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NÚMERO 174 / SEPTIEMBRE / 2014

EFECTOS TERAPÉUTICOS CONSTATADOS DE LA JALEA REAL


Las virtudes curativas de la jalea real fueron intuidas a lo largo de los siglos por distintas culturas pero es ahora cuando sabemos científicamente la razón. De hecho se ha constatado que es antibiótica, antiinflamatoria, antilipemiante, hepatoprotectora, hipoglicemiante, antifatiga y estimuladora de la formación de hueso y de la neurogénesis habiéndose también comprobado sus efectos hematopoyéticos así como su actividad tópica sobre distintos problemas dermatológicos, especialmente en las úlceras diabéticas. Y se sabe que además ayuda al organismo en casos de infecciones, patologías metabólicas, osteoporosis, menopausia, la Enfermedad de Graves e, incluso, el cáncer. Hasta aumenta la longevidad. Lo que no obsta para que deba consumirse en pequeña cantidad porque en exceso es negativo y una vez constatado que no somos alérgicos a ella.

La jalea real la fabrican las abejas obreras más jóvenes -de entre 5 y 15 días de edad- al segregar una sustancia -a través de sus glándulas mandibulares- que se mezcla con otras de tipo digestivo regurgitadas por ellas mismas y que se almacena en las celdas de la colmena dedicadas a alimentar las larvas que solo la ingieren los tres primeros días, momento a partir del cual pasan a alimentarse de miel y agua al igual que las obreras adultas. Las únicas abejas que la consumen a lo largo de toda la vida son las reinas. Un dato a tener en cuenta porque a pesar de las grandes diferencias anatómicas, funcionales, metabólicas y conductuales que hay entre las abejas obreras -jóvenes y adultas-, los zánganos (machos) y las reinas todas tienen los mismos genes y pertenecen a una única especie: la Apis mellifera. Un hecho que apoya la importancia de la Epigenética -que afirma que los genes los puede modificar el entorno medioambiental, especialmente la alimentación- y deja en entredicho la afirmación de quienes postulan que el genoma es inmutable y solo lo regulan leyes genéticas. Porque entre el genoma de una abeja reina y el de una obrera no hay diferencia alguna: son idénticos. Y sin embargo la abeja reina vive de media cinco años y una obrera doce semanas; unas 20 veces menos. Es más, la reina pone unos ¡2.000 huevos diarios! -cantidad que sobrepasa su propio peso corporal- mientras las obreras son estériles. Y si bien las mencionadas son las diferencias fundamentales hay además muchas otras divergencias entre ambas (las reinas no tienen aguijón, ni glándulas productoras de cera, ni cestos para recoger polen, etc.). No solo en cuanto a la fisiología sino también en relación a pautas conductuales. ¿Y a qué se deben semejantes divergencias? Pues solo a la alimentación: la reina consume jalea real toda la vida y las obreras, tras su estadio larval, solo los tres primeros días.

Y todo esto es señal del efecto potenciador del metabolismo y de los efectos que sobre la longevidad y la fertilidad tiene en ellas la jalea real ya que, insistimos, no existe diferencia genética alguna entre una abeja reina y las obreras. Desde un punto de vista genético todos los habitantes de la colmena -reinas, obreras y zánganos- son hermanos o, mejor aún, clones. Sin embargo tanto desde un punto de vista físico como funcional parecen insectos distintos, resultado de la Epigenética. Luego las abejas son -más que ningún otro ser vivo- el ejemplo más palpable de la verdad del viejo aforismo que dice “Somos lo que comemos”.

COMPOSICIÓN DE LA JALEA REAL

¿Y qué contiene la jalea real? Pues un 65% de agua, un 15% de proteínas -con todos los aminoácidos esenciales, muchos de ellos enzimas con propiedades bactericidas e inmunomoduladoras-, un 14% de carbohidratos -fundamentalmente fructosa-, un 5,5% lípidos o grasas y un 0,5% de minerales y vitaminas -especialmente del grupo B- así como sustancias fenólicas de propiedades antibacterianas, antivíricas, antiinflamatorias, antioxidantes y cardioprotectoras. La proporción entre proteínas y carbohidratos es pues prácticamente la misma. En cuanto a su contenido vitamínico medio (hablamos de miligramos por cada 100 gramos) es el siguiente: 0,1 de tiamina (B1), 15,5 de ácido pantoténico (B5), 1,8 de piridoxina (B6), 0,04 de ácido fólico (B9), 0,04 de cianocobalamina (B12), 0,1 de biotina, 11 de inositol, 96 de acetilcolina -neurotransmisor fundamental en las sinapsis cerebrales-, 9 de vitamina C y trazas de pro-vitamina A. Cabe añadir que si bien algunos investigadores piensan que son los compuestos fenólicos -como la biotina y las vitaminas del grupo B- las principales moléculas donadoras de metilos que darían lugar a los cambios epigenéticos sobre el genoma de las abejas hasta ahora solo se han encontrado determinadas proteínas o péptidos y varios lípidos -como el fenilbutirato o ácidos grasos como el 10-hidroxidecanoíco- con tales propiedades.

El primero en detectar que la jalea real posee algunas proteínas con la capacidad de silenciar la expresión de genes que determinan el fenotipo de las abejas fue el Dr. R. Maleszka -de la Australian National University- y así lo publicó en 2008 en Epigenetics. Siendo un equipo coordinado por el Dr. R. Kucharsk -también de la Australian National University- quien constataría luego que el factor determinante del cambio epigenético se debe a la metilación sobre el gen Dnmt3 (metiltransferasa) dándolo así a conocer en un trabajo publicado el mismo año en Science. Explicando luego que silenciar la expresión del gen Dnmt3 -con técnicas de química molecular- permite desarrollar ovarios funcionales -algo característico de las reinas- en las larvas destinadas a ser obreras.

Dos años después -en 2010- un equipo de esa misma universidad, en colaboración con otro del German Cancer Research Institute de Heidelberg (Alemania) dirigido por el Dr. F. Lyko, publicaría en PlosBiology evidencias de que uno de los componentes de la jalea real, el fenilbutirato (ácido graso de cadena corta), inhibe la histona-deacetilasa (HDAC) bloqueando la transcripción y afectando a 550 genes del genoma de la abeja, muchos de ellos característicos del sistema cerebro-neuronal.

LAS INESPERADAS PROPIEDADES DEL FENILBUTIRATO

En un artículo publicado en 2011 en Journal of Biological Chemistry un equipo de la Universidad de Colorado de Denver (EEUU) coordinado por el Dr. W. Zhou constataría por su parte que el fenilbutirato aumenta un 300% la expresión del gen DJ-1 en las células productoras de dopamina protegiendo las neuronas afectadas en casos de parkinson de la acción oxidativa y de la formación de proteínas tóxicas. De ahí que aunque aún no se han hecho más que ensayos con ratones sean ya varios los investigadores que están convencidos de que el tratamiento con fenilbutirato ayudaría a los enfermos de parkinson mejor que la L-dopa; además esta sustancia provoca reacciones secundarias y pierde efectividad con el tiempo. Es más, también se han hecho ensayos murinos con fenilbutirato y parece ser igualmente eficaz en la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ALS). Incluso se emplea desde hace tiempo en quienes padecen hiperamonemia, nombre que recibe el hecho de no metabolizar bien las proteínas y acumular amoníaco en sangre. Y como antitumoral en la leucemia promielocítica y el glioma maligno; claro que hoy se sabe que el fenilbutirato, tras ser ingerido, se transforma en el hígado en fenilacetato y fenilacetilglutamina, sustancias que se incorporan al flujo sanguíneo y son precisamente las moléculas básicas del antineoplastón AS2-1 de la terapia antitumoral del Dr. Stanislaw Burzynski (lea en nuestra web -www.dsalud.com- el artículo que con el título El tratamiento del cáncer con antineoplastones del Dr. Stanilslaw Burzynski apareció en el nº 152).

Ese mismo año -2011- el Dr. M. Kamakura -del Biotechnology Research Center de Japón- anunciaría en Nature que había descubierto otra proteína en la jalea real, la royalactina, que promueve otros cambios epigenéticos de los muchos que distinguen la abeja obrera de la reina; determinando que esos cambios se hacen por vía del receptor del factor de crecimiento epidérmico (Egrf).

Al parecer los cambios epigenéticos nunca llegan a “silenciar” del todo la expresión de un gen sino más bien la modula o “sintoniza”; y además no se producen por igual en todas las células sino que son características de determinados órganos y tejidos. No hay pues un único gen “silenciado” o “modulado” sino distintos genes en función del órgano. Se explica así que las diferencias entre reinas y obreras no se limiten a características físicas, reproductivas, metabólicas y fisiológicas sino también a pautas cognitivas de conducta.

Terminamos este apartado señalando que la jalea real contiene otras muchas moléculas cuya acción terapéutica es aún desconocida porque su presencia ha sido detectada recientemente. En este sentido merece destacarse un estudio realizado en 2012 por un grupo de científicos de la Universidad de Bialystok (Polonia) coordinado por el Dr. V.A. Isidorov y publicado en Journal of Chromatography B que de hecho ha permitido actualizar la composición química de los compuestos volátiles de la jalea real tras analizar 17 muestras e identificar 185 -entre las que destacan los fenoles por su marcada inestabilidad a temperatura ambiente- así como 8 ácidos grasos de cadena corta de los que los más importantes son el 10-2HDA (10-hidroxi-2-decanoico), el 10-HDA (10-hidroxidecanoico) y el 3,10-dihidroxidecanoico.

Los doctores X. Li, Y. Xue y C. Huang -del Jilin Provincial Institute of Apicultural Science de China- publicaron por su lado en 2013 -en Journal of Medicinal Food- un trabajo de síntesis sobre los efectos saludables de los distintos lípidos identificados en la jalea real según el cual la mayoría de las grasas de la jalea real son saturadas o monoinsaturadas pero de cadena media así como esteroles -en menor cantidad- que actúan como ¡inhibidores tumorales, moduladores del sistema inmune, equilibradores hormonales y potenciadores de la neurogénesis!

EFECTOS TERAPÉUTICOS DE LA JALEA REAL

En suma, está científicamente constatado que la jalea real es...

...antibiótica. Lo constató en 1958 el Dr. M. S. Blum publicándolo en Science en un artículo en el que explicaría que su capacidad se debe a los lípidos que contiene, en especial al ácido graso 10-HDA. Asegurando además que dificulta la proliferación de distintos tipos de mohos. El descubrimiento sería recientemente refrendado y explicado por un equipo de investigación de la Universidad Bar-Ilan de Israel coordinado por el Dr. B. Lerrer -el trabajo se publicó en 2007 en Multidisciplinary Journal of Microbial Ecology- explicando que su consumo impide el desarrollo de la lectina PA-IIL que es la que construye el biofilm que permite a las bacterias adherirse a las células. Lo que hace gracias a la presencia de fructosa y determinadas glicoproteínas manosiladas. Es más constató que es eficaz incluso en caso de contagio de la Pseudomonas aeruginosa causante de tantas graves neumonías y septicemias.

...antiinflamatoria. Un grupo de investigadores de los Hayashibara Biochemical Laboratories dirigido por el Dr. K. Kohno -el trabajo se publicó en 2004 en Bioscience, Biotechnology and Biochemistry- comprobó en ratones que la jalea real reduce la secreción de varias citoquinas pro-inflamatorias: la IL-6, la IL-7 y el TNF-alfa. Eso sí, de forma dosis-dependiente.

...estimula la neurogénesis. Al menos in vitro según constató un equipo del Laboratorio Molecular de Biología de la Gifu Pharmaceutical University de Japón dirigido por el Dr. N. Hattori cuyo trabajo se publicó en 2007 en Biomedical Research. Es más, promueve la neurogénesis de las células madre neuronales dando lugar a la formación tanto de nuevas neuronas como de astrocitos y oligodendrocitos, algo que achacan a un lípido concreto: el 10-HDA Tres años después -en 2010- el mismo doctor dirigiría otro equipo de investigadores -esa vez del Nagaragawa Research Center- que descubriría en la jalea real un compuesto neurogénico -es decir, capaz de producir nuevas neuronas y células gliales- al que denominarían AMP N(1)-oxide. Su trabajo se publicó en 2010 en Evidence-based Complementary and Alternative Medicine.

...antilipemiante. Así lo comprobó un equipo de la Toyama Prefectural University de Japón dirigido por el ya mencionado M. Kamakura –el artículo apareció en 2006 en Journal of Pharmacy and Pharmacology- según el cual la jalea real posee acción hipocolesterolémica e hipolipidémica. Así acaeció al menos en ratones añadiendo simplemente a su dieta un 5% de jalea real. ¿La razón? Su consumo provocó cambios en la expresión genética; concretamente se observó que silencia el gen de la escualeno-epoxidasa y aumenta la expresión del gen de la proteína SREB-1. Cambios epigenéticos que explican ambas propiedades.

Un año después un equipo del Nippon Meat Packers de Ibaraki (Japón) dirigido por el Dr. H. Guo -el trabajo se publicó en 2007 en Journal of Nutritional Science and Vitaminology- constató que la jalea real mejora el metabolismo de los lípidos. Simplemente se suplementó la dieta de siete voluntarios con 6 gramos diarios de jalea real durante cuatro semanas comprobándose que disminuía sensiblemente los niveles de colesterol total y “malo” (LDL) respecto al grupo de control. No hubo en cambio diferencias significativas en los niveles del mal llamado colesterol “bueno” (HDL) y de triglicéridos. En todo caso el primero en constatar el efecto hipolipemiante de la jalea real fue el Dr. J. Vittek -del New York Medical College- quien en 1995 publicó en Experientia los resultados de un metaanálisis que comparó los ensayos efectuados con animales y humanos llegando a la conclusión de que el consumo de 50 a 100 miligramos diarios disminuye los niveles séricos de lípidos y colesterol total y normaliza los de HDL y LDL.

...hipoglicemiante. El Dr. Y. Zamami y sus colegas de la Okayama University (Japón) publicaron en 2008 en Biological and Pharmaceutical Bulletin los resultados de un ensayo murino que demuestra que el consumo de jalea real disminuye la resistencia a la insulina, factor determinante en el Síndrome Metabólico y la diabetes tipo II. Y es que en los ratones que fueron alimentados con ella –entre 100 y 300 mg por kilo de peso durante 8 semanas- disminuyeron de forma notable los niveles de glucosa y colesterol así como la presión sistólica.

Propiedades que constatarían un año después el Dr. K. Münstedt y sus colaboradores del Justus-Liebig University Hospital de Giessen (Alemania) -el trabajo se publicó en 2009 en Journal of Medicinal Food- tras dar a 20 personas sanas 20 mg de jalea real y observar que en apenas dos horas disminuía significativamente el nivel de glucosa en sangre; deduciendo así que es hipoglucemiante y pueden tomarla incluso quienes padecen diabetes tipo II y síndrome metabólico (resistencia a la insulina).

El último trabajo aparecido respecto a estas propiedades es del Dr. S. Pourmoradian y sus colegas de la Tabriz University of Medical Sciences (Irán), se publicó en 2014 en Chinese Journal of Integrative Medicine y se trató de un ensayo con 50 mujeres con diabetes II a las que se dividió en dos grupos de 25 dando a las de uno un placebo y a las del otro un gramo diario de jalea real durante 8 semanas. Finalizada la prueba se constató que entre las que ingirieron la jalea había habido un marcado descenso tanto de la glucemia como de los marcadores de hemoglobina glicosilada (HbA1c) aumentando el nivel de insulina plasmática.

...útil en la menopausia y la osteoporosis. Un equipo de investigación del Fukuoka College of Health Sciences de Japón coordinado por el Dr. S. Hidaka publicó en 2006 en Evidence-based Complementary & Alternative Medicine una serie de ensayos murinos según los cuales la jalea real parece prevenir la osteoporosis de origen hormonal, es decir, la causada por la menopausia; lo que se explica porque contiene testosterona y otras sustancias esteroideas de actividad hormonal. Lo que hizo fue comparar ratas ovarectomizadas -proceso que desencadena la osteoporosis en los animalillos- con otras de control tras alimentar a ambas con distintas dosis de jalea real y a un tercer grupo con 17-beta-estradiol, una de las hormonas de síntesis utilizada en las terapias de sustitución hormonal. Constataría así que basta añadir entre un 0,5% y un 2% de jalea real a la dieta para que las ratas recuperen hasta un 85% de densidad ósea. Explicando que no actúa inhibiendo la hormona paratiroidea como hace el 17-beta-estradiol sino logrando una mayor absorción intestinal de calcio

En un trabajo posterior publicado el mismo año en Bioscience, Biotecnology and Biochemistry un equipo de investigación del Nagaragawa Research Center de Japón dirigido por el Dr. Y. Narita averiguó por su parte que suplementar la alimentación de ratonas con jalea real provoca un incremento de los osteoblastos MC3T3-E1 lo que compensa su escasa actividad estrogénica. Es más, además de estimular la osteoblastesis se comprobó que también estimula la producción de colágeno tipo I, fundamental para la formación de hueso.

Ahora bien, aunque los doctores Hidaka y Narita no lo piensan así un equipo del Nagaragawa Research Center coordinado por el Dr. Satoshi Mishima cree que la jalea real sí tiene efectos estrogénicos y su consumo alivia los síntomas de la menopausia. Lo publicaron en 2005 en Evidence-based Complementary and Alternative Medicine indicando los estudios realizados -tanto “in vitro” como con roedores- que la actividad hormonal se manifiesta a través de un mecanismo epigenético que afecta a los receptores celulares de estrógeno. Posteriormente -en 2008 y en la misma revista- el mismo equipo pero esa vez encabezado por el Dr. Kazu-Michi Suzuki identificó tres lípidos de la jalea real implicados en la actividad estrogénica: el ácido10-hidroxi-trans-2-decanoico, el 10-HDA y el 24-metilenocolesterol.

Identificando luego in vitro un equipo de la Universidad de Atenas (Grecia) coordinado por el Dr. P. Moutsatsou –el trabajo apareció en 2010 en PLoS One- tres de los ácidos grasos que modulan los receptores de estrógeno: el ya citado 10-HDA, el 3,10-dihidroxidecanoico y el ácido sebácico. Asegurando que actúan como coactivadores de los receptores celulares estrogénicos alfa y beta.

Terminamos este apartado con un caso especialmente ilustrativo sobre osteogénesis dental. Lo presentó un grupo de investigadores de la Universidad de Osaka dirigido por el Dr. M. Yanagita –el trabajo se hizo con ratones y se publicó en 2011 en Biomedical Research- y muestra que la jalea real potencia la expresión de varios genes vinculados a la osteogénesis al tiempo que silencia los que favorecen la acumulación de leucocitos en las lesiones periodontales. Luego la jalea real beneficia tanto el tratamiento como la prevención de las enfermedades periodontales.

...antifatiga. Según el Dr. M. Kamakura y sus asociados de los Pola R&D Laboratories de Yokohama (Japón) la jalea real ha demostrado en ensayos murinos ayudar a sentir menos fatiga. El trabajo se publicó en 2001 en Journal of Nutritional Science and Vitaminology y constató que su consumo aumenta la resistencia disminuyendo la concentración de lactatos y amoniaco en sangre a la vez que aumenta la de glicógeno.

...eficaz en la Enfermedad de Graves. Un equipo de la Karadeniz Technical University de Turquía dirigido por el Dr. C. Erem publicó en 2006 en Endocrine un interesante estudio según el cual la ingesta de complementos de jalea real ayuda en la Enfermedad de Graves (una especie de hipertiroidismo de etiología autoinmune caracterizada por la presencia de anticuerpos TSHR-Ab en la sangre). Según demostraron con ensayos “in vitro” sobre linfocitos extraídos de enfermos una solución conteniendo jalea real desplaza el equilibrio Th1/Th2 hacia una abundancia de Th1 al tiempo que disminuye la cantidad de anticuerpos TSHR-Ab.

...antienvejecimiento. Es evidente que en el caso de las abejas el beneficio más impresionante de la jalea real es lograr que la abeja reina viva 20 veces más que las obreras y los zánganos y de ahí que numerosos científicos hayan intentado averiguar el mecanismo molecular que hace eso posible; de momento sin lograrlo. Es el caso de un equipo de investigación del Fujisaki Institute de Okayama (Japón) coordinado por el Dr. S. Inoue quien trabajó con ratones inmunodeficientes del tipo C3H/HeJ comprobando que bastaba darles a diario entre 6 y 60 mg de jalea real por kilo de peso para que la supervivencia de algunos aumentara hasta un 25%. Aumento de longevidad que según el trabajo -publicado en 2003 en Experimental Gerontology- parece deberse a que disminuye el daño oxidativo en el ADN.

Posteriormente otro equipo de investigación del Tokio Metropolitan Institute of Gerontology de Japón dirigido por el Dr. Y. Honda comprobó que la jalea real prolonga la vida del nematodo Caenorhabditis elegans; el trabajo se publicó en 2011 en PLoS One y según explica se debe a que reduce la expresión de los genes ins-9 (uno de los que codifican la insulina), dod-19, dao-4 y fkb-4 al tiempo que potencia la del gen dod-3.

Cabe añadir que el Dr. E. Hornstein -de la North Carolina School of Science and Mathematics- sostiene por su parte que es probable que alguno de los componentes de la jalea real actúe potenciando la expresión de la telomerasa siendo eso lo que explicaría la increíble longevidad y la prolongada y alta fecundidad de la abeja reina; su estudio se publicó en 2008 en Journal of Young Investigators.

...anticancerígena. El Dr. M. Nakaya y sus colaboradores de la Facultad de Agricultura en la Kyushu University de Japón aseveran por su parte -el trabajo se publicó en 2007 en Bioscience, Biotechnology and Biochemistry- que la jalea real inhibe la proliferación de las células tumorales del cáncer de mama provocado por el bisfenol A, sustancia presente en muchos productos de plástico que induce la proliferación de las células tumorales MCF-7 características del cáncer de mama.

Agregaremos que un equipo de la Universidad Estatal de Campiñas en Sao Paulo (Brasil) dirigido por el Dr. C. Brincoletto constató en ratones con tumor de Ehrlich que la jalea real tiene efectos anticancerígenos. A los 33 días de suplementar con ella su dieta –entre 500 y 1.500 mg por kilo de peso- la supervivencia aumentó entre un 38% y un 85%. El trabajo apareció en 2005 en International Immunopharmacology y explica que la jalea real potencia la hematopoyesis -proceso de formación, desarrollo y maduración de los eritrocitos, leucocitos y plaquetas- y disminuye la actividad de la prostaglandina PGE2 que estimula la angiogénesis y la progresión tumoral.

En cuanto al ácido graso 10-HDA (ácido 10-hidroxidecanoico) ha sido objeto de varios estudios según los cuales inhibe la angiogénesis en los procesos tumorales. Uno de ellos fue el realizado por un equipo de la Gifu Pharmaceutical University de Japón dirigido por el Dr. H. Izuta que se publicó en 2009 en Evidence-based Complementary and Alternative Medicine según el cual así lo hace al menos en las células endoteliales del cordón umbilical humano. ¿La razón? Que este lípido presente en cantidad significativa en la jalea real tiene efecto inhibidor sobre el factor VEGF que es el mayor potenciador de la angiogénesis en los tejidos epiteliales humanos. Lo singular es que los primeros investigadores que detectaron los efectos antitumorales del ácido graso 10-HDA fueron los miembros de un equipo de la Universidad de Toronto (Canadá) coordinado por el Dr. F. Gordon ¡en 1959! publicándose su trabajo en Nature. Concretamente demostraron que la jalea real inhibe en ratones el crecimiento de los tumores ascíticos y de la leucemia.

Por nuestra parte debemos advertir que al alimentarse las células cancerosas de glucosa el consumo de jalea real –al menos de forma excesiva- podría ser contraproducente.

OTROS EFECTOS TERAPÉUTICOS

Los doctores Jurate y Dalia Jarusaitiene -del Apitherapy Center de Lituania- presentaron en el VII Congreso Internacional de Apiterapia celebrado en 2009 en Alemania varios ensayos clínicos con humanos según los cuales la jalea real tiene efecto antiinflamatorio y regenerativo; siendo especialmente útil mezclar unas gotas de miel y jalea real (1 o 2 gramos por litro) y diluirla en agua para tratar queratitis (ojos secos), úlceras y opacidad córnea, conjuntivitis y Degeneración Macular Asociada a la Edad. Se ha observado incluso mejoría de los parámetros visuales básicos así como dilatación de las arterias de la retina.

Igualmente interesante es lo planteado por un grupo de investigadores del Wenzhou Medical College de China dirigido por el Dr. Xin-Yu Yang –el trabajo se publicó en 2010 en Journal of Ethnopharmacology- según el cual el ácido 10-hidroxy-2-decanoico de la jalea real impide in vitro que los fibroblastos sinoviales produzcan las metaloproteinasas que provocan la destrucción del cartílago articular, causa fundamental de la artritis reumatoide.

Y un equipo del Laboratorio de Biología Molecular de la Gifu Pharmaceutical University coordinado por el Dr. H. Morita –el estudio se publicó en 2012 en Nutrition Journal- asevera que la jalea real tiene efecto hematopoyético. Así lo constató tras dividir a 61 voluntarios sanos de entre 42 y 83 años en dos grupos -uno de control y otro que ingirió 3 miligramos diarios de jalea real durante 6 meses- y ver en éstos al finalizar la prueba un significativo aumento del número de eritrocitos y del hematocrito además de mejorar otros marcadores metabólicos, entre ellos el de glucemia.

Es más, la jalea real parece ser hepatoprotectora; lo constató un equipo de la Universidad de Erciyes dirigido por el Dr. M. Kanbur en Kayseri (Turquía) –el trabajo se publicó en 2009 en Experimental and Toxicologic Pathology- ya que evitó daños en los hepatocitos hepáticos de los ratones a los que se dio a consumir paracetamol.

USO TÓPICO

La jalea real es igualmente eficaz aplicada tópicamente cuando se diluye en agua; numerosos trabajos lo avalan, entre ellos algunos recientes. En 2010 por ejemplo un grupo de investigadores de la Kyung Hee University de Corea capitaneado por el Dr. J. Kim publicó en Nutrition Research & Practice unos ensayos clínicos sobre los efectos de la jalea real en los procesos de cicatrización constatando su utilidad para tratar heridas. Para ello usaron entre 1 y 5 miligramos de jalea real por mililitro de agua (o lo que es lo mismo de 1 a 5 gramos por litro de agua) y lo aplicaron en la herida observando que acelera la migración de los fibroblastos cicatrizantes en los bordes al tiempo que modifica el equilibrio de los lípidos sanguíneos. Dos años después un equipo de la misma universidad coreana dirigido por el Dr. H. M. Park publicó en Journal of Medicinal Food los resultados de un estudio complementario que demuestra que además protege de los rayos ultravioleta B (UVB) al potenciar la producción de colágeno por los fibroblastos dérmicos. Aunque lo más interesante es que la molécula activa en este proceso es la grasa insaturada 10-HDA, lípido que como hemos apuntado antes se considera un excelente agente terapéutico en muchas patologías además de tener clara actividad antitumoral. De hecho ya en 2004 otro equipo dirigido por el Dr. S. Koya-Miyata en el Fujisaki Institute de Japón había demostrado que la jalea real promueve la producción de colágeno por parte de los fibroblastos epiteliales; el artículo se publicó en 2004 en Bioscience, Biotechnology and Biochemistry y en él se explicaba que las moléculas que lo hacen posible son el ácido 10-HDA y el ácido10-hidroxi-trans-2-decanoico.

E igualmente funciona en las úlceras diabéticas. Lo corroboró un grupo de investigación de la Isfahan University of Medical Sciences de Irán dirigido por el Dr. M. Siavash cuyo trabajo apareció en 2011 en Journal of Research in Medical Sciences. Basta aplicar un apósito estéril con una solución al 5% de jalea real (50 gramos por litro) -para lograr curaciones totales en 40 días.

Terminamos indicando que es asimismo útil en la dermatitis alérgica; lo comprobó un equipo del Graduate School of Pharmaceutical Sciences de la Chiba University de Japón coordinado por el Dr. K. Yamaura tras tratar con ella a ratones afectados de esa patología y calmar así sus dolores. Y eso que la solución que se les aplicó tópicamente durante 5 semanas contenía entre un 0,01% y un 1% de jalea real (entre 100 mg y 10 gramos por litro). El estudio se publicó en 2013 en Pharmacognosy Magazine.

CONCLUSIONES

En suma, está científicamente constatado que la jalea real tiene múltiples efectos beneficiosos, tanto consumida como diluida y aplicada tópicamente (en este último caso se usa aproximadamente un gramo por litro de agua en casos de dermatitis o heridas tórpidas y hasta 50 gramos por litro en el caso de úlceras diabéticas). Y eso que nos encontramos solo en los primeros capítulos de un largo y promisorio estudio sobre su potencial terapéutico. Eso sí, como su producción está limitada a unos 500 gramos por colmena/año y su separación y purificación requiere complejos métodos manuales se trata de un producto caro así que si va a adquirirla asegúrese de que el fabricante es fiable. Es más, casi nunca se vende pura por lo que el envase debe indicar el porcentaje de jalea real y la composición de su excipiente (parte no activa del producto). Es asimismo aconsejable -si es posible- comprobar que las abejas que la hayan producido no hayan sido alimentadas con azúcar o molasas vegetales en lugar de su habitual procura de polen y néctar floral porque la calidad puede mermar. En cuanto a la dosis “normal” deben ingerirse de 1 a 2 gramos diarios en el caso de los adultos y medio gramo en el de los niños aunque la dosis puede variar en función del problema a tratar; en tal caso lo suyo es seguir las indicaciones de algún terapeuta bien formado.

Terminamos indicando que aunque es algo excepcional algunas personas pueden manifestar reacciones alérgicas al ingerir cualquier sustancia elaborada por las abejas, tanto la jalea real como la miel, el propóleo e, incluso, el polen. Así que antes aplíquese una pequeña cantidad de jalea real en las muñecas y espere un tiempo prudencial para observar si se produce alguna reacción cutánea. Y luego, si no hay irritación, ponga bajo la lengua una gota de jalea real para ver si le sienta o no mal. Los doctores H. Takahama y T. Shimazu -del Machida Municipal Hospital de Tokio- contaron en 2006 en Journal of Dermatology el caso de una persona que al ingerir jalea real sufrió una reacción anafiláctica con aparición de prurito, disnea y vértigo que tuvo que ser asistido con corticosteroides hasta su total rehabilitación. Asegúrese pues antes de ingerirla de que no es intolerante o alérgico a ella porque puede ocurrir aunque el número de caso sea muy pequeño.

Terminamos indicando que de la jalea real se hacen muchas más alegaciones pero nosotros, como tenemos por norma, solo nos hacemos eco de aquellas constatadas en trabajos publicados en revistas conocidas. Y como el lector habrá comprobado en este caso nos hemos basado básicamente además en las investigaciones más recientes.

 

Juan Carlos Mirre
 



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