Los rasgos de la escritura reflejan
de manera inconsciente nuestra personalidad y nuestros
procesos mentales. De ahí que aprender a interpretarla
sea una herramienta de autoconocimiento verdaderamente
útil. En esta sección intentaremos enseñarle a hacerlo
de la manera más sencilla posible. Ojalá lo consigamos.
Completamos en este número el estudio correspondiente
al TAMAÑO DE LA ESCRITURA con lo que ya tendremos explorado
uno de los grandes bloques de la Grafognomía
-recordemos que se refiere a las características "anatómicas"
de la escritura- y de la Grafotecnia -su correspondiente
interpretación psicológica.
Cuando una persona empieza a explorar su propia escritura
-o la de otras- y trata de empezar a hacer su propio
análisis grafológico suele encontrarse con que determinados
rasgos psicológicos aparecen una y otra vez a través
de diferentes características grafognómicas. Esto
significa que, por ejemplo, podemos ver que las características
"timidez", "introversión", "inseguridad", etc., pueden
estar reflejadas en varios apartados o bloques de la
grafognomía; es decir, en TAMAÑO, FORMA, PRESIÓN, INCLINACIÓN,
etc.
Cuando esto ocurre, cuando en nuestro primer análisis
de la escritura nos encontramos varias veces con que
aparece una determinada característica psicológica,
debemos entender que dicha cualidad tiene carácter predominante
en el perfil psicológico de forma que, al realizar el
informe global, podemos aludir a las características
que más reforzadas estén como características predominantes
y a las demás como complementarias.
Es igualmente posible que aparezcan características
opuestas al analizar los rasgos aisladamente, en cuyo
caso debemos tener en cuenta algunas cosas. En primer
lugar, ver cuál de esas características aparece más
reforzada a lo largo del estudio de forma que la podamos
considerar dominante. Y en segundo lugar, debemos considerar
que ES MUY POSIBLE QUE UNA CARACTERÍSTICA PSICOLÓGICA
Y SU CONTRARIA SE DEN EN LA MISMA PERSONA. Así,
podemos encontrarnos con individuos que parecen ser
muy extrovertidos y seguros, con un gran don de gentes
y que, además -o más bien- son unos enormes tímidos,
personas tremendamente inseguras que se esfuerzan por
superarlo.
Algunas veces encontramos que una persona tiene una
gran necesidad de comunicarse con los demás -y eso se
refleja en su escritura con rasgos de sociabilidad-
pero que en el fondo presenta una marcada introversión
-y también eso se reflejará claramente en su escritura-.
Es perfectamente lógico. Puede tratarse del problema
-bastante común por otra parte- de aquellas personas
que necesitan hablar, comunicarse, confiar en los demás,
tener una amplia relación social, sentirse queridas
y aceptadas en todos los círculos, desde el familiar
hasta el círculo más amplio a nivel social... y, sin
embargo, pueden ser personas que han sufrido muchos
desengaños en su trato con otras personas, posiblemente
a diferentes niveles (pareja, familia, compañeros de
trabajo, socios...). Estas personas suelen desarrollar
unos fuertes mecanismos de defensa, de autoprotección
que básicamente están hechos de introversión... Y esto
les causa un fuerte conflicto del tipo: "Necesito
a los demás pero me niego a mí mismo la posibilidad
de hablar con otros porque tengo miedo a sufrir".
¿Y que veremos en la escritura de estas personas?. Pues,
lógicamente, rasgos opuestos: sociabilidad y extroversión
junto con introversión, fuertes mecanismos de defensa,
rasgos de inadaptación al medio ambiente. etc. ¡Hay
que saber encajarlo todo a la hora del informe final
de personalidad! Esta es la labor del grafólogo: ordenar
todas las piezas del puzzle de nuestra personalidad
de forma que se aprecie la imagen completa. Normalmente
cada persona se conoce bastante bien y si estudia su
escritura lo hace con una cierta curiosidad pero de
forma relajada; sin embargo, cuando llega al despacho
de un experto alguien que solicita un perfil psicológico
(con excepción de su práctica en clínica), ese perfil
suele ser el de su pareja o posible futura pareja, el
de su socio o posible socio. Siempre queremos saber
un poco con quién estamos tratando. Y esto nos lleva
directamente al tema técnico de hoy.
Me llama por teléfono una persona diciéndome que me
manda por correo una carta de su pareja para que la
de mi opinión y mi informe (en éstos casos, lo más habitual
es hacer el estudio de compatibilidad o no, el estudio
de pareja). Pero lo que me decía esta persona era algo
muy concreto: detectaba ciertos rasgos de endiosamiento
en su pareja. Era algo que no veía claro y quería objetivarlo
de algún modo. Y, efectivamente, en su escrito aparecía
de forma exagerada una
que ratificaba sus sospechas; realmente la tendencia
al endiosamiento estaba allí y causaba no pocos problemas
en la relación. Aprendamos, pues, a distinguir éstas
características:
ESCRITURA SOBREALZADA
Se considera sobrealzada
aquella escritura que mide mucho más de altura que de
anchura, característica que se agudiza aún más en las
letras mayúsculas.
Normalmente se da esta característica en personas que
se consideran muy superiores a los demás, se valoran
mucho - tal vez demasiado- por lo que puede haber orgullo.
Incluso puede aparecer envanecimiento que llegue al
desprecio de los otros. Pero no todo es negativo: hay
que decir que normalmente son personas con un marcado
sentido del honor.
ESCRITURA
REBAJADA
Es el concepto opuesto al
de la escritura sobrealzada. Se trata de una escritura
donde los pies (partes bajas) y las crestas (partes
altas) apenas sobresalen respecto del cuerpo central
de las letras. También en las mayúsculas aparece una
reducción de su longitud.
Suele aparecer esta característica en personas que destacan
por su humildad de carácter. Suele tratarse de personas
modestas, capaces de esforzarse y sacrificarse, de cumplir
con su deber sin rechistar. A veces son demasiado tolerantes.
ESCRITURA
EXTENDIDA
En este tipo de escritura
se suele apreciar cómo las letras se extienden literalmente
a lo largo del escrito. Se ve cómo prácticamente predomina
la anchura sobre la longitud (entiéndase por longitud
la altura de la escritura), predominando el sentido
horizontal.
Esta característica es propia de personas con una gran
confianza en sí mismas. Son personas sociables y extrovertidas,
de trato afable y generosas. Aunque también pueden ser
derrochadoras y vanidosas.
ESCRITURA
APRETADA
Es el concepto opuesto al
anterior. Se trata de una escritura absolutamente comprimida,
como si las letras se plegaran literalmente unas al
lado de las otras.
Estamos ante una personalidad tímida, insegura, introvertida.
En sentido negativo, podemos ver en esta escritura la
envidia, la persona que siempre piensa mal de todo y
de todos. Pero, en sentido positivo, también nos habla
de personalidades con una gran capacidad de prudencia,
atención y concentración.
Es todo. En el próximo número hablaremos de la FORMA
de la escritura. Os espero.
Mª
Jesús Escudero Villanueva
Grafóloga
y perito calígrafo