El Par Biomagnético (I)

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El investigador mexicano Isaac Goiz defiende que toda enfermedad se manifiesta en dos puntos relacionados –lo que denomina Par Biomagnético– en uno de los cuales existe siempre acidificación y en el otro alcalinización haciendo ello que en uno se acumulen los virus y los hongos… y en el otro las bacterias y parásitos. Y asegura que una vez localizados -mediante una sencilla técnica kinesiológica- basta colocar dos simples imanes de una potencia superior a 1.000 gauss sobre ellos para equilibrar el pH en ese par y lograr que los microorganismos pierdan su capacidad patógena. Pudiéndose resolver de forma tan sencilla el 90% de las enfermedades. Siendo casi nulos –aunque algunos hay- los riesgos de la terapia. Ahora bien, lo que afirma no se apoya en teorías ni en ensayos clínicos controlados: se limita a poner sobre la mesa sus resultados clínicos: cientos de miles de pacientes tratados con buenos resultados dese hace más de 20 años. Por lo que respecta al cáncer Goiz -que reconoce que en su manifestación hay implicados toxinas, parásitos, hongos, bacterias y virus- considera que la mayoría de los casos que se diagnostican como tal no lo son ya que a su juicio sólo son verdaderos aquellos en los que está presente el bacilo de la lepra.

Para Isaac Goiz es evidente que cada órgano y tejido del organismo tiene un grado de acidez o alcalinidad aunque el pH se mida hoy sólo en la saliva, la orina o la sangre y sea un dato útil ya que la mayoría de las personas enfermas tienen un exceso de iones electropositivos (toxinas, radicales libres…) que acidifican las células, los órganos, la sangre y las secreciones. Solo que asumido eso Goiz comenzaría a valorar las teorías de Richard Broeringmeyer sobre la validez de las terapias energéticas, su Terapia Polar y la importancia del pH en la salud. Éste había descubierto que los campos magnéticos permiten descubrir el pH interno de los órganos mediante unos sencillos tests musculares de Kinesiología que se basan en el principio de respuesta muscular inteligente descubierto por el Dr. George Goodheart en los años sesenta. Es decir, el test -que es el que usa hoy el Dr. Goiz y sus discípulos- permite conocer el estado de acidificación de cualquier parte del organismo con un simple imán de potencia suficiente. Basta colocarlo en la parte derecha del cuerpo e ir desplazándolo lentamente por encima porque cuando debajo hay una zona ácida la pierna derecha se encoge instintivamente uno o más centímetros. Y, por el contrario, si lo que hay es una zona demasiado alcalina la pierna se alarga.

Posteriormente, gracias a su experiencia clínica diaria, Goiz acabaría constatando que la dualidad que marca toda la vida (vigilia-sueño, día-noche, norte-sur, yin-yan, ácido-base, etc.) también se da a nivel orgánico. Y que a cada punto-órgano-tejido donde se da una situación de acidez le corresponde de manera automática otro punto-órgano-tejido (siempre el mismo) con un desequilibrio similar en intensidad de alcalinidad. Ello le permitió con los años llegar a la constatación práctica de la existencia en el cuerpo de más de 200 “pares biomagnéticos” que además se corresponden con patologías diferentes -desde la gripe al cáncer- y no tienen nada que ver con lo conocido por la medicina convencional ni por la Medicina Tradicional China. No se trata pues de los nadis y meridianos energéticos. Asimismo descubrió que cada par se asocia a una patología y, a la vez, a determinados microorganismos. Verificando luego que en el polo “positivo” de entorno ácido se acumulan los virus y los hongos mientras en el polo negativo de entorno alcalino se encuentran las bacterias y parásitos. Y que en cada patología están presentes los mismos microorganismos patógenos conformando siempre el mismo par. En otras palabras, cada enfermedad tiene su correspondiente par y sus microbios. El último paso que dio Goiz fue aprender cómo afrontar las enfermedades sabiendo todo eso y descubrió que podía hacerlo aplicando en los “polos” de cada par unos imanes de potencia superior a 1.000 gauss. Basta situar el polo positivo del imán en el polo positivo del par y el polo negativo en el par negativo. Ello crea una corriente magnética que empuja las cargas positivas contra las negativas y acaba con los microorganismos relacionados con la patología correspondiente a ese par.

Obviamente si una persona padece varias patologías los imanes deberán colocarse en cada uno de los pares detectados. De veinte a treinta minutos por sesión son suficientes. Y si bien muchas veces basta con una sesión otras requieren tres o cuatro. Claro que aunque todo parece muy simple lo cierto es que hay que saber dónde se halla cada par, cuál es el polo positivo y cuál el negativo en cada uno de ellos y qué microorganismos hay en ellos relacionados con cada patología.

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Relación de textos publicados en Discovery DSALUD sobre esta temática que puede usted leer y apoyan documentalmente lo que se afirma en el video. Pinche sobre ellos para su lectura.
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ntermedia_112_05 Isaac Goiz, médico internacionalmente conocido por su teoría del Par Biomagnético, afirma que toda patología se inicia en dos puntos relacionados entre sí que poseen las mismas características bioenergéticas aunque estén situados en distintos lugares del cuerpo. Es lo que...