No hubiéramos creído jamás posible en
un estado democrático que los miembros de un ministerio
pudieran mentir con tanta desfachatez como está acaeciendo
en el caso del Bio-Bac. El cúmulo de irregularidades de
este caso, los excesos cometidos desde el principio, los
abusos, las tergiversaciones, las mentiras, las calumnias
e injurias vertidas, la presión psicológica, el ocultamiento
de datos y hechos, la violación injustificada de derechos
fundamentales de las personas, el encubrimiento de documentos,
la ocultación de pruebas, la falsedad documental y otros
delitos se están perpetrando impunemente. Enrique Sánchez
de León, ex Ministro de Sanidad y abogado del responsable
de la comercialización del Bio-Bac, Rafael Chacón, se ha
visto obligado por ello -nos consta que bien a su pesar
porque no es su talante- a presentar ante la Fiscalía General
del Estado una denuncia para que se investiguen los posibles
delitos cometidos en este caso, entre ellos los de prevaricación,
falsedad en documento público e imprudencia. Gravísimos
delitos que podrían suponer importantes penas para sus autores
si se confirmaran, como todo hace suponer. El propio Rafael
Chacón hace unas revelaciones escalofriantes en la entrevista
que nos concedió y publicamos en este número. Veremos qué
opinan los jueces y los periodistas de ello.
Dolores Flores Cerdán, Directora General de Consumo y Atención
al Ciudadano del Ministerio de Sanidad, prometió en persona
a los representantes de la As
ociación de Consumidores
de Bio-Bac que el producto sería liberado si el fabricante
aceptaba que saliera como complemento dietético y no como
medicamento. Al aceptar éste, el propio Subsecretario del
Ministerio, Pablo Vázquez Vega, recibió en su despacho a
Enrique Sánchez de León para formalizar el acuerdo... y
así se hizo. Incluso se llegó al compromiso de crear una
comisión que valoraría los ensayos clínicos presentados.
Y aún más: el Ministerio confirmó públicamente el acuerdo
y diversas emisoras de radio y diarios nacionales se hicieron
eco del mismo tras corroborar directamente la noticia con
el ministerio. Conocedores de las negociaciones, publicamos
en el nº 49 un editorial adelantando la buena nueva y decidimos
no sacar nada más sobre el Bio-Bac en el número 50 del mes
pasado para no provocar más marejada. Hasta que ya en pleno
cierre supimos que se habían echado atrás de nuevo y adelantamos
entonces en el "Avance" que Rafael Chacón, harto ya de la
situación, había decidido romper su silencio voluntario.
A pesar de la buena voluntad expresada por Dolores Flores
y Pablo Vázquez y del acuerdo alcanzado es evidente que
alguien lo había echado abajo. La excusa oficial de que
no podía hacerse porque el asunto está "sub iudice" no es
más que otra mentira. Una más. Y van...
José Antonio Campoy