cebolla cabe decir, brevemente, que contiene
vitaminas, polifenoles, minerales y distintos ácidos y aceites
considerándose eficaz en el tratamiento de numerosas dolencias
siendo especialmente útil su acción expectorante en caso de resfriados
y congestiones pulmonares.
UN TESORO EN LA COCINA
Para resaltar sabores, para aromatizar guisos,
para dar color a los platos... Son muchas, en suma, las utilidades
de las especias, un auténtico tesoro botánico que si bien no se
caracteriza por aportarnos cantidades importantes sí resulta recomendable
para prevenir numerosas dolencias y, en concreto, las asociadas
al propio proceso de digestión. De hecho, constituyen uno de esos
pocos productos que han dado el salto de la botica a la cocina
y ese simple hecho justifica que las utilicemos a diario para
dar un toque saludable extra a nuestros alimentos.
Laura Jimeno
Otras especias
y plantas aromáticas
Son muchas las especias existentes y no es
posible en tan corto espacio hablar de todas ellas por lo que
a las ya mencionadas en el texto central de este artículo añadiremos
sólo algunas de las más conocidas y usadas:
Achiote:
típica de la cocina mexicana, aporta sobre todo vitamina A y betacarotenos.
Alcaparra:
estimula el apetito.
Alcaravea:
muy popular en la cocina escandinava. Se la considera estimulante
del aparato digestivo, un buen alivio para los cólicos flatulentos
y un remedio eficaz para bajar la fiebre.
Angélica:
los fitoterapeutas la utilizan contra las infecciones, los problemas
hepáticos y las digestiones complicadas.
Cebollino:
contiene vitamina C y se le considera estimulante del apetito,
digestivo, antiséptico y cardiotónico.
Cilantro:
altamente digestivo y sedante. También se le conoce como perejil
chino o coriandro.
Cúrcuma:
es antioxidante, protege la función hepática y alivia dolencias
estomacales. Puede sustituir al azafrán en los platos de arroz.
Curry:
no es una especia en sí misma sino la mezcla de entre 16 y 20
variedades. Se prepara con cilantro, comino, canela, cúrcuma,
clavo, mostaza, apio, pimienta negra, guindilla y ajo, entre otras.
Enebro:
tiene sabor similar a la canela. Estimula el apetito y es antiinflamatorio
y antiséptico.
Hierbabuena:
pariente de la menta pero de sabor más suave.
Hinojo:
facilita la digestión y posee propiedades diuréticas, antiinflamatorias,
estimulantes y antiespasmódicas.
Jengibre:
purifica la sangre, combate la flatulencia, facilita la digestión
y alivia los síntomas del resfriado. Se considera antirreumático.
Mejorana:
estimula la producción de jugos gástricos.
Menta:
estimulante, carminativa y expectorante reduce además la fiebre
y alivia los vómitos. De ella se conocen más de mil especies.
Mostaza:
ya los asirios y los sumerios -en el tercer o cuarto milenio antes
de nuestra era- la conocieron. Es un potente estimulante digestivo
pero no se recomienda a las personas de estómago delicado.
Salvia:
combate las afecciones gastrointestinales. Es diurética, reduce
los sofocos propios de la menopausia y es útil para hacer gárgaras
en caso de faringitis.
Sésamo:
contiene ácidos oleico y linoleico además de vitamina E.
Usos más frecuentes de algunas especias
Una de las principales propiedades de las
especias es su innegable capacidad para potenciar el sabor de
los platos a los que se añaden. Pero, ¿a qué plato le va bien
qué especia? Los expertos en cocina afirman que determinadas especias
son el acompañante ideal para determinados alimentos. Las combinaciones
más adecuadas -al menos de las especias que nunca faltan en las
despensas mediterráneas- son las siguientes:
Albahaca:
con huevos, pescados, mariscos, legumbres, algas,
judías verdes, berenjenas y tomates.
Azafrán:
con arroces y pescados.
Canela:
en postres y helados.
Clavo:
en carnes y salsas para pescado.
Comino:
con legumbres, arroces y verduras cocinadas. Si se tuestan ligeramente
las semillas se resalta aún más el sabor de esta especia.
Eneldo:
acompañando pescados, sopas y huevos.
Laurel:
en carnes, legumbres, sopas y un sinfín de platos.
Nuez
moscada: patatas, carnes, quesos, cremas de verdura
y algunos postres.
Orégano:
quesos, ensaladas, arroces, pizzas, pasta, etc.
Perejil:
ingrediente de numerosos platos, ensaladas y salsas.
Pimienta:
para todo tipo de platos.
Romero:
asados, patatas y patés.
Tomillo:
caldos, pescados y verduras.
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