|
|


| LA
ALIMENTACIÓN |
Qué duda cabe
de que el ser humano necesita nutrirse para sobrevivir.
De aire, sol, agua, alimentos... y afecto. Sólo que no se
trata de una simple cuestión de supervivencia: de la alimentación
depende en gran parte nuestra salud. Al punto de que la
Nutrición debería ser asignatura obligatoria en los colegios.
Sin embargo, la mayoría de la gente se alimenta incorrectamente.
A principios del siglo XX la Medicina dejó de prestar
atención a la nutrición en la errónea creencia de que ya
habían sido desvelados todos los fundamentos de la alimentación.
Es decir, se conocían ya los requerimientos de proteínas,
vitaminas, minerales y oligoelementos que precisaba la persona
en las distintas etapas de su desarrollo y qué alimentos
los poseían. Y eso -entendían- era todo lo que había que
saber.
Sin embargo, los científicos no tuvieron entonces suficientemente
en cuenta la importancia que la alimentación tiene en la
salud y, sobre todo, las modificaciones químicas que se
producían en los alimentos a causa de los cultivos masivos,
el empleo de abonos artificiales, las mutaciones genéticas
en algunos productos... o la transformación que habría de
tener lugar en los hábitos alimenticios de la población.
Y ello sin hablar de los alimentos transgénicos.
Por otra parte, en el restablecimiento de la salud no sólo
hemos de tener en cuenta el órgano o sistema que funciona
de forma anómala sino todos los factores que influyen en
ello: ambiente, alimentación, estados anímicos, situación
afectiva y laboral, etc.
Hoy, cuando los avances tecnológicos y científicos han permitido
controlar de algún modo la mayor parte de las enfermedades
infecciosas y prevenir la mayoría de las congénitas, la
humanidad del nuevo milenio se enfrenta a otro grupo de
problemas -las llamadas enfermedades degenerativas- de bastante
más difícil solución y que requerirán importantes cambios
a todos los niveles, especialmente en los hábitos de alimentación.
Además, por supuesto, de las provocadas por los experimentos
científicos de diversa índole -incluida la manipulación
genética-, virus mutantes y agresivos incluidos.
LAS ENFERMEDADES DEGENERATIVAS
Las enfermedades degenerativas
son aquellas que afectan a órganos, tejidos, células o genes
alterando su normal funcionamiento y han sido llamadas las
"enfermedades de la civilización" porque están causadas
-al menos, así se piensa- por el actual estilo de vida y,
muy especialmente, por la inadecuada alimentación. Nos referimos
a la arterioesclerosis, la artritis, la artrosis, las trombosis,
las embolias, los infartos de miocardio, las mastopatías,
el cáncer, la diabetes, la obesidad, el parkinson, la esquizofrenia...
y otras menores, como las alteraciones de la visión, la
hipersensibilidad a las infecciones respiratorias y urinarias
crónicas, etc. Enfermedades difíciles de tratar para las
que actualmente sólo existen medidas paliativas.
Nada debe extrañarnos, pues, que médicos de prestigio como
la doctora Catherine Kousmine, con más de 60 años
de práctica médica y especialista en cáncer y nutrición,
llegue a preguntarse si no existirá "una relación de
causa-efecto entre nuestra alimentación moderna y el aumento
de los casos de las enfermedades degenerativas en los últimos
100-150 años".
UNA ALIMENTACIÓN SANA
Porque si ello es así resulta
obvia la necesidad de hacer cambios en nuestros hábitos
alimenticios para evitarlas. ¿Cuáles? Pues, por ejemplo,
y entre otros muchos, recuperar en nuestra dieta determinados
alimentos como los cereales integrales o los aceites prensados
en frío y ricos en ácidos grasos insaturados que proporcionaban
vitaminas B y F, imprescindibles para mantener el organismo
sano. Y, por supuesto, evitar o eliminar los alimentos refinados
-especialmente el azúcar- y las grasas de origen animal
(véanse las demás sugerencias en el recuadro).
Y es que el proceso de elaboración de muchos de los actuales
productos preparados conlleva la destrucción de buena parte
de sus nutrientes esenciales. Nada debe extrañarnos, en
consecuencia, que las grandes multinacionales comenzaran
a elaborar todo tipo de compuestos para paliar la necesidad
de minerales, vitaminas y oligoelementos -destruidos en
buena parte en el proceso de elaboración- y compensar esas
carencias.
0 Por si ello fuera poco, la falta de determinados oligoelementos
-cada vez más difíciles de encontrar en los alimentos, sobre
todo en los productos congelados y en conserva- está causando
una "acidificación del organismo", lo que provoca una mayor
fragilidad de nuestro cuerpo, fatiga crónica, sensibilización
a las infecciones, menor resistencia al dolor, etc.
Evidentemente, las necesidades alimentarias de cada persona
varían en función de la edad, del tipo de vida, del metabolismo,
etc., pero hay una serie de nutrientes imprescindibles para
obtener la energía necesaria que permita a nuestro cuerpo
desarrollarse, regenerarse y desempeñar sus funciones. En
definitiva, necesitamos agua, carbohidratos, proteínas,
grasas, minerales, vitaminas y fibra (ver recuadro).
Como igualmente importante es saber combinar los alimentos
(ver también recuadro). O procurar tomar las frutas y verduras
crudas. O preferir asar, cocer o hacer a la plancha o al
vapor los alimentos antes que freírlos.
En suma, los especialistas aconsejan hoy consumir sobre
todo alimentos sin refinar o procesar, ingerir verduras
y frutas frescas, pan y cereales integrales, legumbres,
carnes magras y ensaladas. Igualmente importante es huir
de los alimentos o bebidas que contengan colorantes, conservantes,
saborizantes, gas y productos químicos que alteren su composición.
Porque existen sospechas fundadas de que incluso buena parte
de los conservantes y colorantes "autorizados" son cancerígenos
y/o tienen relación con la aparición o el desarrollo de
enfermedades degenerativas.
También sería conveniente que los productos vegetales o
frutales que ingiramos no hayan sido cultivados con fertilizantes
químicos, herbicidas o plaguicidas y que la carne de los
animales no contenga hormonas o aditamentos añadidos. Y
aunque estas dos últimas cuestiones son bastante difíciles
de controlar en los últimos años están empezando a proliferar
los comercios que garantizan los productos cultivados de
forma ecológica así como certificados del momento de la
recolección. Algo a tener en cuenta.
LA IMPORTANCIA DE LA AGRICULTURA
BIOLÓGICA
La comida, en suma, debe ser
sana y nutritiva y no fuente de contaminación o enfermedad.
Porque, ¿sabe cuáles son las consecuencias reales del empleo
indiscriminado de abonos químicos, contaminantes y herbicidas
en la agricultura? ¿Conoce los efectos de las sustancias
artificiales que forman parte de los productos de consumo
diario de nuestra sociedad? ¿Está seguro de saber los efectos
secundarios que producen los pesticidas, plaguicidas y productos
tóxicos que se emplean en nuestros campos de forma incontrolada?
¿Conoce cómo afecta la contaminación de mares, ríos y aire
a nuestras fuentes de alimentación, ya se trate de vegetales
o animales? ¿O por qué, por mor de intereses económicos
particulares, se comercializan productos que no sabemos
qué consecuencias tendrán en la cadena alimentaria?
La industrialización ha acarreado una producción cada vez
mayor de desechos y agentes contaminantes. Además, existen
hoy más de 35.000 productos químicos y sintéticos -cada
vez más tóxicos- que se utilizan en la agricultura sin el
debido control y cuyos efectos patológicos son aún desconocidos
o no suficientemente conocidos. ¿O cree que es casualidad
que el incremento de malformaciones congénitas, cánceres
y enfermedades cardiacas sea mucho más elevado en algunas
zonas agrícolas -donde se emplean de forma indiscriminada
estos productos- que en las zonas urbanas?
Añádase a ello que cuando los productos llegan a nuestra
mesa han sido tratados con colorantes, aromatizantes, saborizantes,
antioxidantes, conservantes, emulsiones, levaduras químicas,
productos sintéticos, etc., y se hará una idea de lo que
realmente ingerimos. ¿Y sabe lo que esas sustancias pueden
hacer dentro de nuestro cuerpo? ¿O qué relación tienen con
el debilitamiento del sistema inmunológico? ¿Si alteran
nuestro hígado? ¿Si son nuestras células capaces de transformar
o asimilar esas sustancias? ¿O más bien vamos acumulando
desechos y toxinas de todo tipo y ello, a la larga, desequilibra
nuestras defensas?
Demasiadas preguntas que tienen difícil respuesta. Sin embargo,
todos sabemos que cuando compramos frutas o verduras en
nuestras ciudades, a pesar de su extraordinario aspecto
-parecen de diseño, casi idénticas en tamaño, formas y color-
carecen en absoluto de olor y sabor. ¿Recuerda Ud. el olor
y sabor de un melocotón maduro recién cogido del árbol?
¿O la fragancia y textura de un tomate jugoso? Desgraciadamente,
en nuestras ciudades eso ya se ha convertido en un recuerdo
pues el mecanismo de industrialización y comercialización
de las cadenas de producción hace que los frutos sean recolectados
sin madurar de forma natural y conservados en cámaras frigoríficas.
Con lo que cuando llegan a nosotros han perdido la mayor
parte de sus propiedades.
De ahí que los nuevos cultivos biológicos intenten conservar
la fecundidad del suelo usando abonos naturales, algas marinas,
estiércol, piedras molidas, etc. Sólo que, hoy por hoy,
al ser cultivos minoritarios y muy especializados -casi
una labor artesanal-, los productos naturales resultan muy
caros y escasos.
CUANDO ALIMENTARSE MAL LLEVA AL
SOBREPESO O A LA OBESIDAD
Los conflictos psíquicos y emocionales
generan por lo general estrés y ansiedad y suelen llevar
a un exceso de comida -mal combinada por lo general- y a
la ingesta de alcohol, lo que unido a la falta de ejercicio
termina llevando a cualquier organismo al abotargamiento,
a la obstrucción de sus funciones vitales y a la acumulación
de toxinas. De ahí que sea frecuente que las personas que
sufren sobrepeso -para qué hablar de las obesas- suelan
tener altos los niveles de colesterol, ácido úrico y triglicéridos.
Y ello sin mencionar los michelines, la celulitis o las
varices, en especial entre las mujeres.
Es más: el sobrepeso y la obesidad, originados en buena
medida por la mala combinación de alimentos y la falta de
ejercicio, además de disminuir la movilidad física y la
energía con que contamos suele ser la causa del mal aliento,
la lengua sucia, la boca pastosa, la hinchazón, la acumulación
de gases, la retención de líquido, la transpiración excesiva,
la acidez y pesadez de estómago, el estreñimiento, las hemorroides,
la dificultad para respirar, los dolores de cabeza -neuralgias,
jaquecas, migrañas, etc.-, el dolor de espalda, el acné,
algunas alergias, la caída del pelo, la seborrea, la hipertensión,
diversos trastornos circulatorios, enfermedades coronarias,
diabetes, padecimientos biliares, gota por exceso de ácido
úrico, arterioesclerosis y un largo etcétera de otras dolencias
a las que habría que añadir los problemas psicológicos que
afectan a nuestra autoestima, la cuestión estética, las
dificultades con la ropa, los problemas de relación, la
impedimenta para disfrutar de verdad al hacer deporte, viajar,
bailar... y un sinfín de cuestiones más.
EN CUANTO A LAS BEBIDAS
Las sodas, colas y gaseosas
a las que la sociedad de consumo nos ha habituado están
hechas de productos sintéticos a base de compuestos químicos.
Muchas llevan además harinas blancas refinadas con todo
tipo de conservantes, saborizantes, aromatizantes, colorantes,
etc., además de azúcar. En cuanto a las que llevan gas,
suelen producir irritaciones de estómago, gastritis y fermentaciones
de los alimentos durante la digestión, provocando aerofagia
(acumulación de gases). Incluso afectan al esmalte de los
dientes.
Las colas suelen llevar además cafeína y ácido fosfórico.
Éste puede desequilibrar la relación calcio-fósforo de los
alimentos impidiendo la fijación del calcio en los huesos.
Y el café crea hábito y provoca dependencia tanto física
como psicológica; de ahí que aparezca con frecuencia el
síndrome de abstinencia cuando se abandona su uso. El lector
debe saber además que la cafeína es un estimulante del sistema
nervioso central y su consumo está relacionado con multitud
de disfunciones orgánicas, entre ellas taquicardias, cambios
en el diámetro de los vasos sanguíneos, irregularidad en
la circulación sanguínea, tensión alta, diabetes, fallos
renales, irritaciones gastrointestinales, úlceras gástricas,
zumbidos en los oídos, temblores musculares, inquietud,
insomnio, etc. Por tanto, beber varias tazas al día -costumbre
tan extendida- es perjudicial para la salud.
En lo que se refiere al alcohol, se trata de un glúcido
(azúcar) de asimilación rápida, en especial si el estómago
está vacío. Por tanto, las bebidas alcohólicas engordan
por sí mismas y mucho más si se toman con alimentos grasos.
En cuanto a las llamadas cervezas sin alcohol y las
que se venden como malta 100%, sepa que todas contienen
alcohol, gas y otros glúcidos o azúcares. Por tanto, también
engordan.
En suma, lo correcto es beber agua en la comidas o, si no
se ingiere grasa en la misma, uno o dos vasitos de vino.
El resto de las bebidas alcohólicas, si uno no está dispuesto
a suprimirlas, sólo deberían tomarse fuera de las comidas
-acompañadas con un tentempié con poca o nula grasa- y de
forma muy moderada.
LA ALIMENTACIÓN DE LA MUJER
Que nuestras necesidades alimenticias
dependen de la edad es obvio. Pero también del sexo. Porque
la mujer debe, con mucho mayor motivo que el varón, adaptar
su alimentación a la etapa de la vida en la que se encuentre.
Es decir, no es lo mismo que esté en plena pubertad a que
se encuentre entre los treinta o cuarenta y cinco años o
que haya pasado ya la menopausia.
En este sentido, muchos especialistas en nutrición femenina
entienden que durante la pubertad las chicas deberían cuidar
sobre todo el aporte de vitaminas y minerales como el calcio
y el hierro, ingerir muchas frutas y verduras y suprimir
los dulces y las bebidas gaseosas. Sin olvidarse nunca del
adecuado aporte de proteínas.
Entre los treinta y los cuarenta y cinco años -periodo durante
el cual la mayoría se enfrenta a la maternidad-, deberían
hacer hincapié en la ingesta de calcio, magnesio, hierro
y potasio. También es importante la presencia de pescados,
carnes blancas y todo tipo de hortalizas además de las frutas.
Sin olvidar, por supuesto, la importancia de beber agua.
Según los especialistas, las mujeres a esta edad deberían
beber entre tres y cuatro litros al día.
Por último, tras la menopausia la mujer ha de hacer nuevos
cambios en su alimentación. A partir de ese momento sus
necesidades básicas estarán marcadas por el adecuado aporte
de vitaminas y minerales, primando el calcio, el magnesio,
el zinc y el ácido fólico. Y, por supuesto, habrán de ingerir
a menudo legumbres, verduras, frutas y pescados evitando
las carnes rojas.
LA IMPORTANCIA DE LA "NUTRICIÓN
AFECTIVA"
Tanto o más importantes que
las necesidades de nutrición física son las necesidades
de nutrición afectiva. De hecho, se ha comprobado que los
niños a los que durante los primeros meses de vida se les
privó del contacto físico, del afecto y la cercanía, han
mostrado desequilibrios de distinto tipo tanto psicológicos
como orgánicos. Los niños no sólo necesitan que se les alimente,
se les cuide y se les proteja sino que también necesitan
sentirse queridos y para ello es imprescindible hablarles
y, sobre todo, tocarles. Porque es mediante el contacto
físico como el niño recibe los estímulos que le comunican
con el exterior y que alimentan su personalidad para que
sea en el futuro una persona equilibrada.
Claro que el contacto físico, considerado normal en la infancia,
se convierte en algo extraño en el mundo de los adultos.
Y así, nuestras relaciones personales son cada vez más distanciadas,
algo en lo que colaboran los medios tecnológicos de los
que nos servimos para comunicarnos ya que a veces ponen
entre nosotros barreras psicológicas difíciles de superar.
Por eso hoy nos resulta cómodo comunicarnos por Internet
pero nos produce desazón aguantar la mirada de nuestro interlocutor.
Del mismo modo, nos resulta fácil mostrarnos educados y
cordiales al saludar a alguien si mantenemos una distancia
prudencial pero son cada vez más las personas que no toleran
la cercanía física o el roce con los demás. Es como si las
personas necesitasen imperiosamente lo que un día se dio
en llamar "el metro cuadrado vital" a su alrededor,
espacio reservado en el que ningún otro debe entrar.
Y esto no sólo ocurre en Occidente. También hay antiguas
culturas -como la japonesa- en las que el contacto físico
está reservado al ámbito privado y las manifestaciones públicas
están coartadas por estrictos convencionalismos sociales.
Y, sin embargo, el contacto físico, la cercanía de nuestros
semejantes, nos proporciona -igual que al niño- estímulos
y un trasvase energético muy potente. Porque canalizar y
reactivar nuestras energías supone una renovación. A fin
de cuentas, todo lo que está encerrado y estancado termina
por pudrirse mientras todo lo que fluye se regenera.
Es saludable, por tanto, dar y recibir afecto. Y como es
una cuestión de práctica, bueno será hacerlo en nuestra
vida. Está comprobado que las personas capaces de relacionarse
desde el mundo afectivo son más equilibradas, más sanas,
tienen un sistema inmunológico más potente y, por tanto,
poseen mayor resistencia a la enfermedad.
En suma, no lo olvide: también de afecto se alimenta el
ser humano.
NUESTRA RELACIÓN CON LA COMIDA
Buena prueba de ello es que
los desequilibrios psicológicos pueden manifestarse de muchas
formas pero es la comida uno de los vehículos mediante el
cual solemos canalizarlos más frecuentemente; en especial,
los que se refieren a cuestiones sentimentales. Ello se
produce cuando los alimentos dejan de cumplir su función
-alimentarnos- y son utilizados por la persona como un mecanismo
que le permite unas veces compensarse y otras castigarse
(ver recuadros sobre la anorexia y la bulimia).
Y aunque los motivos pueden ser muchos, en general derivan
de un tronco común: problemas de aceptación de uno mismo.
Así ocurre cuando la persona se ve de forma distorsionada
y comienza a entrar en un círculo vicioso donde se obsesiona
por una adicción que no puede controlar, cayendo después
en un proceso de culpabilización aguda al ver los resultados
de lo que está haciendo.
El estrés, la soledad, la depresión, la infravaloración,
la inseguridad, la falta de afecto, los traumas infantiles
y toda una serie de causas psicológicas y emocionales más
pueden ser los desencadenantes de estas alteraciones que
suelen terminar causando serios daños al organismo.
EL DÍA A DÍA
En suma, deberíamos preguntarnos
si no habremos modificado inconscientemente nuestra manera
de alimentarnos y si no ha sido eso lo que ha traído como
consecuencia el empeoramiento de nuestra salud. Y, sobre
todo, si podremos "echar marcha atrás" para corregir las
desviaciones. Porque no deja ser significativo que todos
estos problemas alimenticios se den precisamente en las
zonas privilegiadas del Primer Mundo, allí donde la gente
está "bien alimentada".
En ese sentido, los principales errores de la alimentación
en nuestras sociedades modernas son claros. Hoy no hay tiempo
apenas para comer y lo hacemos deprisa, sobre la barra de
una cafetería, aprovechando para leer un informe o el periódico
del día entre bocado y bocado. Y mucho menos para ocuparse
de lo que se está comiendo, de su calidad o del modo en
que ha sido preparado.
En suma, el padre y la madre suelen comer fuera de casa,
en sus lugares de trabajo, con un tiempo muy corto y en
condiciones poco saludables tanto por el estrés como por
recurrir a platos preparados de forma rápida y poco cuidada.
Los pequeños comen en el colegio y los que son un poco mayores
en la cafetería del instituto o en la Facultad a base de
bocadillos o, en el mejor de los casos, platos combinados.
Y el tiempo de la comida, que era antes sagrado y se aprovechaba
para la comunicación y departir con los más cercanos, una
pausa vital en la actividad con tiempo para disfrutar de
los alimentos y no teniendo la mente en otro lugar, ha desaparecido.
¿Habrá que recuperar aquel hábito? ¿Tendremos que cambiar?
A fin de cuentas, una buena alimentación y unas normas de
vida adecuadas pueden significar la mejor arma terapéutica
para luchar contra la enfermedad o, cuando menos, coadyuvar
en el proceso curativo completando otros tratamientos. Desatender
e ignorar un área tan fundamental sólo demuestra ceguera
y cerrazón.
LA COMPOSICIÓN DE LOS ALIMENTOS
Desde un punto de vista nutritivo,
todos los alimentos contienen -en mayor o menor proporción-
proteínas, glúcidos, lípidos, minerales y vitaminas, además
de agua y materias no digeribles.
LAS PROTEÍNAS
Formadas por cadenas de aminoácidos,
las proteínas constituyen la matriz estructural en
la que se asienta la materia viva. De hecho, la mayoría
de los agentes que mantienen nuestro organismo son proteínas
-hay miles de tipos-, siendo imprescindibles para realizar
casi todas las actividades de las células.
Las proteínas se destruyen con mucha facilidad -su vida
puede durar desde unos minutos a varios meses- por lo que
hay que ingerirlas diariamente para que el cuerpo pueda
cumplir su labor de reposición permanente.
Las proteínas -cuya necesidad diaria se estima en 0,8 gramos
por kilo de peso- se encuentran en casi todos los alimentos.
LOS LÍPIDOS
Hay muchas clases de lípidos
y son pocas las características comunes que engloban a todos.
Pero, desde un punto de vista nutricional, los que básicamente
se encuentran en la mayoría de los alimentos y de los organismos
son dos: los triglicéridos -o grasas- y los
fosfolípidos. Aunque no debemos dejar de mencionar,
por su importancia, los esteroles, entre ellos, al colesterol.
Bien, pues tanto las grasas como los aceites están constituidos
por los llamados ácidos grasos. Ácidos que, en función de
la longitud de su cadena y el grado de insaturación -número
de doble enlaces en su estructura (los aceites más espesos
son los que tienen menor número de dobles enlaces)- podemos
dividir en ácidos grasos saturados, ácidos grasos monoinsaturados
(los que poseen un solo enlace doble) y ácidos grasos
poliinsaturados (los que tienen dos o más). Su origen
puede ser animal o vegetal.
De origen animal: son las grasas contenidas en la
carne, el pescado, el marisco -escasa-, los huevos y los
productos lácteos (queso, mantequilla, yogur, nata, etc.).
De origen vegetal: son los aceites (oliva, girasol,
maíz, cacahuete, soja, etc.) y las margarinas. En cuanto
al colesterol, decir que hay colesterol "bueno" -HDL- y
colesterol "malo" -LDL, siendo fundamental que los índices
de ambos sean bajos y estén equilibrados. Algo que se controla
de forma natural combinando adecuadamente los alimentos.
Principales alimentos que hacen subir la tasa de colesterol:
la carne roja, la charcutería, los huevos, el queso -salvo
el fresco tipo Burgos-, la mantequilla, la nata y la manteca
de cerdo.
Principales alimentos que hacen bajar la tasa de colesterol:
el pescado azul -salmón, sardina, caballa, atún, etc.- y
los aceites que se hacen de ellos, así como los de oliva,
maíz, soja y colza.
LOS GLÚCIDOS
También llamados hidratos de
carbono o carbohidratos, existen dos grandes grupos de glúcidos:
los azúcares simples -también llamados monosacáridos-
y los azúcares complejos -o polisacáridos
(constituidos por unidades de monosacáridos encadenadas
en grupos de dos o más). Claro que no todos son digeribles.
Sólo lo son, entre los azúcares simples, la glucosa o
dextrosa, la manosa, la galactosa y la
fructosa. Y entre los azúcares complejos, la sacarosa,
la maltosa y la lactosa y las féculas
o almidones.
Ahora bien, hay una diferencia básica entre los glúcidos:
los que provocan un fuerte aumento de azúcar en la sangre
(glicemia) por la velocidad con que son liberados tras su
ingesta y los que lo hacen de forma más lenta y en menor
cantidad.
LAS FIBRAS ALIMENTICIAS
Lo que conocemos como fibra
alimenticia no es sino el material no digerible de los alimentos
que actúa de sustancia de lastre tras la digestión facilitando
el tránsito intestinal. Fibra que, en su mayor parte, corresponde
a la celulosa presente en la inmensa mayoría de los
alimentos del mundo vegetal. Se trata, pues, de un glúcido
-en puridad, un polisacárido- que no sólo no se disuelve
en el agua sino que al contacto con ésta se hincha además
de retener cierta cantidad de la misma. No es la celulosa,
en cualquier caso, la única fibra alimenticia. Existen otros
polímeros y polisacáridos igualmente procedentes de frutas
y plantas como las pectinas, los mucílagos,
las gomas, los ácidos algínicos y las
hemicelulosas.
Y aunque no poseen prácticamente poder nutritivo alguno
son absolutamente esenciales en la alimentación.
Comer sin fibra suficiente es un camino seguro hacia los
más diversos tipos de dolencias o enfermedades.
El AGUA
Todas las reacciones bioquímicas
que caracterizan a los seres vivos se producen en el agua.
Por eso la vida no es posible sin ella. Nosotros mismos
estamos constituidos de agua en un 60% cuando somos adultos,
porcentaje que llega a ser del 75% al nacer.
Pues bien, el ser humano necesita ingerir a lo largo del
día un mínimo de dos litros y medio de agua si quiere que
su cuerpo funcione correctamente.
OTROS NUTRIENTES
Decir, por último, que los alimentos
aportan también otros nutrientes no menos esenciales que
los mencionados: las vitaminas y los minerales.
LA DIGESTIÓN
Es el proceso fisiológico que
posibilita el metabolismo de los alimentos. En él intervienen
la boca, el estómago, el intestino delgado y el intestino
grueso.
La boca.
Realiza las funciones de masticación y deglución así como
la secreción salival. Gracias a la saliva se transforma
el bolo alimenticio mediante la acción de la enzima tialina
que convierte el almidón en maltosa (azúcar complejo).
El estómago.
Tiene una función peristáltica (movimientos musculares que
empujan el alimento hacia el intestino). Segrega jugos digestivos
(ácido clorhídrico y mucina) creando un medio ácido donde
la pepsina (una enzima) actúa sobre las proteínas (carnes)
y los lípidos (grasas) transformándolas.
Intestino delgado.
Sigue teniendo una función mecánica peristáltica. Se
realiza en él un complejo proceso de transformación: el
almidón, convertido en maltosa, se transforma en glucosa
por la acción de las enzimas que segrega el páncreas. El
azúcar de la leche -la lactosa- se transforma en glucosa
y galactosa. Los lípidos en ácidos grasos. Las proteínas
en aminoácidos. Las substancias nutritivas transformadas
son asimiladas por el organismo y lanzados a la corriente
sanguínea.
Intestino grueso.
Se mantiene la acción peristáltica. Las bacterias presentes
en el intestino grueso actúan mediante un proceso de fermentación
sobre los restos de almidón y celulosa y un proceso de putrefacción
sobre los restos proteicos. Se absorben elementos asimilables
y se forman materias fecales y gases.
CÓMO COMBINAR LOS ALIMENTOS
Mantener la línea y la salud
depende en muy buena medida de cómo se combinen los alimentos.
En ese sentido, hay que decir que casi todos los alimentos
contienen la mayoría de los nutrientes: proteínas, lípidos
o grasas, glúcidos o azúcares, fibra, vitaminas, minerales
y agua. Obviamente, en muy distintas proporciones.
Pues bien, a la hora de alimentarnos debemos tener en cuenta
sobre todo varias cosas:
-La combinación de glúcidos o hidratos de carbono con grasas,
engorda.
-Los alimentos lipido-glucídicos, si se ingieren en gran
cantidad, engordan por sí mismos, se combinen o no con otros
alimentos.
-Los glúcidos de asimilación rápida, salvo que se tomen
solos y en muy pequeña cantidad, engordan. Y engordan mucho
más si se toman con lípidos.
GLÚCIDOS DE ASIMILACIÓN LENTA
Frutas (excepto plátanos,
aguacates, cocos, dátiles, higos y chirimoyas).
Verduras. Cereales completos (trigo, centeno, avena,
mijo, cebada, etc.)
Arroz integral.
Harinas integrales.
Pan integral.
Legumbres (alubias, lentejas, garbanzos, habas, habichuelas,
guisantes, judías).
GLÚCIDOS DE ASIMILACIÓN RÁPIDA
Alcoholes de cualquier tipo
(vinos, licores, aguardientes, cerveza, cava, vino,
etc.).
Aperitivos basura (ganchitos, doritos, fritos, etc.)
Arroz blanco.
Azúcar de cualquier origen.
Bebidas gaseadas y dulces (refrescos, colas, sodas,
etc.).
Caramelos.
Cereales refinados (palomitas, copos de maíz, etc.).
Frutas pasas.
Grosellas Harinas refinadas.
Helados.
Jaleas.
Melaza.
Mermeladas.
Membrillo (Carne de).
Miel.
Pan blanco.
Pastas (Pizzas, espaguettis, raviolis, etc.).
Patatas.
LIPIDO-GLUCÍDICOS
Aceitunas.
Aguacate.
Almendras.
Anacardos.
Avellanas.
Bollería (croissants, ensaimadas, suizos, galletas,
bizcochos, magdalenas, donuts, churros, porras, etc.)
Cacahuetes.
Cacao.
Castañas.
Coco.
Chocolate.
Dátiles.
Dulces (tartas, pasteles, bombones, etc.).
Germen de trigo.
Helados de leche.
Hígado.
Leche.
Nueces.
Ostras.
Panchitos.
Pipas de girasol y calabaza.
Pistachos.
Plátano.
Soja (harina).
Vieiras.
DESAYUNE COMO UN REY, COMA COMO
UN PRÍNCIPE Y CENE COMO UN MENDIGO
Este dicho popular refleja perfectamente
las normas más coherentes y sabias desde el punto de vista
de la nutrición, permitiéndonos mantener en óptimas condiciones
nuestra actividad diaria.
Desayuno.
Debería ser la comida más completa -lo que no es sinónimo
de abundante- para que nos posibilite empezar el día con
la energía suficiente. Preferentemente, a base de fruta,
zumos, miel, azúcar integral, frutos secos, requesón, tostadas
integrales con aceite de primera presión en frío y cereales
integrales.
Comida.
Se recomienda comenzar con ensaladas de hortalizas frescas,
aderezadas con 2 cucharaditas de aceite. El plato central
debería estar basado en carnes -preferiblemente magras-,
pescado, mariscos, huevos o legumbres, acompañado de verduras
frescas o cocidas al vapor, variando cada día. Es recomendable
igualmente el consumo diario de cereales integrales. En
cuanto al postre, un buen queso tipo Burgos -sin curar-
y que tenga poca grasa.
Cena.
Como decían nuestros mayores, "de grandes cenas
están las sepulturas llenas". Con lo que la sabiduría
popular nos recuerda que conviene cenar lo más temprano
posible -unas tres horas antes de ir a la cama- y que debe
ingerirse algo ligero a base de frutas y yogur, o frutas
y frutos oleaginosos, o potaje de verduras con cereales
aliñados con una cucharadita de aceite (sin carne).
ALIMENTOS QUE CONVIENE EVITAR
Conservas.
En la medida de lo posible es preferible tomar alimentos
frescos, crudos y biológicos.
Sal.
Es preferible el uso de sal completa o algas en polvo que
contienen otras sales y oligoelementos además de sodio.
Azúcar blanco.
Es mucho mejor reemplazarlo por azúcar integral (moreno)
o edulcorantes (sacarinas, ciclamatos o aspartamo).
Caramelos, bombones y dulces.
Sustituirlos por frutos secos o frescos (higos, uvas,
plátanos, albaricoques, manzanas, melocotones, nectarinas,
peras, dátiles, etc.)
Zumos de frutas comerciales, gaseosas, colas o bebidas azucaradas.
Es mucho mejor consumir zumos frescos.
Alcohol y tabaco.
Excitantes y acidificantes como el café o el té.
Aceites comerciales corrientes.
Mejor usar el aceite de primera presión en frío.
Mantequilla.
Se puede consumir entre 10 y 30 gramos al día. Y nada
de margarina sintética.
Pan blanco y pan integral no biológico.
El pan blanco es pobre en vitaminas B y E. Además, apenas
tiene fibra. En cuanto al pan integral no biológico, contiene
insecticidas y pesticidas en el salvado.
Galletas y pastas.
BULIMIA. CUANDO LA COMIDA SUSTITUYE
AL AMOR
La bulimia es un trastorno psicológico
que se focaliza en una ansiedad incontrolada por la comida.
Al punto de que quien la sufre llega a provocar los vómitos
para poder seguir comiendo. La persona bulímica puede presentar
periodos de aparente normalidad en cuanto a lo que normalmente
ingiere pero en determinados momentos -en respuesta a situaciones
de estrés- siente una necesidad imperiosa de comer, incluso
por la noche, convirtiéndose en auténticos saqueadores nocturnos
de frigoríficos. Lo que les lleva a aumentar de peso de
forma considerable.
Se trata de un problema que afecta a personas de ambos sexos
y, aunque muchos de ellos presentan una estatura y peso
normales, sufren una tremenda adicción a la comida o a determinados
alimentos. Se trata de una enfermedad grave que puede derivar
en problemas serios y que precisa de tratamiento psicológico.
En cualquier caso, es bueno que el bulímico incorpore a
su vida una serie de hábitos como estos:
· Comer a horas fijas.
· Comer en compañía de otras personas ya que ello
le ayudará a controlarse.
· Manifestar sus sentimientos. La rabia, la tristeza
y la angustia impulsan a compensarse con la comida.
· No comer entre horas.
· Hacer ejercicio.
· Estar ocupado. El aburrimiento y la soledad pueden
hacer que la persona llene su vacío con la comida.
· No tener en casa alimentos ricos en azúcar.
· Abstenerse de usar laxantes.
· No provocar vómitos.
En definitiva, la comida puede provocar dependencia psicológica
ya que se intenta tapar el desequilibrio emocional compensándose
con algo que le gratifica. Aunque después, como todos los
adictos, la persona se culpabilice por haber caído en ello.
ANOREXIA: CUANDO ADELGAZAR HACE
PELIGRAR LA VIDA
La anorexia es un trastorno
psicológico y físico que se manifiesta con una disminución
alarmante de peso. Sus víctimas suelen ser jóvenes adolescentes
de ambos sexos aunque es mucho mayor la incidencia entre
las mujeres que, a pesar de su delgadez, continúan viéndose
obesas y haciendo dietas para bajar de peso. Pueden pasar
de un extremo a otro: no comer ignorando la sensación de
hambre o, por el contrario, comer exageradamente para provocarse
el vómito inmediatamente después. Si no se pone remedio,
el anoréxico puede llegar a morir por desnutrición, hipotermia
o deshidratación.
Las causas de la aparición de la anorexia no están aún claras
pero influyen:
· Las presiones escolares y familiares.
· La baja autoestima.
· Los traumas infantiles.
· El miedo a incorporarse al mundo de los adultos.
· Las dificultades de relación durante la adolescencia
o la pubertad.
· El temor al fracaso o al rechazo.
· La necesidad afectiva y el deseo de llamar la
atención.
Es muy importante que al tratamiento médico -en fases agudas
necesitan ser internados en un hospital- se sume la atención
psicológica a fin de ayudarles a solucionar sus problemas
emocionales y evitar posibles recaídas. De hecho, los médicos
han podido comprobar cómo en muchos casos, cuando el paciente
es capaz de afrontar sus conflictos y resolverlos, se soluciona
el problema de la anorexia.
VENTAJAS DE LAS... ...VERDURAS
Y HORTALIZAS
·
Contienen
fibra vegetal.
· Aportan pocas calorías por unidad de peso.
· Proporcionan hidratos de carbono.
· Tienen -en general- pocas proteínas y grasas.
· Son una fuente importante de vitaminas, minerales
y oligoelementos.
· Tienen mucho contenido de agua (80-90%).
· Previenen la aparición de enfermedades cardiovasculares
y algunos tipos de cáncer.
...FRUTAS
· Tienen un alto contenido
de agua (75-90%).
· Poseen pocas calorías.
· Contienen muchas vitaminas, minerales y fibra.
· Aportan hidratos de carbono y azúcares sencillos
(glucosa, sacarosa, fructosa...)
· Neutralizan la acción de los radicales libres
y de ciertas sustancias cancerígenas.
...CEREALES INTEGRALES
· Poseen vitaminas B1,
B6 y E.
· Son ricos en ácidos grasos esenciales.
· Contienen muchos hidratos de carbono, proteínas
y fibra.
...LEGUMBRES
· Aportan hidratos de
carbono (almidón) y proteínas.
· El grano seco aporta 65% de almidón, 20% de proteínas,
4% de grasas y cantidad de vitaminas del tipo B, calcio,
hierro y fibra.
· Proporcionan fibra, tanto soluble como insoluble.
Ésta, unida a azúcares poco digeribles, provocan la formación
de gases en el intestino pero eso no significa que sean
difíciles de digerir.
...CARNES Y EMBUTIDOS
· Proporcionan mucha
proteína.
· Tienen muchas vitaminas.
· Salvo el jamón serrano magro, el jamón cocido
o las salchichas de ave, el resto de los embutidos tiene
un alto contenido en grasas. ·
...PESCADOS Y MARISCOS
· Son ricos en fósforo,
sodio, potasio y hierro.
· Aportan yodo, necesario para las hormonas del
tiroides.
· Los moluscos y crustáceos proporcionan cinc, cobre
y calcio.
· El pescado graso o azul ayuda a disminuir por
competición las concentraciones de colesterol de cadenas
ligeras que pueden ser causa de arteriosclerosis, favoreciendo
la buena conservación de las arterias.
...HUEVOS
· Fuente indiscutible
de proteínas (clara).
· La yema es rica en lípidos, ácido linoleico -esencial
en las membranas celulares y mielina. Además de hierro.
· Proporciona fósforo, hierro, vitaminas B1, B2,
B12, A, D y E.
...ACEITES Y GRASAS
· Representan la reserva
de lípidos, que es el combustible orgánico por excelencia.
· Son el vehículo clave de las vitaminas liposolubles
(A,D,E y K).
· Son necesarias para la fabricación de la vitamina
D, sales biliares y hormonas.
¿DÓNDE ENCONTRAR LAS VITAMINAS
Y LOS MINERALES?
VITAMINA A
Tomate, Aceite de hígado de
pescado, Casquería, Mantequilla, Yema cruda de huevo, Queso,
Leche, Diente de león* Zanahoria* Espinacas* Perejil* Melón*
Endibias* Albaricoque* Melocotón* (* Ricas en provitamina
A o Retinol)
VITAMINA B1
Levadura de cerveza, Germen
de trigo, Casquería, Arroz integral, Trigo integral, Judías
tiernas, Lentejas, Frutos oleaginosos (frutos secos, aceitunas...),
Yema de huevo, Naranja, Leguminosas, Marisco, Carne roja,
Aves, Patata, Leche
VITAMINA B2
Levadura de cerveza, Leche y
derivados, Germen de trigo, Casquería, Yema de huevo, Leguminosas,
Frutos oleaginosos (frutos secos, aceitunas...) Cereales
integrales, Pescado, Verduras verdes
VITAMINA B5 (Ácido pantoténico)
Levadura de cerveza, Casquería,
Yema de huevo, Germen de trigo, Legumbres, Naranja, Cacahuete,
Cereales enteros
VITAMINA B6
Levadura de cerveza, Semilla
de girasol, Germen de trigo, Frutos secos, Leche, Hígado
de cordero, Hígado de ternera, Carne fresca, Cereales integrales,
Legumbres, Plátano, Pescado, Ciruela, Uvas, pasas Soja
VITAMINA B8 (Biotina O VITAMINA
H)
Levadura de cerveza, Casquería,
Huevo entero, Arroz integral, Cereales integrales, Legumbres
VITAMINA B12
Hígado de ternera, Hígado de
pescado, Pescado, Maíz, Yema de huevo, Leche y productos
lácteos, Carne roja Riñones, Cereales, Levadura de cerveza
VITAMINA B15
Levadura de cerveza, Carne de
buey cruda, Arroz integral, Semilla de girasol, Pepitas
de calabaza, Semilla de sésamo
VITAMINA C
Perejil, Escaramujo, Pimientos,
Brécol, Berro, Fresas, Espinacas, Naranja, Limón, Col, Pomelo,
Espárrago, Guisante, Grosella, Diente de león, Tomate, Rábano,
Kiwi, Patata
VITAMINA D
Aceites de hígado de pescado,
Yema de huevo, Pescados azules, Casquería, Leche y productos
lácteos, Germen de trigo, Huesos pulverizados
VITAMINA E
Aceites vegetales, Frutas, oleaginosas,
Germen de trigo, Verduras de hojas verdes, Hígado, Huevo,
Cereales integrales, Legumbres
VITAMINA F
Aceites vegetales prensados
en frío, Semillas de girasol, Frutos oleaginosos
VITAMINA K
Verduras de hojas verdes, Algas,
marinas Hígado, Patata, Yema de huevo, Germen de trigo,
Tomate, Coliflor, Semillas de soja
VITAMINA P
Grosella negra, Cítricos (agrios),
Frutas en general, Alforfón (trigo sarraceno)
FACTOR PP (Niacina o Vitamina
B3)
Levadura de cerveza, Salvado
de trigo, Salvado de arroz, Hígado de ternera, Hígado de
cordero, Cacahuete, Atún en lata, Germen de trigo, Pan integra,l
Carne roja, Aves, Pescado, Huevo, Queso, Frutos secos (sobre
todo cacahuetes), Alcachofas, Legumbres
ÁCIDO FÓLICO
Verduras de hojas verdes, Hortalizas
de raíces, Casquería, Huevo, Levadura de cerveza, Cereales
integrales
ÁCIDO PARA AMINOBENZOICO
Levadura de cerveza seca ,Casquería,
Setas, Germen de trigo, Yogur
AZUFRE
Col, Cebolla, Ajo, Espárragos
y puerros, Pescado, Huevos, Carne
CALCIO
Leche, Yogur, Brécol, Quesos,
Almendra, Yema de huevo, Levadura de cerveza, Germen de
trigo, Nueces, Uvas pasas, Cacahuete, Guisantes, Alubias,
Lechuga, Pan integral, Avena, Col, Rábano, Arroz entero,
Naranja, Cebolla, Fresas, Espárrago, Sardinas, Diente de
león, Semillas de sésamo con corteza
COLINA
Yema de huevo, Casquería, Levadura
de cerveza, Germen de trigo, Soja, Pescado, Leguminosas,
Col de Bruselas
ZINC
Queso, Frutos secos, Ostras,
Arenques, Setas, Levadura de cerveza, Avena integral, Trigo
y de centeno Hígado, Cordero, Guisantes, Carne de buey,
Huevo
CROMO
Levadura de cerveza, Trigo sin
descascarillar, Germen de trigo, Patata, Huevo entero, Hígado,
Centeno, Queso, Maíz integral, Cebollas, Dátiles, Cebada
integral, Avena integral
COBALTO
Judías secas, Langosta, Trigo
sin descascarillar, Yema de huevo, Mejillones, Rábanos,
Cordero, Remolacha roja y col, Higos
COBRE
Ostras, Hígado de ternera, Hígado
de cordero, Levadura seca, Cacao, Té, Germen de trigo, Salvado
de trigo, Semilla de girasol, Nueces, Soja, Curry, Setas,
Pimienta
FLÚOR
Té, Huesos pulverizados
FÓSFORO
Levadura de cerveza, Yema de
huevo, Almendras, nueces, avellanas, Legumbres, Queso, Chocolate,
Pescado, carne, aves, Cereales sin descascarillar, Leche,
Huesos pulverizados
HIERRO
Soja, Cacao, Hígado, Vino tinto,
Judías secas, Lentejas, Ostras, Yema de huevo, Guisantes
secos
INOSITOL
Germen de trigo, Cereales integrales,
Cítricos, Col, Levadura de cerveza, Leche, Frutos oleaginosos
MAGNESIO
Cacao, Soja, Almendras, Cacahuete,
Judías secas, Nueces, avellanas, Copos de avena, Maíz, Pan
integral, Lentejas, Higos, Dátiles
MANGANESO
Té, Clavo de olor, Genjibre,
Salvado de arroz, Nueces, Espinacas, Salvado de trigo, Cereales
sin descascarillar, Piña, Leguminosas, Verduras de hojas
verdes
MOLIBDENO
Alforfón, Legumbres, Germen
de trigo, Lentejas, Semilla de girasol
NÍQUEL
Espinacas, Semillas de soja,
Habas, Pimienta negra, Avena sin descascarillar, Judías
secas, Lentejas, Guisantes verdes, Centeno sin descascarillar,
Arroz integral, Perejil
POTASIO
Levadura de cerveza seca, Albaricoque
seco, Lentejas, Higos secos, Guisantes secos, Almendras,
Uvas pasas, Dátiles, Nueces y avellanas, Setas, Sardinas,
Patatas, Atún, Plátano, Col, Zanahoria, Tomates, Albaricoque,
Manzana, Plátano
SELENIO
Semillas de sésamo, Maíz integral,
Trigo integral, Cebollas, Cebada sin descascarillar, Avena
sin descascarillar, Leguminosas, Espárragos, Huevo, Coco,
Carne roja, Ajo seco, Levadura de cerveza
SODIO
Clara de huevo, Sardinas, Productos
del mar, Apio
VANADIO
Aceites de primera presión en
frío, Aceitunas negras aliñadas, Lentejas, Guisantes, Espinacas,
Avena, Patatas, Vinagre natural, Col, Naranjas, uvas, Bacalao
fresco, Aceitunas verdes
YODO
Algas marinas, Bacalao fresco,
Arenque ahumado, Soja, Arenques frescos, Cangrejo, Langosta,
Bogavante, Judías verdes, Cebolla.
|
|
|
|
© 2006 DSALUD.COM Ediciones MK3
S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9, 28220 Majadahonda,
Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
|
|
|
|