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| VIVIR
SALUDABLEMENTE |
Los factores que
nos permiten disfrutar de buena salud y vivir la existencia
con el máximo de felicidad son múltiples. Entre ellos,
una actitud mental positiva, la correcta alimentación,
la práctica cotidiana de ejercicio, una buena higiene
de vida, etc. Y todos ellos dependen, en general, de nosotros.
Empero, existen factores de riesgo para nuestra salud
que no solemos tener muy presentes a pesar de que tienen
una notable importancia: es el caso de las radiaciones
naturales o artificiales, la adecuada ubicación de la
casa, la orientación de la cama...
Y es que para acercarnos a ese ideal de felicidad y plenitud
en la vida cotidiana a menudo nos vemos obligados a realizar
verdaderas peripecias por el simple hecho de hallarnos
inmersos y condicionados por ciertos hábitos poco saludables
o presionados por una sociedad polarizada en el consumo
desmesurado, el agobio y el estrés permanente. Es por
eso que un espacio como la casa -y, a ser posible, un
jardín o huerto familiar donde recrearnos y refugiarnos
ajenos del mundo exterior- se convierten en objetivos
prioritarios para muchas personas, sobre todo para quienes
buscan mejorar su calidad de vida.
Evidentemente, no todo el mundo puede disponer o disfrutar
de una vivienda ideal (aunque siempre nos ayuda el recurso
del balcón o la terraza del apartamento). En cualquier
caso, sería deseable que a la hora de elegir vivienda
-sobre todo aquellos a quienes la vida les ofrece más
posibilidades- se plantearan otras prioridades que los
clásicos parámetros de funcionalidad estética o calidad
asociada a lujo. ¿Cuáles? Pues, por ejemplo, dar mayor
importancia a la elección del emplazamiento (que no haya
líneas de alta tensión y corrientes telúricas), a la orientación
o elegir -si van a construir- materiales de construcción
que no sean tóxicos o radioactivos sino lo más ecológicos
posible.
Incluso a la hora de hacer reformas pueden tenerse en
cuenta estos parámetros. Lo importante es que -en la medida
de las posibilidades de cada uno- lleguemos a convertir
las viviendas en más sanas y ecológicas de lo que son
en la actualidad (más respetuosas con la salud de sus
moradores y la del entorno).
Para ello tenemos a nuestra disposición acciones simples
como contribuir al reciclado de los residuos domésticos
o pintar con pinturas ecológicas. Y en caso de disponer
de vivienda unifamiliar podemos plantearnos acciones a
largo plazo como el reciclado ecológico de las aguas grises,
el aprovechamiento del agua de lluvia, el uso de las energías
renovables o el prescindir de una parte del estético -pero
poco ecológico- césped para dedicarlo al cultivo de un
huerto familiar basado en las prácticas de la agricultura
ecológica.
La salud personal de la familia y del planeta lo agradecerán.
EL HUERTO FAMILIAR ECOLÓGICO
-Vergel-Frutales.
-Colmenas elevadas para evitar problemas.
-Caseta de herramientas y central energética con paneles
solares, reguladores y acumuladores que suministran energía
eléctrica a la vivienda y al bombeo de agua.
-Gallinero móvil de las mismas dimensiones que los bancales.
-Línea de plantas medicinales.
-Seto vivo en el que se combinan arbustos con árboles
frutales en crecimiento libre e incluso con plantas ornamentales.
-Parterres florales.
-Estructura reforzada de entutorado y enrame para plantas
trepadoras: chayotes, judías "garrofal", pepinos, luffa,
etc.
-Bancales cultivados siguiendo las asociaciones favorables
y las convenientes rotaciones de cultivos.
-Pequeño invernadero. En su interior los bancales están
situados lateralmente.
-Piscina.
-Grama o gramón.
-Hamaca = espacio de asueto, lectura, relax.
-Dos o tres moreras (árboles de hoja caduca) dejan pasar
la luz en invierno y dan sombra en verano. Pueden ser
variedades distintas: moras blancas, negras, violetas,
rojas... Las moras caídas al suelo pueden picotearlas
las gallinas un rato cada día. Si nos preocupa la suciedad
también podemos optar por las moreras que no den moras.
-Seto espeso y recortado o pared junto a la que cultivar
frutales, vides, etc., en espaldera.
-Un parral con varias clases de uva de mesa proporciona
sombra en verano y al caerles las hojas en otoño dejan
pasar la luz y el calor en invierno.
-Fachada de la casa orientada al sur.
-Placas solares para agua caliente.
-Arriate de plantas condimentarias y aromáticas cerca
de la cocina, para tenerlas a mano.
-Depósito enterrado para la recogida del agua de lluvia
y los sobrantes del estanque depurador.
-Filtro de arena enterrado.
-Columpios.
-Fosa séptica con digestor enterrada.
-Seto vivo al norte de la parcela para frenar los vientos
y el aire frío.
-Limonero cerca de la casa.
-Estanque con plantas para el reciclaje de aguas residuales.
-Caseta de bombeo del agua para el riego y los reguladores
de riego.
-Aerogenerador.
-Secador solar.
-Semillero protegido.
-Composteros abiertos o con cubierta en función del grado
de humedad que tengan o de la -necesidad de protegerlos
del sol.
-Posibilidad de vallar la zona de árboles frutales para
soltar de vez en cuando las gallinas.
Mariano
Bueno
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