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| UNA
APROXIMACIÓN A LA CONCIENCIA |
El estudio de la
conciencia va a constituir, sin duda, uno de los grandes
retos de la ciencia en el milenio que comienza. El estudio
comparable en envergadura y dificultad al del universo,
ambos de enorme magnitud.
La diferencia es que si bien en este segundo caso los
modernos radiotelescopios y las nuevas tecnologías
nos permitirán introducirnos en su complejidad
-exterior- no tenemos instrumentos tecnológicos
con los que estudiar la complejidad del
"universo interno" del hombre es ese gran desconocido
al que la Psicología comenzó a explorar el pasado siglo
presentando teorías fruto de la observación personal y,
por tanto, en buena medida subjetivas.
Pero, ¿qué entendemos por conciencia?Porque
lo cierto es que hoy se emplea tal término con
bastante profusión y no siempre correctamente.
de hecho son numerosas las personas que lo confunden con
consciencia cuando este concepto en realidad viene a definir
la experiencia de "darde cuenta de" lo
que ocurre.
De una forma simple, podemos definir la conciencia como
la experiencia del darse cuenta de los pensamientos, sentimientos
y actos. Sin embargo, la conciencia también es esa misteriosa
caja negra del ser humano donde se dan todos los procesos
internos que nos conducen a ver la vida y a actuar en
ella de determinadas maneras y no de otras, viniendo a
ser un selector de nuestras actitudes frente a la existencia
y por tanto de las experiencias que vivimos en ella. Las
primeras aproximaciones a un estudio experimental de la
conciencia
PRIMEROS ESTUDIOS EXPERIMENTALES
En Occidente surgieron cuando a través del movimiento
hippie la ciencia occidental tomó contacto con la sabiduría
de Oriente. A raíz de ello, comenzaron a estudiarse las
ondas cerebrales de determinados gurus y shadus
mediante electroencefalografía. En los laboratorios de
investigaciones cerebrales de universidades californianas
averiguaron que estos individuos alcanzaban un control
sobre su mente que no poseemos los occidentales. Disponían
de la capacidad de emitir ondas cerebrales correspondientes
a distintos estados de conciencia: al estado de relajación
(alfa) o al estado de sueño (delta), cuando se encontraban
en estado de vigilia. Estos individuos a través de controlar
sus ondas mentales manifestaban habilidades como las de
variar su ritmo respiratorio y cardiaco, o permanecer
estáticos o ayunando durante largos periodos. Dichos fenómenos
indujeron al estudio de los estados de conciencia en las
universidades de Estados Unidos, al comprobar que el ser
humano tiene el potencial de variar estos estados voluntariamente
a través de un adecuado entrenamiento. Mientras tanto,
en los países del Este, y a través de la Parapsicología,
se realizaron investigaciones bien fundamentadas sobre
estados alterados de conciencia a través de estudios acerca
de la telepatía, el aprendizaje acelerado o la influencia
de la mente sobre la materia.
LA
PSICOLOGÍA TRANSPERSONAL
No podemos hablar de Ciencia y Conciencia, sin hacer referencia
a la Psicología Transpersonal, denominada también Cuarta
Fuerza. Esta es el cuarto movimiento que emerge en el
campo de la Psicología después del psicoanálisis, el conductismo
y la psicología humanista. Los tres primeros movimientos
de la Psicología se ocupan del estudio del estado ordinario
de conciencia o estado de vigilia cotidiana, prestando
menor atención a otros estados tales como los sueños y
la contemplación. La Psicología transpersonal surge por
obra de un grupo de sicólogos y profesionales de otros
campos, quienes se interesan en las potencialidades y
capacidades humanas últimas que no tienen estudio sistemático
en una teoría conductista (o positivista), en la teoría
psicoanalítica clásica, ni en la sicología humanista.
El foco de la psicología transpersonal es el estudio de
la conciencia, y de los estados alterados (o no ordinarios)
de conciencia. Esta emergente psicología se convierte
en la primera rama de la Ciencia que se ocupa del estudio
empírico de la autorrealización, la trascendencia del
sí mismo y los fenómenos trascendentes, la experiencia
mística, las máximas tomas de conciencia sensorial, y
las experiencias y actividades relacionadas con todo ello.
Dicho de otra manera, la psicología transpersonal consiste
en el estudio de las experiencias transpersonales, entendiendo
estas experiencias como aquellas en las que la sensación
de identidad se extiende más allá (trans) de la persona,
abarcando aspectos de la humanidad, la vida y el cosmos
que antes eran experimentados como ajenos. Cabe señalar
que estas experiencias suelen ir acompañadas de cambios
dramáticos, duraderos y beneficiosos, ya que pueden proporcionar
una sensación de sentido y objetivo a la vida, facilitando
superar crisis existenciales y despertando un interés
compasivo por la humanidad y el planeta. Pero el gran
aporte de la psicología transpersonal es el de encarar
por primera vez desde un punto de vista científico algo
tan importante para el ser humano como el fenómeno espiritual.
Hasta su llegada, la Ciencia no tenía criterio para discernir
entre un episodio sicótico de un enfermo psiquiátrico
y un éxtasis místico como los de Santa Teresa.
Lo transpersonal es entendido como una indagación sobre
la naturaleza esencial del Ser y como tal se acerca a
cierto tipo de experiencias, antes consideradas tabú y
ahora clasificadas por Stanislav Grof, uno de los
padres de la psicología transpersonal:
-Reacciones físicas y emocionales referidas a los centros
de energía del cuerpo descritos por las culturas orientales.
-Manifestaciones similares a enfermedades de aparentes
rasgos psicóticos en los que la persona realiza un "viaje
por distintas dimensiones" que le conduce, una vez pasada
la crisis, a un mayor nivel de conciencia y de integración
social.
-Despertar de la percepción extrasensorial.
-Recuerdos de vivencias pasadas conectados con la creencia
en la reencarnación.
-Experiencia cumbre. Se asemeja a la experiencia extática
de unión con lo divino.
-Experiencias cercanas a la muerte.
-Experiencias de encuentros con Ovnis, un tipo de experiencia
que puede conducir a una crisis de carácter psico-espiritual.
Es importante destacar que según la nueva psicología todas
estas experiencias, en ausencia de una patología diagnosticada,
entrañan un gran potencial curativo, una vez superadas
y debidamente integradas, y no deben confundirse con crisis
psicóticas.
El DSM-IV, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los
Trastornos Mentales, publicado por la poderosa A.P.A.
(Asociación Psiquiátrica Americana) es el libro oficial
de diagnóstico de la psiquiatría mundial. Gracias a la
aportación de la psicología transpersonal, el DSM-IV contempla
ahora una nueva categoría diagnóstica clasificada como
"crisis psico-religiosas o espirituales" que ya no
se consideran patológicas. Como es bien sabido, los seres
humanos disponemos de dos hemisferios cerebrales: el izquierdo
que se ocupa de las funciones lógicas y el pensamiento
analítico, y el derecho que ejerce las funciones intuitivas
y el pensamiento de síntesis. El hemisferio izquierdo
procesa la información material y concreta mientras el
derecho se ocupa de la información simbólica y la trascendente.
En Occidente, y debido a nuestra formación (o en este
caso podría decirse deformación) cultural, hemos dado
un predominio al hemisferio izquierdo sobre el derecho.
El hecho de que la civilización se haya construido con
el dominio de un solo hemisferio, ha inducido a que la
facultad de análisis haya ahogado la facultad de síntesis,
dando lugar a una preponderancia de los valores individuales
sobre los colectivos, pues ha faltado la visión global
o sintética que permite ver cual será el resultado de
las acciones individuales en el "Todo". El uso prioritario
del pensamiento racionalista sobre el intuitivo ha originado
el tipo de civilización que hemos creado: con un enorme
desarrollo tecnológico y un mínimo desarrollo ético; con
un predominio de los valores comerciales sobre los transcendentes;
con una afluencia masiva de información pero caótica y
sin visión global; con un reparto totalmente desigual
de la riqueza... Estudiosos de estos temas afirman que
en nuestro siguiente paso evolutivo, los seres humanos
gozaremos de un equilibrio entre los dos hemisferios,
y como constatación de esta previsión, neurólogos rusos
que investigan la actividad cerebral, han descubierto
que en los niños de la última generación existe una mayor
actividad del hemisferio derecho -el intuitivo- que en
los adultos. Pero no solo esto, han registrado que en
ellos el cuerpo calloso, que se ocupa de la comunicación
entre ambos hemisferios cerebrales, tiene mayor actividad,
y por tanto la coordinación interhemisférica es superior
a la de los adultos. Para hacernos una idea del significado
de este funcionamiento cerebral tengamos en cuenta que,
hasta ahora, era considerado característica de los genios.
Pero, según se va descubriendo, la conciencia no es solo
patrimonio del cerebro. Ciertas investigaciones se orientan
a la posibilidad de que el corazón recuerde todos los
sucesos importantes. En el libro "The Hearts Code", Paul
Pearsall narra el impresionante caso de una adolescente
a la que fue trasplantado el corazón de una persona asesinada.
Después del trasplante la muchacha comenzó a tener memoria
del asesinato, y pudo describir al autor del hecho, la
ropa que llevaba, el tiempo que hacía y el tipo de arma
que utilizó, datos todos que fueron posteriormente comprobados
por la policía cuando capturaron al criminal. Este y otros
descubrimientos de neurofisiólogos occidentales se encuentran
en sintonía con la Medicina Tradicional China, que afirma
que cada órgano alberga su propio psiquismo. La psicología
tradicional china explica que cada órgano es depositario
de determinadas cualidades de la conciencia. Por ejemplo,
el hígado alberga la bondad y se daña con la ira y la
agresividad, el corazón expresa la alegría y se afecta
con el enfado y la impaciencia; el páncreas expresa el
conocimiento y se altera con la preocupación y la obsesión;
los pulmones se vinculan con la voluntad, y se deterioran
con la excesiva tristeza; y los riñones son depositarios
de la tranquilidad y la sabiduría y se alteran con el
miedo. Estos conceptos vienen a ser algo más que un lenguaje
poético, pues cuando se tratan dichos órganos con acupuntura,
las emociones desequilibradas correspondientes comienzan
a desaparecer de la persona. De esta manera la conciencia
se repartiría por todo el cuerpo, coincidiendo con las
afirmaciones de modernas técnicas psicológicas como la
Programación Neurolingüística o las del afamado endocrinólogo
Deepak Chopra. Frente a todas estas informaciones,
cabe preguntarse lo siguiente: ¿Es posible un estudio
empírico de la conciencia? ¿Ha desarrollado la Ciencia
aparatos que puedan medir algo tan sutil como un pensamiento
o una emoción? Como pudimos ver en el artículo anterior
de esta sección, la respuesta es sí: El electroencefalógrafo
es uno de ellos, y la cámara Kirlian GDV es otro: En Suecia,
Rusia y otros países entrenan a sus atletas olímpicos
enseñándoles a entrar en estados acrecentados de conciencia
en los que la perfecta coordinación de los dos hemisferios
cerebrales les posibilita batir sus propias marcas. Pero
estos estados amplificados de conciencia parecen ser la
clave no solo en el área deportiva, sino en muchas otras.
En el congreso "Energías del Hombre y de la Tierra", celebrado
en Rusia en Julio pasado, el fisico Konstantin Korotkov,
un gran experto en el tema, afirmó que no solo los atletas
olímpicos operan en estados amplificados de conciencia.
Con sus equipos capaces de evaluar los estados de conciencia,
Korotkov ha medido célebres actores inmediatamente después
de su representación, y también se encuentran en esos
estados; igual sucedió con un gran pintor o un sanador
verdadero, en los momentos de máxima intensidad de su
actividad; y también con personas muy entrenadas en la
práctica de la meditación cuando realizan ésta. Estos
datos, inducen a considerar que dichos estados son claves
en el desarrollo del máximo potencial humano. Es más,
las escuelas de Tradición, y las órdenes religiosas de
todas las épocas y regiones, posiblemente han perseguido
con sus disciplinas inducir a sus adeptos a estados amplificados
de conciencia como vía a la Iluminación, en vocablo de
Oriente, o al estado de Gracia, si usamos el término de
Occidente. Quizás esos mismos estados eran los que buscaban
de manera forzada en las drogas los adolescentes de la
generación "paz y amor" de los 60, o los que buscan de
una forma aun más equivocada los adolescentes actuales
con las pastillas de síntesis que adquieren en las discotecas
por lo que vale un paquete de tabaco. Pero Oriente nos
ha reservado un bello legado: Técnicas refinadas a lo
largo de milenios que permiten a través de ciertos ejercicios
o disciplinas sutilizar la conciencia hasta llegar a alcanzar
esos buscados estados amplificados. Muchos, muchísimos
son los occidentales que han accedido a ellos a través
de la meditación, el yoga, el chi-kun, el tai-chi...
O también, ¿porqué no?, a través de la simple contemplación
de un paisaje, o una oración elevada desde el corazón.
En definitiva, parece que el anhelo del ser humano se
dirige hacia un estado en el que nos identificamos con
el Universo, con la Totalidad, con la presencia Divina,
es decir, somos el todo. El psicólogo transpersonal Ken
Wilber es considerado uno de los grandes filósofos
anglosajones de la actualidad. Desde su criterio y el
de otros grandes pensadores, el estado de Iluminación,
Gracia o conciencia Unitiva expresado en términos
actuales, no es un estado anormal ni tampoco un estado
alterado de conciencia sino más bien el único estado de
conciencia real; el estado origen y destino de toda alma
humana. ¿Porqué ordinariamente no tenemos esa percepción?
Parafraseando a Wilber: "No nos damos cuenta de que
el Espíritu está totalmente presente aquí y ahora mismo
porque nuestra conciencia está atrapada en algún tipo
de evitación."
Fernando Sánchez
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