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| PLANTAS
PARA REGULAR EL COLESTEROL Y LOS TRIGLICÉRIDOS |
LA
FITOTERAPIA
La
Fitoterapia es la utilización de plantas o partes
de ellas con fines terapéuticos y viene siendo utilizada
por los animales y el propio hombre desde la Prehistoria.
De hecho, la mayor parte de los fármacos actuales
están basados en los principios activos de las plantas.
Vamos pues a introducir a los lectores en este apasionante
mundo en el convencimiento de que les será realmente
útil. Y lo haremos de la mano de nuestra compañera
María José Valcárcel, licenciada en Farmacia y naturópata.
Se denomina PRINCIPIO
ACTIVO
a toda sustancia dotada de actividad farmacológica.
Los principios activos suelen ser metabolitos secundarios
de la planta, es decir, que no son fundamentales para
ella (suele tratarse de sustancias de reserva, productos
para repeler o para atraer a los insectos para la polinización,
etc.).
PLANTA
MEDICINAL
es todo vegetal provisto de principios activos con una
actividad farmacológica que puede ser aprovechada desde
el punto de vista terapéutico.
DROGA
es la parte o partes utilizadas de la planta que contienen
la mayoría de los principios activos, y/o que los contienen
en la proporción adecuada. (No debe confundirse con
las "drogas" que son objeto de narcotráfico). Por ejemplo,
la droga de la frángula es la corteza envejecida, de
la gayuba lo son las hojas, de la biznaga los frutos,
de la genciana la raíz, etc. Hay que destacar que, en
ocasiones, diferentes partes de una planta tienen principios
activos distintos por lo que tendrán acciones farmacológicas
también distintas (podemos tener varias drogas de la
misma planta).
PLANTAS PARA REGULAR
EL COLESTEROL Y LOS TRIGLICÉRIDOS
El colesterol es uno de los llamados
nutrientes no esenciales; es decir, es imprescindible
pero no hace falta ingerirlo porque el propio organismo
puede sintetizarlo. De hecho, se trata de uno de los lípidos
o grasas más importantes que circulan por la sangre -de
procedencia exclusivamente animal- junto a los triglicéridos.
Ahora bien, un exceso de colesterol en sangre puede hacer
que parte de él se quede en las arterias formando ateromas
y provocando una circulación sanguínea defectuosa. Ateromas
que, junto con la degeneración y pérdida de elasticidad
de las paredes arteriales, conducen a largo plazo a padecer
arteriosclerosis con los consiguientes problemas cardiovasculares.
El colesterol es transportado por unas proteínas con las
que forma complejos denominados lipoproteínas, de las
que existen varios tipos. Las más conocidas son las VLDL
(lipoproteínas de muy baja densidad), las LDL
(lipoproteínas de baja densidad) y las HDL
(lipoproteínas de alta densidad).
Pues bien, tomar excesiva grasa con la comida produce
un aumento de la síntesis de lipoproteínas LDL aumentando
el colesterol circulante en la sangre y, como consecuencia,
es mayor la probabilidad de que se acumule en las arterias.
Ello ocurre si se ingiere excesiva grasa animal y demasiado
alcohol. Aunque también influyen las alteraciones genéticas
y enfermedades como la gota, la diabetes, etc.
UN PROBLEMA EN AUMENTO
El número de personas cuyo
nivel de colesterol en sangre excede de lo normal se ha
incrementado considerablemente en los últimos años debido
a los hábitos alimentarios inadecuados. Y es que una ingesta
superior a 300 gr/dl implica ya un mayor riesgo de padecer
enfermedades cardiovasculares. De ahí que cada vez haya
mayor número de fármacos para intentar resolver el problema.
El problema es que el mecanismo de acción de la mayoría
de esos fármacos que se emplean para disminuir el nivel
de colesterol -lovastatina, atorvastatina, genfibrocilo,
etc.- consiste en inhibir su síntesis a nivel hepático.
Y antes de llegar a ese extremo es mejor adoptar otras
medidas de carácter menos drástico como una dieta adecuada,
ejercicio físico y usar plantas que contribuyan a disminuir
el nivel de colesterol y triglicéridos en sangre. Sólo
si estas prácticas resultan infructuosas se podría pensar
en tomar alguno de esos medicamentos.
CÓMO PREVENIR EL EXCESO DE COLESTEROL
Para disminuir/mantener el
colesterol en unos niveles adecuados deben adoptarse nuevos
hábitos alimenticios que incluyen:
. Una mayor ingesta de fibra alimenticia:
frutas, verduras y cereales integrales como trigo, arroz,
avena, centeno o cebada.
. Un incremento en el consumo de alimentos
ricos en ácidos grasos poliinsaturados de origen vegetal
que pueden encontrarse en los frutos secos -como las
nueces- así como en los aceites de semillas prensados
en frío como el de maíz, el de sésamo o el de germen de
trigo (deben consumirse en crudo).
. El consumo habitual de aceite de oliva virgen. Es
muy importante el papel de este aceite -que contiene un
ácido graso monoinsaturado: el ácido linoleico-, no tanto
como reductor del nivel de colesterol sino por ser capaz
de mantenerlo a un nivel bajo. Esto es así porque tiene
la facultad de estimular la síntesis de lipoproteínas
HDL (las de alta densidad, transportadoras de "colesterol
bueno"), con lo que se evita el riesgo de arteriosclerosis
y de infarto.
. La disminución o supresión de grasas saturadas de
origen animal, de alimentos ricos en colesterol y de bebidas
alcohólicas.
SOLUCIONES CON FITOTERAPIA
La Fitoterapia nos proporciona
herramientas muy eficaces -en la mayoría de los casos-
para regular los niveles de colesterol y triglicéridos.
Para ello se emplean plantas hipolipemiantes, es
decir, capaces de facilitar la disminución de las tasas
de grasas o lípidos en sangre (colesterol y triglicéridos
principalmente).
Algunas de ellas contienen mucílagos y pectinas, principios
activos que forman parte de la fibra soluble y que se
combinan con el colesterol -inhibiendo su absorción e
incrementando su eliminación- o con los ácidos biliares
- aumentando la utilización del colesterol en la síntesis
de más ácidos biliares.
Mucílagos ácidos:
se combinan con los ácidos biliares y tienen acción
hipocolesterolemiante. Tienen además efecto emoliente
y laxante. Ejemplos de plantas que los contienen son el
lino, el llantén, la ispágula, la zaragatona,
la malva y el malvavisco.
Mucílagos neutros (galactomananas,
glucomananas): retardan la absorción de azúcares (glúcidos)
y grasas (lípidos) al formar con ellos soluciones coloidales.
Se encuentran en el glucomanano, la alholva,
la ciruela y la goma de guar.
Pectinas: contienen sustancias
que se combinan con los ácidos biliares aumentando su
eliminación. Se encuentran en la manzana, la remolacha
y frutos ácidos como la naranja o el limón.
OTRAS PLANTAS ÚTILES
Existen también otras plantas
con otros principios activos y mecanismos de acción diferentes
que también son útiles. Son éstas:
La onagra: sus semillas
prensadas en frío poseen una gran proporción de ácidos
grasos esenciales, precursores de eicosanoides con acción
antiinflamatoria, antiagregante plaquetaria y antitrombótica.
En caso de hipercolesterolemia se recomienda tomar un
suplemento de 2 perlas de 500 mg. de aceite de onagra
tres veces al día durante uno o dos meses.
La borraja: también el
aceite de sus semillas es rico en ácidos grasos poliinsaturados
que contribuyen a disminuir los niveles de colesterol
sanguíneo cuando están elevados.
La alfalfa: los saponósidos
que contiene forman complejos insolubles con el colesterol
provocando una reducción de los niveles de colesterol
total, LDL y VLDL, fosfolípidos y triglicéridos así como
un aumento de HDL-colesterol/colesterol total.
El cúrcuma:
la cúrcuma es un colorante natural que supone una
excelente alternativa a la tartracina (colorante alimentario
artificial) ya que, además de facilitar el descenso de
los niveles lipídicos elevados, tiene acción hepatoprotectora
y colerética y es antioxidante, antiespasmódica y diurética.
El ajo: disminuye la
síntesis hepática del colesterol de forma suave siendo
además antiagregante plaquetario (previene la formación
de trombos y ateromas), expectorante fluidificante de
las secreciones bronquiales, hipotensor suave, hipoglucemiante,
antioxidante y antiséptico. En caso de hipercolesterolemia
se recomienda el consumo de gran cantidad de ajos secos.
Si existe intolerancia puede sustituirse por las perlas
de ajo, a razón de 3 a 6 perlas al día, según el caso.
Para evitar las flatulencias es aconsejable comenzar por
una perla al día e ir aumentando la dosis progresivamente.
La cebolla: debe sus
propiedades hipolipemiantes a los derivados azufrados
de su aceite esencial. Tiene otras muchas propiedades:
es diurética, eliminadora de ácido úrico y urea, bactericida
y antifúngica (activa frente a hongos), hipoglucemiante
suave, antiinflamatoria, broncodilatadora, expectorante
y antihelmíntica (activa frente a gusanos intestinales).
Para el tratamiento de hiperlipemias es más eficaz el
consumo de cebollas frescas que la utilización de los
extractos.
La alcachofera: contiene
cinarina, que actúa aumentado la excreción del colesterol
por la bilis al mismo tiempo que estimula la síntesis
de ácidos biliares a partir del colesterol e inhibe su
síntesis endógena.
El crisantelo: es hipolipemiante
por su contenido en saponósidos. Tambien tiene acciones
como hepatoprotector, colerético, vasoprotector-capilarotropo,
antirradicalar, antilitiásico y antiinfeccioso intestinal.
El harpagofito: aunque
contribuye a regular el nivel de colesterol (estimula
la síntesis de ácidos biliares en el hígado) y es hipoglucemiante
suave, sus acciones más notorias son antiinflamatoria,
antiespasmódica y analgésica. También es diurético eliminador
de urea y ácido úrico.
El ortosifón: es además
colagogo suave (favorece el vaciado de la vesícula biliar)
y diurético eliminador de urea y ácido úrico. Es alcalinizante
de la orina, por lo que es muy adecuado en los casos de
cálculos renales.
La lespedeza: es también
diurético azotúrico (facilita la eliminación de urea)
por sus flavonoides.
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TISANA
HIPOLIPEMIANTES
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Sumidad florida de ortosifón
Sumidad florida de crisantelo
Sumidad aérea de llantén
Frutos de anís verde
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30 gramos
25 gramos
30
gramos
15
gramos
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(Dosis:
5 gramos en 100 ml de agua. Tomar 3 tazas al día
después de las comidas. Endulzar con miel o sirope
de manzana.)
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Raíz de malvavisco
Raíz de harpagofito
Hojas de alcachofera
Corteza de naranjo amargo
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30
gramos
30
gramos
20
gramos
20
gramos
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(Dosis:
10 gramos en 250 ml de agua. Tomar 2 tazas al
día después de las comidas. Endulzar con miel
o sirope de manzana).
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María
José Valcárcel
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