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| PLANTAS
BENEFICIOSAS PARA LA PIEL: LA BARDANA |
LA
FITOTERAPIA
La
Fitoterapia es la utilización de plantas o partes de
ellas con fines terapéuticos y viene siendo utilizada
por los animales y el propio hombre desde la Prehistoria.
De hecho, la mayor parte de los fármacos actuales están
basados en los principios activos de las plantas. Vamos
pues a introducir a los lectores en este apasionante
mundo en el convencimiento de que les será realmente
útil. Y lo haremos de la mano de nuestra compañera María
José Valcárcel, licenciada en Farmacia y naturópata.
Se denomina PRINCIPIO
ACTIVO
a
toda sustancia dotada de actividad farmacológica. Los
principios activos suelen ser metabolitos secundarios
de la planta, es decir, que no son fundamentales para
ella (suele tratarse de sustancias de reserva, productos
para repeler o para atraer a los insectos para la polinización,
etc.).
PLANTA
MEDICINAL
es todo vegetal provisto de principios activos
con una actividad farmacológica que puede ser aprovechada
desde el punto de vista terapéutico.
DROGA
es la parte o partes utilizadas de la planta que contienen
la mayoría de los principios activos, y/o que los contienen
en la proporción adecuada. (No debe confundirse con las
"drogas" que son objeto de narcotráfico). Por ejemplo,
la droga de la frángula es la corteza envejecida, de la
gayuba lo son las hojas, de la biznaga los frutos, de
la genciana la raíz, etc. Hay que destacar que, en ocasiones,
diferentes partes de una planta tienen principios activos
distintos por lo que tendrán acciones farmacológicas también
distintas (podemos tener varias drogas de la misma planta).
PLANTAS BENEFICIOSAS
PARA LA PIEL: LA BARDANA
La piel es uno de los órganos
de mayor tamaño del cuerpo humano ya que su superficie
es de dos metros cuadrados aproximadamente. Generalmente
se cuida por motivos estéticos y, sin embargo, cumple
funciones muy importantes para la salud del organismo:
es la primera barrera de defensa del cuerpo contra cualquier
tipo de agresión externa y debe impedir la entrada de
gérmenes, hacer frente a los cambios de temperatura, reparar
las heridas e informar al cerebro -mediante las terminaciones
nerviosas-de lo que ocurre en el exterior. Así pues, es
un órgano vital en cuanto a sus funciones de:
· Protección.
Esta protección la ejerce especialmente la capa córnea,
la más externa, que impide la penetración de sustancias
químicas perjudiciales, de agentes físicos y de microorganismos
patógenos, al tiempo que evita la excesiva pérdida de
agua. La relativa impermeabilidad de la piel permite un
aislamiento eficaz frente al medio externo en que se vive
pero si los estímulos y choques superan sus posibilidades
de adaptación se originan diversas afecciones.
· Termorregulación.
La cantidad de sangre que se
canaliza hacia la piel para regular la temperatura del
cuerpo depende de la temperatura ambiental externa así
como del calor interno generado en el organismo como resultado
de la intensidad de su metabolismo (conjunto de reacciones
bioquímicas que tienen lugar en los seres vivos para llevar
a cabo funciones vitales).
La temperatura corporal humana suele oscilar entre 36,5º
y 37º C. La regulación de la temperatura depende del sistema
nervioso autónomo. En el hipotálamo (situado en la base
del cerebro) se halla el centro de control de la temperatura,
que regula el riego sanguíneo de la piel mediante terminaciones
nerviosas que provocan vasodilatación o vasoconstricción
según las necesidades.
· Secreción.
Mediante la secreción de sebo
(por parte de las células sebáceas), la excreción del
sudor y la renovación de las células más superficiales
se inhibe el desarrollo de agentes microbiológicos nocivos
sobre ella.
· Eliminación.
Se realiza mediante las glándulas
sudoríparas que eliminan productos de desecho del organismo
a través del sudor, cuya composición es bastante similar
a la de la orina. Debido a esta función eliminadora también
se ha denominado a la piel "el tercer riñón".
· Sensación.
Las sensaciones de dolor,
presión, calor y frío se transmiten a nuestro cerebro
a través de las terminaciones nerviosas que existen en
la piel.
LA SALUD DE LA PIEL DEPENDE
DE LA SALUD GENERAL
La belleza y la salud de la
piel dependen en gran medida de la salud general, es decir,
del interior del organismo, especialmente del estado del
sistema nervioso. No se obtendrán pues buenos resultados
mediante la aplicación de cualquier tratamiento (incluidas
las plantas medicinales) directamente sobre la piel si
no se sigue una alimentación sana ya que la sangre estará
cargada de toxinas. Por eso no debe extrañarnos que en
muchos tratamientos cutáneos con plantas medicinales (acné,
eccemas y otras dermatitis) se incluya, además de aplicaciones
locales de compresas, cataplasmas o cremas, la administración
oral de tisanas, cápsulas, extractos, etc., de drogas
de plantas depurativas como la zarzaparrilla, el abedul,
la bardana o el pensamiento (facilitan mediante la sudoración
y la orina la eliminación de productos de desecho del
organismo), plantas que estimulan la función desintoxicadora
del hígado -como la alcachofera, el diente de león o la
fumaria- y plantas laxantes en caso de estreñimiento crónico
para facilitar una buena limpieza intestinal e impedir
la autointoxicación.
BARDANA (Arctium lappa L.)
(Arctium lappa L.) Se trata
de una planta herbácea y robusta de más de un metro de
altura, de grandes hojas y flores tubulosas de color púrpura
cuyas cabezuelas florales están cubiertas de púas. Bien
conocida desde la antigüedad, sus propiedades fueron constatadas
ya por Dioscórides, el gran médico griego del siglo
I d.C.
Es abundante en las proximidades de zonas habitadas, caminos,
vertederos, escombreras y matorrales aunque no es aconsejable
su recolección en estos lugares por la contaminación.
Droga:
se utilizan las hojas y, sobre todo, la raíz.
Propiedades:
·
Es
una planta depurativa por su actividad sudorífica
y ligeramente diurética. Esta acción se debe a
su contenido en aceite esencial y sales minerales potásicas.
Facilita la eliminación de impurezas por la piel y también
por el aparato urinario.
· Ligeramente hipoglucemiante, puede emplearse
como coadyuvante en el tratamiento de la diabetes pues
bien administrada por el especialista puede contribuir
a disminuir las dosis de los fármacos o la insulina empleados.
· Es antimicrobiana y bacteriostática
por su riqueza en arctiopicrina, antibiótico natural activo
principalmente frente al estafilococo y responsable de
gran cantidad de infecciones cutáneas. Es muy útil en
el tratamiento del acné, seborrea, forúnculos, erupciones
de ciertas enfermedades como varicela o sarampión
y eccemas y dermatitis en general. En estos
casos se emplea tanto por vía interna como externa. También
posee una actividad antifúngica (activa frente
a hongos). Su acción antimicrobiana es ampliable a ciertas
infecciones urinarias puesto que se elimina por
la orina, ejerciendo también su acción antibiótica a este
nivel.
· Es discretamente colagoga, es decir, estimula
el vaciado de bilis de la vesícula biliar al intestino.
· También es muy conocido el uso popular del jugo
fresco de sus hojas como tónico capilar aplicado
en forma compresas o de loción.
Modo de utilización:
Decocción de la raíz. Se
ponen 200 ml. de agua (aproximadamente una taza) a hervir.
Cuando llega al punto de ebullición se vierten 5 gramos
de la droga (raíz), se tapa el recipiente y se mantiene
hirviendo durante 5 minutos. Posteriormente, se apaga
el fuego y se mantiene en maceración durante 20 minutos.
Uso interno: tomar 2-3 tazas al día después de las
comidas.
Uso externo: empapar un paño de algodón o de lino
en la decocción y aplicar en forma de compresas sobre
la zona afectada durante 15 minutos, de 3 a 5 veces al
día.
Cataplasmas: con la raíz hervida y machacada o
con las hojas frescas trituradas se prepara una pasta
que se aplica directamente sobre la zona a tratar durante
10 minutos, 3 o 4 veces al día.
Loción: se emplea el jugo fresco de las hojas,
con el que se fricciona durante unos minutos el cuero
cabelludo.
Extracto fluido: 3 cucharadas soperas al día. En
esta forma se emplea sobre todo en casos de congestión
hepática.
Extracto seco: generalmente en forma de cápsulas,
formando a veces parte de preparaciones complejas. Se
toman entre 150 y 500 mg. al día.
Polvo de la raíz: en forma de cápsulas, unos 500
mg., 3 veces al día.
Toxicidad:
No se conocen efectos secundarios ni tóxicos aunque
sus pelos son irritantes de la piel y la córnea pudiendo
causar dermatitis de contacto.
María
José Valcárcel
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