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NÚMERO 164 / OCTUBRE / 2013

NOTICIAS / OCTUBRE / 2013


Ahora dicen que las grasas saturadas pueden no ser malas para la salud

Glen D. Lawrence, miembro del Departamento de Química y Bioquímica de la Universidad de Long Island en Nueva York (EEUU), publicó en mayo pasado en Avances en Nutrición un trabajo titulado Grasas en la dieta y salud: recomendaciones dietéticas en el contexto de la evidencia científica según el cual la evidencia de que las grasas saturadas son malas para la salud es “insuficiente”. "Aunque algunos estudios iniciales –afirma en sus Conclusiones- infirieron que las dietas ricas en grasas saturadas con niveles muy bajos de ácidos grasos poliinsaturados aumentan en suero el nivel de colesterol y otros estudios que un nivel alto de éste incrementa el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria la evidencia de que las grasas saturadas alimentarias incrementan el riesgo de sufrir una enfermedad arterial pudiendo llevar a la muerte prematura es en realidad débil. Los nuevos datos revelan que los ácidos grasos saturados dietéticos pueden no estar asociados con la enfermedad arterial coronaria y otros efectos adversos -en el peor de los casos están asociados de forma débil en algunos análisis- por lo que ésta puede estar provocada otros factores que se hayan pasado por alto”.
El estudio incluso pretende echar abajo la mala fama de los lácteos –en cuanto a la grasa se refiere- y los aceites de palma y coco: “Análisis recientes indican que los ácidos grasos saturados -sobre todo los presentes en los productos lácteos y el aceite de coco- pueden incluso ser beneficiosos para la salud”.
En cambio sí apoya la bondad de los ácidos grasos omega 3 para contrarrestar los efectos de los omega 6: “Lo que sí sigue aumentando es la evidencia de que los ácidos grasos poliinsaturados omega-6 promueven la inflamación e incremento de muchas enfermedades mientras los ácidos grasos poliinsaturados omega-3 parecen contrarrestar tales efectos adversos”.
El estudio añade luego que “la sustitución en la dieta de las grasas saturadas por hidratos de carbono -especialmente azúcares- se ha traducido en un aumento de la obesidad y de las complicaciones de salud asociadas a ella” y que “hay otros muchos factores que aumentan el riesgo de sufrir patologías del corazón”; factores, explican, como los conservantes que se utilizan en la carne.
El trabajo finaliza asegurando que “los efectos adversos para la salud que en el pasado se asociaron a las grasas saturadas pueden deberse a factores distintos. Esta revisión requiere una reevaluación racional de las actuales recomendaciones dietéticas que se centran en minimizar la ingesta de ácidos grasos saturados porque la evidencia de que éstos son negativos para la salud es insuficiente”.
Sin comentarios.

 

Los huevos no elevan el colesterol ni aumentan el riesgo de patologías cardiovasculares

Un reciente estudio elaborado por Alberto Soriano Maldonado en la Universidad de Granada concluye que ingerir huevos no aumenta en sangre el nivel de colesterol ni otros factores de riesgo cardiovascular -al menos en adolescentes-, se haga o no ejercicio. De ahí que entienda que restringir su ingesta no se justifique. "Los resultados –explica- concuerdan con estudios recientes en adultos sanos que sugieren que la ingesta de hasta siete huevos por semana no se asocia a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares". Agregando que el aumento del colesterol en sangre parece estar más determinado por la ingesta de grasas saturadas y “trans”. El trabajo se ha desarrollado en el ámbito del estudio europeo Helena en el que participan nueve países y se ha publicado en Nutrición Hospitalaria.
Hasta aquí tan “novedosísima” noticia. Por nuestra parte debemos añadir que ya hemos explicado varias veces que es falso que los huevos suban el nivel de colesterol en sangre: a las personas con grandes quemaduras se les llega a dar en las unidades de quemados ¡hasta 40 huevos diarios! sin que eso suceda. Aunque hay una excepción: los huevos fritos; éstos aumentan en sangre el nivel de triglicéridos -y ése sí es un parámetro negativo- y las moléculas “cis” del mismo se convierten por el exceso de temperatura en “trans” y éstas no las metaboliza bien el organismo. Y es igualmente falsa la creencia de que el exceso de colesterol provoca problemas cardiovasculares; lo hemos repetido hasta la saciedad: el colesterol –incluido el llamado “malo”- es absolutamente necesario para la vida y nada indica que un nivel alto en sangre sea perjudicial. Lo que sí parece ser un índice claramente negativo es tener un nivel alto de triglicéridos.

 

La cúrcuma es tan eficaz en la depresión grave como el Prozac

La curcumina -principal componente de la cúrcuma- es tan segura y eficaz en los estados graves de depresión como la fluoxetina -principio activo del Prozac-. Al menos así se asevera en un ensayo clínico -aleatorizado y controlado- efectuado en el Departamento de Farmacología del Government Medical College de Bhavnagar (India) recientemente publicado en Phytotherapy Research con el título Efficacy and Safety of Curcumin in Major Depressive Disorder: A Randomized Controlled Trial (Eficacia y seguridad en el Desorden Depresivo Mayor. El objetivo fue comparar los resultados en 60 pacientes con trastorno depresivo mayor que fueron aleatoriamente asignados a tres grupos uno de los cuales recibió 20 mg de fluoxetina, otro un gramo de curcumina y el tercero una combinación de ambas sustancias durante seis semanas. El éxito se evaluó de acuerdo a la escala internacional 17-item Hamilton Depression Rating Scale (HAM-D 17) y lo obtenido fue comparable en los tres grupos constatándose ante todo que quienes consumieron curcumina no sufrieron los efectos secundarios negativos del Prozac. “Este estudio –afirman los investigadores en las Conclusiones- ofrece la primera evidencia clínica de que la curcumina puede ser utilizada como recurso eficaz y seguro en el tratamiento de los pacientes con Desorden Depresivo Mayor sin que su uso esté acompañado de ​​ideación suicida concurrente u otros trastornos psicóticos”.
El ensayo amplía y confirma pues los resultados del trabajo español Papel de la curcumina como ansiolítico en depresión y como promotor de neurogénesis en cultivos de progenitores neurales de la zona subventricular bajo excitotoxicidad, investigación in vitro e in vivo realizada con Ergycare, producto de Laboratorios Nutergia que patrocinó el estudio y obtuvo el Premio AEM 2012 de la Asociación Española de Médicos Naturistas (AEMN) y de la Asociación Española de Farmacéuticos Formulistas (AEFF). Lea en nuestra web -www.dsalud.com- el artículo que con el título Eficacia de la cúrcuma en la depresión publicamos en el nº 156; en él los autores del trabajo, José Joaquín Merino Martín -doctor en Bioquímica y Biología Molecular que lleva trabajando con la curcumina desde hace más de una década y fue el investigador principal- y el Dr. José Luis Cidón Madrigal concluirían diciendo: “Pacientes depresivos tratados de forma crónica con curcumina durante 3 meses consecutivos muestran una reducción del grado de depresión de moderada a leve en el Test de Becks que evalúa la depresión”.
En definitiva, ambos trabajos demuestran que la curcumina es eficaz en el tratamiento de todo tipo de trastornos depresivos sin los graves efectos secundarios del Prozac que, entre otros problemas, puede dar lugar a trastornos fisiológicos y psicóticos, incluidos pensamientos suicidas. Y encima la curcumina tiene otras propiedades neuroprotectoras como el lector puede comprobar leyendo en nuestra web los artículos que con los títulos Cúrcuma, una especia de notables propiedades terapéuticas y Eficacia de la cúrcuma en casos de cáncer y otras patologías publicamos en los números 104 y 142 respectivamente.

 

Debido a la S-alilcisteína
El ajo, útil en el tratamiento de las patologías neurodegenerativas

Investigadores del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez de México constataron en un reciente trabajo que la S-alilcisteína (SAC) del ajo parece ser eficaz en el tratamiento de las alteraciones bioquímicas, celulares, morfológicas y neuroquímicas apuntando todo a que podría ayudar en las patologías del sistema nervioso central. Coligiendo que el extracto de ajo protege las neuronas a través de la vía del factor de transcripción Nrf2, regulador maestro de la respuesta antioxidante endógena. Aunque la investigación se centró de momento en su utilidad en parkinson los científicos creen que podría ser útil en todas las patologías neurodegenerativas.
Tal es la noticia. Nosotros debemos agregar que en realidad son dos las sustancias responsables de la gran mayoría de los efectos beneficiosos del ajo: la citada S-alilcisteína (SAC) y la S-Alil-Mercaptocisteína (SAMC). Por eso su ingesta mejora la circulación en general, disminuye en sangre el nivel de colesterol LDL y de triglicéridos, inhibe la formación de placas de ateroma previniendo la arteriosclerosis, disminuye la presión arterial y reduce hasta en un 25% el nivel de homocisteína, marcador utilizado para determinar el riesgo de padecer problemas cardiovasculares (cuando está elevado causa estrés oxidativo y aumenta el riesgo). Además es antimicrobiano, antiinflamatorio, analgésico, expectorante, diurético y potencia el sistema inmune al ser una excepcional fuente de vitaminas A, B1, B2, B3, C y E así como de carbohidratos, proteínas, fibra, potasio, fósforo, calcio, hierro, sodio y, sobre todo, selenio y germanio orgánicos. Léanse en nuestra web –www.dsalud.com- los artículos que con los títulos Las propiedades curativas del ajo y El ajo y sus sorprendentes propiedades aparecieron en los números 11 y 75 respectivamente.

 

Son ya 828 los científicos que exigen prohibir los transgénicos

En 1999 trescientos científicos de muy diversos países que terminaron agrupándose en una organización sin ánimo de lucro -el Institute of Science in Society- alertaron a la sociedad del peligro de los organismos genéticamente modificados –popularmente conocidos como “transgénicos”- mediante un documento titulado Carta abierta de científicos del mundo a todos los gobiernos. Número que desde entonces ha ido creciendo –hoy son ya 828 de 84 países- lo mismo que sus advertencias. La carta –cuyo contenido fue ampliándose con los años- se presentaría a numerosas organizaciones internacionales –incluida la ONU- y gobiernos sin que éstos hayan atendido sus peticiones ni se hayan dignado a aceptar siquiera un debate científico sobre el tema. A pesar de que entre ellos hay científicos de reconocido prestigio.
¿Y qué piden? Pues la prohibición de los transgénicos hasta que se demuestre que son inocuos y no peligrosos ya que tal cosa no se ha hecho nunca; y que se prohíba patentar procesos vivos, organismos, semillas, líneas celulares y genes ya que la naturaleza –manipulada biotecnológicamente o no- debe ser patrimonio de la humanidad. Entre otras cosas porque las empresas que se dedican a ello están creando productos que cada vez producen más casos de intolerancia y alergias a cientos de millones de personas, infectan los cultivos no transgénicos, se aprovechan para su lucro de los conocimientos indígenas milenarios sin compensación alguna para éstos y, lo que es ya realmente grave, están jugando a la ruleta con la salud y la vida de la ciudadanía. Y todo ello sin que obtengan beneficio alguno ni los agricultores ni los consumidores a pesar de la falsa propaganda difundida en ese sentido. Es más, han creado problemas antes inexistentes, algunos de los cuales pretenden resolver con herbicidas más potentes y tóxicos –que diezman indiscriminadamente las especies silvestres de plantas- tanto para animales como para humanos. De hecho están acabando allí donde están presentes con insectos beneficiosos como las abejas y las crisopas siendo asimismo letal para las mariposas y el picaflor golondrina. Está además constatado que el glufosinato causa malformaciones congénitas y que el glifosato está ligado al linfoma no-Hodgkin.
Los científicos denuncian igualmente que la primera cosecha genéticamente modificada que se comercializó –el tomate Flavr Savr– no superó las pruebas toxicológicas requeridas y sin embargo se aprobó su comercialización sin que desde entonces se haya hecho prueba científica alguna sobre su seguridad real. Otro de los ejemplos en los que apoyan sus reivindicaciones es el hecho de que un lote de triptófano producido por microorganismos genéticamente modificados se haya asociado ya a al menos 37 muertes y 1.500 enfermedades serias. O que la Hormona de Crecimiento Bovino genéticamente manipulada que se inyecta a las vacas para que aumenten su producción de leche incrementa en ésta el nivel de IGF-1, molécula asociada en humanos a cánceres de mama y próstata.
Es pues inadmisible que los ciudadanos no tengamos derecho a saber si consumimos transgénicos y si éstos se cultivan cerca de donde vivimos. Especialmente en España, país con más cultivos transgénicos de toda la Unión Europea en el que sin embargo no existe registro público sobre su ubicación. Algo que el actual Ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, denegó en agosto pasado hacer público -asegura que los gobiernos central y autonómicos saben dónde están esas plantaciones- para evitar que puedan ser atacadas por algunas de las organizaciones contrarias a ellos. “En todo el mundo -manifestó con caradura el ministro- hay cultivos transgénicos y no pasa nada”. En pocas palabras: para el Gobierno de Mariano Rajoy –como para el anterior de José Luis Rodríguez Zapatero- es prioritario proteger los intereses de las multinacionales implicadas –con Monsanto a la cabeza- antes que los derechos a la salud y la vida de sus conciudadanos.

 

Proposición No de Ley de los socialistas para que se reevalúe la incidencia en la salud de las radiaciones del espacio radioeléctrico

El Grupo Socialista del Congreso de los Diputados presentó a finales de junio pasado una Proposición No de Ley sobre Medidas de precaución en instalaciones de radiofrecuencia para su debate en la Comisión de Sanidad y Servicios Sociales en la que insta al Gobierno a “evaluar el impacto en la salud de este tipo de instalaciones” -proponiendo que sea llevado a cabo “por la institución o las empresas responsables promotoras o instaladoras de las distintas tecnologías”-, “crear un grupo de expertos de Sanidad, Industria y Medio Ambiente con participación de las comunidades autónomas que analice todas las evidencias disponibles y consensue un documento de actuaciones a realizar a corto, medio y largo plazo”, “elaborar un estudio serio y riguroso sobre los efectos para la salud de estas instalaciones por el CSIC” y “realizar campañas de promoción de la salud basadas en el Principio de Precaución dirigidas a la ciudadanía sobre los efectos de los campos electromagnéticos (CEM) en la salud y promover la divulgación de uso de los equipos y terminales radioeléctricos”.
En la Exposición de motivos el grupo socialista explica la necesidad de hacerlo alegando lo siguiente: “En los últimos años hemos asistido a toda una revolución tecnológica en la que la comunicación ha experimentado un enorme desarrollo. Hasta hace poco tiempo no hubiéramos imaginado la gran dimensión y rápida extensión que el ámbito de la telefonía móvil, el uso de las redes sociales y todos aquellos servicios derivados de la puesta en marcha de sistemas como internet, iban a tener en nuestra sociedad. Aunque hoy nadie cuestiona estos avances la rapidez en la implantación no ha permitido desarrollar simultáneamente una regulación adecuada de este fenómeno nuevo y aunque se considere a día de hoy como algo que ya forma parte de nuestra sociedad, consustancial a los avances de la misma, lo cierto es que no se ha llevado a cabo junto con un desarrollo paralelo de normativa que regule el sector en lo referente a la instalación y control de antenas de telefonías asistiendo a toda una proliferación caótica de las mismas en azoteas de edificios y todo tipo de lugares; en parte porque tampoco han estado claras las competencias de cada administración en el tema en cuestión o en el control de los posibles efectos sobre la salud de las personas. Por todo ello se hace preciso ordenar el tema, establecer las competencias de cada administración y establecer claros sistemas de control y protección de los derechos individuales de la ciudadanía, especialmente los relativos a la protección de la salud”.
“En 1999 –añade el escrito que transcribimos textualmente sin comentarios por su importancia y porque recoge buena parte de lo que viene denunciando esta revista desde hace años- el Consejo Europeo emitió una recomendación a los Estados miembros de la necesidad de adoptar medidas y políticas para prevenir "los efectos nocivos que, se sabe, pueden resultar de la exposición a campos electromagnéticos". En base a esta recomendación el Consejo de Ministros aprueba en septiembre el Real Decreto 1066/2001, de 28 de septiembre, por el que se aprueba el Reglamento que establece condiciones de protección del dominio público radioeléctrico, restricciones a las emisiones radioeléctricas y medidas de protección sanitaria frente a emisiones radioeléctricas. Según este Decreto el Ministerio de Sanidad y Consumo debe de dictar los límites y pautas sanitarias y el Ministerio de Ciencia y Tecnología controlar el cumplimiento de los límites de protección sanitaria. No obstante, el mismo Parlamento Europeo, en una Resolución de 2008, declaró obsoletos estos límites al no tener en cuenta las conclusiones de los trabajos que se han ido publicando o el propio avance de las tecnologías de la información y la comunicación, las recomendaciones de la Agencia Europea de Medio Ambiente y la repercusión en los grupos más vulnerables, como las mujeres embarazadas, los recién nacidos y los niños”.
“En el año 2010, a propuesta del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, se creó un grupo de expertos para contribuir al conocimiento de la sensibilidad química múltiple, a través de un documento de consenso basado en la mayor evidencia disponible. Su metodología, su análisis y resultados, puede servir de modelo para repetir en el abordaje del estudio que se plantea sobre evidencias disponibles en la repercusión en la salud de la población de las emisiones radioeléctricas”.
“Distintas comunidades autónomas y numerosos ayuntamientos han ido elaborando normas que han venido tratando de controlar este despliegue de antenas de telefonía móvil, lo que frecuentemente ha sido denunciado en los tribunales por los operadores. Finalmente el asunto fue elevado al TC en el año 2002 al recurrirse una norma dictada por la Comunidad Autónoma de Castilla la Mancha, órgano que resolvió el pasado mes de enero de 2012 que la competencia en materia de emisiones radioeléctricas de antenas de telefonía móvil corresponde al Estado, excluyendo la posibilidad de que cualquier norma autonómica o local regule aspectos técnicos de estas instalaciones como la determinación de los niveles de potencia de emisión o la prohibición de algunas ubicaciones”.
“Esta incertidumbre e indefensión se agrava con nuevas normativas como la Ley 12/2012 de 26 de diciembre de medidas urgentes de liberalización del comercio y de determinados servicios, que en su Disposición adicional tercera, Instalaciones de redes públicas de comunicaciones electrónicas, elimina la necesidad de licencias y autorizaciones previas a actividades de comercio y determinados servicios y que incluye a las infraestructuras de radiocomunicación, sin que sea necesaria la evaluación del impacto en salud de la ciudadanía”.
“A lo largo de estos años han sido numerosos los estudios que se han puesto en marcha para esclarecer los posibles efectos nocivos para la salud de las ondas electromagnéticas, especialmente aquellos efectos más discutidos y potencialmente graves como los cancerígenos. No obstante, esta polémica, lejos de resolverse, ha continuado con fuerza hasta la actualidad y el conflicto de intereses que suscita el tema, ha generado dudas en el resultado de muchos de los estudios financiados por las propias compañías operadoras y cuyos resultados determinan un importante grado de contradicción entre los resultados de estos estudios, siendo pocos los llevados a cabo por organismos oficiales, menos aún los llevados a cabo con el rigor que el tema requiere”.
“El incremento de la exposición de la población a campos de RF ha hecho que sus efectos sobre la salud humana sean un tema preocupante tanto para los científicos como para el público general. Con el fin de responder a dicha preocupación, se ha realizado un importante esfuerzo de investigación a lo largo de la última década y científicos de todo el mundo ya han investigado numerosas cuestiones relativas a los efectos potenciales para la salud de los campos de RF. Sin embargo, diversas áreas todavía requieren investigaciones adicionales y, por otra parte, la rápida evolución de la tecnología en este ámbito plantea nuevas cuestiones. Por ello se prioriza la investigación en las distintas áreas para intentar responder a las dudas”.
“En el año 2010 la OMS publica la Agenda de investigación de la OMS para los campos de radiofrecuencia 2010, en la que se refleja la importancia del tema, con la gran cantidad estudios de investigación que se priorizan. En mayo de 2011 la OMS y la Agencia Internacional de Investigaciones del Cáncer (IARC) clasificaron los campos electromagnéticos de radiofrecuencia como ‘posibles cancerígenos’ para los seres humanos lo que ya apuntaba, junto con otros efectos nocivos, el Informe Bio-lniciativa, redactado por varios científicos y expertos en salud pública varios años antes, el ‘Estudio Nalia’, el estudio epidemiológico llevado a cabo en España en 2006 y más importante de los publicados hasta el momento o el estudio llevado a cabo por la Agencia Federal de Radiaciones de Alemania publicado en 2007”.
“La Resolución 1815 del Consejo Europeo de 2011 recomienda a los Gobiernos la adopción de distintas medidas sobre todo basada en el Principio de Precaución. Lo cierto es que cada vez son más los científicos que mantienen la tesis de que las radiaciones electromagnéticas afectan a la salud de los seres vivos y los que dicen que no afirman que hay que seguir investigando y que mientras tanto se apliquen medidas de precaución. Además la ley 33/2011, General de Salud Pública, obliga a las administraciones públicas a someter a Evaluación de Impacto en Salud aquellos proyectos de actividades que presenten impacto significativo en la salud. Consideramos necesario, por su transcendencia, el abordaje y ordenación por parte del Estado- como ya han hecho otros países como Suecia, Italia o Francia- del tema en cuestión”.
Hasta aquí lo alegado -íntegra y textualmente- por el Grupo Socialista del Congreso de los Diputados en su Proposición No de Ley que como nuestros lectores habituales habrán comprobado no expone sino una pequeña parte de lo denunciado por la World Association for Cancer Research (WACR) en el voluminoso informe que hizo llegar en julio de 2012 -entre otras personalidades- al Rey, al Príncipe, al Presidente del Gobierno, a los presidentes del Congreso, el Senado, el Tribunal Constitucional, el Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y el Consejo General del Poder Judicial, al Fiscal General, al Fiscal Anticorrupción, a cinco ministros, a los presidentes de dos comisiones del Congreso y a los directores generales de la Guardia Civil y la Policía. El lector interesado en acceder a su contenido puede entrar en nuestra web –www.dsalud.com- y leer los cuatro artículos consecutivos que con el título Desidia de las autoridades ante el grave problema de las radiaciones electromagnéticas publicamos en los números 158, 159, 160 y 161.

 

Confirmado: la vacuna para prevenir la gripe A/H1N1 ¡puede provocar narcolepsia!

El British Medical Journal (BMJ) acaba de publicar un estudio confirmando que la vacuna Pandemrix de GlaxoSmithKline (GSK)-autorizada para prevenir la gripe A/H1N1- puede provocar narcolepsia, patología conocida también como Epilepsia del sueño o Síndrome de Gelineau que se caracteriza por provocar agitación extrema, problemas de concentración, dificultad para conciliar el sueño, pesadillas, somnolencia irresistible, cataplejía (parálisis o debilidad extrema bilateral del conjunto muscular), alucinaciones hipnagógicas (visiones fugaces en la transición vigilia-sueño) e hipnopómpicas (transición sueño-vigilia), e incluso catalepsia (pérdida momentánea de la movilidad y de la sensibilidad que paraliza por completo el cuerpo). Lo que impide realizar toda actividad potencialmente peligrosa e incluso conducir. Y no tiene cura por lo que a los enfermos se les trata con anfetaminas y medicamentos similares que a su vez les pueden provocar ansiedad, palpitaciones, taquicardia, temblores, nerviosismo, diarrea, vómitos, fatiga y episodios maniáticos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya había reconocido a principios de 2011 que Pandemrix había provocado casos de narcolepsia en niños y adolescentes de al menos 12 países (se inoculó en 47 naciones) detectándose sólo en Finlandia -entre 2009 y 2010- sesenta casos. Un mal trago porque para entonces la propia OMS ya había proporcionado gratuitamente ¡36 millones de dosis! a 18 países en desarrollo: Armenia, Azerbaiyán, Bangladesh, Bolivia, Burkina Faso, Cuba, Corea del Norte, El Salvador, Etiopía, Ghana, Namibia, Filipinas, Tayikistán, Togo, Ruanda, Kenia, Mongolia y Senegal. En España el Ministerio de Sanidad saldría inmediatamente al paso “aclarando” que aquí se había administrado otra vacuna, Focetria, y que nuestros sistemas de farmacovigilancia no habían detectado nada. Lo grotesco es que tanto Pandemrix como Focetria recibieron el visto bueno de la Agencia Europea del Medicamento y todos los organismos sanitarios involucrados hicieron creer a la población que eran “seguras” además de “eficaces”. Y ello a pesar de que las autoridades finlandesas y suecas informaron en agosto de 2010 de que entre los niños y jóvenes vacunados en sus países los casos de narcolepsia se habían multiplicado ¡por 13! Una alerta que no hizo reaccionar a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) hasta febrero de 2011 y sólo para afirmar que “la información disponible es insuficiente para establecer una relación causal entre la narcolepsia y la vacunación con Pandemrix”. Un mes después, en marzo de 2011, Discovery DSALUD –véase en nuestra web (www.dsalud.com) la noticia aparecida en el nº 136- informaría del reconocimiento de tal relación por la OMS y en muy pocas semanas –en abril- la AEMPS “actualizaba” su “información” reconociendo ya que la vacuna “incrementa el riesgo de narcolepsia en niños y adolescentes”. Solo que en lugar de retirarla de inmediato se limitó a “recomendar” a los profesionales sanitarios una adecuada “evaluación beneficio/riesgo” antes de administrarla.
En septiembre de 2012 sin embargo una investigación francesa coordinada por el Dr. Antoine Pariente reconocería que en las personas vacunadas se multiplica al menos por cuatro el riesgo de desarrollar narcolepsia. Una apreciación muy “conservadora” porque el nuevo estudio publicado ahora por el British Medical Journal con niños británicos vacunados afirma que ese riesgo se multiplica en realidad por ¡14,4! Infiriendo que Pandemrix debe haber provocado ya por tanto miles de casos de narcolepsia. Su conclusión es rotunda: “Nuestro estudio demuestra un aumento significativo del riesgo de narcolepsia en los niños que recibieron en Inglaterra la cepa de la vacuna pandémica Pandemrix con el adyuvante AS03 (escualeno) proporcionando un cociente de probabilidad de 14,4 (4,3 de 48,5) en el análisis primario. Estas cifras son compatibles con el riesgo relativo del 13 descubierto en Finlandia en un estudio epidemiológico analítico retrospectivo”. Añadiendo:”El aumento de riesgo de narcolepsia tras la vacunación con el coadyuvante AS03 de la vacuna pandémica A/H1N1 señala una asociación causal, similar a las conclusiones obtenidas en el caso de Finlandia”. En pocas palabras, los investigadores reconocen que lo que puede haber provocado la narcolepsia fue uno de los coadyuvantes utilizados en la vacuna: el escualeno. Una sustancia cuya peligrosidad ha denunciado esta revista hasta la saciedad. Lea en nuestra web –www.dsalud.com- para constatarlo los artículos que aparecieron en los números 120 (Los riesgos de vacunarse contra la gripe A y Mitos y verdades sobre las vacunas), 121 (Andrew Moulden: “Deberían prohibirse todas las vacunas”), 122 (Los peligros del timerosal de las vacunas) y 132 (Entrevista a la Dra. Juliane Sacher y Nueva y absurda campaña de vacunación contra la gripe) así como el Editorial del nº 155 titulado La vacuna contra la gripe puede causar invalidez. Es más, lea no solo los textos citados sino todo lo que hemos publicado sobre las vacunas pues está agrupado en el siguiente enlace: www.dsalud.com/index.php?pagina=vacunas.
En suma, ¿cuánto habrá que esperar aún para que los responsables de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios así como sus superiores del Ministerio de Sanidad, Consumo e Igualdad Social sean llevados a los tribunales junto a los directivos de los fabricantes de vacunas?

 

Expertos del Instituto Nacional del Cáncer reconocen que hay que replantearse el enfoque de la enfermedad

Un grupo de expertos del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos integrado por Laura Esserman -de la Universidad de California-San Francisco-, Ian Thompson -de la Universidad de Texas- y Brian Reid, del Instituto de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson- acaba de reconocer en un artículo publicado en The Journal of the American Medical Association (JAMA) que ha llegado el momento de replantearse el actual enfoque convencional del cáncer. Siendo una de las cuestiones más importantes a revisar la de los actuales programas de screening (cribado) –la búsqueda temprana de tumores pequeños- porque en muchos casos se descubren “tumores indolentes”, es decir, que nunca se malignizarán ni extenderán por el organismo convirtiéndose en peligrosos para la vida y, sin embargo, se extirpan o tratan con radio o quimioterapia. Un problema que agravan los nuevos y sofisticados métodos de detección: las mamografías, las colonoscopias, la prueba del PSA para el cáncer de próstata y las pruebas de detección del cáncer de tiroides y de los melanomas. Y es que –afirman sin tapujos- han dado lugar “a muchos falsos positivos” en los que luego “fue peor para el paciente el tratamiento que la enfermedad”. Los expertos añaden que cada vez más se están tratando más tumores cuyo peligro potencial es en realidad “clínicamente insignificante”. ¿Su propuesta? Que la palabra “cáncer” se reserve exclusivamente a las lesiones con ”probabilidad razonable de progresión letal si no se tratan” y el resto de los tumores se clasifiquen como meras “lesiones indolentes de origen epitelial”.
Claro que el denominado Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos ya desaconsejó en Estados Unidos en 2009 que se hagan mamografías a las mujeres de menos de 50 años porque ¡los riesgos superan los posibles beneficios! Y asimismo desaconsejó el test del PSA porque tiene un 50% de error.
Hasta aquí la noticia. Ya en el nº 117 -correspondiente a junio del 2009- publicamos un extenso texto titulado Ponen en duda que la prueba del PSA prostático sirva para algo -puede leerlo en nuestra web: www.dsalud.com- en el que decíamos textualmente: “Un reciente estudio del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos concluye que la prueba del PSA permite diagnosticar cánceres de próstata antes y en mayor número pero eso no sirve para reducir el número de muertes. Claro que la idea de que detectar un tumor cuanto antes permite mejorar la incidencia y supervivencia de los enfermos está muy extendida pero no es cierta cuando no se sabe qué hacer para afrontar el problema. Es más, según John E. Niederhuber -director de ese instituto- ese trabajo demuestra que muchos hombres sufren hoy graves efectos secundarios –como impotencia e incontinencia- tras ser tratados por dar positivo y en realidad no tenían cáncer o, teniéndolo, iban a pasar muchos años antes de que éste pudiera provocarles problemas ya que el de próstata avanza muy lentamente”. Y añadíamos en el artículo:“El cáncer de próstata es un completo misterio para los oncólogos. No saben ni cuál es la causa ni cómo evoluciona ni cómo curarlo. Por lo que -como en los demás “tipos” de cáncer- se han dedicado a plantear hipótesis y a buscar “factores de riesgo”: la edad, cuestiones hereditarias o de raza, una dieta inadecuada… Así que han centrado sus esfuerzos en desarrollar métodos de diagnóstico específicos para detectarlo y en fomentar la idea de que detectar un tumor cuanto antes permite mejorar la supervivencia de los enfermos cuando tal cosa no es cierta ya que cuando no se sabe qué hacer para afrontar el problema conocerlo pronto sirve más bien de poco. Bueno, pues una de esas pruebas diagnósticas es la conocida como PSA y se supone que permite prevenir la muerte al enfermo si gracias a ella se detecta con prontitud el cáncer. Lo cierto, sin embargo, es que se trata de un método inmerso en controversia científica porque no es ya que sus presuntos beneficios sean cuestionables sino que hacérsela puede tener consecuencias graves”.
Posteriormente -en el nº 126- dimos a conocer que Richard Ablin, profesor de Inmunología y Patología en el Colegio de Medicina de la Universidad de Arizona (EEUU) y presidente de la Fundación Robert Benjamin Ablin de Investigación del Cáncer que fue quien desarrolló el análisis de antígeno prostático específico (PSA), acababa de reconocer públicamente en un artículo publicado en The New York Times que ese test es "demasiado caro y poco efectivo". “No es más eficaz que tirar una moneda al aire” reconocería, añadiendo: "Nunca imaginé que el descubrimiento que hice hace cuatro décadas iba a dar lugar a tal desastre para la salud pública a causa del ansia de lucro de algunos ". “Ese test –afirmaría- revela simplemente la cantidad de antígeno de la próstata que un hombre tiene en sangre pero una infección, la ingesta excesiva de medicamentos de venta libre como el ibuprofeno o una simple inflamación benigna de la misma pueden alterar los niveles del PSA sin que ello sea señal de la existencia de cáncer. Hombres con lecturas de bajo nivel podrían albergar cánceres peligrosos mientras otros con lecturas altas pueden estar completamente sanos. He intentado aclarar todos estos años –añadiría- que la prueba de PSA no puede detectar si una persona tiene cáncer de próstata y, lo que es más importante, no puede distinguir entre dos tipos de cáncer de próstata: el que puede provocar la muerte y el que no. El test simplemente revela cuánto antígeno prostático hay en sangre" (los subrayados, mayúsculas y negritas son nuestras). Ablin terminaría su confesión denunciando que las farmacéuticas sigan vendiendo el test y los médicos recomendándolo. Sin éxito alguno porque como hemos repetido hasta la saciedad el cáncer es ante todo un negocio.
En fin, en ese mismo número contamos que son cada vez más los investigadores que reconocen abiertamente la ineficacia de los tratamientos convencionales para el cáncer. Entre ellos Max Wicha -fundador del Comprehensive Cancer Center de la Universidad de Michigan (EEUU) y pionero en el estudio de las razones biológicas de las recidivas de los cánceres y de su capacidad para formar metástasis en otras partes del organismo- quien afirmó ya entonces que con frecuencia no sólo no funcionan sino que contribuyen a empeorar la situación (lea la extensa noticia que publicamos sobre ello en el nº 126 con el título Ineficacia de los tratamientos convencionales para el cáncer).

 

La vacuna de la polio causó numerosos casos de cáncer

Muy diversos investigadores y científicos han sostenido durante décadas que el virus SV40 que contaminó numerosos lotes de la vacuna de la polio comercializada entre 1955 y 1963 - se usaron en ellas células renales infectadas del mono rhesus- pudo ser causa de numerosos casos de cáncer. Pues bien, según varias conocidas webs del mundo de la salud alternativa -realfarmacy, naturalnews, sv40foundation y science.naturalnews- los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos lo reconocieron finalmente el pasado 11 de julio en su propia web. La noticia se titulaba Cancer, Simian Virus 40 (SV40) and Polio Vaccines Fact Sheet (Datos sobre la vacuna de la polio. El virus de simio 40 (SV40) y el cáncer) y en ella se afirmaba que “más de 98 millones de americanos recibieron una o más dosis de la vacuna de la polio entre 1955 y 1963, período durante el cual una parte de la vacuna fue contaminada con el virus SV40. Se estima que entre 10 y 30 millones de norteamericanos podrían haber recibido dosis de la vacuna contaminada con SV40”. Pues bien, las citadas web aseguran que a las pocas horas de publicarse la noticia fue retirada sin explicación alguna.
¿Y qué se reconocía en ella? Pues según aseveran que a partir de 1950 se empezaron a utilizar células de riñón de mono para elaborar la vacuna de la polio que comercialmente se llevó al mercado en 1955 siendo en 1960 cuando se descubriría que buena parte de ellas estaban contaminadas con el virus SV40 por lo que un año después el Gobierno federal prohibiría que se siguieran fabricando pero no obligó a la destrucción de las cepas contaminadas ni a retirar los lotes fabricados lo que permite inferir que se terminaron administrando a millones de personas. Meses después -en 1962- se publicarían los resultados de los experimentos que en 1959 había iniciado el Dr. Bernice Eddy -de la División de Productos Biológicos del Instituto Nacional de Salud- y éstos confirmarían que el SV40 provoca cáncer en hámsters. El mismo año investigadores de la Universidad de Harvard lo confirmaban agregando que el virus también canceriza in vitro células renales humanas. Lo vergonzoso es que entre 1960 y 1963 numerosos científicos plantearon soluciones para mejorar la detección del virus y neutralizarlo pero fueron ignorados por los fabricantes y la Administración.
Ya en 2002 los doctores A. F. Gazdar, J. S. Butel y M. Carbone publicaron en Natural Review Cancer un trabajo titulado SV40 and human tumours: myth, association or causality? (SV40 y tumores humanos: mito, asociación o casualidad)- en el que pedían que fuera considerado cancerígeno. “A nuestro juicio el SV40 debe incluirse en la lista de carcinógenos del grupo 2A; es decir, entre los considerados probablemente cancerígenos para los humanos". Y en 2011 se publicaría en Experte Review of Respiratory Medicine un nuevo trabajo en el que se reconoce que produce en hamsters mesoteliomas, linfomas, tumores óseos, sarcomas y tumores cerebrales. “Parece poco probable –se dice en él- que la infección por SV40 sea por sí sola suficiente para provocar malignidad en humanos pues no hubo una epidemia de cáncer tras la administración de las vacunas SV40 contaminadas pero sí parece posible que actúe como cofactor en la patogénesis de algunos tumores. Experimentos in vitro y en animales que muestran co-carcinogenicidad entre el SV40 y el asbestos apoyan esta hipótesis”. Sin comentarios.

 

Numerosos fraudes en la investigación científica

El número de artículos “científicos” fraudulentos que tienen que retirarse cada año tras su publicación es enorme pero son muchos más aún los no detectados. Pues bien, un grupo de investigadores acaba de denunciar en PLoS One que el 25,9% de los retirados en 2011 los elaboraron solo dos investigadores: Joachim Boldt -anestesista alemán- y Naoki Mori -“investigador” japonés en el ámbito del cáncer-. Recordando que ya otro analista -Yoshitaka Fujii- publicó 17 artículos fraudulentos que se tardaron en detectar más de diez años estando bajo sospecha otros muchos. Y es que hasta 2002 se tardaban 49,8 meses -de media- para detectar un artículo fraudulento y retirarlo y hoy se tardan “solo” 23,8 meses. Lo singular es que como nuestros lectores habituales recordarán en un artículo publicado en PNAS se dio a conocer que el mayor número de textos fraudulentos se publicaron en las revistas de mayor prestigio; de hecho Science y Nature son las que tienen más artículos anulados por fraude.
Y no son más que la punta del iceberg porque una encuesta efectuada a 163 profesionales de la bioestadística concluyó constatando que ¡el 31%! había colaborado en algún proyecto fraudulento; así lo reconocieron los propios encuestados. Y otro 13% dijo haber recibido propuestas en ese sentido. Agregaremos que un metaanálisis posterior –se analizaron 21 estudios con las respuestas de 11.647 investigadores- concluyó que al menos el 2% había cometido fraude; de lo que se infiere que quedan pues aún muchísimos artículos fraudulentos sin descubrir y retirar.

 



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