El Examen Bio-Hematológico como complemento diagnóstico esencial en los tratamientos del cáncer

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Hace ya varias décadas el médico español Juan Prada Pascual descubrió un método de diagnóstico que permite -estudiando al microscopio la sangre de los enfermos una vez tratada ésta en la lámina de vidrio con un tinte especial- conocer el estado de tejidos, órganos y sistemas de cada persona configurando tras muchos años de exámenes y miles de muestras lo que denominaría Examen Bio-Hematológico, análisis que según afirmaría permite detectar la causa de numerosas patologías, entre ellas el cáncer. Es más, se mostraría convencido de haber hallado qué lo provoca y cómo tratarlo y así lo dio a conocer en un documentado informe titulado Estudio sobre el descubrimiento de las causas del cáncer.

El Dr. Prada Pascual centró su atención en el hecho de que nuestros órganos están bañados por una especie de estanque acuoso en el que conviven muchas y muy diversas formas de vida en un delicado equilibrio. Siendo los desequilibrios biológicos que se producen en él por intoxicación química o electromagnética, microorganismos patógenos, déficits nutricionales o problemas psicoemocionales -entre otras posibles causas- los que provocan los deterioros que acaban en lo que hoy llamamos “enfermedades”.

Pues bien, este médico español terminaría coligiendo que el cáncer suele ser el resultado de un proceso parasitario que puede dar lugar también a otras patologías. Parásitos que pueden identificarse y localizarse a través del Examen Bio-Hematológico desarrollado por él lo que permite actuar tanto de forma preventiva como terapéutica. Es más, permite hasta detectar el estado psicoemocional de un paciente y equilibrarlo.

Los ocho sistemas que se examinan con este método son el simbiótico -se valora el simbiotismo plasmodiémico-, el hereditario –se analizan los capsulosomas genealógicos-, el intrabacteriano -posibles infecciones bacterianas-, el intraparasitario, el programático – indica el estado de la conformación orgánica y de los resortes hormonales-, el químico -con los signos de amalgamas residuales y cristalizaciones-, el energético medioambiental -detecta la presencia de tóxicos- y el el reactivo –permite conocer el estado del sistema inmune-.

Indicando la gravedad del problema, es decir, si se trata de una insuficiencia, de una sobrecarga, de un desequilibrio orgánico o de un problema generalizado. Según su creador es tal la cantidad de información que se obtiene con el método que es posible detectar y prevenir todo tipo de patologías -incluidas las mentales- hasta en sus fases iniciales.

Su hijo Juan Prada Bécares lo explicaría en la ponencia que dictó durante el I Congreso Internacional sobre Tratamientos Complementarios y Alternativos en Cáncer que se celebró en su día en Madrid (España) bajo el patrocinio de la revista española Discovery DSALUD.

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