Los rasgos de la escritura reflejan
de manera inconsciente nuestra personalidad y nuestros
procesos mentales. De ahí que aprender a interpretarla
sea una herramienta de autoconocimiento verdaderamente
útil. En esta sección intentaremos enseñarle a hacerlo
de la manera más sencilla posible. Ojalá lo consigamos.
Con esta entrega cerramos esta sección de Grafología
tras casi dos años. Y lo vamos a hacer dando algunos
datos fundamentales sobre lo que sugieren la FIRMA y
la RÚBRICA de las personas.
LA FIRMA
La firma expresa nuestro
"yo" más íntimo, cómo nos vemos, cuál es la imagen que
tenemos de nosotros mismos. Pero también refleja la
forma en que nos proyectamos al exterior. Es pues importante
saber lo que una firma indica ya que ello nos permitirá
conocernos mejor y conocer a los demás.
Bien, el primer aspecto que debemos considerar son las
posibles IGUALDADES O DIFERENCIAS entre el cuerpo de
escritura y la firma.
Cuando las características grafognómicas son iguales
a las del texto estamos ante una persona con una buena
integración entre cómo es y cómo se manifiesta; podemos
confiar en ella porque no debemos esperar que tenga
dobleces. Son personas que se muestran como son.
Si por el contrario encontramos diferencias significativas
entre la firma y el texto también existirán diferencias
entre cómo es y cómo se muestra el autor del escrito.
En ocasiones encontramos un TEXTO DE ESCRITURA MUY CLARA
cuya FIRMA ES TOTALMENTE ILEGIBLE... Pues bien, ante
personas con ese contraste debemos desconfiar ya que
la ocultación de intenciones es habitual; y lo peor
es que la imagen que da es totalmente la contraria.
A veces aparecen también rasgos de gran sociabilidad
y extroversión en el texto (como letra inclinada y óvalos
abiertos) y, sin embargo, aparecen óvalos cerrados y
letra invertida en la firma. En tales casos estamos
ante una persona aparentemente sociable y extrovertida
pero que guarda celosamente sus opiniones personales
y sus temas más íntimos; la típica persona que habla
con todo el mundo en una fiesta pero sin decir nada
de sí misma.
Un caso especialmente significativo se da cuando las
LÍNEAS DEL TEXTO SON ASCENDENTES PERO LA FIRMA ES DESCENDENTE.
Suele tratarse de alguien que lo está pasando realmente
mal, que se está hundiendo pero trata de dar una imagen
de alegría y optimismo.
Respecto al TAMAÑO de la escritura
en la firma lo normal es que sea igual que la del texto.
En el caso de que LA FIRMA SEA DE MENOR TAMAÑO existe
una clara falta de autoestima, algún complejo de inferioridad,
falta de seguridad en sí mismo. En caso contrario, si
LA FIRMA ES DE MAYOR TAMAÑO QUE EL TEXTO estamos frente
a una persona que tiene una imagen muy positiva de sí
misma, demasiado positiva, que cae en el envanecimiento.
A veces, si el tamaño de la firma es EXAGERADAMENTE
GRANDE respecto al texto puede tratarse de un mecanismo
de superación de un complejo de inferioridad. Todos
conocemos al típico señor feo y bajito que se esfuerza
de tal forma por superarse que termina siendo un triunfador
y que, en ocasiones, pasa de escribir con una firma
llena de complejos a tener una firma exageradamente
grande. De hecho, muchas vanidades esconden realmente
fuertes complejos.
¿Y cómo es la FIRMA IDEAL? Pues la que denota equilibrio
y sencillez: CLARA, SENCILLA, LEGIBLE Y DE LAS MISMAS
CARACTERÍSTICAS DEL TEXTO.
Por cierto, que es corriente entre los grafólogos comentar
el hecho de que ciertos personajes mundialmente conocidos
tienen algo así como una firma de diseño, es
decir, una firma creada por grafólogos para cuidar al
máximo su imagen. ¿Y cómo se detecta eso? Pues es sencillo:
cuando uno encuentra a alguien cuyas características
psicológicas no coinciden en absoluto con su firma es
evidente que esa no es su firma, no la escribe:
la dibuja como sus asesores le han enseñado.
Cabe decir, finalmente, que si nuestra firma no está
equilibrada podemos tratar de modificarla para lograr
una lo más positiva, clara y sencilla posible. Porque
hacerlo así -no con el ánimo de aparentar lo que no
somos- nos llevará inconscientemente a conseguir madurez
psicológica y equilibrio personal ya que el cerebro
terminará por asimilar los movimientos de la mano.
LA SITUACIÓN
DE LA FIRMA EN EL TEXTO
Una firma ALEJADA o MUY
ALEJADA del texto nos habla de respeto, introversión,
distanciamiento. Por el contrario, una FIRMA CERCANA
AL TEXTO refleja facilidad para el trato social, amabilidad,
extroversión.
En el caso de que la firma esté casi ROZANDO AL TEXTO
puede existir un exceso de cordialidad, de extroversión,
hasta de falta de tacto en ocasiones.
SITUAR LA FIRMA EN EL CENTRO DE LA PÁGINA es un claro
rasgo de equilibrio, de autocontrol. Si, en cambio,
la FIRMA APARECE A LA IZQUIERDA de la página refleja
introversión; y si está EN EL LADO DERECHO indica extroversión,
seguridad, sociabilidad.
En el caso de que la firma se sitúe MUY A LA DERECHA
de la página podemos encontrar casos de personas agresivas
y demasiado apasionadas y precipitadas.
LA RÚBRICA
Veamos a continuación algunos
datos básicos sobre la RÚBRICA. Al igual que en el caso
de las firmas, si perseguimos lo más positivo estaremos
en la línea de la sencillez: cuanto menos rúbrica, mejor.
Ello denota una personalidad más positiva, madura y
equilibrada.
Pero comentemos algunos casos que son interesantes a
la hora de identificar algunos rasgos psicológicos.
Un tipo de rúbrica que suele llamar
la atención es aquella que aparece en sentido vertical,
ASCENDENTE. Suele acompañar a una persona luchadora,
emprendedora, ambiciosa... Pero ¡cuidado!: si la firma
y rúbrica es muy VERTICAL y, sobre todo, si es ILEGIBLE
esa ambición no irá por la vía del trabajo y el esfuerzo
personal sólo sino que incluirá los métodos que sean
necesarios (todos) para alcanzar los fines propuestos.
Algunas rúbricas llaman también la atención por lo CURVO
de sus trazos; en cambio, otras son predominantemente
ANGULOSAS. En el primer caso estamos ante una persona
de naturaleza extrovertida, sociable, de trato suave
y dulce mientras en el segundo predomina una forma de
trato más escueto, con mayor tendencia a la introversión.
Suelen ser igualmente llamativas las rúbricas a las
que acompaña UN PUNTO FINAL. Son típicas de personas
meticulosas que buscan la perfección y repasan si es
necesario sus trabajos. Si lo que buscamos es exactitud,
precisión y responsabilidad esa es la persona ideal.
Cuando la rúbrica aparece CORTADA
POR DOS PEQUEÑAS RAYAS estamos ante la típica persona
teatral que derrama emoción en lo que pasa, en lo que
nos cuenta, la clásica persona que nos explica que ha
pinchado una rueda de forma tan afectada y florida,
con tal lujo de detalles, que bien podría hacer de lo
que es una simple anécdota todo un guión de cine.
¿Y las personas que DIBUJAN LA RÚBRICA ANTES DE FIRMAR?
Pues suelen ser personas con grandes dotes de planificación,
individuos que antes de hacer un trabajo lo organizan
y planean de forma minuciosa calculando las posibilidades
reales, los efectos de sus acciones. Personas muy prudentes.
¿Y cuando LA FIRMA QUEDA LITERALMENTE TACHADA POR LA
RÚBRICA? Pues en tales casos hay que prestar atención
porque se trata de personas con falta de autoestima,
que no se quieren en absoluto, pudiendo llegar a tendencias
autoagresivas.
¿Y qué pasa, por último, SI LA RÚBRICA ES INEXISTENTE?
Pues, sencillamente, que hay que felicitar a esa persona
porque tiene un nivel de madurez y seguridad en sí misma
digno de elogio.
EL ANÁLISIS
GRAFOLÓGICO
Terminado este curso escrito
hay que recordar -como lección final- que al hacer el
análisis grafológico de una persona se deben tener en
cuenta todos los resultados parciales aparecidos al
analizar cada detalle comentado y dar mayor peso a los
que aparezcan de forma dominante, a los que más se repitan.
En el seno de la Grafología hay diversas escuelas, diferentes
tendencias y, además, cada profesional tiene sus pequeños
"trucos" a la hora de hacer un estudio. Y si bien un
informe profesional debe -lógicamente- hacerlo un grafólogo,
el lector puede aprovechar lo aquí enseñado para tener
una aproximación de su propia personalidad y de la de
cualquier otra persona. En este segundo caso, esto es
lo que debe hacer: pida a la persona a la que quiere
analizar que escriba una carta a mano -como medio folio-
y la firme. Deberá hacerlo en un papel en blanco, con
un bolígrafo corriente y con una hoja más debajo para
apoyar (es necesario para valorar bien la presión).
Y recuerde que los apuntes de clase o las notas tomadas
sobre una rodilla mientras se habla por teléfono, por
ejemplo, no sirven para esto.
A continuación observe el aspecto global -tal como se
explicó en su día- ya que le dará una primera información
(positiva o negativa). Y luego analice las características
grafognómicas explicadas (tamaño, forma, etc.) anotando
cada una con su equivalencia grafotécnica (es decir,
los rasgos psicológicos correspondientes). Observará
entonces cómo algunos se van repitiendo. Pues bien,
al final, los que más aparezcan en los resultados parciales
se pasarán al informe como rasgos básicos de la personalidad
(a veces se obtendrá algún rasgo opuesto a los dominantes
pero eso es normal: nadie está totalmente seguro de
sí mismo, ni es totalmente tímido. Es una cuestión de
gradación). Y, por supuesto, es importante, además de
estudiar el texto, analizar la firma y la rúbrica.
Obtendrá así un marco global del perfil psicológico
de la persona a la que quiere conocer.
Termino despidiéndome del lector asegurándole que ha
sido un placer y un honor haber compartido tanto tiempo
un tema tan apasionante como el de la Grafología, en
el que CUANTO MÁS SE BUCEA MÁS SE QUIERE BUCEAR.
Mª
Jesús Escudero Villanueva
Grafóloga
y perito calígrafo