"La granada es
corazón / que late sobre el sembrado. / Un corazón desdeñoso / donde no pican
los pájaros. / Un corazón que por fuera / es duro como el humano / pero da al
que lo traspasa / olor y sangre de mayo". Así dicen los versos que
Lorca
dedicó a la granada, fruta originaria de la antigua Persia que se consume desde
hace tanto tiempo que incluso se han encontrado restos de ella en tumbas egipcias
de hace cuatro milenios. Se sabe también que los griegos la consideraron símbolo
del amor y de la fecundidad -por eso la utilizaban en los rituales dedicados a
la diosa
Afrodita- y que para los romanos era un remedio efectivo para
tratar problemas intestinales. A nuestro país llegó de la mano de los árabes siendo
después llevada a América. Pues bien, de un tiempo a esta parte el consumo de
granadas -y más concretamente del zumo que se obtiene con ellas- está creciendo
en todo el mundo tras saberse que posee una extraordinaria capacidad antioxidante
-mayor incluso que la del té verde y el vino tinto- ayudando a prevenir numerosas
patologías incluidas las neurodegenerativas, las cardiovasculares y el cáncer
así como el envejecimiento prematuro.
Lo singular es que se trata de una fruta
bastante menos consumida que otras y, sin embargo, es muy versátil en la cocina,
deliciosa al paladar y especialmente beneficiosa para el organismo.
"GRANADA MADURA, TENTACIÓN SEGURA" Al menos eso es lo que dice un antiguo
refrán. Y no le falta razón porque el llamativo aspecto de una granada y su agradable
sabor -entre dulce y ácido- la convierten en una de las frutas de otoño más apreciadas.
Especialmente si se tienen en cuenta sus propiedades nutricionales y medicinales.
No cabe duda pues de que se trata de un producto más que tentador.
Nutritivamente
hablando es muy rica en vitaminas A, B1, B2, B3, B9, C y E. De hecho se afirma
que un vaso de zumo de granada aporta el 100% de la dosis diaria recomendada de
ácido fólico (B9) y la mitad de la de vitaminas A, C y E. También es fuente de
fósforo, cloro, manganeso, silicio y zinc así como de calcio y magnesio (guardando
estos dos minerales un excelente equilibrio), cobre y hierro (la presencia del
primero ayuda a una mejor asimilación del segundo). Sin embargo, el mineral más
abundante y apreciado de la granada es el potasio, necesario para la transmisión
y generación del impulso nervioso y para la actividad muscular además de intervenir
en el mantenimiento del necesario equilibrio de la trascendental bomba sodio-potasio.
La granada es además muy rica en fibra y de bajo valor calórico debido a su escaso
contenido en hidratos de carbono. Contiene asimismo
ácido cítrico (desinfectante,
alcalinizador de la orina y potenciador de la acción de la vitamina C),
ácido
málico, flavonoides (pigmentos de acción antioxidante) y
taninos (sustancias
extraordinariamente antioxidantes y con propiedades astringentes y antiinflamatorias
de las mucosas del tracto digestivo).
Eso sí, para que tales propiedades se
mantengan intactas y su consumo nos aporte tan interesantes sustancias es necesario
seguir una serie de recomendaciones. La primera, elegir piezas que no presenten
cortes ni magulladuras. Es importante que la piel esté dura, tersa y tenga un
color vivo. Sepa además que las granadas se mantienen en buenas condiciones no
ya días sino incluso semanas a temperatura ambiente aunque es preferible guardarlas
en el frigorífico.
ANTIOXIDANTE, CARDIOPROTECTORA,
ANTICANCERÍGENA...Actualmente se conocen bien sus propiedades medicinales
pues son numerosos los centros de investigación en los que se han llevado a cabo
estudios para establecer con detalle los posibles beneficios terapéuticos. Y hasta
la fecha se ha contrastado que esta fruta es:
-Antioxidante.
Sus abundantes
flavonoides, taninos y
vitaminas la convierten
en una de las frutas con mayores propiedades antioxidantes de la naturaleza. Por
eso su consumo habitual previene el envejecimiento y contribuye a reducir el riesgo
de padecer enfermedades degenerativas, cardiovasculares y cáncer.
-Astringente,
diurética y digestiva.
La granada ayuda a limpiar el organismo
a la vez que está indicada para quienes sufren diarrea, colitis, flatulencia,
mala digestión, ardor de estómago, gastroenteritis, acidez o hernia de hiato.
En general está indicada en todas las alteraciones digestivas y, de hecho, ya
Hipócrates utilizaba su jugo como remedio para los males del estómago y
los intestinos.
-Depurativa.
También se considera buena para el hígado ya que lo depura y fortalece. Y los
mismos efectos parece producir en la sangre ya que se ha comprobado que una cura
prolongada con zumo de granadas desintoxica y purifica la sangre regenerándola.
Varios ensayos clínicos realizados en el 2005 en la Facultad de Medicina de la
Universidad de California (Estados Unidos) demostraron que tomar un vaso
de zumo diario durante tres meses mejora sustancialmente la fluidez de la sangre.
Además su elevado contenido en agua, potasio y ácido cítrico facilita la eliminación
de líquidos y mejora la función de los riñones. Por eso es recomendable en casos
de hiperuricemia, litiasis renal, obesidad o hipertensión.
-Antiinflamatoria
y antiséptica. La granada tiene también propiedades antiinflamatorias
y antisépticas por su contenido en ácidos cítrico y málico. Se ha constatado útil
incluso para tratar inflamaciones crónicas que han resistido a los tratamientos
convencionales y las que se producen en las mucosas digestivas. Y se ha mostrado
eficaz igualmente en casos de faringitis, sinusitis crónicas y otitis. Es más,
su acción en las otitis crónicas supurantes es extraordinaria siendo casi el único
remedio realmente útil y duradero.
-Cardioprotectora.
Investigaciones recientes llevadas a cabo con ratones por el profesor
Michael
Aviram -de la
Universidad de Haifa (Israel)- han constatado que el
zumo de granada reduce los niveles de colesterol malo en sangre y evita la formación
de placas de ateroma en las paredes arteriales previniendo así su endurecimiento
patológico. Sus estudios -publicados en la revista
Atherosclerosis- indican
que sería suficiente tomar un vaso de 180 ml de zumo al día durante tres meses
para reducir el riesgo de arteriosclerosis. Asimismo asevera que los azúcares
del zumo de granada no modifican los niveles de glucemia de los diabéticos. Hay
que decir que este mismo investigador constató antes también las ventajas antioxidantes
del vino tinto, el aceite de oliva y el regaliz.
Un trabajo posterior demostraría
que un vaso de zumo de granada tiene hasta tres veces más capacidad antioxidante
y antiaterosclerótica que la misma cantidad de té verde, vino tinto o zumo de
arándanos.
"Tomando cada día un zumo de granada -afirma el doctor
Richard
Bogle, cardiólogo del
Hospital Hammersmith de Londres y autor de esa
investigación
- se puede mejorar el funcionamiento de los vasos sanguíneos,
reducir el endurecimiento de las arterias, disminuir el riesgo de padecer una
enfermedad cardiaca y mejorar la salud del corazón". Han sido sin embargo
investigadores de la
Universidad de Nápoles (Italia) quienes han dado cifras:
el tamaño de las lesiones arteroscleróticas se reduce hasta en un 44% cuando se
toma un vaso de zumo de granada cada día durante tres meses. Así lo comprobaron
al menos en ratones que presentaban altísimos niveles de colesterol malo en sangre
y que habían desarrollado aterosclerosis.
También se han llevado a cabo estudios
con personas afectadas por hipertensión y se ha constatado que tan sólo dos semanas
después de empezar a tomar un zumo de granada al día su presión sistólica se reducía
hasta en un 5%. Y cabe agregar que por su elevado contenido en potasio resulta
muy recomendable para las personas hipertensas.
Queda decir que la granada
protege el
óxido nítrico, sustancia que se encuentra en pequeñas cantidades
en el interior del cuerpo y que está involucrada en la relajación muscular y en
la vasodilatación además de participar en la regulación del flujo y presión sanguíneas
lo que refuerza la certeza de que ayuda a prevenir los problemas cardiovasculares.
-Neuroprotectora. Al menos para
el cerebro de los neonatos. El doctor
David Holtzman -jefe de Neurología
de la Escuela de Medicina de la
Universidad de Washington (Estados Unidos)-
realizó un estudio con ratones comprobando que los
polifenoles de la granada,
consumida por las madres gestantes, protege el cerebro del feto frente a posibles
lesiones hipóxicas-isquémicas en el momento del parto, en especial si se produce
de forma prematura. Según este experto uno de los mayores riesgos en un nacimiento
prematuro es que haya un flujo deficiente de sangre en el cerebro del bebé y,
por consiguiente, menor aportación de oxígeno y ello dar lugar a una encefalopatía
isquémica o a una parálisis cerebral. Pues bien, Holtzman piensa que ese riesgo
podría reducirse de forma notable si la madre toma zumo de granada durante la
gestación.
"Ahora nos estamos centrando -añadiría-
en aislar los ingredientes
neuroprotectores del zumo de granada para preparar con ellos un concentrado, comprobar
su capacidad para reducir daños cerebrales y probarlo, por ejemplo, en disfunciones
neurológicas como el Alzheimer". -Antianémica.
Su utilidad en casos de anemia se debe a su riqueza en minerales, especialmente
en hierro y al hecho de que al contener también vitamina C y cobre se facilita
la absorción del mismo.
-Estrogénica.
Se ha comprobado que la granada tiene efectos estrogénicos en ratones y de
ahí que investigadores japoneses estén hoy evaluando los posibles efectos en el
tratamiento de los síntomas que se asocian a la menopausia e, incluso, en la prevención
de la osteoporosis.
-Condroprotectora.
Investigadores
británicos del
Case Western Reserve University dirigidos por el doctor
Tariq Haqqi han descubierto recientemente que el zumo de granada bloquea las
enzimas que contribuyen a la degradación del cartílago en casos de osteoartritis,
al menos en animales de laboratorio. Los trabajos continúan para intentar saber
si además de prevenir esa degradación su consumo fomenta la reparación del cartílago.
-Anticancerígena.
Esta propiedad
-contrastada por numerosos estudios- también se atribuye a la riqueza en antioxidantes
de la granada. Así lo afirman, por ejemplo, los expertos de la
Universidad
de Madison (Estados Unidos) que ya en 2005 publicaron los resultados de varios
trabajos en los que se había comprobado que la ingesta regular de zumo de granada
inhibe el crecimiento y desarrollo de células de cáncer de próstata. Más recientemente,
el equipo dirigido por el doctor
Allan Pantuck -urólogo del
Centro del
Cáncer Johnson de la
Universidad de California- ha publicado un informe
en el que se afirma que el consumo de esta fruta desacelera significativamente
la progresión de tumores en la próstata. En el estudio participaron cincuenta
hombres con cáncer de próstata que habían sido sometidos a radiación, cirugía
y otros tratamientos para combatir su cáncer antes de incorporarse a la investigación.
Bien, pues según los resultados en los hombres que tomaron la bebida a diario
durante tres meses se retrasó la duplicación de los niveles de
PSA -proteína
que indica la presencia de este cáncer- en sangre hasta los 54 meses cuando anteriormente
la proteína se duplicaba cada 15. Y todo ello sin que se reportara el más mínimo
efecto adverso durante el experimento.
"Aún es pronto -dice sin embargo
prudente el doctor Pantuck-
para recomendar el consumo de granada a los afectados
de cáncer de próstata porque la evidencia es preliminar. No esperamos que el zumo
cure la enfermedad pero sí creemos que podría demorar o evitar la necesidad de
otras terapias más agresivas o con efectos colaterales negativos. Por resumirlo,
diré que el zumo de granada podría resultar un excelente tratamiento no tóxico
que evitara que muchas personas terminaran con metástasis o muriendo a causa del
cáncer de próstata". También la
Phillipps University de Alemania
ha publicado informes sobre esta significativa actividad antitumoral de la granada
y del zumo que se elabora con ella. Y la
Universidad de Illinois (Estados
Unidos) ha evaluado en ratones su eficacia preventiva y los efectos anticancerígenos
en casos de tumores mamarios. La investigación se ha extendido hoy a los melanomas.
En suma, los resultados en casos de cáncer son tan esperanzadores que cada
vez más universidades y centros de investigación están analizando los distintos
componentes y propiedades de esta excepcional fruta para ver si se puede prevenir
o tratar con ella la enfermedad.
Hasta aquí las propiedades constatadas de
la granada. Sólo resta decir que su consumo debe ser vigilado por un profesional
en los casos de personas que padezcan insuficiencia renal o requieran controlar
el aporte de potasio al organismo así como entre quienes toman diuréticos. Es
ideal, en cambio, para las personas aquejadas de bulimia.
Eso sí, al ser una
fruta de otoño no será sencillo encontrarla en verano -al menos de calidad- así
que si no quiere esperar consúmala en zumo envasado.
Laura Jimeno
Propiedades de la granada
Los múltiples estudios llevados a cabo hasta la fecha por distintas instituciones
dicen que la granada es:

Antianémica.

Antiaterosclerótica.

Antibacteriana.

Antidiarreica.

Antihelmíntica.

Antiinflamatoria.

Antioxidante.

Antiséptica

Antitumoral.

Antivírica.

Astringente.

Cardioprotectora.

Depurativa.

Digestiva.

Diurética.

Hepatodepuradora.

Inmunopotenciadora.

Neuroprotectora.

Purificadora
de la sangre.

Tonificante
del organismo.

Vermífuga.
Y además...
...contrarresta la acidez estomacal.
...alivia los síntomas
de la menopausia.
...ayuda a prevenir el envejecimiento prematuro y las enfermedades
degenerativas.
...facilita la eliminación de ácido úrico.
...mejora la
función renal.
...previene la degradación del cartílago.
...ralentiza
los efectos del envejecimiento.
...baja el nivel de colesterol "malo".
...reduce el estrés oxidativo.