Los rasgos de la escritura reflejan
de manera inconsciente nuestra personalidad y nuestros
procesos mentales. De ahí que aprender a interpretarla
sea una herramienta de autoconocimiento verdaderamente
útil. En esta sección intentaremos enseñarle a hacerlo
de la manera más sencilla posible. Ojalá lo consigamos.
Valorando la velocidad de la escritura de una persona
se sabe cuál es la velocidad de sus procesos mentales
así como la de asimilación y reacción ante los estímulos.
Basta cronometrarlo.
ESCRITURA LENTA
Una escritura se considera
lenta cuando no pasa de 100 letras por minuto. Generalmente
el trazado de las letras en esos casos es algo torpe
-a veces con retoques innecesarios-, parecida a la escritura
de los niños o ancianos.
A nivel psicológico se suele estar ante una personalidad
de reflejos más bien lentos cuyos procesos de asimilación
y reacción ante los estímulos no tienen la agilidad
deseable. Y precisamente porque son conscientes de su
falta de rapidez a nivel psicológico suelen ser personas
prudentes y trabajadoras que saben que tardan más de
lo normal en resolver las cosas por lo que, para compensar,
las hacen poniendo mucho empeño.
En el terreno patológico este tipo de escritura es corriente
en los oligofrénicos.
ESCRITURA DE VELOCIDAD NORMAL
Hablamos de quienes escriben
entre 100 y 130 letras por minuto. El trazado de la
escritura suele ser en estos casos claro y correcto
pero más cerca de la simplificación de trazos que del
rebuscamiento o los retoques.
A nivel psicológico este tipo de velocidad suele darse
en personas estables, equilibradas, con buena capacidad
de asimilación y atención así como reflexivas.
ESCRITURA DE VELOCIDAD RÁPIDA
La tienen quienes escriben
entre 130 y 200 letras por minuto. Su trazado suele
tener las letras inclinadas y ser escrituras simplificadas
con una clara sensación de movimiento.
Se trata de personas cuyos reflejos son muy rápidos
y con alta velocidad de asimilación y reacción. Suelen
ser personas extrovertidas, emprendedoras y muy creativas
aunque a veces van demasiado deprisa, precipitación
que puede jugar en su contra.
En casos extremos podemos encontrar velocidades de escritura
por encima de las 200 letras por minuto, excesivamente
rápida y típica de la que hacemos al tomar apuntes,
donde la escritura es tan simplificada que llega a ser
filiforme.
Ahora bien, en el caso de que esta escritura se haga
habitualmente y no sólo al tomar apuntes en clase o
en una conferencia estamos ante una persona excesivamente
precipitada, con gran velocidad de asimilación y reacción,
obviamente, pero poco eficaz en su trabajo por falta
de concentración y planificación.
VISIÓN GLOBAL DEL TEXTO
Cuando se analiza un cuerpo
de escritura lo primero que se hace es tener una visión
global del texto. Y lo que antes suele percibirse
es si el aspecto de conjunto es claro o confuso.
Pues bien, en la escritura de aspecto claro suele
encontrarse equilibrio y armonía en el trazado, las
letras se leen con claridad y ni los pies ni las crestas
se rozan en ningún momento. Suele ser propia de personas
positivas, equilibradas y ordenadas cuyos procesos psicológicos
gozan de claridad y equilibrio.
En el caso de la escritura de aspecto confuso,
en cambio, los pies y las crestas de las letras suelen
chocar entre sí pudiendo aparecer también todo tipo
de retoques, exageraciones, etc. En fin, todo aquello
que resta claridad y simplificación a la escritura.
La persona que así escribe suele carecer de orden y
de claridad de ideas.
LOS MÁRGENES DE UN TEXTO
Tras la visión global hay
que atender a los márgenes porque tienen también su
simbolismo.
Así, el margen superior representa -simbólicamente-
a la persona a la que nos estamos dirigiendo y, por
tanto, si apenas existe denota falta de cortesía hacia
ella o, en el mejor de los casos, exceso de familiaridad.
En el caso de un margen superior normal (dejar
un espacio en blanco del 10-15% del total de la página)
estamos ante una persona cortés, correcta y equilibrada
psicológicamente. Y si el margen superior es muy grande
(del 15% al 25%) estamos ante una persona que muestra
un claro respeto hacia el receptor de la carta. Aunque
también puede ser muestra de introversión y falta de
capacidad de comunicación. En cuanto al margen
izquierdo, cuando es pequeño (10% del ancho
de la página) suele tratarse de personas prudentes y
ahorradoras, tendentes a la introversión, tímidas. Si
es normal (un 10-15%) suele hablarnos de personas controladas,
equilibradas. Y si es grande (entre el 15% y el 25%)
es casi seguro que se trata de una personalidad extrovertida,
sociable y generosa a quien gusta disfrutar de la vida;
gastadora y a veces algo precipitada. Un amplio margen
inferior (espacio en blanco al final del escrito)
suele coincidir con personas generosas aunque a veces
no saben aprovechar correctamente su tiempo. Si es normal
(como un renglón en blanco al final de la página), nos
refleja una personalidad equilibrada, controlada. Y
en el caso de que no exista margen inferior nos encontramos
frente a una de esas personas incapaces de interrumpir
un tema o una actividad cuando la han empezado.
Respecto al margen derecho es importante
recalcar que refleja el futuro, el porvenir y también
a los demás, la sociedad. Cuando no existe refleja una
personalidad que disfruta con el trato social y que
normalmente es un poco irreflexiva. Y si el margen derecho
es muy grande (20% del ancho de la página) estamos normalmente
frente a una personalidad excesivamente temerosa del
trato social, introvertida, pesimista y con falta de
seguridad en sí misma.
LOS
ESPACIOS EN BLANCO
Hay también una peculiaridad
que aparece en ocasiones y llama la atención al primer
golpe de vista. Me refiero a los espacios blancos de
la página. Porque a veces pueden ser como "caminos"
que atraviesan la página en sentido vertical mientras
otras presentan forma de "bolsas". En cualquier caso,
debe el lector saber que son siempre reflejo de un estado
de angustia psicológica.
Para finalizar comentaré brevemente
los casos de esas personas a las que parece faltarles
papel y entrecruzan los textos en sentido horizontal
y vertical tras terminar la hoja así como los que aprovechan
los márgenes para seguir escribiendo a última hora.
Pues bien, ambas situaciones suelen ser reflejo de una
mala capacidad de organización, de un exceso de confianza
y de cierta descortesía. Eso sí, suele tratarse en cambio
de personas muy sociables y comunicativas.
Mª
Jesús Escudero Villanueva
Grafóloga
y perito calígrafo