Los rasgos de la escritura reflejan
de manera inconsciente nuestra personalidad y nuestros
procesos mentales. De ahí que aprender a interpretarla
sea una herramienta de autoconocimiento verdaderamente
útil. En esta sección intentaremos enseñarle a hacerlo
de la manera más sencilla posible. Ojalá lo consigamos.
Continuamos viendo este mes las LIGADURAS DE LA
ESCRITURA, es decir, la forma en que se unen las diferentes
letras dentro de la palabra, con algunas de las peculiaridades
que a veces aparecen en los textos. Y, en primer lugar,
vamos a aprender a identificar la escritura con temblores.
ESCRITURA CON TEMBLORES
Ya comentamos cuando hablamos
de la PRESIÓN que en ocasiones aparecen temblores en
la escritura y que, incluso, podían aparecer rotos en
la misma. Pues bien, desde el punto de vista de las
LIGADURAS también podemos identificar en ocasiones un
tipo de escritura en la que el trazado es inseguro,
tembloroso.
Este tipo de escritura es típica de los niños que están
empezando a escribir así como de los ancianos, si bien
puede darse en caso de cansancio, debilidad, frío o
durante un estado de excitación importante, sea ésta
positiva o negativa; por ejemplo, en caso de miedo.
Este tipo de escritura es también indicativo de problemas
con el alcohol y puede identificar también a quienes
tienen ciertas enfermedades del sistema nervioso central.
ROTURAS
EN LA ESCRITURA
En este caso el trazado
de la escritura se ve interrumpido dentro de la palabra.
No es que el autor del escrito trace las letras en varios
fragmentos sino que la continuidad natural de las letras
se ve interrumpida constantemente.
Si este tipo de escritura es habitual puede indicar
enfermedades del corazón o respiratorias así como, a
veces, angustia psicológica.
ESCRITURA
CON RETOQUES
A veces en el cuerpo de
escritura aparecen retoques. Bien retoques mínimos que
ayudan a la claridad y legibilidad del texto, bien retoques
más evidentes que llegan a ensuciar, a emborronar el
texto inicial.
En el primer caso, estamos ante una persona minuciosa,
detallista y perfeccionista en extremo que tiende a
retocar el escrito para que su perfección y claridad
estén aseguradas.
En el caso de que los retoques sean demasiado evidentes
y lleguen a ensuciar el aspecto del escrito estamos
ante una persona con tendencias obsesivas, la típica
persona que siempre da demasiadas vueltas a las cosas,
que siempre duda, que suele vivir en la ansiedad y en
la tendencia a la depresión. Por supuesto, hablamos
del caso en que estos retoques aparezcan de forma habitual.
A continuación veremos dos tipos de escritura que se
refieren a la forma en que el útil se desliza sobre
el papel y que consideramos también dentro del bloque
de las ligaduras; me refiero a las escrituras progresiva
y regresiva.
LAS
ESCRITURAS PROGRESIVA Y REGRESIVA
En el caso de la ESCRITURA
PROGRESIVA predominan en el trazado los movimientos
que van hacia la derecha mientras en la ESCRITURA REGRESIVA
cobran mayor importancia los movimientos que giran hacia
la izquierda.
Respecto a la Grafotecnia de estos
dos tipos de escritura, podemos señalar que en el caso
de la escritura progresiva estamos frente a una persona
extrovertida, con gran agilidad mental, inteligente,
imaginativa, sociable, amable y positiva.... si bien,
en casos extremos, también puede ser una persona con
tendencia a la irritabilidad, que exagera fácilmente
y un tanto superficial.
La equivalencia psicológica de la escritura regresiva
indica, como es fácil suponer, la cara opuesta de la
moneda: se trata de una persona introvertida, poco sociable
y más preocupada por su propio beneficio que por los
demás.
Mª
Jesús Escudero Villanueva
Grafóloga
y perito calígrafo