Los rasgos de la escritura reflejan
de manera inconsciente nuestra personalidad y nuestros
procesos mentales. De ahí que aprender a interpretarla
sea una herramienta de autoconocimiento verdaderamente
útil. En esta sección intentaremos enseñarle a hacerlo
de la manera más sencilla posible. Ojalá lo consigamos.
Con esta entrega completamos el bloque correspondiente
a la DIRECCIÓN DE LAS LÍNEAS DE LA ESCRITURA.
Bien, en el número anterior adelanté que dedicaríamos
parte de la sección de este mes a comentar algunas cuestiones
sobre el tema de las sinuosidades en líneas y palabras.
Y eso vamos a hacer: ya dijimos que cuando las sinuosidades
afectan a todo el cuerpo de una escritura suele tratarse
de personas muy diplomáticas que destacan por su flexibilidad,
su capacidad negociadora y su facilidad de adaptarse
a las circunstancias... pero también hábiles para la
hipocresía y la mentira; y, por tanto, no muy fiables.
Ahora bien, en ocasiones la sinuosidad afecta solamente
a parte del texto, a alguna frase, línea o palabra.
En tales casos nos encontramos ante un fenómeno muy
claro y de gran utilidad: como el lector sabrá, en realidad
es el cerebro el que escribe de forma que los impulsos
nerviosos que de él proceden llegan a la placa motora,
lugar donde hacen contacto las últimas terminaciones
nerviosas con las fibras musculares correspondientes
a los dedos que escriben. Así, todo lo que pasa por
nuestro cerebro se refleja de forma automática en nuestra
escritura. Es una simple cuestión neurológica y merced
a ello se transmite tanto nuestro perfil psicológico
(cómo somos) como las emociones y situaciones del momento
(cómo estamos).
Pues bien, cuando al escribir una palabra o una frase
se produce un determinado impacto emocional en nosotros,
éste puede verse reflejado en nuestra escritura haciendo
aparecer variaciones o alteraciones evidentes en su
forma, variaciones que el grafólogo y el perito calígrafo
experimentado detecta y valora con facilidad.
Vale la pena en este punto que cuente a modo de ejemplo
algún caso recogido de mi experiencia profesional. Una
mujer muy enamorada de su pareja descubrió un día que
el hombre perfecto que parecía tener por novio se había
quitado la careta y en realidad era, por decirlo de
forma amable, "un buen elemento": la había estafado
a nivel afectivo, a nivel humano, a nivel profesional
y a nivel económico.
La mujer llegó muy afectada diciendo que no entendía
cómo un hombre tan cariñoso podía haber cambiado tanto
mostrándome para demostrarlo un montón de cartas escritas
por el novio. Pues bien, pude hacerla ver cómo en las
líneas en que aparecían las frases más cariñosas había
marcadas sinuosidades en la escritura. Demostración
palpable de que al escribir ese texto ESTABA MINTIENDO.
Es más, siempre que la dedicaba una frase cariñosa estaba
mintiendo. Luego quedaba claro que sus objetivos fueron
siempre de otro tipo. Ello le ayudó a comprender
que ella no había fallado, que él no había "dejado de
quererla" sino, simplemente, que nunca la había querido.
Y ello la ayudó a entender y a no sufrir por su causa.
En otra ocasión estaba haciendo selección de personal.
La empresa buscaba una persona que dispusiera de vehículo
propio y una determinada disponibilidad de horario para
el puesto de trabajo que debíamos cubrir. Me llamó entonces
la atención -al ver los cuerpos de escritura de los
solicitantes- que una de las personas que había entrado
en la selección final presentaba una clara sinuosidad
en la línea donde afirmaba que disponía de vehículo
propio para el trabajo solicitado. Le pregunté directamente
sobre el tema y, efectivamente, era mentira ya que tenía
un coche... pero estaba siempre en el taller y además
no lo podía utilizar normalmente.
En suma, el cerebro y las emociones nos delatan algunas
veces pero las sinuosidades en la escritura son aún
más fáciles de identificar y nos pueden poner sobre
aviso en más de una situación incómoda.
Y para terminar el bloque de la dirección de las líneas,
veamos ahora...
LA ESCRITURA IMBRICADA ASCENDENTE
se reconoce porque las palabras
empiezan sobre la línea base de la escritura y ascienden
de forma clara a lo largo de su trazado.
A nivel psicológico se trata de personas entusiastas
e impulsivas que tratan de dominarse pero que les cuesta;
es algo que deben hacer constantemente, están siempre
tratando de frenarse. Si esta imbricación es muy marcada
y constante podría ocultar determinados problemas psicológicos.
Como siempre, las exageraciones y los extremos suelen
dar problemas pero no hay que darle más importancia
si este rasgo aparece en un determinado momento de entusiasmo
y euforia.
LA ESCRITURA
IMBRICADA DESCENDENTE
Por el contrario, la ESCRITURA
IMBRICADA DESCENDENTE empieza por encima del nivel
de la línea base de la escritura y desciende hasta tocarla.
En estos casos estamos ante una persona que lucha ante
la adversidad, una persona que puede estar momentáneamente
hundida por sus problemas pero que saca fuerzas y se
remonta constantemente. Suelen ser personas que mantienen
un fuerte espíritu de lucha ante las situaciones desagradables:
luchadores natos.
Mª
Jesús Escudero Villanueva
Grafóloga
y perito calígrafo