La farsa del SIDA

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En 1981 una empleada del Centro para el Control de Enfermedades de Atlanta en Estados Unidos se sorprendió del repentino aumento de petición de un fármaco poco corriente que se usaba para tratar una rara neumonía. Esa patología, que se achacaba al Pneumocystis carinii y afectaba normalmente sólo a personas con las defensas muy bajas, estaba afectando cada vez a más jóvenes. Eso sí, con unas características comunes: eran casi todos varones homosexuales algunos de los cuales presentaban además un singular tipo de cáncer, el Sarcoma de Kaposi. En todos ellos el nivel de linfocitos CD4 era muy bajo. De ahí que se empezara a hablar primero de Inmunodeficiencia relacionada con “gays” y luego Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida -o SIDA por sus siglas- ignorándose qué lo causaba. Fue entonces cuando dos investigadores afirmaron –con apenas un año de diferencia- haber descubierto la causa: ¡se trataba de un virus que afectaba al sistema inmune haciendo que bajaran las defensas naturales del organismo! Y de ahí que se le bautizara como Virus de la Inmunodeficiencia Humana (el tristemente famoso VIH por sus siglas).

Uno de ellos fue el francés Luc Montagnier -investigador del prestigioso Instituto Pasteur- y el otro el norteamericano Robert Gallo que trabajaba entonces en el Laboratorio de Biología Celular de Tumores del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

Curiosamente, en los primeros años el SIDA sólo apareció en Occidente y entre los denominados “grupos de riesgo” -drogadictos, varones homosexuales y bisexuales, hemofílicos, receptores de transfusiones sanguíneas y hemoderivados y, con el tiempo, en los hijos de los infectados- pero pasado el tiempo empezó a contagiar a todo tipo de personas de los cinco continentes –incluidas las heterosexuales- calculándose que hoy se infectan más de 15.000 personas diarias y hay ya más de 40 millones de infectados, las dos terceras partes en África.

Pronto surgiría sin embargo un grupo de científicos que se negó a aceptar que el supuesto virus descubierto por Montagnier y Gallo –luego matizarían que era un retrovirus- fuera el causante del SIDA y empezó exigiendo a ambos que demostraran al menos que había sido aislado… publicando su fotografía. Nunca lo hicieron.

Y la consecuencia de ello es simple: la afirmación de que un retrovirus denominado VIH provoca una enfermedad llamada SIDA no ha sido pues científicamente demostrada jamás. En el ámbito de la virología la única prueba válida para corroborar la existencia de un virus es aislarlo y fotografiarlo. Por eso durante años la dirección de Discovery DSALUD ha pedido por escrito a las autoridades sanitarias y a muchos de quienes dicen investigar el virus esa fotografía sin recibir jamás otra respuesta que el silencio. Luego nadie ha demostrado que el supuesto virus del VIH haya sido purificado y secuenciado. Y por eso no hay fotografías suyas.

Y si el virus no ha sido purificado, ni secuenciado, ni fotografiado es imposible que se hayan podido obtener proteínas virales que puedan ser utilizadas como antígenos específicos. Y si no se pueden obtener proteínas virales no se pueden realizar tests de infección. Y si no se pueden obtener tests de infección no se puede etiquetar a nadie como seropositivo y condenarle al consumo de antiretrovirales.

El único modo de demostrar que un virus ha sido aislado, insistimos, es tomarle una fotografía con un microscopio electrónico para demostrar su existencia. Y luego, una vez purificado, secuenciar sus proteínas. Solo así se puede verificar que ese virus es distinto a los conocidos y posee proteínas propias y específicas.

Pues bien, lo decimos una vez más: nunca se ha publicado ninguna micrografía electrónica del VIH. Nunca se ha demostrado que haya sido secuenciado. Y por tanto la afirmación de que se han obtenido proteínas y partículas del VIH es absolutamente gratuita. Y mientras no se demuestre que el VIH existe y sus proteínas han sido secuenciadas afirmar que produce anticuerpos específicos es igualmente una afirmación gratuita y no demostrada. Y eso implica que el VIH no puede detectarse con test o prueba alguna. Luego todas las personas a las que se les ha diagnosticado que son seropositivas han sido engañadas.

Lo inconcebible es que la mayoría de la gente aún ignore que la fiabilidad de los conocidos tests Elisa y Western Blot .que inexplicablemente aún se utilizan para comprobar si alguien está infectado- está de hecho en entredicho desde hace años. Hay países que rechazan la fiabilidad del primero y otros que no se fían del segundo. De hecho hasta los criterios para dar “positivo” varían de un país a otro e, incluso, de un laboratorio a otro. Y tampoco sirve medir la “carga viral” de los enfermos con la técnica PCR desarrollada por el Premio Nobel Kary Mullis como él mismo ha denunciado públicamente sin que nadie quiera escucharle.

Hoy sabemos que los datos destinados a sustentar la ficción de que el VIH existe y es la causa de una enfermedad llamada SIDA fueron manipulados por Robert Gallo, uno de los padres de la versión oficial. Discovery DSALUD publicó hace ya tiempo las pruebas irrefutables que demuestran que los artículos aparecidos en Science en marzo de 1984 y que se consideran los “artículos de referencia” sobre la existencia del virus fueron manipulados para falsear la realidad.

Es más, el considerado “codescubridor del virus”, el premio Nobel Luc Montagnier, reconoció ya en 1997 que él no había purificado el virus y creía que Gallo tampoco. Y posteriormente reconoció que el SIDA no puede explicarse sólo por el VIH. Y que basta tener las defensas altas para no contagiarse. De hecho actualmente estudia cómo prevenir y tratar a los pacientes con simples antioxidantes. Así lo reconoció en la entrevista que concedió a Discovery DSALUD pocos meses antes de recibir el premio Nobel.

En suma, la verdad y lo que oficialmente sostienen los laboratorios que venden los inútiles y peligrosos fármacos antirretrovirales es muy distinta. Es más, éstos ocultan contradicciones tan flagrantes como que…

…no todas las personas a las que se les dice que están infectadas por el VIH desarrollan el llamado SIDA.

…hay personas diagnosticadas de SIDA a las que no se les detecta el VIH.

…hay presuntos seropositivos y enfermos diagnosticados de SIDA a los que el VIH y la presunta enfermedad les desaparecen sin tomar fármaco alguno.

Todo indica pues que el famoso VIH, caso de existir, no ha sido jamás aislado. Y que el SIDA no es más que un estado de inmunodepresión cuyas causas pueden ser muy variadas: desnutrición, estrés, intoxicación, microbios patógenos conocidos, acidificación del organismo, problemas psíquicos y emocionales…

Es imposible pues que los antirretrovirales ayuden a las personas falsamente diagnosticadas como seropositivas o afectadas de SIDA. Antes bien, todo indica que se trata de fármacos que perjudican gravemente a quienes los toman. De hecho la causa principal de muerte hoy en ambos grupos es el fallo hepático, efecto conocido de los antirretrovirales.

En definitiva, la afirmación de que existe un virus llamado VIH que causa una enfermedad conocida como SIDA detectable con tests que puede combatirse con antirretrovirales es pura falacia. Nadie ha demostrado nada de eso científicamente.

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Relación de textos publicados en Discovery DSALUD sobre esta temática que puede usted leer y apoyan documentalmente lo que se afirma en el video. Pinche sobre ellos para su lectura.
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