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NÚMERO 143 / NOVIEMBRE / 2011

PETER OHNSORGE: "LA MAYOR PARTE DE LAS ENFERMEDADES EXIGE EVITAR LOS PRODUCTOS TÓXICOS Y ELIMINAR LOS ACUMULADOS EN EL ORGANISMO"


Muchos médicos no lo asumen aún pero la mayoría de las patologías las provoca o agrava la brutal contaminación que sufren nuestros organismos y los déficits actuales que causan unos alimentos cada vez más pobres en nutrientes esenciales. Es el caso de la Sensibilidad Química Múltiple (SQM), el Síndrome de Fatiga Crónica, el Parkinson, el Alzheimer, el autismo y muchas otras. Patologías que de hecho afectan ya -en diversos grados- ¡al 30% de la población! según afirma Peter Ohnsorge, Director Médico de la Academia Europea de Medicina Ambiental. Hemos hablado con él y nos ha explicado qué se puede hacer y la urgencia que requiere una actuación rápida de las autoridades si no queremos que en muy pocos años la mayoría de las personas de nuestra sociedad estén enfermas.

A finales del pasado mes de juniose celebróen el Colegio Oficial de Médicos de Madrid el V Congreso Internacional de Medicina Ambiental organizado conjuntamente en esta ocasión por la Fundación Alborada y la Fundación Vivo Sano que, como cada año, estuvo dedicado a las patologías –cada vez más numerosas- que en todo el mundo sufren ya millones de personas por causa de la contaminación ambiental -química y electromagnética- que invade el planeta. Congreso en el que -como en su momento informó la revista- se dieron cita buena parte de los principales expertos del mundo en Medicina Ambiental a algunos de los cuales ya habíamos entrevistado a fondo (lea el lector en nuestra web –www.dsalud.com- las entrevistas que hicimos a varios de ellos: en el nº 134 a Martin Pall, en el nº 137 a Alfonso Balmori y en el nº 139 a William Rea) además de dedicar una sección a esta problemática en colaboración con la doctora Pilar Muñoz Calero que fue desarrollada por nuestro director, José Antonio Campoy, entre los números 132 y 138 bajo el epígrafe de Medicina Ambiental. Pues bien, entre esos ponentes estuvo Peter Ohnsorge, médico alemán que actualmente ostenta el cargo de Director de la Academia Europea de Medicina Ambiental con el que tuvimos la oportunidad de hablar.

-Usted ha asistido a los anteriores congresos internacionales organizados para abordar esta grave y compleja problemática así que díganos: ¿qué ha aportado este quinto congreso?

-Pues mire, para empezar es el primero que ha tenido lugar en España en colaboración con el Colegio Oficial de Médicos de Madrid y eso ya implica que al menos parte de la clase médica española está despertando a una realidad hasta hace poco negada. Empieza a haber interés por lo que es y significa la Medicina Ambiental, disciplina aún ininteligible para muchos colegas. Desgraciadamente aún estamos dando los primeros pasos en el proceso de concienciar a los médicos y demás profesionales sanitarios de la importancia de esta disciplina.

-¿Y ha habido aportaciones nuevas?

-Evidentemente. El nivel científico y la calidad de las ponencias aumentan año tras año porque el conocimiento acumulado también lo hace. Lo que aumenta menos rápidamente es la concienciación del problema ante el que nos enfrentamos entre los médicos menos informados que siguen siendo mayoría. Muchos no parecen entender que tanto las llamadas enfermedades multisistémicas como las enfermedades crónicas y degenerativas tienen casi siempre el mismo origen, la actual contaminación ambiental, que en otros casos lo que hace es agravar las ya manifestadas o impedir la recuperación del enfermo. Sin olvidar los déficits nutricionales de gran parte de la sociedad. Estamos ante un nuevo paradigma y es preciso que cada vez más médicos lo asuman.

-Suponemos que aprovechando que en estos congresos se reúnen algunos de los principales expertos del mundo planificarán ustedes acciones o proyectos conjuntos…

-Evidentemente. He mantenido diversos contactos interdisciplinares y hablado en detalle sobre métodos de diagnóstico y tratamiento, de las distintas posibilidades terapéuticas existentes dadas las numerosas patologías implicadas, con varios de los asistentes. En especial con los doctores William Rea y Martin Pall. De hecho entre éste último y yo mismo estamos creando un centro multidisciplinar para probar parte de las reacciones de lo que se denomina el ciclo NOONO del óxido nítrico del que sé que ustedes han hablado extensamente.

-Usted está al frente de la Academia Europea de Medicina Ambiental. ¿Puede explicarnos cuáles son sus objetivos, a qué se dedica la misma?

-El principal objetivo de la academia es intentar lograr que se apliquen medidas para proteger a las personas de la brutal contaminación ambiental actual, ofrecer soluciones terapéuticas a los enfermos y promocionar la investigación científica y la educación sanitaria. Hay que formar al mayor número posible de profesionales sanitarios -sobre todo en Europa- para que tengan un conocimiento profundo de lo que es y representa la Medicina Ambiental. Lo que intentamos conseguir celebrando eventos científicos como éste y llevando a cabo proyectos concretos de investigación. Además hay que ofrecer a nuestros colegas una formación avanzada de calidad y útil en este ámbito. Asimismo asesoramos a instituciones y organizaciones del sistema de salud. Incluso celebramos encuentros abiertos al público.

Aunque quizás en estos momentos lo prioritario sea proporcionar a nuestros colegas menos informados y formados documentación estructurada que les permita entender qué es la Medicina Ambiental y sus grandes implicaciones. Algo en lo que están colaborando ya colegas de diez países europeos.
Finalmente, de forma paralela, estamos trabajando en la creación de un Máster en Medicina Ambiental Clínica, proyecto sobre el que ya nos han comunicado su interés cinco universidades europeas por lo que quizás en el verano de 2013 pueda estar impartiéndose.

-¿Cuáles son según ustedes los riesgos ambientales más preocupantes que enfrenta nuestra sociedad?

-Debemos empezar entendiendo que ambiental significa todo lo que nos rodea, todo lo que está en el ambiente. Lo que incluye nuestras propias casas. Y sólo dándonos cuenta primero de eso podremos plantearnos la adopción de medidas. La gente debe empezar entendiendo que hoy día gran parte de los productos de higiene que usamos, tanto a nivel personal (cremas, lacas, geles, champús, suavizantes, tintes del pelo, colonias, perfumes...) como en el hogar o la oficina (papel, detergentes, jabones, desinfectantes, barnizadores…) están llenos de tóxicos peligrosos. Y que lo mismo ocurre con gran parte de la comida, especialmente de la precocinada y/o envasada, llena de químicos tóxicos y transgénicos. Asimismo influye decisivamente la decadencia de las estructuras familiares tradicionales que ha llevado a estilos de vida diferentes y, por ende, a cambios en nuestra nutrición. Hoy poca gente come en casa en familia de forma reposada y disfrutando de una comida sana y de la sobremesa. Muchos engullen cualquier cosa de pie y rápidamente. Se alimentan pero no se nutren y encima se intoxican.

Otra cosa que la gente ha olvidado es la necesidad de respetar los ritmos circadianos, los ritmos biológicos naturales. Son cruciales para disfrutar de un sueño reparador y de una buena salud. Pero casi nadie los respeta.

-¿Existe ya a nivel universitario en algún país europeo la Medicina Ambiental como disciplina independiente?

-Aún no. No existe suficiente conciencia de su perentoria necesidad ni hay voluntad política para apoyar tal iniciativa. En Alemania el “movimiento verde” logró hace unos años que muchos profesionales sanitarios asumieran la importancia de desarrollar la Medicina Ambiental y se postulara ofrecer un curso de 200 horas, algo que inicialmente contó con el apoyo de las autoridades médicas pero en el 2004 se retiró el apoyo y el número de asistentes a los cursos disminuyó un 80%.

A día de hoy sigue sin entenderse qué es la Medicina Ambiental y como existen algunas patologías claramente ambientales cuya existencia oficialmente no se reconoce –como la electrosensibilidad o la sensibilidad química múltiple, por ejemplo- hay compañías de seguros que no quieren cubrir los gastos del diagnóstico y el tratamiento. Así que hay miles de personas enfermas que oficialmente están sanas sólo porque no se ha asumido la existencia de la patología que sufren. Con lo que quienes controlan el poder en el aparato sanitario están estigmatizando a muchas personas que realmente padecen enfermedades severas de causa ambiental según ellos inexistentes tildando sus problemas de salud como algo psicológico o psiquiátrico. Proponiendo pues encima que se les den fármacos ansiolíticos, antidepresivos, etc., con lo que el problema de esos enfermos se agrava y sus patologías se cronifican.

Afortunadamente hay ya algunos médicos que saben la verdad, se han formado en Medicina ambiental y han aprendido a diagnosticar y tratar a estos pacientes. Es el caso de la doctora Pilar Muñoz Calero en España.

-¿Cuántas patologías se deben según ustedes a la contaminación ambiental?

-Estudios epidemiológicos publicados recientemente documentan que al menos el 30% de las enfermedades están relacionadas. Datos que coinciden con los de los informes que han acompañado el proceso REACH que llevó a la aprobación del Reglamento que hoy regula el registro, evaluación, autorización y restricción de  sustancias y preparados químicos de sustancias en Europa con el presunto objetivo de proteger la salud humana y el medioambiente así como para asegurar la libre circulación de sustancias en el mercado interior europeo.

En el pasado la Medicina Ambiental se veía como un tema de salud pública que sólo pretendía averiguar qué productos del medioambiente dañan la salud de la sociedad. Y, consecuentemente, se relacionó esta disciplina con problemas medioambientales de salud pública general, a nivel global. No con posibles efectos negativos a niveles individuales o grupales. Por eso excepto en Alemania y Luxemburgo en el resto de los países europeos no se ha formado a los médicos para enseñarles a diagnosticarlas y tratarlas.

Y como es obvio no ser conscientes de lo que está pasando está retrasando la adopción de las necesarias y urgentes medidas de prevención que habría que haber tomado hace ya mucho tiempo. Y lo estamos pagando con un aumento tan brutal de casos de patologías degenerativas y crónicas que los sistemas de salud europeos se ven ya incapaces de afrontarlos. Cuando podría prevenirse su aparición y reducir así los costes de salud.

-¿Qué obstáculos encuentra principalmente la Medicina Ambiental para poder expandirse?

-Numerosos. Para empezar ni los políticos ni muchos médicos son conscientes de la existencia de las enfermedades multisistémicas; como el Síndrome de Fatiga Crónica, la Fibromialgia, la Sensibilidad Química Múltiple… Probablemente porque la información científica que reciben sobre estas patologías proceden de los ámbitos de la Toxicología, la Higiene o la Medicina Ocupacional, disciplinas que están muy atrasadas y condicionadas por prejuicios. Quienes las ejercen no se han percatado aún de varias cuestiones importantes. Es el caso de la gravedad de la acumulación en el organismo de tóxicos que penetran en él a dosis muy bajas porque se consideran “tolerables” cuando la reiteración  a lo largo del tiempo está llevando a envenenar nuestros cuerpos.  Y del fenómeno de la intoxicación multifactorial. Y del peligro de los tóxicos liposolubles, aquellos que no se detectan fácilmente  porque se acumulan en las grasas. Y del déficit actual de micronutrientes que impide que los mecanismos de detoxificación trabajen adecuadamente.

Todo lo cual se debe a que para la corriente médica hegemónica es más fácil aferrarse a aproximaciones científicas causales de tipo lineal que dan lugar a conclusiones claramente obsoletas que ver la realidad holística del mundo que nos rodea y entender su complejidad. Las ciencias naturales ya observan el mundo desde el paradigma abierto por los conocimientos de la Mecánica y la Física cuánticas pero la Medicina no. Está aún inmersa en un universo mecanicista y newtoniano en el que predomina la simple Bioquímica. Está a años luz de los conocimientos científicos de vanguardia. Y mientras no se forme mejor a quienes rigen las facultades de Medicina, los centros de investigación, los colegios médicos y las clínicas y hospitales –algo que procurará impedir la gran industria farmacéutica- me temo que la situación va a tardar mucho en cambiar.

Porque a las grandes  empresas de las industrias farmacéutica y química les va muy bien así. Y saben bien  que dejarán de ingresar lo que hoy ganan si el sistema de salud no sigue sus directrices en cuanto a los tratamientos. De ahí la gigantesca presión que han ejercido –y ejercen- sobre la clase política a fin de seguir controlando el negocio de la salud.

Y solo el día en que todos esos grupos de interés pierdan el poder y lo que hacen o dicen deje de tener “reconocimiento científico”  imponiéndose la realidad de los nuevos conocimientos cambiará todo. Solo que hay tantos intereses creados que puede llevar toda una generación lograrlo.

-Usted está considerado uno de los mayores expertos europeos en patologías como la Sensibilidad Química Múltiple, la Fatiga Crónica y la Fibromialgia. ¿Cuál es, según sus datos, la prevalencia de las mismas en Europa?

-Puede afirmarse que entre el 15 y el 30% de la población europea sufre ya patologías relacionadas con el medioambiente. Estando entre el 4 y el 9% quienes padecen alguna de las tres patologías que ha mencionado.

-Díganos, ¿qué destacaría de lo dicho es este quinto congreso?

-Probablemente la conclusión de que el primer y más importante paso que tendría que dar cualquier médico en el futuro inmediato es, escuchando lo que le cuenta el paciente, intentar averiguar la causa del problema que padece en lugar de tratar sus síntomas. Porque todos saben que es lo que deberían hacer… pero la mayoría no lo hace. Y que si alguien le narra síntomas que no “cuadran” con las patologías habituales –como pasa a menudo cuando se encuentran con personas con Sensibilidad Química Múltiple, Fatiga Crónica o Fibromialgia- lo que debe hacer es investigar qué le pasa en lugar de optar por mandarle al psicólogo o al psiquiatra y quitárselo así del medio.

Mire, hoy día la inmensa mayoría de las patologías tienen el mismo origen: la gigantesca toxicidad ambiental que padecemos. Así que a cualquier enfermo, independientemente de lo que padezca, hay ante todo que ofrecerle un tratamiento que incluya una desintoxicación a fondo -con lavativas de colon, sauna y la aplicación de quelantes a fin de eliminar los metales pesados del organismo-, una dieta adecuada que regule el pH, un completo tratamiento ortomolecular, algo de ejercicio físico y un descanso óptimo.

-Por cierto, ¿cómo es posible que patologías como las mencionadas antes estén reconocidas oficialmente en unos países europeos y no en otros?

-Eso depende sobre todo de los representantes sanitarios de cada país y del grado de dependencia que cada uno tiene de las multinacionales del sector. Es pura política y mera cuestión de dinero. Así que nosotros hemos decidido apostar por formar a los médicos más jóvenes que son quienes tienen menos ataduras y compromisos con el poder establecido. 

-Lo que ustedes afirman implica que la mala salud de la ciudadanía es en gran medida culpa de las industrias química y farmacéutica y de quienes las permiten envenenarnos con productos tóxicos...

-Ciertamente pero sin olvidar a la industria armamentística, a la petrolera, a la tabaquera, a la alimentaria, a la eléctrica y a la de telefonía, entre otras.

-¿Y cree usted que nuestros representantes políticos reaccionarán alguna vez ante lo que está pasando?

-Mire, buena parte de nuestros políticos están bailando con los lobos. Porque casi todos, en mayor o menor medida, son dependientes de esas industrias. Pasa así en todos los países aunque haya matices. Así que debemos ser los ciudadanos quienes reaccionemos. Yendo a la raíz de los problemas. Por ejemplo, no apoyando el consumismo y asumiendo vivir con menos pero mejores cosas, ingiriendo sólo productos sanos y alimentos ecológicos, no consumiendo fármacos iatrogénicos, no abusando de los móviles, no comprando productos reconocidamente tóxicos, no votando a quienes nos están envenenando… Si esas industrias dejan de ganar el dinero que hoy ganan tendrán que replantearse su estrategia o cerrar. El futuro está en nuestras manos. Sólo hace falta que la gente lo entienda y lo asuma.

 

Miguel Jara
 



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