Los rasgos de la escritura reflejan
de manera inconsciente nuestra personalidad y nuestros
procesos mentales. De ahí que aprender a interpretarla
sea una herramienta de autoconocimiento verdaderamente
útil. En esta sección intentaremos enseñarle a hacerlo
de la manera más sencilla posible. Ojalá lo consigamos.
Damos comienzo este mes a un nuevo bloque en el
estudio de la Grafognomía -la anatomía o forma de la
escritura- y su correspondiente Grafotecnia -interpretación
o correspondencia psicológica de los rasgos grafotécnicos
estudiados-. Y en él vamos a ver las diferentes posibilidades
que puede presentar la escritura en cuanto a la PRESION.
Lo primero a tener en cuenta a la hora de clasificar
a qué tipo de presión pertenece un determinado cuerpo
de escritura es con qué útil ha sido realizado. La sensación
de presión cambiará mucho si utilizamos una pluma, un
lápiz, un bolígrafo o un rotulador.
Recomiendo que siempre que sea posible la presión sobre
textos escritos se haga con bolígrafo de punta normal.
Otra posibilidad es poner un folio debajo del que va
a utilizarse para hacer el cuerpo de escritura que sirva
de colchón al del escrito evitando así escribir directamente
sobre la mesa. Ello nos servirá además para valorar
la presión ya que si el texto ha quedado marcado en
el folio inferior estaríamos ante una escritura muy
presionada sin duda alguna; y, por el contrario, comprobar
que la escritura es de presión ligera si en el folio
inferior no se ha marcado ninguno o casi ninguno de
los trazos efectuados en el folio superior.
Hecha esta consideración -sencilla pero fundamental
para el estudio de la escritura-, debemos saber qué
nos está reflejando la presión de la misma. Y en este
sentido, debemos saber que la presión nos habla de nuestro
estado físico, de nuestra constitución física, de nuestro
estado de salud, de si somos personas fuertes y vigorosas
o, por el contrario, tendemos a ser más débiles; también
nos habla la presión de aspectos de nuestra sensibilidad,
de nuestra capacidad para valorar la estética, etc.
GRAFOGNOMÍA DE LA PRESIÓN
Los textos pueden pues clasificarse
en función de la presión y corresponder una escritura
débil, ligera, normal o firme y fuerte.
La escritura débil
En este tipo de escritura
el bolígrafo apenas apoya en el papel y, así, aparece
un trazado muy fino, realmente débil, falto de fuerza,
falto de apoyo, en el que se ve claramente que en algunas
zonas ni siquiera hay trazo de forma que la letra o
la palabra queda interrumpida en parte; también podemos
encontrar otras zonas donde la tinta apenas aparece
y queda mucho más clara.
En cuanto a la Grafotecnia o interpretación psicológica
de este tipo de escritura, decir que nos está reflejando
una personalidad de constitución fina, muy ligera, incluso
débil, con una personalidad muy sensible (tanto en sentido
positivo como negativo). Estamos ante una persona introvertida,
delicada, sensible y que tiende al idealismo pero a
la que le vendría bien tener algo más de fuerza, algo
más de voluntad y de capacidad de decisión ya que estas
personas suelen sufrir por su tendencia a la falta de
decisión, por su timidez.
Escritura
ligera
En este tipo de escritura
el bolígrafo pasa por encima del papel realizando un
trazado suave, ligero, que no marcará prácticamente
el folio inferior; la diferencia con la escritura anterior
es que en este caso no hay falta de continuidad en el
trazado.
Estamos en tal caso ante una persona sensible, delicada,
con finura en su trato y en sus formas de comportamiento
e, incluso, en su apariencia externa, alguien que normalmente
no tenderá a la extroversión sino que será más bien
introvertida y de gran vida interior.
Es muy habitual encontrar este tipo de escritura en
personas que dedican mucho tiempo a la música, la poesía
y la estética, ya sea de forma profesional o por afición.
El problema es que en ocasiones estas personas pueden
ser bastante débiles, con falta de decisión, necesitadas
de algo más de personalidad.
Presión
normal o firme
En este caso el bolígrafo
se apoya con firmeza sobre el papel dejando un trazado
continuo, sin roturas, un trazado homogéneo sin diferencias
en el grado de entintamiento. Podemos encontrar en el
folio que hemos colocado como apoyo que ha dejado algo
de huella.
Aquí estamos ante una persona de buena constitución
física, de buen estado de salud, que tiene una personalidad
más fuerte que en los casos anteriores, con más voluntad,
más decisión, mayor capacidad de organización y mando;
estamos ante una persona voluntariosa, extrovertida
y con ideas propias.
Por supuesto, en el punto medio está la virtud. Y si
estas características se pasan del punto adecuado podemos
encontrarnos con personas algo testarudas, exigentes
e intransigentes, a veces de genio difícil de controlar.
Presión
fuerte
En este caso encontraremos
un apoyo muy firme del bolígrafo sobre el papel que
dejará en su trazado una huella que podemos apreciar
como más ancha de lo habitual, pudiendo llegar hasta
1 milímetro de gruesa. Por supuesto, el folio inferior
quedará fuertemente marcado por el trazado hecho en
el folio superior.
Como ya habrá deducido el lector, nos encontramos ante
una persona con gran vigor y potencia a nivel físico,
con fortaleza, con energía, de gran resistencia y vitalidad.
La típica persona arrolladora con gran nivel de sociabilidad
y extrovertida, capaz de destrozarnos la mano al saludarnos.
Claro que también puede tratarse -toda moneda tiene
dos caras- de una persona demasiado materialista, excesivamente
apasionada y que si se decide por la práctica de algún
deporte probablemente elija el rugby americano.
Mª
Jesús Escudero Villanueva
Grafóloga
y perito calígrafo