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     REPORTAJES
NÚMERO 16 / MAYO / 2000

ALERGIA A LA LACTOSA


Se calcula que más de 4 millones de españoles tienen alergia a la lactosa, una intolerancia que no afecta del mismo modo a todas las razas y cuyo origen puede ser genético o adquirido. El tratamiento suele consistir en eliminar la leche de la dieta, una medida que obligatoriamente nos conduce al replanteamiento de nuestros hábitos alimenticios.

La lactosa es un azúcar o hidrato de carbono presente en casi todas las leches de los mamíferos, con alguna excepción como la de las focas o las morsas del Pacífico. Son muchas las personas que hoy en día sufren molestias digestivas como consecuencia de su intolerancia a la lactosa. Algo que puede suponer un importante trastorno en nuestra vida diaria ya que gran parte de los productos que consumimos están elaborados con lácteos. 

EL ORIGEN DE LA INTOLERANCIA 

La leche materna es un alimento muy completo, capaz de nutrir a un bebé durante los primeros meses de su vida sin que sea necesario incluir en su dieta ningún otro complemento. Químicamente la lactosa es un disacárido compuesto por galactosa y glucosa pero para que nuestro cuerpo pueda utilizar este azúcar se sirve de una enzima denominada lactasa que va desapareciendo con la edad y cuya proporción varía en función de la raza a la que pertenezcamos. Así, en los pueblos que tradicionalmente no han sido consumidores de leche es frecuente que la lactasa haya desaparecido totalmente en torno a los tres años mientras que en aquellos otros donde ha existido un hábito en el consumo de lácteos empieza a disminuir justo a partir de esa edad. Pues bien gracias a la lactasa los azúcares simples son absorbidos a través de la pared intestinal; sin embargo, cuando hay un déficit de esta enzima el azúcar lactosa no se desdobla y, como consecuencia, el intestino no lo puede absorber. Actúan entonces las bacterias intestinales provocando su fermentación y generando ácido láctico, ácidos grasos de cadena corta, hidrógeno, anhídrido carbónico y metano provocando flatulencia y diarrea líquida. Esto es lo que se conoce como intolerancia a la lactosa. 

TIPOS DE INTOLERANCIA 

No todas las personas padecen el mismo tipo de intolerancia. Así, mientras que en algunos casos es total y reaccionan al ingerir la más mínima cantidad de lactosa, en otros es parcial y sólo les afecta cuando se exceden en su consumo. Todo depende del déficit de lactasa que cada uno tenga.

Como ya hemos dicho, aquellos pueblos que durante años han consumido leche como algo habitual padecen menor intolerancia porque la cantidad de lactasa que poseen y conservan a lo largo de su vida es mayor. Es decir, existe una predisposición genética de alergia a la lactosa y es frecuente que dentro de una familia se transmita de una generación a otra. Pero este trastorno también puede ser adquirido. Se habla entonces de intolerancia secundaria, que es la más frecuente y cuyo origen puede ser muy diverso:

-Trastornos intestinales producidos por bacterias o parásitos como la Giardia lamblia.
-Intolerancia a las proteínas de la leche.
-Malnutrición asociada a una diarrea prolongada.
-Intolerancia al gluten.
-Intervenciones quirúrgicas del intestino delgado.
-Determinados antibióticos, como la neomicina y la kanamicina.

En los casos de intolerancia adquirida ésta puede ser temporal o permanente y no afecta del mismo modo a todas las personas. Así, mientras que algunas deberán eliminar o limitar la lactosa durante el resto de su vida, otras podrán ir reincorporándola poco a poco hasta llegar nuevamente a una dosis normal. 

CUÁNDO APARECE 

En los recién nacidos la producción de lactasa es mayor porque ello facilita la absorción de la leche materna; sin embargo, con la edad y la introducción de una alimentación más variada las necesidades de lactosa disminuyen y su producción es cada vez menor, siendo muy baja en los ancianos.

La intolerancia puede manifestarse a cualquier edad aunque suele aparecer en adolescentes y adultos. Los casos más graves son los de origen hereditario con una deficiencia total de lactasa. Los niños con este problema deben recurrir a preparados alimenticios sin leche y desde pequeños deberán acostumbrarse a seguir una dieta muy restrictiva, algo bastante difícil si tenemos en cuenta que la inmensa mayoría de los dulces y golosinas que tienden a comer fuera de casa contienen leche. Afortunadamente, ya existen bombones, galletas, pastelitos y batidos sin lactosa, una buena solución cuando se quiera celebrar algo especial.

He resumido en los recuadros que aparecen junto a este texto toda la información que el lector necesita. Confío en que le sea útil.

 



SÍNTOMAS DE LA ALERGIA A LA LACTOSA 

No todos los alérgicos a la lactosa reaccionan del mismo modo, Eso dependerá del grado de intolerancia que presenten. Son muchas las personas que saben cuál es la dosis diaria de productos lácteos que son capaces de tolerar de forma que pueden controlarlo sin sufrir molestias. Los síntomas más frecuentes son:

-Dolores, espasmos e hinchazón abdominal.
-Diarreas ácidas, casi líquidas.
-Estreñimiento: en el caso de los niños se ha demostrado que un estreñimiento prolongado acompañado de dolor en las evacuaciones y pequeñas lesiones anales puede ser un signo de intolerancia a la lactosa.
-Flatulencias.
-Vómitos.

Estos síntomas pueden aparecer nada más ingerir la lactosa o al cabo de cierto tiempo ya que no siempre la relación causa-efecto es inmediata.
 



LA IMPORTANCIA DE LA DIETA

Aunque no existe un tratamiento contra la intolerancia a la lactosa sí es posible controlarla a través de la dieta. Pero no basta con dejar de consumir lácteos ya que esto provocaría una deficiencia nutricional que podría acarrearnos graves consecuencias. Por ese motivo se suelen recomendar suplementos vitamínicos y de calcio capaces de equilibrar nuestra alimentación. A continuación le proponemos una serie de consejos muy útiles para quien padece este tipo de alergia: 

Alimentos prohibidos 

-Leche.
-Batidos de leche.
-Cremas de leche.
-Todo tipo de quesos.
-Postres elaborados con leche.
-Helados.
-Salsas que contengan cualquier tipo de leche o nata. 

Cuidado con ... 

-Las mantequillas y margarinas.
-Los preparados cárnicos (salchichas y hamburguesas).
-Las galletas.
-Los productos de pastelería.
-Las papillas.
-Los purés instantáneos.
-Las sopas y cremas.
-Los panes de molde y las tostadas.
-El chocolate.
 



LEA SIEMPRE LAS ETIQUETAS 

Productos que aparentemente no contienen lactosa pueden esconder entre sus componentes algún lácteo en el que a primera vista no hemos reparado. He aquí una lista de los nombres más frecuentes bajo los que se puede ocultar la lactosa: trazas de leche, leche en polvo, grasas de leche, suero, suero en polvo, caseína, caseinato, caseinato de sodio, cuajo, proteínas de leche, proteínas de leche hidrolizadas, lactoalbumina y lactoglobulina.
 



OTRAS FUENTES DE CALCIO 

La leche es una fuente de calcio muy importante pero no la única. Existen también otros alimentos que darán a su dieta el aporte necesario de este mineral:

        CALCIO (en 100g)

Leche de vaca .............  125 mg
Yogur .............................  120 mg
Sésamo ........................  783 mg
Soja ...............................  260 mg
Almendras ...................  252 mg
Perejil ...........................  245 mg
Col rizada .....................  230 mg
Berros ...........................  214 mg
Higos secos ................  190 mg
Yema de huevo ...........  141 mg
 



LOS LÁCTEOS MEJOR TOLERADOS 

Cuando la intolerancia es parcial no siempre es necesario eliminar totalmente la lactosa. En muchos casos se admiten uno o dos vasos de leche al día, lo que equivaldría a unos 10 o 20 gramos de este azúcar. En cualquier caso, el yogur y el queso, por ser productos fermentados, serán siempre mejor tolerados ya que durante el proceso de fermentación parte de la lactosa se transforma en ácido láctico. En el caso específico del yogur, sus propiedades benéficas radican en su contenido en Lactobacillus Bifidus -que repuebla la flora bacteriana intestinal- así como en el ácido láctico -que favorece el crecimiento de las colonias de Lactobacillus-. El problema del yogur es que sólo la mitad del ácido láctico es asimilable salvo en aquellos que contienen bífidus activos, en cuyo caso es asimilable al cien por cien. Actualmente existe también en el mercado leche de bajo contenido en lactosa, mucho mejor tolerada que la normal.
 



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