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NÚMERO 131 / OCTUBRE / 2010

NUEVA DENUNCIA DEL PELIGRO DE LOS MÓVILES, ANTENAS DE TELEFONÍA, WI-FI Y OTROS DISPOSITIVOS


El agrio debate suscitado en torno a los daños provocados por las emisiones microondas –las de la telefonía móvil,antenas, Wi-Fi, radares y tecnologías afines- se sustenta hasta hoy en las voces científicas discrepantes pero ocultos en un segundo plano se hallan quienes tienen más experiencia en el uso y abuso de las mismas: los militares. Solo que éstos, escudándose en que se trata de un asunto catalogado como “secreto oficial”, callan lo que saben. Sin embargo todo muro tiene sus grietas y una de ellas acaba de abrirla Barrie Trower, científico británico que trabajó en el uso de emisiones microondas para la inteligencia militar durante más de una década y que ha decidido ahora dedicar su vida a denunciar públicamente sus peligros.

"Esta industria, este gobierno y los científicos de este gobierno serán responsables de más muertes (de civiles) en tiempo de paz que todas las organizaciones terroristas juntas".
(Barrie Trower)

Durante décadas el uso de microondas en los radares o en la denominada guerra silenciosa confirió a los militares –sobre todo de las grandes potencias- suficiente experiencia para que sus archivos sean una fuente de incalculable valor ahora que el debate de su potencial peligrosidad se ha trasladado a la sociedad civil; y sin embargo permanecen callados manteniéndose al margen de la controversia.

Recordemos que en uno de los capítulos de la guerra silenciosa que Estados Unidos y la Unión Soviética mantuvieron durante la denominada Guerra Fría la embajada de  Estados Unidos en Moscú fue sometida a emisiones microondas -las mismas que sustentan la telefonía móvil- durante 40-45 horas a la semana desde 1953 a 1976. Las frecuencias fluctuaban entre 2.56 Ghz y 4.1 Ghz y sus densidades entre 5µVatios/cm² y 15 µVatios/cm². Y en ese período hubo entre los trabajadores de la embajada 14 muertes, 11 de ellas por cáncer (incluidos tres embajadores norteamericanos que estuvieron en ella y murieron de esa enfermedad). Un porcentaje muy superior al de otras ocho embajadas norteamericanas de países del Este de Europa en las que en ese mismo período de tiempo murieron  31 personas pero sólo 14 de cáncer. La diferencia porcentual descarta estadísticamente la casualidad.

El investigador neozelandés Neil Cherry haría un informe para el Parlamento Europeo explicando lo averiguado sobre el caso que tituló Evidence that Electromagnetic Radiation is Genotoxic y en él escribiría: “Goldsmith (1997) informó de una elevada mutagénesis y carcinogénesis entre los empleados y las personas que fueron expuestas crónicamente a una señal de radar de intensidad muy baja en la embajada americana en Moscú de 1950 a 1970. La fuerza de la señal externa estaba moderada a 5 µVatios/cm² para 9 horas/día en la fachada oriental del edificio donde el radar apuntaba la mayoría del tiempo”. Y añade: “Los análisis de sangre mostraron alteraciones cromosómicas significativamente elevadas en más de la mitad de las personas analizadas. Las proporciones de leucemia fueron elevadas tanto en adultos como en niños”.

En suma, aquellos norteamericanos fueron sometidos a emisiones de microondas de entre 5 y 15µVatios/cm² durante un largo período de tiempo y ello provocó numerosos casos de cáncer. Pues bien, la legislación española actual autoriza emisiones de ¡400 µVatios/cm²! Sin comentarios.

En otro episodio más reciente la organización no gubernamental Sunshine Project, amparándose en el Acta de Libertad de Información, denunció que las Fuerzas Armadas norteamericanas trabajaban en un arma capaz de provocar dolor desde dos kilómetros de distancia basada en la emisión de pulsos electromagnéticos emitidos mediante plasmas inducidos por láser capaces de activar los nociceptores, receptores sensoriales especializados de nuestro organismo encargados de transmitir información sobre los daños en los tejidos a través del sistema nervioso central.

Y son sólo dos ejemplos que conectan el ayer y el hoy de la amplia investigación militar con campos electromagnéticos. Por desgracia poco -o casi nada- se conoce de sus conclusiones ya que esos trabajos están considerados ¡alto secreto!

Afortunadamente alguien ha decidido romper el silencio. Nos referimos a Barrie Trower, científico británico que investigó para la inteligencia militar durante más de una década en el uso de emisiones microondas y cuya experiencia se centró en los efectos de esta radiación sobre la salud -especialmenteen el funcionamiento del cerebro- habiendo sido una de sus principales tareas estudiar la aplicación de microondas en el bloque del Este sobre grupos disidentes. Quizás por eso ya en una conferencia que Trower dictó en Birmingham sobre el uso de las microondas como base de la tecnología de los móviles afirmó rotundamente: "Esta industria, este gobierno y los científicos de este gobierno serán responsable de más muertes (de civiles) en tiempo de paz que todas las organizaciones terroristas juntas".

TELEFONÍA MÓVIL: UN “EXPERIMENTO” A ESCALA MUNDIAL 

En el curso de su “trabajo” Trower compiló una lista de 40 frecuencias y los cerca de sesenta efectos que las mismas provocan. En el ámbito mental, por ejemplo, deterioro cognitivo, depresión, cambios de humor, tendencias suicidas, agresión sexual… Y en el ámbito físico patologías que iban desde una clara disminución del sistema inmune hasta cáncer.

Una vez retirado del servicio activo Trower se daría cuenta de que las empresas de telefonía móvil habían optado por usar unas frecuencias incluidas en el espectro que él había estudiado a pesar de que sus superiores sabían que pueden provocar los efectos negativos que él había constatado y registrado. Y su conciencia le llevó a decidir compartir su tiempo entre la enseñanza de Física avanzada, Matemáticas y Fisiología Humana en Inglaterra con el dictado de conferencias por todo elmundo ofreciendo además sus servicios de forma gratuita a cualquier gobierno, autoridad local, escuela e incluso individuos privados interesados en saber la verdad sobre los efectos de esas radiaciones.

De hecho actualmente interviene como asesor en una demanda colectiva en el Reino Unido donde cerca de 200 oficiales de policía están dispuestos a ir a los tribunales porque su salud se ha visto afectada por el nuevo sistema de comunicación de tecnología microondas que utilizan: TETRA. En un trabajo titulado Informe Confidencial TETRA. Estrictamente para la Federación de la Policía de Inglaterra y GalesTrower asegura que el sistema podría provocar problemas de salud física y mental tanto en los oficiales implicados directamente en el uso de la nueva tecnología como en las familias que habiten en los entornos de la red de antenas que sustentan ese sistema de comunicación.

Trower, que ha comparecido ya como invitado en el Parlamento de Gales para explicar los efectos de las radiaciones electromagnéticas, entiende que la población mundial está en realidad siendo utilizada como conejillo de indias de lo que puede calificarse de “ensayo experimental masivo” a pesar de que tras la II Guerra Mundial el Tratado de Nuremberg -firmado por todos los países aliados- prohibió completamente los experimentos con la población sin su conocimiento informado y consentimiento. “Claro que sabiendo que desde hace 60 años algunos gobiernos usan como armas ocultas microondas de bajo nivel para provocar trastornos mentales a los disidentes  –dice- lo que está ocurriendo hoy no es tan sorprendente”.

Poco antes del pasado verano Trower impartió una conferencia sobre los peligros de la telefonía móvil y la tecnología Wi-Fi en Johannesburgo (Sudáfrica) invitado por la Fundación para la Investigación de la Radiación Electromagnética y con tal motivo fue entrevistado por Jenny Crwys Williams para la emisora Talk Radio702. Y su  testimonio -especialmente relevante porque se trata de un científico implicado en el estudio y uso militar de las microondas- fue contundente. Les ofrecemos un resumen de las preguntas y respuestas más interesantes que surgieron tanto durante la conferencia que impartió como en el programa de radio. 

LA TECNOLOGÍA DEL MÓVIL, UN ARMA DE GUERRA 

-Es usted científico, trabajó para la inteligencia británica muchos años y ha estudiado a fondo los efectos de las microondas. ¿Es así?

-En efecto. Durante los años 50 y 60 del pasado siglo XX, durante la Guerra Fría, se descubrió accidentalmente que las microondas pueden ser utilizadas como armas encubiertas. Al enfocarlas los soviéticos hacia la embajada norteamericana durante la Guerra Fría éstas produjeron en muchos de los que trabajaban allí distintas patologías, especialmente cáncer; de mama, leucemia, etc. Luego se inferiría que las microondas de baja frecuencia podían constituir un arma encubierta perfecta; por ejemplo, para ser utilizada contra grupos de disidentes en todo el mundo. Porque se les podía hacer enfermar, producirles cáncer o incluso alterarles mentalmente sin que siquiera pudieran sospechar que estaban siendo irradiados. Una de las tareas específicas que realicé durante los siete años que estuve interrogando a espías capturados fue estudiar los efectos de las distintas frecuencias en ellos. Y el resultado es que probablemente soy la única persona en el mundo que tiene la lista completa de los pulsos de frecuencias de microondas útiles para ese fin y la relación de los daños psicológicos y fisiológicos que cada una de ellas puede provocar.

-¿Pero su investigación no está cubierta por un acta de secretos oficiales o alguna norma parecida?

-Para ser honesto, viendo lo que está sucediendo en el mundome importan muy poco los secretos oficiales. Pueden hacer conmigo lo que quieran. Pero siento que mi tarea es responder a las preguntas de los gobiernos, de la realeza, de las escuelas…; de cualquier persona en el mundo. A todos ellos les digo exactamente lo que sé y lo que he hecho. Para que los gobiernos, las organizaciones y la gente en general puedan conseguir que se regulen niveles seguros en la emisión de radiaciones.

-¿Su experiencia, en particular, se centró en el impacto de esas radiaciones en la salud y, especialmente, en el funcionamiento del cerebro?

-Así fue.

-Se refiere a todo lo que tiene que ver con la telefonía móvil, ¿no es así?

-Teléfonos móviles, antenas de telefonía, teléfonos inalámbricos,tecnología Wi-Fi… Cualquier dispositivo que emita microondas. Las únicas frecuencias que realmente nos afectan en la industria de las comunicaciones son las microondas. Tienen una capacidad especial para interferir con el agua –así es como funcionan los hornos microondas- y nosotros somos en un 80% agua. Todas nuestras señales químicas y eléctricas  requieren agua en el organismo. La industria de la telefonía ha elegido por tanto la peor opción posible del espectro electromagnético. Porque daña a los adultos pero muy especialmente a los niños.

-¿Afectan las radiaciones a las personas cuyas casas están cerca de antenas?

-Por supuesto. Y a quienes se hallan en las escuelas o en fábricas y oficinas cercanas. Mire, en el año 2003 se hizo un estudio internacional sobre el impacto de las microondas en escuelas de Francia y España que descubrió ¡ciento treinta casos de leucemia! en escuelas que tenían transmisores en sus zonas de recreo. Unos años después fui invitado al Parlamento de Gales y descubrí otras cuarenta y siete. Para finales del 2006 sólo entre Inglaterra, Francia y España hay contabilizados más de doscientos casos de leucemia ¡en niños de once años -y aún menores- de sólo once escuelas!

-¿Y entre los profesores?

-El informe que escribí sobre este asunto -y que pronto publicaré- cita los resultados exactos de todas esas escuelas. Y en él se demuestra que entre ellos había una elevada cantidad de casos de cáncer de mama. El primer síntoma grave en una mujer tiende a ser el cáncer de mama. Y había un elevado porcentaje de cáncer de mama entre las profesoras así como problemas psicológicos y un deterioro general de la salud. Puedo garantizar con rotundidad que en toda escuela donde haya algún transmisor –una antena, una red de Wi-Fi, etc.- el número de alumnos y profesores enfermos será alto, el comportamiento negativo y los resultados de los exámenes cada vez peores.

-¿También afecta tanto la tecnología Wi-Fi?

-Sí. Hace unos años hubo una importante movilización en Francia por este problema. No solo por mis denuncias aunque obviamente tomaron en consideración lo que dije. Y se comenzaron a comprobar los datos. ¿El resultado? Francia y Alemania están retirando las conexiones Wi-Fi de todos los colegios. Y no sé cuánto tiempo han mantenido el Wi-Fi en las escuelas francesas pero sí sé que ahora han destinado 174 millones de euros a reemplazarlo por fibra óptica o cableado corriente. Mire, los niños son mucho más vulnerables que los adultos a estas radiaciones. Cuánto más pequeños son, más las absorben.

-¿El principal problema en el caso de las jóvenes es el riesgo de esterilidad?

-No, me temo que es mucho peor. Soy asesor científico de cinco organizaciones -reviso para ellas informes científicos y los traduzco a un lenguaje que la mayoría de la gente pueda entender- y tengo ahora mismo tres trabajos que demuestran que las microondas de baja frecuencia pueden interferir con la genética de los folículos de los ovarios. Las jóvenes, cuando nacen, tienen unos cuatrocientos óvulos en sus ovarios y las microondas pueden dañar su estructura genética. Por tanto cuando esa muchacha irradiada crezca, se case y tenga hijos el daño mitocondrial genético de sus descendientes puede ser irreparable. Y si tiene una niña ésta portará ese defecto genético y se lo transmitirá a su vez a su hija. Y así sucesivamente. Por tanto hablamos de algo muy serio. Estamos poniendo en serio peligro a las generaciones futuras. Ése es el aspecto más terrorífico de todo esto. 

A KILÓMETRO Y MEDIO… POR LO MENOS 

-¿Cuál es la distancia mínima a la que debe estar por ejemplo una antena de telefonía móvil para no ser peligrosa?

-Ningún transmisor de telefonía móvil debería estar a menos de kilómetro y medio de una escuela, vivienda, oficina o fábrica si se trata de un transmisor ordinario con una emisión de microondas de 20 W. Si la potencia es superior deberán estar aún más alejados.

-Pero hay muchas antenas en medio de avenidas, calles y azoteas dentro de las ciudades…

-No deberían estar ahí. No hay razón técnica alguna para que los transmisores de microondas estén tan cerca de las personas. Pueden ser ubicados lejos de las poblaciones. La única razón por la que hoy están tan cerca de la gente es porque así las empresas de telefonía se ahorran dinero. Son más fáciles de mantener. Si tienes que mantener un transmisor es más fácil hacerlo con un camión y una simple escalera o subiéndote a un tejado que mantenerla en medio de un campo al que hay que ir con un camión de doble eje para llegar hasta ella. Se trata de una simple cuestión de beneficios...

-La Organización Mundial de la Salud apoya sin embargo las actuales legislaciones sobre el tema…

-Es cierto. Como lo es que el Parlamento Europeo pidió recientemente a esa organización que justificase su posición. Yo tengo el documento de respuesta de la OMS. ¿Y sabe qué responden? Ante todo que no van a hablar públicamente del tema ni hacer estudio alguno global sobre su impacto en la salud hasta al menos el año 2015. Aunque reconocen que empezaron a estudiar su efecto en los niños el año pasado. En pocas palabras, han decidido lavarse las manos.

-¿Y cómo se justifica que hayan tardado tanto en plantearse hacer estudios sobre su seguridad cuando las denuncias de científicos y médicos particulares se vienen produciendo desde hace años?

-Hoy son varios los parlamentos nacionales que empiezan a cuestionarse los procesos de toma de decisiones de la Organización Mundialde la Salud (OMS) en éste y otros ámbitos porque todo apunta a que las influencias industriales indeseadas sobre las decisiones que toma son cada vez mayores. Hace ya algunos años revisamos la base de datos de la OMS sobre la influencia de las microondas en la salud y el 80% de la evidencia mostraba un aumento de los casos de cáncer, desórdenes neurológicos -lo que ellos llaman Síndrome de las microondas, electrosensibilidad, etc. Es decir, el 80% de sus datos demostraban ya entonces que son peligrosas para la salud… y no hicieron nada.

-¿Y qué dicen ahora del Informe BioIniciativa?

-El Informe BioIniciativa ha sido realmente una bofetada en plena cara de la Organización Mundialde la Salud. Científicos de todo el mundo investigaron durante años los últimos dos mil informes, cruzaron sus resultados, los leyeron, debatieron sobre ellos y escribieron lo que hoy se conoce como el Informe BioIniciativa. Y establecieron un “nivel seguro” que incluye a los niños teniendo en cuenta que van a tener que soportar una exposición de por vida a este tipo de frecuencias. Ese ”nivel seguro” ha sido publicado y cualquiera puede leerlo y aplicarlo. Sin embargo, que yo sepa, sólo ha sido adoptado por seis u ocho gobiernos hasta el momento. Dos ya estaban “trabajando” en él pero los otros seis han decidido ignorar las normativas internacionales, ignorar a la OMS y aplicar directamente el nivel de seguridad propuesto en el Informe BioIniciativa.

-¿Y qué puede decirnos del estudio Ecolog?

-Ecolog fue un estudio solicitado y financiado por la misma industria de la telefonía móvil bastante extenso -creo que duró unos 10 años- y en él trabajaron importantes científicos de todo el mundo. La conclusión del mismo –y proviene, insisto, de la propia industria de los móviles investigando su propio producto- fue que las microondas de baja frecuencia pueden dañar el ADN y producir cáncer. 

LOS NIÑOS NO DEBEN USAR MÓVILES MÁS QUE ENCASOS DE EMERGENCIA 

-Usted ha afirmado que si un niño utiliza teléfono móvil una vez al año… ya lo usa demasiado. ¿No es una postura excesivamente severa y melodramática?

-Mi propio gobierno, el británico, ha dicho ya públicamente que los niños sólo deberían usar teléfonos móviles en caso de emergencia o de vida o muerte. Algunos países, como Rusia por ejemplo, ya han prohibido que los niños usen teléfonos móviles. Lo repito: ningún niño debería usar teléfono móvil salvo en casos de suma urgencia, de vida o muerte. Se necesita mucho más tiempo para estudiar sus efectos negativos y averiguar en profundidad cómo afecta al sistema inmune y al desarrollo nervioso. Luego hoy, insisto, ningún niño debería usar teléfono móvil a menos que se trate de una situación de vida o muerte.

-¿Existe un mínimo de uso seguro para las muchachas que utilizan mensajes de texto a través del móvil?

-Esa pregunta no tiene respuesta. Es como preguntar si existe un mínimo de cigarrillos que un niño puede fumar y mantenerse saludable. Hay muchas variantes. Una niña puede enviar un solo mensaje y las microondas incidir directamente en sus ovarios dañándola genéticamente o mandar varios durante un mes y no generarle problemas específicos.

-¿Se puede dejar el teléfono móvil encendido en la cama cuando se duerme como muchos jóvenes hacen?

-No. Si tienes un teléfono móvil al lado de la cama encendido… emite microondas. Y éstas atraviesan el cuerpo actuando, entre otras cosas, sobre la hormona melatonina. La melatonina circula por todo el cuerpo durante la noche limpiando las células cancerosas que producimos a diario así que dejar el teléfono al lado de la cama o bajo la almohada cuando se duerme es un tremendo error. De hecho es el momento más peligroso del día. Quien lo hace puede encontrarse que se despierta con un sistema inmune un 40% menos eficaz que antes de acostarse.

-¿Y pasa lo mismo con cualquier dispositivo electrónico que emita microondas? ¿Con una antena cercana, un teléfono inalámbrico, un sistema Wi-Fi de conexión para el ordenador…  

-Sí.

-¿Y cuál es a su juicio la solución al problema de la exposición a los campos electromagnéticos?

- Que los gobiernos adopten los niveles recomendados en el Informe BioIniciativa. Además de retirar las antenas de los lugares habitados, no usar más que inalámbricos DECT de baja radiación, usar cable de fibra óptica en lugar del sistema Wi-Fi -que debería directamente prohibirse-, prohibir el uso de móviles a los niños y restringir al máximo su uso por los adultos. Y, por supuesto, no llevarlos encendidos todo el día pegados al cuerpo –colgados del cuello o la cintura, en bolsillos o en bolsos- ni dormir o descansar cerca de ellos. Quienes están haciendo hoy eso van a comprobar las consecuencias antes o después. 

CUESTIONES QUE A TODOS PREOCUPAN 

Tras la conferencia y durante el programa de Jenny Crwys Williamsen Talk Radio 702 los oyentes plantearon a Trower algunas cuestiones que aunque referidas a sus entornos personales tienen un indudable interés general. Éstas son algunas de ellas que transcribimos por su interés general:

-Me han instalado una torre con una antena de telefonía a unos 300 metros de casa emitiendo hacia la habitación de mi hija de cinco años. ¿Ayudaría para evitar las radiaciones plantar en medio árboles?

-No. Pero puede evitarlas con hojalata fina o aluminio grueso; no el aluminio que se usa en la cocina para envolver. Porque una de las cosas que se puede hacer, ya que no todo el mundo se puede mudar de casa, es construir pantallas de aluminio u hojalata poniendo el lado brillante apuntando hacia el transmisor, es decir, ubicándolo ente el transmisor y la cama de la niña. De esa manera escudará a su hija. Basta ponerlas en las paredes que dan al transmisor (nosotros debemos añadir desde la revista que valen igualmente espejos).

-Trabajamos en el primer piso de un edificio de oficinas y encima nuestro hay un techo de hormigón, otro piso, otro techo de hormigón y encima una estación base de telefonía móvil. Me gustaría saber cuáles son las implicaciones de esa instalación. Ante todo si es peligrosa y después si hay algo que podamos hacer con el techo; no sé, forrarlo con algo que pueda reducir la radiación.

-Existe una investigación efectuada por un profesor universitario de la India que concluye que aquellos que viven bajo un transmisor tienden a sufrir más daños neurológicos que los que no tienen transmisores en sus techos. En otras palabras, puede provocar problemas psiquiátricos y un debilitamiento del sistema inmune: más resfriados, gripes más duraderas… Y la salud en general deteriorarse. Esto ha sido comprobado experimentalmente y está publicado.

En cuanto al techo vale lo que expliqué antes. Y aclararé que el papel de aluminio no sirve porque aunque no se perciben tiene agujeros microscópicos que dejan pasar la radiación; es más, de hecho la concentran. En cambio se pueden usar las hojas de aluminio que se utilizan en la industria de la construcción para aislar estufas. Esas hojas gruesas de aluminio aislante pueden colocarse en el techo con el lado brillante orientado hacia el transmisor. Ahora bien, eso reducirá la radiación pero no la evitará del todo.

-¿Ocultan los gobiernos la verdad porque eso afectaría a sus ingresos?

-Los gobiernos no se dan cuenta de que la mayor parte del dinero que generan los teléfonos móviles, a excepción de los impuestos, termina abandonando el país aunque al principio existan estímulos iniciales como la instalación de torres, el pago de alquileres y otros ingresos. Además los gastos sanitarios que provocan las enfermedades que causan las radiaciones son muy superiores.

Mire, las radiaciones están afectando mucho el entorno. ElTimes calculó el coste que implica el daño que causan a los insectos polinizadores, los que polinizan las plantas que alimentan al planeta, y era de unos 33 trillones anuales. IMPOSIBLE. AVERIGUA QUÉ ENTIENDEN POR “TRILLONES” LOS ANGLOSAJONES”…

-¿Cómo están las radiaciones afectando a las abejas y a la polinización?

-He investigado mucho el problema de las abejas. De todos los insectos y animales afectados son las que más sufren las consecuencias de las radiaciones. Y se debe a que tienen tres tipos de hierro diferentes en sus cuerpos que les ayudan a navegar ya que usan el campo magnético para hacerlo. Pues bien, las microondas, al atravesarlas, remagnetizan ese hierro y pierden su capacidad para orientarse en el campo magnético terrestre; en suma, se desorientan. Por otro lado, la revista Nature ha publicado que el sistema de navegación visual de las abejas -que utiliza el sol- también se ve afectado por las microondas. La cuestión es por tanto que las abejas se extraviarán, sus sistemas inmunes sufrirán un descenso y eventualmente cualquier enfermedad que contraigan las hará desviarse. Todos los insectos migratorios, incluidas las hormigas, se encontrarán desorientadas.

-Si la frecuencia de las microondas es de 2’4 GHz, ¿cuánto habría que desplazarse de esa frecuencia -hacia uno u otro lado de la banda- para que el daño se minimizara?

-Las frecuencias de las microondas van desde los 300 Mhz a los 300 GHz. Y al hablar de daños no se trata tanto de la frecuencia portadora sino de la frecuencia del pulso o la frecuencia de modulación que se incluye. Es lo que tiende a hacer el mayor daño. No es por tanto una cuestión de la frecuencia de las microondas en sí, es una cuestión de todas las frecuencias de pulso y modulación que transportan las imágenes, el movimiento, el sonido…

-¿Las antenas parabólicas emiten microondas? ¿Pueden afectar a la salud? No me refiero a las pequeñas antenas hogareñas de televisión sino a las antenas de 50 metros de diámetro. Lo pregunto porque trabajo en una fábrica y al lado hay un campo de antenas. He trabajado allí durante 15 años y mi salud se ha deteriorado al punto de no poder trabajar más porque sufro problemas neurológicos y otros problemas de salud.

-La respuesta a esa pregunta es sencilla: sí; pueden afectar a la salud.

-¿Los rellenos de amalgama, metal u oro así como los implantes de titanio en los dientes pueden sufrir el impacto del uso de teléfonos móviles y antenas?

-Está totalmente en lo cierto. Todo metal dentro del cuerpo absorbe las microondas y las reemite, generalmente en una longitud casi idéntica. Solo que en el interior del cuerpo pudiendo contribuir a un severo efecto de calentamiento del mismo.

-Mis hijos van a la escuela en las afueras de Johannesburgo y tuvieron que instalar Wi-Fi porque les robaron los cables. ¿Recomendaría que saque a los niños de esa escuela?

-Si yo tuviera hijos en una escuela con Wi-Fi los cambiaría sin dudar a una que no lo tenga.

Terminamos este artículo con una pregunta en voz alta que el propio Trower se ha planteado más de una vez en las conferencias que ha dictado alrededor del mundo: “Si los sistemas de microondas son seguros, ¿por qué existe aún activa toda una industria de guerra silenciosaque se inició hace 60 años y se basa en su utilización para causar enfermedades?

 

Antonio Sanmartín



Las recomendaciones del Informe BioIniciativa 

Ya en el nº 112 de la revista dimos a conocer en un artículo titulado Soterrar las líneas de alta tensión sin apantallarlas no evita sus campos electromagnéticos (lo tiene en nuestra web: www.dsalud.com)los datos ofrecidos por el Informe BioIniciativa mencionado en el texto central de este reportaje.Y en el decíamos:

“(…) Es a esa cifra de 100 microteslas a la que se agarran como lapas las compañías eléctricas para asegurar que todas sus instalaciones son legales e ignorar la evidencia científica posterior que ha dejado claramente obsoleta la Recomendación 1999/519/CE del Consejo Europeo de 12 de julio de 1999 que dio lugar a la aberrante legislación que hoy padecemos. Lo demuestra el último gran estudio recopilatorio de todo lo conocido hasta el momento –el Informe Bioiniciativa: fundamentos sobre los estándares de exposición pública a los campos electromagnéticos basándose en la Biología- que se publicó hace apenas un año y ha sido elaborado por el grupo BioInitiativa, un equipo de trabajo de 14 investigadores de prestigio internacional –científicos, médicos y expertos en salud pública- dedicados a analizar las evidencias científicas existentes hasta hoy -y no hasta 1998- sobre la incidencia de las radiaciones electromagnéticas en la salud. El documento está elaborado a partir del análisis de 1.300 referencias bibliográficas de artículos y estudios científicos cuya larga relación ya demuestra que es rotundamente falso que exista consenso en la comunidad científica internacional sobre la inocuidad de los campos electromagnéticos como argumentan siempre las compañías eléctricas en sus pleitos. Es más, al recoger los más recientes estudios las conclusiones que los autores derivan de su examen son mucho más ajustadas a la realidad que las revisiones que dieron lugar a las recomendaciones de 1999 sobre las que se apoya la legislación española. Y en lo que se refiere a los límites son concluyentes:

-“Deben autorizarse nuevos límites reguladores de emisiones de baja frecuencia (las líneas de alta, media y baja tensión lo son). Los límites de Campos Electromagnéticos de Baja Frecuencia (CEMBF) se deben fijar por debajo de aquellos niveles de exposición que han sido relacionados con un aumento de la leucemia en estudios realizados en niños, más un factor de seguridad adicional. No es aceptable por más tiempo construir nuevas líneas eléctricas e instalaciones eléctricas que colocan a las personas en ambientes de CEMBF que han sido determinados como niveles de riesgo, niveles generalmente de 2 miligauss-0’2 microteslas y superiores. ¡Y nuestra legislación habla aún de 100 microteslas! Es decir, ¡500 veces superiores!

-Mientras los nuevos límites de ELF se desarrollan y se ponen en ejecución un acercamiento razonable sería plantear 1 mG -0’1 microteslas para espacios habitables adyacentes a todas las nuevas o ampliadas líneas de energía y un límite de 2 mG -0’2 microteslas para el resto de nuevas construcciones. También se recomienda que se establezca un límite de 1 mG -0’1 microteslas para los espacios habitados por niños y/o mujeres embarazadas. Esta recomendación se basa en la asunción de que se requiere una carga más alta de la protección para los niños que no pueden protegerse y que están en riesgo de padecer leucemia infantil en proporciones que son suficientemente altas como para tomar una acción reguladora. Esta situación particularmente aconseja ampliar el límite de l mG al espacio ocupado existente (…)”

 



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