REPORTAJES
NÚMERO 4 / ABRIL / 1999
   ¿ES LA


Estamos viviendo la explosión de los tratamientos-milagro. La Viagra que resuelve la impotencia, el Orlistat que promete ayudar a adelgazar casi mágicamente a los gordos y el último boom, Propecia, para resolver la calvicie. Problema éste tan extendido que todos los medios de comunicación se hicieron hace unas semanas eco de tal "prodigio" de la técnica presentándolo en muchos de ellos como la "solución definitiva" de la calvicie y en otros muchos como la esperanza mejor fundada de todos los calvos del mundo. Pero, ¿cuál es la realidad?

La realidad es que el finasteride, principio activo de la Propecia, solo actúa en el caso de un tipo determinado de pérdida de pelo, la alopecia androgenética o calvicie común del varón. Además, según el propio laboratorio investigador, nada más estimuló el crecimiento del pelo en un 66% de los pacientes tratados aunque asegura que detuvo la caída en un 83% de los mismos. Además el tratamiento es caro (unas 9.000 pesetas mensuales) y su actividad -como los tratamientos externos anteriores con el famoso minoxidil (Regaine)- sólo se mantiene mientras se toma el fármaco; es decir, que es una medicación que hay que tomar durante toda la vida. Eso sí, afirman que no tiene efectos secundarios.
Pues bien, con el fin de informar de primera mano a los lectores de Cuerpos y Almas ya que la calvicie afecta en mayor o menor grado a la mitad de los varones y a la cuarta parte de las mujeres en una u otra época de la vida, nos pusimos en contacto con uno de los responsables del equipo médico de la Unidad de Investigación de Alopecia Androgenética que ha efectuado los ensayos clínicos del producto en España.
Nos atendió el doctor Eduardo López Bran, profesor Titular de Dermatología de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Grupo Español de Tricología y del Grupo de Oncología y Cirugía Dermatológica de la Academia Española de Dermatología y Venerología, quien ha tenido un papel destacado en el estudio tanto del tratamiento local de las pérdidas de pelo con minoxidil como del tratamiento general con finasteride.
La entrevista tuvo lugar en el Hospital Clínico de Madrid, donde nos recibió amablemente.
-La calvicie es uno de los problemas que más preocupan en nuestra sociedad así que no pueden extrañarnos las expectativas generadas por la Propecia. Pero hay muchos tipos de calvicie. ¿Hablamos de ello primero?
-En realidad hay dos tipos fundamentales de pérdida de pelo: las alopecias "cicatriciales" y las "no cicatriciales". Las cicatriciales son aquellas en las que ha habido una destrucción total del folículo piloso, constituido por la raíz del pelo y las glándulas sebáceas que lo mantienen en buenas condiciones. Estas no son susceptibles de tratamiento médico.
En las no cicatriciales, sin embargo, la afectación del folículo piloso es temporal y, por tanto, son susceptibles de tratamiento. Dentro de este grupo, los dos grandes tipos, por su incidencia, son la alopecia androgenética o calvicie común, que afecta a un 50% de los hombres y a un 25% de mujeres mayores, y la llamada "alopecia areata", conocida también como "pelada" porque la pérdida de pelo afecta sólo a un área determinada. La alopecia areata puede cursar con una sola calva, con varias o afectar incluso a todo el cuero cabelludo, en cuyo caso estamos frente a una alopecia areata total. También puede aparecer en todo el cuerpo siendo entonces conocida como alopecia areata universal.
La alopecia areata se debe a dos factores principales: en primer lugar, una predisposición genética, y en segundo lugar un trastorno inmunológico de tipo autoinmune en el que el organismo no reconoce como propios sus folículos pilosos y desarrolla anticuerpos contra ellos intentando eliminarlos.
Pero para que se ponga en marcha el proceso de producción de anticuerpos es necesario un factor desencadenante, el que pone en marcha la cascada inmunológica, y ese es el estrés.
-Hace ya años que se habla de que uno de los factores desencadenantes de la calvicie es el estrés, efectivamente, pero también se barajaba como causa un posible foco infeccioso en algún diente o en la garganta. Por eso este tipo de alopecia se trataba con antibióticos, sobre todo en los niños. ¿Está descartado hoy día ese posible origen?
-Efectivamente, hace años se pensó que una infección en focos dentarios o en las amígdalas podía tener relación con la aparición de una alopecia areata pero actualmente se considera que no hay base científica para seguir pensando así.
La teoría del estrés también se planteó en su momento como causa inicial de este tipo de alopecia pero hoy se piensa que no es más que un factor desencadenante o agravante del problema.
Definitivamente, su causa es genética e inmunológica, siendo el estrés un mero facilitador de la aparición de la pérdida de pelo.
-¿Y qué hay de los otros tipos de calvicie?
-La estrella de las causas de pérdida de pelo es la alopecia androgenética que afecta a más de la mitad de los varones en alguna época de su vida.
Se inicia habitualmente a nivel de las zonas frontotemporales, las temidas "entradas", continuando después en la coronilla para afectar posteriormente a la parte alta del cráneo, conservando siempre "la herradura", una franja de pelo en la parte baja de la nuca y por encima de las orejas.
Existen muchos otros tipos posibles de pérdida de pelo: las alopecias difusas, las de origen medicamentoso, endocrino,  metabólico e, incluso, de origen infeccioso, que pueden dar lugar a la pérdida de pelo -incluso en todo el cuerpo- y que habitualmente respetan la raíz del pelo, que puede volver a crecer cuando se ha superado la situación que la ha producido.
Después hay que considerar las alopecias llamadas cicatriciales, que constituyen un gran grupo en el que no hay posibilidades de repoblación pilosa porque hay una destrucción del folículo, como sucede tras la radioterapia, con las grandes quemaduras o en las infecciones profundas del cuero cabelludo que afectan a la raíz del pelo, como las tiñas o las grandes infecciones por bacterias. Pero este tipo de problemas son hoy día poco frecuentes porque las correctas normas de higiene y buena alimentación evitan su aparición.
En la práctica clínica, pues, las dos grandes causas de la pérdida de pelo son la alopecia androgenética y la alopecia areata. Esta última corresponde a un uno o dos por ciento de todas las consultas dermatológicas de los grandes centros. La alopecia que aparece en el curso de los tratamientos quimioterápicos del cáncer normalmente se resuelven en los propios centros oncológicos, siendo estos especialistas los que tranquilizan al paciente respecto de la transitoriedad del problema ya que siempre hay una repoblación espontánea cuando el tratamiento cesa. También se han intentado medidas preventivas mediante la colocación de gorros fríos que provocan una especie de congelación del cuero cabelludo para evitar la afectación del bulbo piloso así como tratamientos masivos con vitaminas, especialmente de grupo A y B.
-Bien, hablemos entonces de soluciones. En primer lugar, ¿qué debemos hacer para evitar que se nos caiga el pelo?
-El mejor tratamiento preventivo para evitar la caída del cabello es una higiene capilar adecuada. Un lavado de cabeza frecuente, diario, utilizando un champú suave, que puede combinarse con un champú de tratamiento dependiendo de la patología de cada caso. Si se tiene mucha secreción sebácea habrá que usar algún antiseborreico de potencia discreta para que no provoque un aumento de la seborrea por irritación. En el caso de que exista esa descamación que conocemos como caspa es recomendable utilizar el champú de uso frecuente combinado con un champú anticaspa.
-Según eso, el pelo debe lavarse con tanta frecuencia como el resto del cuerpo. Sin embargo, aún persiste la idea de que lavar el cuero cabelludo diariamente puede favorecer la caída del pelo. ¿No es entonces cierto?
-En absoluto. El pelo debe lavarse todos los días siempre que se utilice, claro, un champú adecuado. Un champú neutro o suave de uso frecuente combinado, si es necesario, con un champú de tratamiento.
En el caso de la calvicie vulgar o androgenética se están consiguiendo resultados muy alentadores con tratamiento activo medicamentoso general a base de finasteride (principio principal de Propecia) por vía oral a dosis de 1 mg. diario, combinado con tratamiento local de minoxidil (principio principal de Regaine) a concentraciones del 5%, que son bastante superiores a las usadas anteriormente, que no sobrepasaban el 2%.
En algún momento se buscó favorecer el poder de penetración del minoxidil, entre otros sistemas asociándolo al ácido retinoico, pero los efectos secundarios de este último no compensaban los posibles beneficios; además, esa asociación no es más resolutiva que el principio activo aislado.
-O sea que, hablando en román paladino, el tratamiento de la calvicie masculina comporta tomar continuamente fármacos y darse friegas también de forma diaria sin tener la seguridad de que se resolverá el problema. Además tengo entendido que si se abandona el tratamiento con Propecia el pelo se puede volver a caer.
-Exactamente. En los casos en que, por lo avanzado de la calvicie o por la propia decisión del paciente que se ha aburrido del tratamiento médico, no interese continuar con los fármacos podemos hacer un autotransplante de pelo. Transplante que se puede realizar mediante múltiples instrumentos: agujas, láser o bisturí tradicional. Es un sistema que tiene innegables ventajas. Estamos consiguiendo transplantes indetectables que gracias a las técnicas actuales permiten cubrir grandes áreas en poco tiempo. En una sola sesión, por ejemplo, podemos implantar tres mil cabellos en un par de horas, lo que permite una repoblación cosmética en un tiempo mínimo. El transplante se hace sacando el pelo de la zona de la nuca, que no está predispuesto genéticamente a perderse, y llevarlo a la zona afectada por la calva donde luego crece normalmente. Al realizar la operación bajo anestesia local -y esa es otra de sus ventajas- el paciente se reincorpora inmediatamente a las actividades de su vida diaria. Los resultados son francamente buenos ya que con las técnicas actuales el "pelo de muñequita", de "macetita", de "pincelito" o, como quiera llamarse, es historia.
-Estamos hablando del varón...
-Sí. En la mujer, en la que el tratamiento con Propecia no tiene efecto, la terapia pasa por higiene capilar, lo mismo que en el hombre, friegas con minoxidil y el autotransplante capilar.
Hay un tipo especial de alopecia femenina, la llamada "ferropénica", originada por falta de hierro, que está habitualmente relacionada con pérdidas de sangre importantes en las reglas y/o por falta de ese mineral en la alimentación, como pasa tantas veces en la anorexia psicógena, en los regímenes prolongados de adelgazamiento con dietas por debajo de 1.500 calorías o en la bulimia, y que mejoran notablemente con tratamientos secuenciales con hierro.
En las alopecias areatas el tratamiento es variable dependiendo de la intensidad. Cuando el área afectada es pequeña lo mejor es dejar que la repoblación se efectúe espontáneamente. Muchas veces se achaca la repoblación a los múltiples sistemas que utilizan los pacientes pero más que por otra cosa se debe a la casualidad de que la repoblación espontánea coincida con el tratamiento que en ese momento se está aplicando. Cuando se trate de alopecias areatas más avanzadas habrá que hacer un estudio pormenorizado del paciente para aplicar lo que se llaman terapias inmunomoduladoras, muy similares a las usadas en otros problemas del sistema inmunológico, como los transplantes de órganos. Desde las cortisonas hasta inmunosupresores más avanzados como la ciclosporina, etc. También podrían ser útiles los tratamientos con vitaminas a dosis masivas pero no se suelen mandar porque en las alopecias avanzadas de gran extensión las dosis tendrían que ser superiores a las que puede aguantar el organismo.
En las alopecias cicatriciales por infecciones profundas o quemaduras no hay más solución que el transplante u otros tipos de cirugía. Por ejemplo, en el caso de calvas pequeñas cortamos quirúrgicamente un trozo de piel y luego cosemos haciendo desaparecer parte de la zona sin pelo aprovechando la elasticidad del cuero cabelludo. Cuando la lesión es más extensa o existe poca elasticidad podemos utilizar otras técnicas quirúrgicas como la colocación de expansores a ambos lados de la calva mediante unos garfios o corchetes durante al menos un mes. Con esto conseguimos una mayor elasticidad de la zona y una reducción del área de piel "muerta" mediante pliegues de la propia piel que permite, al cortar la zona, aproximar la parte donde exista pelo y, posteriormente, transplantar. Otras veces hay que buscar previamente la revascularización de la zona, es decir, conseguir que se formen nuevos vasos sanguíneos que posteriormente van a nutrir la raíz del pelo transplantado. Eso se consigue bien mediante fármacos que se toman por vía general o se inyectan localmente o, en último extremo, practicando una pequeña incisión y rascando a nivel del periostio (la capa de tejido que se encuentra por encima del hueso).
No quisimos seguir. La explicación del propio doctor López Bran había sido meridianamente clara y honesta. Incluido su consejo de hacerse un transplante si uno quiere resolver su problema de calvicie. Al salir de su despacho no pudimos dejar de preguntarnos por qué los medios de comunicación de masas no son a veces más responsables cuando informan. Porque muchos, en este caso, han actuado con una ligereza impropia de auténticos profesionales.

 

Andrés Rodríguez Alarcón



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