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LA DIETA DEFINITIVA

Portada del número actualmente a la ventaDiscovery DSALUD es una publicación de Ediciones MK3La salud es armoníaTarifas de la revista y de la webSuscripción a  la revista

    CURSO DE SALUD INTEGRAL

  LA SALUD Y EL ENTORNO

Que el entorno afecta a nuestra salud es algo obvio. Sin embargo, no son tantas las personas conscientes de hasta qué punto esa afirmación es real. Y es que todos estamos sometidos en nuestra vida diaria a corrientes subterráneas, problemas telúricos, radiaciones solares contaminación atmosférica, campos eléctricos y electromagnéticos, ruidos, materiales radiactivos y cancerígenos... Factores a tener en cuenta porque son fuentes de desequilibrio.

Hasta hace poco tiempo los seres humanos teníamos una percepción de la realidad basada en la separación, identificación y especialización de cada uno de sus elementos, producto de una educación científica mecanicista, cartesiana y newtoniana. Sin embargo, en los últimos años son muchas las voces que se han alzado para echar por tierra esas ideas y desde todos los ámbitos de la ciencia se nos dice hoy que la realidad que observamos, aparentemente formada por multitud de elementos aislados e independientes entre sí, no es más que una ilusión de nuestra mente, una interpretación que si bien nos resultó útil durante algún tiempo hoy no se sostiene. Y que lo que vemos como espacio de separación, de aparente vacío, no es sino un mar energético en el que todas las cosas -y, por ende, las personas- coexisten en interrelación permanente.
De hecho, ya desde la más remota antigüedad el ser humano entendió que su salud dependía en buena medida del entorno. Del frío y del calor, de la calma y el viento, de la humedad y sequedad, del sol, la lluvia, las tormentas, la alimentación... y tantos otros elementos como las corrientes subterráneas, las fuerzas telúricas, la composición del suelo, las plantas, etc. Como entendió la manera de utilizar aquellas fuerzas y circunstancias en beneficio propio. Conocimiento que brujos y chamanes transmitirían durante miles de generaciones.
Hoy, sin embargo, a esas fuerzas naturales que inciden en el ser humano y su salud hay que sumar las artificiales, las creadas por el propio hombre, muy especialmente en el último siglo. Creaciones que no sólo han incidido decisivamente sobre él sino sobre toda la Naturaleza. Al punto de que existe hoy toda una disciplina científica ocupada de estudiar el tema: la Geobiología.
Esa es la razón de que en este capítulo centremos nuestros esfuerzos en analizar cuáles son los principales agentes contaminantes y, en la medida de lo posible, explicar cómo neutralizarlos o evitarlos.



LA CONTAMINACIÓN ACÚSTICA
Es uno de los factores medioambientales que más alteraciones -tanto físicas como psíquicas- provoca, siendo las principales fuentes de contaminación acústica los aviones, el tráfico de automóviles y motocicletas, las fábricas e industrias, las discotecas, los equipos de alta fidelidad, las obras, etc. Y es que el ruido, sobre todo en las ciudades, ha aumentado de forma alarmante en los últimos años. Los datos son bastante significativos:

· Uno de cada tres habitantes de las grandes ciudades sufre trastornos auditivos.
· Todas las personas que trabajan en ambientes acústicos agresivos padecen problemas auditivos.
· Uno de cada dos jóvenes aficionados al walkman o al radiocasette con auriculares y a frecuentar discotecas tiene una pérdida significativa de audición.
·
Es causa de la quinta parte de los internamientos psiquiátricos.
· Aumenta el riesgo de enfermedades cardiacas.
· Favorece la aparición de patologías mentales. Potencia estados de agresividad y rabia desproporcionados.
· Provoca vasoconstricción, taquicardias, subida de la presión sanguínea, contracciones musculares, dilatación de la pupila, mayor coagulación de la sangre, erizamiento del pelo, cambios en la temperatura corporal, etc. (efectos todos ellos similares a los del miedo).
· Afecta al comportamiento humano. Las personas sometidas a fuertes ruidos de forma esporádica o a ruidos leves pero constantes tienen menores niveles de tolerancia, paciencia, falta de comprensión y solidaridad.

Qué podemos hacer:
· Mejorar el aislamiento acústico de las habitaciones.
· Instalar puertas de madera maciza y ventanas de cristales dobles.
· Plantar setos y árboles alrededor de la casa para formar una barrera contra el ruido de la calle.
· Utilizar jardineras en las ventanas ya que aíslan del ruido exterior.
· Saber que las alfombras, moquetas y cortinas gruesas así como las superficies acolchadas absorben el ruido.
· Protegerse los oídos cuando se usan herramientas o aparatos domésticos ruidosos.
· Procurarse momentos de silencio.



LA CONTAMINACIÓN DEL AIRE
Las emisiones de sustancias tóxicas al aire procedentes de la industria -el uso de aerosoles no normalizados, la combustión de madera y carbón, el tráfico de coches y aviones, la fumigación de nuestros campos, la combustión del petróleo y sus derivados, los desechos y basuras, etc.- provocan alteraciones en nuestro organismo de diversa índole; algunos leves -como dolores de cabeza, irritación de los ojos o de las vías respiratorias, alergias, bronquitis, etc.- y otros más graves -como deficiencias del sistema inmunológico, cáncer o malformaciones congénitas.

EL PLOMO DE LA GASOLINA
El aumento del tráfico en las ciudades ha hecho que aumente considerablemente la presencia de plomo en el aire procedente de los tubos de escape. Afecta al cerebro y al sistema nervioso, habiéndosele relacionado con la hiperactividad y el bajo cociente intelectual. Es perjudicial para las mujeres embarazadas y también para los bebés que esperan.

Qué podemos hacer:
· Reducir al mínimo el uso del automóvil.
· Aumentar el uso del transporte público y la bicicleta.
· Caminar más.
· Compartir el coche con otras personas.
· Al hacer footing o al ir en bici por calles de mucho tráfico taparse boca y nariz con pañuelo o mascarilla.
· Lograr que la Administración ponga en marcha medidas para controlar la pureza de la gasolina.

EL BIÓXIDO DE CARBONO Y LOS CFCs (CLOROFLUORUROS DE CARBONO).
Son gases no inflamables, inertes, que se emiten al aire en grandes cantidades. Sirven de propulsores de los aerosoles (actualmente está en vigor una normativa que prohibe el uso de los que no cumplan los acuerdos internacionales), como refrigerantes en aparatos de aire acondicionado y frigoríficos, en la fabricación de espumas plásticas y como limpiadores en la industria electrónica. Son compuestos tan estables que algunos se conservan más de 100 años y peligrosos porque los rayos solares les hacen liberar cloro, que destruye la capa de ozono.
Y aunque el ozono es un gas contaminante de la atmósfera baja es vital en zonas altas porque impide el paso de la radiación ultravioleta proveniente del sol. Su falta puede favorecer la aparición de cáncer de piel, cataratas, pérdida de visión y disminución del rendimiento agrícola.
Asimismo, se ha comprobado en los últimos años la estrecha relación existente entre el aumento de las alergias y el uso de los derivados del petróleo.

Qué podemos hacer:
·
Evitar los aerosoles que contienen CFC.
· Evitar los productos con embalaje de espuma de poliestireno u otras espumas plásticas.
· Elegir sistemas de aire acondicionado o refrigerantes que no usen CFC.
· Al comprar un frigorífico nuevo, pedirlo con sistema "Green Fresch".

LA LLUVIA ÁCIDA
Se produce cuando ciertos gases contaminantes del aire (ozono, bióxido de azufre y óxidos de nitrógeno) se combinan con el agua de lluvia y producen ácido sulfúrico y nítrico. Estos gases aparecen por la combustión del carbón y el petróleo en la industria, los humos de las refinerías y las centrales de energía eléctrica. Los gases son arrastrados por el viento desplazándose grandes distancias; de hecho, en Europa los escandinavos se quejan de que les llegan los efectos de la combustión de las fábricas del norte de Inglaterra y los alemanes de que sufren la polución de nuestros altos hornos de Asturias. Y es que la lluvia ácida altera el equilibrio natural deteriorando los bosques y aumentando la acidez del suelo y de los depósitos de agua. Asimismo, provoca que los suelos de granito liberen aluminio, metal que luego contamina los ríos y, consecuentemente, se envenenen los peces.

Qué podemos hacer:
· Evitar la combustión de carbón y petróleo.
· Reducir el uso de los medios de transporte no colectivos.
· Promulgar leyes de protección del medio ambiente.
· Potenciar la inspección de fábricas e industrias para vigilar el cumplimiento de la legislación y obligar a las centrales térmicas -petróleo y carbón- a la instalación de filtros eficientes.

EL MONÓXIDO DE CARBONO
Se genera cuando la combustión es incompleta. Es un gas incoloro e inodoro que se combina con la hemoglobina de la sangre y puede llegar a causar asfixia. Casi todos los aparatos que usamos producen monóxido de carbono pero, en gran cantidad, los vehículos de motor.

Qué podemos hacer:
·
Usar gasolina sin plomo.
· Instalar en los vehículos convertidores catalíticos (convierte el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno y los hidrocarburos del escape en sustancias menos nocivas: agua, bióxido de carbono, oxígeno y nitrógeno).

EL CALENTAMIENTO GLOBAL
Los CFCs y el bióxido de carbono, la destrucción de las selvas tropicales para ganar tierras de cultivo, la tala indiscriminada de bosques y los incendios forestales han provocado, entre otras causas -como la acumulación de escorias en los polos a causa de la rotación terrestre-, un aumento considerable de la temperatura mundial desde principios de siglo. Las plantas verdes consumen bióxido de carbono y liberan oxígeno mediante la función de la fotosíntesis. El aumento en varios grados de la temperatura tiene como grave consecuencia el deshielo de los casquetes polares, la elevación del nivel del mar y el anegamiento de tierras y costas. Por otra parte, al ser el clima más cálido altera las lluvias produciéndose fuertes precipitaciones y sequías de forma cambiante, lo que a su vez altera la flora, la fauna y los cultivos.

Qué podemos hacer:
· Usar menos fuentes de energía.
· Potenciar las energías limpias y renovables.
· Ahorrar energía eléctrica.
· Aprovechar los desperdicios orgánicos para fertilizar la tierra.
· No usar aerosoles con CFC.



LA CONTAMINACIÓN DEL AGUA, RÍOS, LAGOS, PRESAS Y AGUA POTABLE
Los fertilizantes a base de nitratos, los plaguicidas, los fosfatos de los detergentes domésticos y los residuos industriales tóxicos (como la tetraclorodibenzodioxina, residuo químico resultante del blanqueo de papel) tienen una incidencia directa sobre nuestras aguas.
Así, los nitratos reducen el nivel de oxígeno en la sangre y pueden causar cáncer de esófago y estómago. Por su parte, la tetraclorodibenzodioxina puede producir enfermedades de la piel, abortos espontáneos, cáncer y malformaciones congénitas. Además, en grandes cantidades es letal.
Sin embargo, en contra de lo que muchos puedan pensar, la cloración del agua para desinfectarla no supone peligro para la salud y aún cuando tenga sabor u olor las cantidades que se emplean no son nocivas para el organismo; antes bien, previenen la aparición de enfermedades gastrointestinales.
En cambio, el aluminio y los fluoruros pueden ser potencialmente peligrosos en grandes cantidades ya que se les relaciona tanto con las manchas en los dientes de los niños como con la enfermedad de Alzheimer. Además, y aunque no se sabe si el resultado es extrapolable al hombre, se ha comprobado en experimentos de laboratorio la aparición de malformaciones congénitas y cáncer en animales.
Decir, por último, que es también fundamental controlar la pureza de las aguas subterráneas.

Qué podemos hacer:
·
Usar filtros de agua (especialmente indicados los de ósmosis).
· Procurar que el agua que ingerimos provenga de la red pública y no de depósitos domésticos como es habitual en los medios rurales.
· Dejar correr el agua del grifo un minuto antes de beberla si hemos faltado algún tiempo de casa. El agua retenida en las tuberías puede contener impurezas.

MARES Y OCÉANOS
La capacidad del mar para descomponer los desechos y vertidos es limitada. De ahí que en los países industrializados los litorales estén hoy gravemente contaminados a causa de los desechos agrícolas e industriales, los vertidos de petróleo, los materiales radioactivos, las aguas fecales, etc., llenando el mar de microorganismos infecciosos que pasan a la fauna marina. Elementos que terminan volviendo al ser humano infectándole -sobre todo en los ojos y los oídos- cuando se baña en el mar y generándole diversas afecciones gastrointestinales, bien al tragar accidentalmente agua, bien al consumir pescados y mariscos contaminados.

Qué podemos hacer:
· Controlar los vertidos y potenciar el cumplimiento de la legislación.
· No bañarnos en el mar si hay dudas sobre la calidad del agua.
· Cocer perfectamente pescados y mariscos.



RADIACIONES, LA RADIACIÓN NUCLEAR
La radiación nuclear está producida primordialmente por partículas del espacio, ciertos tipos de tierra (radón), prácticas médicas (radiografías), pruebas de armas nucleares, extracción y procesamiento de sustancias radiactivas, residuos de reactores nucleares, viajes en avión a gran altura, algunos relojes luminosos de pulsera y los detectores de humo. Sus consecuencias son variadas, pudiendo provocar náuseas, vómitos, diarrea, hemorragias y caída del cabello. Cuando los índices son elevados puede llegar a afectar a las células y aparecer tumores cancerosos, alteraciones genéticas, alergias, asma, alta presión arterial, alteraciones musculares y óseas, malformaciones fetales e, incluso, la muerte.

Qué podemos hacer:
·
No abusar de radiografías y proteger las partes del cuerpo que no se radian.
· Procurar que los detectores de humos no estén al alcance de los niños o usar los que no emplean sustancias radiactivas (fotoeléctricos).
· Evitar los relojes luminosos de pulsera.
· Ingerir suficiente yodo o comer regularmente sopa de miso (fermentación de soja y sal marina concentrada que ayuda a eliminar las sustancias radiactivas del cuerpo; suele encontrase en herbolarios).
· Si se vive en una zona radiactiva, dejar vacíos sanitarios entre el suelo y las primeras plantas de las casas y edificios, ventilarlas regularmente y exigir a las autoridades que se apliquen las normas de seguridad vigentes.

LOS RAYOS ULTRAVIOLETAS
Hasta hace poco tiempo se creía que los rayos ultravioleta A eran inocuos a diferencia de los B. Hoy se sabe que tanto unos como otros son cancerígenos y pueden provocar cataratas si uno recibe sobredosis de los mismos. Por tanto, tan potencialmente peligrosas son las radiaciones del sol como las de una lámpara de rayos UVA para broncear. Riesgo que es mayor -está científicamente constatado- en las personas de piel muy blanca. Por otra parte, en los países del cono sur terrestre, donde los rayos ultravioleta llegan actualmente a la Tierra sin la protección adecuada por la desaparición de buena parte de la capa de ozono, son cada vez más numerosos los casos de cánceres de piel y problemas oculares -e incluso ceguera-, algo que afecta tanto a personas como a animales. Y es que hoy día el mayor agujero de la capa de ozono se sitúa en el Polo Sur.

Qué podemos hacer:
· Protegernos del sol con sombreros de ala ancha y prendas holgadas de manga larga.
· Aplicarnos un filtro solar en las zonas del cuerpo expuestas al sol pero recordando que éstos no protegen contra el cáncer causado por una exposición prolongada ni pueden ser la excusa para una sobreexposición. Un protector solar ayuda a no quemarse superficialmente pero no evita la acumulación de radiación en el organismo.
· Tener precaución con los lunares o manchas de la piel que crecen, sangran, pican o cambian de color o forma. En esos casos se debe acudir inmediatamente al especialista.

LOS CAMPOS ELECTROMAGNÉTICOS
Los cables de alta tensión, los radares, los sistemas de comunicación de microondas, los cables de conducción eléctrica, los ordenadores y todo tipo de aparatos eléctricos del hogar -afeitadoras, microondas, radiodespertadores, secadores de pelo, cafeteras, batidoras, aspiradoras, planchas, etc., excepto si funcionan con pilas- afectan a la salud.
De hecho, pueden provocar dolor de cabeza, náuseas, dificultad para concentrarse, estrés, cataratas, alteraciones del sistema nervioso, cáncer, relacionada con las defensas de nuestro sistema inmunitario.
A todo lo cual se unen otra serie de factores como corrientes subterráneas de agua, líneas Hartman, alteraciones geológicas, fallas o grietas del terreno, etc., potenciando el peligro para el equilibrio físico y psíquico de las personas.

Qué podemos hacer:
· Enterrar debidamente protegidos todos los cables de alta tensión y prohibir que puedan estar cerca de viviendas habitadas.
· Apagar las luces y desenchufar de la red los aparatos que no se usen.
· Ver la televisión a una distancia mínima de 2 metros.
· No colocar nunca un radiodespertador en la mesilla de noche sino a un par de metros de distancia al menos. · No estar cerca del microondas cuando está en funcionamiento.
· Usar ordenadores con pantallas de baja radiación o con aditamentos que reducen el alcance del campo electromagnético.
· Realizar mediciones de los campos eléctricos y electromagnéticos en nuestra vivienda, sobre todo en las zonas de descanso (dormitorios principalmente).
· Asegurar el buen estado de la instalación eléctrica.
· Verificar que hay tomas de tierra tanto en la casa como en el edificio. Pasa saber la intensidad de la corriente eléctrica, tome un aparato de radio portátil, sintonícelo en una banda sin emisora y entonces acérquelo a un enchufe: verá que el aparato de radio chisporrotea. Luego llévelo por la zona por la que pasa el cable en el interior de la pared: si el chisporroteo disminuye significativamente, la toma de tierra está bien. Si es igual de intenso, está mal. Llame entonces a un electricista.
· Caminardescalzo media hora sobre hierba, tierra o suelo no aislante y abrazar un árbol grueso.



LA CONTAMINACIÓN EN EL HOGAR
Además de la radiación de baja frecuencia emitida por los aparatos domésticos eléctricos hay otra serie de riesgos que hemos de tener en cuenta.

PLOMO EN EL AGUA
El plomo contenido en las tuberías puede ser arrastrado por el agua con lo que, al beberla o comer alimentos cocinados con ella, pasa a nuestro cuerpo.

Qué podemos hacer:
· Hacer analizar el agua del grifo si tenemos sospechas de que pueda contener plomo.
·
Cambiar las tuberías viejas de plomo por las nuevas de cobre. Y preferir tuberías de polietileno o polipropileno a las de PVC.
· Dejar correr el agua y usar filtros.

MONÓXIDO DE CARBONO
Producido por las calefacciones de gasóleo, los calentadores de agua, las estufas, las chimeneas, las fogatas, etc., pueden acentuar las enfermedades respiratorias en general y agravar la bronquitis, el enfisema, el asma y la angina de pecho.

Qué podemos hacer:
· Revisar periódicamente la instalación.
· Tener los aparatos en recintos bien ventilados.
· Limpiar las chimeneas de forma regular.
·
Ajustar los aparatos para que emitan una llama azul. Si aparecen tonos anaranjados llame a un técnico.
· Preferir los sistemas de calefacción y agua caliente sanitaria que funcionan por acumuladores solares.
·
Usar la calefacción de gasóleo a intervalos, no de forma permanente. Utilizar termostatos y programadores.

INCENDIOS EN EL HOGAR
La combustión produce emanaciones de monóxido de carbono, la madera emanaciones cancerígenas y ciertos plásticos y gomas vapores letales. Además, la gomaespuma inflamable (relleno de muchos muebles y colchones) produce emanaciones de cianuro al incendiarse. Téngalo en cuenta.

Qué podemos hacer:
· Ventilar todos los días las estancias.
· Usar estufas cerradas, tipo salamandra. Son más seguras.
· Comprar los muebles rellenos con gomaespuma de las del tipo incombustible.
· Limpiar la chimenea para que el humo no entre en la habitación.
· Tapizar los muebles viejos con telas que retarden la combustión.
· Usar fibras naturales ignífugas en alfombras, tapicerías y cortinas.
· Evitar las pinturas y barnices sintéticos. O intentar, al menos, que no contengan plomo.

GAS RADÓN
El radón es un gas radiactivo, incoloro e inodoro que emana de la tierra por descomposición del radio. Suele concentrarse en zonas con suelos de granito y se filtra en el interior de las casas a través de las grietas de pisos y paredes. Se acumula en lugares no ventilados. Produce enfermedades respiratorias y cáncer de pulmón.

Qué podemos hacer:
· Ventilar adecuadamente la habitación cada día, sobre todo los sótanos.
· Sellar las grietas de los pisos, especialmente por donde van las tuberías.

MATERIALES PELIGROSOS
Algunos metales como el amianto, ciertos pegamentos, las colas y las pinturas desprenden sustancias tóxicas. Muchas alfombras nuevas y la gomaespuma emiten además vapores de formaldehído, sustancia nociva que provoca irritación de ojos, nariz, garganta y piel, dolor de cabeza y fatiga. Una exposición prolongada y excesiva puede llegar a ser causa de cáncer.

Qué podemos hacer:
· Usar materiales y fibras naturales.
· Ventilar bien cuando haya alfombras nuevas.

LA IONIZACIÓN DEL AIRE
La disminución de iones negativos (que también precede a las tormentas) está producida en el hogar por los campos electromagnéticos de los aparatos domésticos, la electricidad estática de los tejidos sintéticos y el aire seco o viciado. Puede producir irritabilidad, migrañas, fiebre del heno y nerviosismo.

Qué podemos hacer:
·
Usar prendas de fibras naturales (lana y algodón) tanto en el vestir como en tapicerías, alfombras y cortinas.
· Apagar los aparatos que no se usen.
· Ventilar bien.
· Utilizar un ionizador.
· Evitar los materiales sintéticos.
· Llevar zapatos con suelas conductoras o antiestáticas (cuero y gomas especiales antiestáticas)

LOS LIMPIADORES DOMÉSTICOS
Detergentes, blanqueadores, polvos abrasivos, limpiadores de ventanas, pulimentos, perfumes ambientales, insecticidas, antipolillas, etc., emiten vapores irritantes o tóxicos para los ojos, la piel y las vías respiratorias. Muchos de ellos contienen cloro y amoniaco y son venenosos si se ingieren.

Qué podemos hacer:
· Reducir el uso de limpiadores tóxicos.
· Seguir las indicaciones del fabricante.
· Mantener ventilada la habitación dónde se usen.
· Protegerse las manos con guantes.
· No mezclar limpiadores (vapores tóxicos y gases muy nocivos como la cloramina se producen al mezclar cloro y amoniaco).
· Saber que los blanqueadores a base de agua oxigenada o bórax son preferibles a los de cloro.
· No atraer a los insectos guardando bien los alimentos.
· Limpiar los cubos de basura y vaciarlos frecuentemente.
· Fabricar insecticidas naturales con agua de virutas de cáscara amarga o con decocción de colillas de cigarrillos (nicotina).
·
Usar plantas de interior para que oxigenen el ambiente.
· Usar cubos de basura distintos para desechos orgánicos, vidrio, papel y materiales reciclables.

PRODUCTOS DE TOCADOR
Cosméticos, perfumes, jabones y otros artículos pueden causar alergias, irritación de la piel, erupciones, trastornos respiratorios. Algunos tintes pueden incluso producir cáncer.

Qué podemos hacer:
· Leer las etiquetas del envase.
· Preferir los productos naturales con extractos de plantas.
· Evitar colorantes, aceites minerales y perfumes artificiales.
· Preferir los tintes temporales a los definitivos.



LA CONTAMINACIÓN DE LOS ALIMENTOS
Mayoritariamente, las verduras y frutas se cultivan hoy con abonos artificiales y se preservan de las plagas con insecticidas químicos (excepto los de cultivo orgánico). Por su parte, el ganado y las aves de granja se crían habitualmente con fármacos y hormonas sintéticas para prevenir enfermedades y aumentar su peso. Pues bien, la mayoría de esas sustancias terminan pasando a nosotros al ingerir esos alimentos.
Por otra parte, la crianza intensiva mantiene a los animales hacinados en espacios pequeños, sin higiene, sometidos a un intolerable estrés que los enferma y donde se alimentan con productos que pueden estar contaminados con excrementos. Decir, por último, que se desconocen los efectos que se pueden producir al mezclarse todas esas sustancias nocivas con los aditivos, conservantes y colorantes que contienen la mayor parte de nuestros alimentos.

Qué podemos hacer:
·
Lavar bien los alimentos.
· Consumir productos de temporada (se fumigan menos).
· No consumir las partes grasas de la carne porque es donde se concentran las impurezas.
· Usar envases de vidrio, cerámica, porcelana o acero inoxidable para almacenar los alimentos.
· No usar recipientes ni películas de plástico en un microondas.
· Conservar la leche envasada preferiblemente en botellas de vidrio.
· Preferir los zumos de fruta hechos en casa.
· Evitar el consumo de alimentos procesados. Algunos son sometidos a radiaciones para destruir los microorganismos.
·
Consumir alimentos vegetales y animales con certificado de producción ecológica o biológica (sin fertilizantes, plaguicidas o aditivos tóxicos).

CONTAMINACIÓN EN EL LUGAR DE TRABAJO, EN OFICINAS Y FÁBRICAS
Los materiales usados como aislantes en los edificios, el humo del tabaco, la mala ventilación, la luz eléctrica, las temperaturas extremas, la sequedad excesiva del aire, la presencia de polen, virus y bacterias que se transmiten a través del aire acondicionado, las moquetas y alfombras, los ordenadores, la electricidad estática producida por las fibras artificiales y los plásticos... son agentes contaminantes que producen mareos, dolor de cabeza, migrañas, jaquecas, cansancio visual, conjuntivitis, irritación de la piel, alergias, trastornos respiratorios, resfriados, estrés, cansancio y otros problemas de mayor o menor gravedad.

Qué podemos hacer:
·
Prohibir fumar: el humo del tabaco termina afectando siempre a quienes no fuman.
· Utilizar humidificadores cuando el ambiente sea muy seco.
· Seguir las normas de seguridad.
· Tener manuales de procedimiento para el manejo de máquinas y sustancias tóxicas. · Utilizar luz natural si es posible.
· Usar lámparas incandescentes antes que fluorescentes.
· Asegurarse de que la ventilación es adecuada.
· Revisar periódicamente los sistemas de aire acondicionado con limpieza y sustitución de los filtros.
· Preferir oficinas con ventanas que se puedan abrir.
· Utilizar materiales no porosos en el suelo, evitando las moquetas y las alfombras y prefiriendo gres, terrazo, porcelana, mármol, etc.

LAS PANTALLAS LUMINOSAS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) es rotunda al señalar la importancia de usar con precaución los ordenadores. Las pantallas provocan cansancio visual y, si no se mantiene una posición adecuada, dolor de espalda, rigidez muscular y tensión en los tendones de brazos y manos. Algunos estudios parecen indicar además que las embarazadas que pasan mucho tiempo ante los ordenadores tienen mayor riesgo de aborto.

Qué podemos hacer:
· Comprobar que las pantallas emiten radiaciones de baja intensidad.
·
Colocar filtros protectores.
· Distanciar las pantallas al menos 1 metro de la siguiente.
· No mirar de frente la pantalla sino estando ésta ligeramente por debajo o por encima de los ojos.
· Atenuar los efectos con luz indirecta.
· Ajustar la altura del asiento y la posición.
· Colocar la pantalla de forma que la luz no incida directamente en ella.
· Procurar que no esté situado otro ordenador a nuestra espalda (la parte trasera no tiene sistemas de protección).
· Tener junto al ordenador un cactus de seis caras (el Cereus Peruvianus) ya que así éste absorberá parte de la radiación.

SUSTANCIAS PELIGROSAS
El número de sustancias peligrosas para la salud va en aumento cada día y no podemos mencionarlas todas. Cabe destacar, sin embargo, que la manipulación de ácidos o sustancias cáusticas puede provocar eccemas y lesiones que pueden llegar al cáncer de piel. Que la inhalación de vapores o polvos que contengan partículas de amianto, carbón, antracita o sílice puede producir afecciones respiratorias similares a la pulmonía. Que la exposición a derivados del petróleo, colorantes, rayos-X, materiales radiactivos, pinturas, pegamentos y plásticos puede provocar leucemia y otras formas de cáncer. Y que el contacto con metales pesados, plomo, cadmio o mercurio puede producir, si se acumulan en el organismo, lesiones cerebrales y neurológicas.

Qué podemos hacer:
· Evitar el contacto con los materiales nocivos y/o peligrosos.
·
Utilizar siempre la ropa y equipo adecuados de protección en el trabajo (gafas, guantes, mascarillas, etc.).
· Observar la normativa de la empresa.
· Asegurarnos de que se cumple la legislación vigente.
· Someternos periódicamente a exámenes médicos en aquellas actividades peligrosas que lo requieran.



OTROS FACTORES A TENER EN CUENTA
Las aguas subterráneas.
Estudios realizados en los últimos años relacionan muchas enfermedades, en especial el cáncer, con la ubicación de la vivienda -no importa en qué piso esté- sobre la vertical de corrientes de aguas subterráneas.

Las fracturas geológicas.
Dejan escapar radiaciones internas que pueden ser perjudiciales dependiendo de la composición del subsuelo.

Las líneas Hartmann o red global.
Son una serie de líneas orientadas de Norte a Sur y de Este a Oeste que cubren toda la superficie del planeta. Por ellas circula el exceso de radiación tanto cósmica como telúrica. Si los niveles radiactivos son muy elevados la red se hace muy tupida formando retículas de un metro cuadrado; a medida que descienden los niveles se van espaciando: 2 x 2, 4 x 4, etc. Son puntos especialmente peligrosos las intersecciones o cuando confluyen dos líneas, si bien afectan a la salud sobre todo cuando se suman a las corrientes subterráneas o a las fracturas geológicas.

Las líneas Curry o red de líneas transversales.
Están orientadas en dirección Noroeste-Suroeste y Noroeste-Sureste. Presentan características similares a las Hartmann aunque suelen estar más espaciadas y la intensidad de descarga energética es menor.

Qué podemos hacer:
· En el caso de problemas en el descanso, cansancio crónico, insomnio, dolores de cabeza o padecimiento de trastornos no achacables a ninguna otra causa podemos probar distintas ubicaciones y orientaciones de la cama hasta hallar el sitio más adecuado. Preferiblemente orientando la cama hacia el Norte.
·
Si el caso es complejo lo mejor es pedir la revisión o el estudio geobiológico de la vivienda a un experto cualificado
.






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