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    EDITORIAL
    LA IMPORTANCIA DE LOS OMEGA 3 EN CASOS DE CÁNCER Y OTRAS PATOLOGÍAS

Una investigación efectuada en la Universidad de Pittsburg (EEUU) dada a conocer en abril pasado sugiere que dos ácidos grasos omega 3 -presentes sobre todo en los aceites de pescado y animales marinos, semillas y algunos frutos secos- son eficaces tanto en la prevención como en el tratamiento del cáncer: el ácido docosahexanoico (DHA) y el eicosapentanoico (EPA). No sólo evitan que proliferen las células cancerosas sino que inducen su apoptosis o suicidio. Se ha constatado igualmente que su ingesta periódica reduce los niveles de betacatenina, una proteína que ha sido relacionada con el desarrollo de diversos tumores. Paralelamente en el tiempo otro equipo de científicos del Cancer Research UK Paterson Institute de la Universidad de Manchester ha publicado en el British Journal of Cancer otro trabajo según el cual también funcionan en casos de cáncer de páncreas.
Hace ya 24 años tres investigadores -Bergstrom, Samuelsson y Vane- recibieron el Premio Nobel por averiguar que la deficiencia de ácidos grasos omega 3 puede dar lugar a muy diferentes patologías y describir además su papel como mediadores celulares de los eicosanoides, grupo de hormonas derivadas de ellos que poseen a muy bajas dosis potentes efectos biológicos. Desde entonces sabemos que dos de ellas -las prostaglandinas y protaciclinas- cumplen funciones muy importantes en la regulación de la presión arterial, la función renal, la función inmunitaria, la división celular y la respuesta al dolor. Y que otras, los tromboxanos, son responsables de la agregación de las plaquetas y por tanto son claves en la coagulación de la sangre. En cuanto a los leucotrienos explicaron su importancia en el proceso inflamatorio y en la respuesta alérgica. Investigaciones posteriores confirmarían todo ello demostrando la importancia de los omega 3 para prevenir los problemas cardiovasculares, las enfermedades degenerativas crónicas -especialmente las articulares- y el cáncer. Incluso se demostraría que bajos niveles en los tejidos de ácidos grasos omega 3 se relacionan con una mayor incidencia de enfermedades mentales y neurodegenerativas. Igualmente sabemos que los omega 3 fluidifican la sangre mientras los omega 6 favorecen la formación de coágulos, antagonismo vital que obliga a que ambos se encuentren en el organismo en la proporción adecuada. Y también que aseguran la flexibilidad de las membranas, son potentes agentes antiinflamatorios, regulan el flujo de sangre y juegan un papel determinante en el control de transporte de iones y la modulación de la transmisión sináptica.
Invito por ello a los lectores a leer detalladamente dos de los artículos que publicamos en este número: el dedicado a los dos estudios mencionados sobre los omega 3 y el que habla del aceite de krill.
Obviamente si algún enfermo de cáncer acude a su oncólogo éste le dirá que aún no hay evidencias científicas definitivas de que la ingesta de ácidos grasos poliinsaturados omega 3 sirvan para tratar esa enfermedad pero lo cierto es que -como contamos en uno de los artículos- la revista Nutrition and Cancer acaba de publicar la curación de un cáncer de pulmón terminal mediante la mera ingesta de 15 gramos diarios de ácidos grasos omega 3 y complementos nutricionales durante tres años (además de suprimir los alimentos ricos en ácidos grasos omega 6 como el maíz), tratamiento que sugirió al enfermo un profesor de Bioquímica de la Universidad de Reno (Nevada, EEUU) que en los últimos años se ha dedicado a investigar sobre los omega 3: Ron Pardini. Éste afirma haber comprobado que los omega 3 inhiben significativamente -al menos en ratones- el crecimiento de las células cancerosas de mama, ovario, colon, próstata y páncreas.
Ahora bien, entienda el lector que los ácidos grasos omega 3 son útiles para prevenir y tratar numerosas patologías pero deben tomarse en la proporción adecuada junto a los omega 6. Y, por tanto, lo idóneo es consumir productos naturales que contengan ambos de forma abundante como el aceite de pescado o, mejor aún, el aceite de krill. Recuerde en todo caso que la ingesta de demasiada grasa puede causar sobrepeso u obesidad cuando se combinan mal los alimentos y de ahí que seguir las normas marcadas en mi obra La Dieta Definitiva sea especialmente útil a la hora de seguir un tratamiento de este tipo.


José Antonio Campoy



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