|
|

| EDITORIAL
|
NÚMERO
13 / FEBRERO / 2000
|
|
|

| CUANDO
EL ENFERMO NO ES UN NEGOCIO |
Estar
enfermo es, por sí mismo, un problema. Pero padecer
una enfermedad que afecta sólo a una pequeña parte de
la población mundial es un drama. En especial si ésta
es grave. Sencillamente porque lo más probable es que
quien la padezca sufra toda la vida sus efectos sin
apenas esperanza de curarse. Es el caso, entre otras,
de la Esclerosis Lateral Amiotrófica que padecen
ya en España 4.000 personas y que se hizo tristemente
célebre por cuanto la sufre el conocido científico británico
Stephen Hawking. Una enfermedad que está atacando cada
año en nuestro país a cerca de mil personas y de la
que se desconoce no sólo la causa que la provoca sino
cómo se contagia y cómo curarla. Una enfermedad cuya
única salida a fecha de hoy es la muerte a corto o medio
plazo en una inenarrable agonía ya que quienes la sufren
ven cómo su cuerpo queda absolutamente inútil, imposibilitados
poco a poco hasta de los movimientos más simples -tienen
dificultades hasta para comer y respirar en la fase
final- a pesar de que su mente está intacta, de que
su cerebro funciona perfectamente. ¿Y por qué afirmamos
que los pacientes de ésta y otras enfermedades minoritarias
carecen hoy por hoy de esperanza? Pues porque nadie
investiga apenas sobre ellas ya que no son... ¡un negocio!
Y es que hemos llegado al absurdo de que haya que esperar
para encontrar soluciones a determinadas dolencias a
que el remedio sea económicamente rentable. Sí. Las
multinacionales son empresas de libre mercado para las
que la salud -o la enfermedad- no dejan de ser un negocio.
Y ¡bendito negocio!, habría que decir, si no fuera por
toda la podredumbre que hay detrás de ese entramado.
Pero eso no justifica que no dediquen parte de sus innumerables
ganancias a investigar las enfermedades minoritarias
como la que en esta ocasión nos ocupa aun a sabiendas
de que no quizá no ganen dinero con su descubrimiento.
Como no se justifica, ante la desidia de las multinacionales,
que los gobiernos -especialmente, los más ricos- no
destinen de los fondos públicos el dinero que las empresas
privadas no quieren dedicar a este asunto. Porque al
menos nuestros representantes sí deberían tener la mínima
conciencia social que les falta a otros.
José Antonio Campoy
Director
|
|
|
|
© 2006 DSALUD.COM Ediciones MK3
S.L. C/ Puerto de los Leones 2, 2ª Planta. Oficina 9, 28220 Majadahonda,
Madrid. TF:91 638 27 28. FAX:91 638 40 43. e-mail: mk3@dsalud.com
|
|
|
|