Los rasgos de la escritura reflejan
de manera inconsciente nuestra personalidad y nuestros
procesos mentales. De ahí que aprender a interpretarla
sea una herramienta de autoconocimiento verdaderamente
útil. En esta sección intentaremos enseñarle a hacerlo
de la manera más sencilla posible. Ojalá lo consigamos.
Este
mes comenzamos el estudio de un nuevo bloque dentro
de la Grafognomía -o anatomía de la escritura- y su
correspondiente Grafotecnia -o interpretación psicológica
de los rasgos grafognómicos-. Se trata de la DIRECCIÓN
DE LAS LÍNEAS DE LA ESCRITURA.
Cuando somos capaces de
identificar cuál es la dirección de la escritura de
una persona podemos saber mucho tanto de su estado de
ánimo como de su enfoque vital en sentido global. Es
decir, conocer cómo el individuo se enfrenta a la vida,
a las situaciones, saber si tendrá tendencia al entusiasmo
o al decaimiento frente a las tareas que deba emprender,
si tendrá continuidad en sus esfuerzos...
Algo muy importante de saber, por ejemplo, a la hora
de formar equipo con alguien, de elegir a un socio o
a un compañero de trabajo.
Partamos para ello de la línea base de la escritura,
esto es, la que marcan los renglones horizontales de
cualquier libreta; de ese modo, cualquier ascenso o
descenso será tenido en cuenta para definir y clasificar
la dirección de las líneas de escritura. Para empezar,
veamos:
ESCRITURA HORIZONTAL
Es aquella que sigue la
línea base de escritura sin ascensos ni descensos respecto
de ella.
Este tipo de escritura nos habla de una personalidad
emocionalmente estable, equilibrada, controlada, segura
y madura psicológicamente.
En casos extremos estaríamos ante una falta de emotividad
o represión total de la misma.
ESCRITURA
ASCENDENTE
Es una escritura que tiende
a elevarse a lo largo de la línea -de principio a fin
de la misma-, una escritura que parece que "despega"
en cierto modo de la línea base de escritura.
En el caso de que este ascenso sea mayor de 10º tendríamos
que hablar de una escritura muy ascendente, que lógicamente
radicalizaría su interpretación psicológica.
Las personas cuyas líneas tienen un trazado ascendente
suele ser gente de carácter positivo y tendente al optimismo.
Personas muy sociables, cordiales, extrovertidas, imaginativas,
creativas y, sobre todo, entusiastas. Ahora bien, también
se da en personas nerviosas, en caso de fiebre moderada
o tras haber ingerido una cierta cantidad de alcohol...
Como de costumbre, debemos ver el conjunto y estudiar
todos los factores.
En el caso de que estemos ante una escritura muy ascendente,
pues, lo primero que debemos hacer es saber cuál fue
la colocación del papel ya que algunas personas tuercen
la hoja al escribir de tal modo que dan la sensación
de que la dirección de sus líneas es demasiado ascendente
o descendente sin ser así en realidad. Una vez hecha
esa comprobación, podremos deducir que nos encontramos
ante una personalidad con las características anteriormente
descritas. Ahora bien, llevadas al extremo significan
demasiado ímpetu, entusiasmo y excitación, falta de
moderación y equilibrio, tendencia a la hiperactividad
y a la excitación excesiva. También es propia de personas
cuyo grado de ambición es desmedido (ya veremos -cuando
hablemos de las firmas- que si una escritura es muy
ascendente y también lo es la firma, estamos ante una
persona de la que se pueden decir muchas más cosas...)
ESCRITURA
DESCENDENTE
Estaríamos ante el caso
contrario. Una escritura cuyas líneas -a lo largo de
todo su trazado- bajan por debajo de la línea base de
escritura más de 5º es considerada una escritura descendente.
La interpretación psicológica de la escritura descendente
es muy clara: se trata de personalidades pesimistas,
con tendencia a la depresión y que se hunden con bastante
frecuencia; personas introvertidas con poca capacidad
de trato social.
Pero también puede deberse este tipo de escritura a
cansancio físico o enfermedad temporal por lo que sería
importante saber si el descenso es o no habitual. Por
supuesto, en los casos de depresión esta escritura es
habitual y también suele serlo en personas de mucha
edad. Si la escritura es muy descendente, en primer
lugar debemos confirmar o descartar una mala colocación
del papel, típica por ejemplo en los niños.
Pero debemos pensar, en primer lugar, que puede estar
motivada por enfermedad o cansancio físico. Y ello por
una sola razón: no se debe interpretar a la ligera una
escritura muy descendente, en especial si también lo
es la firma... pero tampoco podemos pasarla por alto
ya que es posible que estemos ante un problema depresivo
en su fase más aguda o ante un suicida en potencia.
De modo que si, hechas todas las comprobaciones, se
diera este caso, estaríamos ante una persona que necesita
urgente ayuda profesional para evitar riesgos mayores.
En fin, en los próximos números
seguiremos viendo otras posibilidades grafotécnicas
y grafognómicas dentro del recién iniciado bloque de
la dirección de las líneas. Y puedo asegurar al lector
que le sorprenderá la cantidad de variaciones que pueden
aparecer en este apartado y el número de curiosidades
a nivel psicológico que pueden apreciarse con un simple
vistazo a la escritura de una persona...
Por ejemplo: ¿no le apetecería saber al leer una carta
manuscrita si su autor es completamente sincero o tiene
una gran facilidad para la "diplomacia"?
Atento a los próximos números.
Mª
Jesús Escudero Villanueva
Grafóloga
y perito calígrafo