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CONSEJO ASESOR DSALUD
 
     REPORTAJES
NÚMERO 145 / ENERO / 2012
   JUAN CARLOS ALBENDEA: “EL PAR BIOMAGNÉTICO DEBE SER UTILIZADO POR PROFESIONALES BIEN FORMADOS”


El descubrimiento por el Dr. Isaac Goiz del Par Biomagnético fue sin duda un hito importante en el ámbito de la Medicina. Sin embargo se está pretendiendo “formar” en cursos de apenas dos fines de semana a personas bienintencionadas que sin suficientes conocimientos han decidido abrir consultas poniendo en peligro la credibilidad de la técnica y la salud de los enfermos que tratan. De ahí que una de las personas que más ha contribuido a su desarrollo en España y otros países, Juan Carlos Albendea, colaborador estrecho de Goiz y miembro de nuestro Consejo Asesor, haya decidido alertar de este hecho y aclarar además que es incierto que con ella se resuelva sin más cualquier patología; entre otras razones, porque faltan pares por descubrir.

Nuestros lectores habituales saben que hemos hablado ya del Par Biomagnético en varias ocasiones porque realmente nos parece una técnica diagnóstica y terapéutica extraordinaria (los lectores interesados pueden leer en nuestra web –www.dsalud.com- los artículos que con los títulosEl Par Biomagnético: cómo tratar las enfermedades ¡con dos simples imanes!,Isaac Goiz y la Teoría del Par Biomagnético y La terapia del Par Biomagnético, sometida a prueba con más de 200 enfermos publicamos respectivamente en los números 76, 112 y 118). Y nos consta que el apoyo expreso dado por nuestra revista ha llevado en España a una difusión de la misma tan amplia como inesperada para el propio Isaac Goiz que desde entonces acude a España a impartir cursos regularmente a los que se han apuntado ya centenares de personas. De hecho gestionamos incluso la posibilidad de que tales cursos se impartieran en un centro universitario, convencidos de que debían impartirse a médicos y otros profesionales de la salud en centros institucionales con el debido respaldo y titulación académica, algo que el Dr. Goiz aceptó encantando pero que finalmente no se llevó a cabo porque surgieron intereses económicos contrapuestos. Frenazo a nuestra iniciativa que hizo que en los últimos años hayan estado haciendo el curso del Par Biomagnético muchas personas carentes de la más mínima formación que sin embargo abrieron consultas para tratar enfermos y que a sus escasos conocimientos unieron prácticas manifiestamente erróneas que pueden llevar al desprestigio a una excelente terapia que merece el reconocimiento que hasta ahora se le ha negado en los medios oficiales. Algo que sin embargo no justifica en modo alguno lo que está sucediendo y de ahí que el principal colaborador en España del doctor Goiz, Juan Carlos Albendea -miembro de nuestro Consejo Asesor-, haya decidido tras colaborar estrechamente con él en la mayor parte de los cursos denunciar la situación.
-El doctor Goiz, cuyo descubrimiento es realmente sensacional, se ha pasado años viajando por el mundo intentando difundir el Par Biomagnético entre los médicos sin el éxito que esperaba aunque cada curso aumenta el número de ellos que se inscribe –nos diría Juan Carlos Albendea-. La inmensa mayoría de éstos no están abiertos a los conocimientos que traspasan los límites de los recintos universitarios y mucho menos a todo aquello que pueda trastocar las enseñanzas oficialmente aceptadas. De ahí que entienda perfectamente la decisión del Dr. Goiz de abrir su terapia a todo aquel que quiera aprenderla, sea o no médico. Porque efectivamente no se precisa serlo para ejercerla. Pero una cosa es eso y otra que cualquier persona en el paro y sin formación, sin saber siquiera la posición o funciones de los órganos –por ponerle un ejemplo-, abra una consulta para tratar enfermos tras asistir a un curso de dos fines de semana. Y que, en su ignorancia y para ganar tiempo a fin de poder así tratar a más gente en menos tiempo, coloque dos imanes si un paciente viene con el diagnóstico de que sufre un virus concreto y le diga a la media hora que ya está resuelto su problema. Cuando siempre hay que testar con los imanes todo el cuerpo independientemente de la patología que el paciente diga sufrir. Me niego a aceptar tal cosa. Así que he decidido denunciarlo y ya que no se me hace caso dar incluso cursos a otro nivel para asegurarme de que haya personas preparadas en las consultas. Porque hay ignorantes que van de terapeutas actualmente que prometen ya curar una diabetes o un cáncer en dos sesiones. Y eso no es de recibo. ¿Que no tienen necesariamente que ser médicos? Vale. Pero de ahí a que alguien sin estudios de ningún tipo abra una consulta para atender enfermos graves sin saber lo que hace alegando que les han dado un papelito de asistencia a un curso de fin de semana no es admisible.
De ahí que en los cursos que preparo vaya a darse una formación básica en Biología y Microbiología pues me parece fundamental para una adecuada comprensión de la terapia. Por otra parte, consciente de la importancia de las prácticas la idea es que los alumnos salgan con bastantes más de las que están haciendo en la actualidad; que cada alumno teste al menos a 25 personas.
Asimismo dejaré claro que en los casos de enfermedades graves y crónicas el número de sesiones depende en realidad de la gravedad de la patología, de las alteraciones irreversibles ya instaladas y de la capacidad de respuesta vital del paciente.
-¿Y puede usted legalmente mencionar que da cursos sobre el Par Biomagnético estando al parecer la expresión registrada?
-Se ha registrado la expresión, no la técnica de la magnetoterapia. Ésta la practican desde hace décadas muchos otros profesionales. Es el caso del Dr. H. L. Bansal, médico hindú que ya en 1976 publicó un libro sobre su experiencia con pares de imanes; aunque su técnica estuviera relacionada sólo con la localización de patologías a nivel general y no de forma individualizada. En cualquier caso me parece una estrategia inaceptable porque todo parece indicar que la idea es monopolizar la enseñanza cuando el doctor Goiz decidió abrir su terapia a personas ajenas al ámbito sanitario para lograr que se expandiera  dada su utilidad y eficacia. Y precisamente ese altruismo es el que me animó a mí a ayudarle durante cuatro años de forma desinteresada y sin cobrar ni un céntimo a pesar de acudir a todos los cursos que impartía.
-Nos consta que usted ha impartido cursos sobre el Par Biomagnético incluso en países como la India o El Salvador no ya sin cobrar por ello sino pagándose hasta el avión y la estancia. Y que ha dado otros en España de asistencia reducida así como reentrenamientos a personas con cursos ya hechos de forma gratuita.
-Mire, gano lo suficiente con mi consulta como para permitirme impartir cursos de manera altruista. Porque yo creí honestamente que se trataba de difundir la terapia al máximo para ayudar a tantas personas angustiadas, especialmente a las que no tienen recursos económicos o posibilidades terapéuticas eficaces en la Medicina convencional. Por tanto, sí, me pagué de mi bolsillo hasta los viajes. Y si a partir de ahora los cursos van a cobrarse -aunque en mucho menor medida que los “oficiales”- es fundamentalmente porque quienes los organizan tienen que cubrir los gastos de organización y difusión y yo compensar que durante esos días no podré trabajar y tengo que vivir. Pero le aseguro que será poco menos que lo comido por lo servido.
-Usted lleva ya cuatro años trabajando con el Par Biomagnético. ¿Sigue pensando tras su experiencia que es tan eficaz a nivel tanto diagnóstico como terapéutico?
-Sin duda. Aunque debo matizar algunas cosas. La primera, que no es verdad que resuelva cualquier patología en un par de sesiones; no es cierto. La segunda que cada paciente es un mundo; en unos casos la eficacia es sorprendente y en otros sencillamente no funciona. ¿Por qué? Lo ignoro. En tercer lugar, la terapia no siempre es inocua. El poder del Par Biomagnético es tal -aunque muchos médicos no lo entiendan- que le aseguro que con ellos se puede provocar un aborto. Y hay por ello que tener cuidado cuando un paciente tiene un marcapasos, una prótesis metálica, amalgamas en la boca… Mire, he tratado mujeres con folículos ováricos que a los veinte minutos los estaban expulsando en el cuarto de baño de la consulta. Es asimismo necesario tener precaución con las personas electrosensibles. Ya digo que es una terapia potente. En cambio he comprobado que su eficacia disminuye cuando se usan imanes de ferrita en lugar de los de neomidio. Es más, he constatado que algunos de los que se venden como si tuvieran mil gauss no alcanzan la potencia prometida y, lo que es más grave, hay algunos que tienen la polaridad invertida.
-¿Y no es peligroso su uso en la cabeza?
-Normalmente no si la potencia es adecuada y uno no se sobrepasa con el tiempo; pero debo reconocer que hay casos en los que al paciente no le sientan bien y por eso uso ahora sólo imanes pequeños no demasiado potentes. Lo singular es que en los demás casos es muy eficaz, especialmente con las migrañas.
-Tenemos entendido que en estos cuatro años han descubierto ustedes pares que no estaban en la relación del Dr. Goiz. ¿Es así?
-Sí. Enseguida supe que faltaban pares por descubrir y decidí dedicar varios fines de semanas a buscarlos en colaboración con un grupo de personas que me ayudan altruistamente desde el principio. Y en estos momentos creemos haber descubierto nada menos que treinta nuevos. Por lo que ahora estamos intentando relacionarlos con los microorganismos patógenos correspondientes.
En todo caso los resultados son alentadores porque creemos que pueden suponer avances significativos en el tratamiento de patologías tan diferentes como la diabetes, los problemas de próstata o los sistemas digestivo, pulmonar y circulatorio.
-Pero si esos nuevos pares no los conocen los demás alumnos no podrán entonces testarlos y las patologías de muchos enfermos no se resolverán.
-Cierto. Por eso me estoy planteando editar una especie de libro o carpeta en la que aparezcan gráficamente todos los pares; los  descubiertos por el Dr. Goiz y su equipo a lo largo de los años y los descubiertos recientemente por nosotros. Una carpeta con anillas para que las fichas puedan sustituirse cuando haya actualizaciones. En él se ilustrarán todos los pares conocidos y a qué patógenos y disfunciones orgánicas corresponden. En todo caso le diré que esa lista ya la comparto con un amplio grupo de terapeutas que me merecen confianza.
-¿Sigue pensando que la razón de que esta terapia funcione está en el pH?
-Sabemos que funciona pero aún no está claro por qué; así que estamos abiertos a toda posible hipótesis. Es evidente que al colocar los imanes magnetizamos el hierro de la hemoglobina de esa zona aumentando la cantidad de oxígeno a nivel celular. Por otra parte, todo microorganismo tiene –como el ser humano mismo- sus propios ejes electromagnéticos y de aquí que cada uno tenga un nivel propio de vibración. Ahí están, entre otros, los estudios de Royal Raymond Rife y de Hulda Clark. Pues bien, cuando imponemos un campo magnético por medio de imanes en una zona tisular es posible que lo que provoquemos sea una reorientación del plasma o nube electrónica que recubre todo ser vivo –microorganismos incluidos- eliminando así su defensa electromagnética, permitiendo que se reequilibre la zona y que los diferentes agentes del sistema inmune pueden eliminarlos al haberse quedado indefensos los patógenos.
-¿Y en qué basa esta hipótesis?
-Entre otras cosas en los trabajos sobre el comportamiento de las bacterias en presencia de magnetita. En 1975el microbiólogo Richard Blakemore descubrió de forma casual en los sedimentos pantanosos unas bacterias que al ser colocadas sobre una platina bajo el microscopio se desplazaban hacia el extremo de la gota. Inicialmente pensó que se movían en dirección a la luz pero luego comprobó que pasaba lo mismo en ausencia de estímulo luminoso. Finalmente comprobaría que las bacterias se movían paralelamente a las líneas del campo magnético; es decir, que su desplazamiento era sensible a la presencia de un campo magnético y de ahí que decidiera llamarlas magnetotácticas y al fenómeno magnetotaxis. En suma, demostró que las bacterias nadaban siempre a lo largo de las líneas del campo magnético. Quiso comprobar luego si existía entonces material ferromagnético en ellas y las sometió a un campo magnético de 0,1 teslas haciendo que las bacterias buscaran el Sur en lugar del Norte. Infiriendo que el campo magnético había invertido la polaridad interior. Posteriores análisis con microscopía electrónica y otras técnicas constatarían que en el citoplasma de esas bacterias hay cristales de magnetita llamándose desde entonces magnetosoma a esa parte. Con el tiempo se descubriría que esas estructuras se hallan también en palomas, abejas, peces, pájaros y algunos primates y que los magnetosomas -formados por oxido férrico- se encuentran ubicados en los senos etmoidales, la glándula pineal y las suprarrenales así como en la masa cerebral.
Bien, pues en un experimento in vitro realizado en el Laboratorio de Jóvenes por la Investigacióndel Centro Universitario México A.C. se impactó con imanes a varios estafilococos aureus y a bacterias del género Vibrio choleraecolocados en una placa de Petri y éstos seguían después vivos y conservando su capacidad reproductiva incluso aunque el pH se llevase a un estado de neutralidad cercano al 7.
La pregunta era obvia: ¿por qué? ¿Qué hace que los microbios patógenos no mueran si se les coloca unos imanes estando en una placa de Petri? Quizás se deba a que fuera del cuerpo no hay nada que se encargue de eliminarlos. Porque, como antes dije, a nuestro juicio lo que los imanes hacen es alterar o destruir el campo electromagnético que envuelve y protege a los microorganismos patógenos siendo eso lo que permite luego a las defensas del sistema inmune destruirlos.
Hay sin embargo que seguir estudiándolo porque una de las personas que colabora conmigo en las investigaciones que llevamos a cabo, la doctora María Judith Gelfo -directora del Centro de Odontología Holística sito en Madrid- ha constatado que impactando con imanes cinco de las cepas bacterianas que ocasionan más infecciones periodontales el estado de los pacientes mejora claramente acabando con el proceso infeccioso pero, sin embargo, si se le toman muestras posteriormente a esos pacientes los análisis determinan que las bacterias siguen existiendo. Tal vez por la escasa circulación sanguínea en la zona. En cualquier caso hay que contar también con la matriz extracelular que tiene un potencial eléctrico de 250 microvoltios y oscila con el ritmo circadiano y los diferentes procesos orgánicos aumentando en la fase ácida de una inflamación y disminuyendo con la vuelta a la alcalinidad.
Todo esto concuerda además con los excelentes trabajos de la Dra. Esther Del Rio y su red ferroso-férrica de partículas magnéticas extracelulares. A fin de cuentas demostró que cuando una partícula se oxida la otra se reduce produciendo una diferencia de potencial y formando energías electromagnéticas por todo el cuerpo. Red de microcampos magnéticos que según afirma “ha sido vista a través de aparatos de rayos X modificados con electroimanes pudiéndose observar el cuerpo lleno de luces fluorescentes e intermitentes con densidades de magnetitas abundantes en donde se encuentran las glándulas más importantes del cuerpo” (lea el lector en nuestra web –www.dsalud.com- el artículo que con el  título Por las venas corre ¡luz! publicamos en el nº 85 de la revista).
-En definitiva, queda mucho por investigar.
-Cierto. Nosotros hemos hecho también por ejemplo algunos estudios sobre las influencias geopatógenas en el cuerpo electromagnético de los humanos en relación a la repetición de ciertos patógenos y vulnerabilidad a microorganismos. Estudiando también los posicionamientos Norte y Sur de cada uno de los pares en el cuerpo. Porque hemos comprobado que es fundamental la colocación de los polos Norte o Sur según sean las líneas de fuerza del cuerpo electromagnético humano. Y asimismo estamos estudiando la influencia de la luz y el sonido para inactivar la información de patógenos en el campo etérico o plasma electrónico así como los diferentes oncogenes y sus respectivos pares biomagnéticos. Hasta estamos trabajando en el ámbito del Sida en colaboración con Juan Manuel Vega para ver quéhay alterado en los enfermos a los que se ha diagnosticado padecer ese patología.
Es más, en enero de 2012 vamos a tener la oportunidad de tratar a numerosos pacientes en dos hospitales del Sahara: el de Aaiun y el 27 de Febrero.
-En pocas palabras, que el Par Biomagnético puede aún depararnos muchas sorpresas, incluida su posible aplicación no ya sobre el cuerpo físico sino sobre el campo energético que rodea a todos los seres vivos…
-En efecto.
-Pues le deseamos suerte en todos esos nuevos trabajos de investigación que, sinceramente, parecen arduos y complejos. Y en los cursos que va a empezar a impartir explicando todas estas novedades.
-Gracias. Esperemos contar con ayuda para lograrlo.

 

José Antonio Campoy



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