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NÚMERO 174 / SEPTIEMBRE / 2014

JOSÉ FRANCISCO NAVARRO: "LA MEDICINA PREDICTIVA DEBERÍA SER HOY LO COMÚN"


Como prevenir es mejor que curar cada vez más médicos han decidido apostar por la Medicina Predictiva, disciplina que utiliza avanzados test bioquímicos, inmunológicos y genéticos para anticipar el proceso evolutivo de la salud de cualquier persona, esté sana o enferma. Lo que permite prevenir o afrontar la intoxicación y acidificación del organismo así como corregir posibles déficits nutricionales -sobre todo de antioxidantes, algo habitual entre quienes tienen dificultad para absorber de forma adecuada algunos nutrientes- y vigilar los mecanismos de inflamación y degeneración celular. Pues bien, de ello hemos hablado con el Dr. José Francisco Navarro quien en su centro de Alicante utiliza una amplia batería de test de diagnóstico -algunos poco conocidos y no utilizados por sus colegas- junto a métodos complementarios que le permiten tratar a los enfermos de forma realmente integral.

La Medicina Predictiva no basa su práctica médica en recomendaciones generales sobre salud válidas para toda la población sino en el conocimiento lo más exacto posible de un paciente valorando tanto las analíticas bioquímicas y pruebas ecográficas y de radiodiagnóstico que puedan efectuársele como los factores genéticos que permitan anticipar lo que puede acaecerle a fin de actuar preventivamente para evitarlo o bien, si la patología ha empezado a desarrollarse, impedir que progrese. Sabiendo además que de nada sirven los datos de las nuevas herramientas analíticas si éstos no se ponen al servicio de una visión holística e integral del enfermo. Bueno, pues eso es precisamente lo que trata de conseguir en Alicante (España) el doctor José Francisco Navarro Marco quien en su centro utiliza más de 15 test analíticos diferentes; desde los clásicos de sangre y orina a otros menos conocidos que permiten conocer los niveles en el organismo de minerales, aminoácidos, ácidos orgánicos, ácidos grasos, antioxidantes y neurotransmisores, el pH de la sangre y la orina, el estado de la flora intestinal, el riesgo cardiovascular y de cáncer, posibles intolerancias alimentarias, el nivel de estrés, la determinación de la edad biológica y la funcionalidad de órganos y glándulas -mediante el estudio de las enzimas que liberan- así como 53 parámetros proteómicos (véase el recuadro adjunto para entenderlo con mayor detalle).

Debemos decir que el interés del doctor Navarro por el tratamiento integral de los enfermos se gestó en el ámbito familiar gracias a los libros de Nutrición que le legaría su abuelo pasando luego de esos conocimientos sobre alimentación al del conocimiento de su bioquímica, algo que con el tiempo le permitió conocer las dosis óptimas de cada nutriente. Sin embargo pronto comprobaría que en la carrera de Medicina -cuyos estudios culminaría en 1991- no se enseñaba Nutrición así que una vez terminada decidió hacer un curso de Medicina Naturista que se ofrecía en la Universidad de Granada entrando luego en contacto con algunas de las disciplinas terapéuticas consideradas alternativas o complementarias en Alemania, país al que se trasladó durante varios meses gracias a una beca. Su inquietud intelectual le llevaría no obstante a ir más allá y poco a poco fue formándose en Nutrición Ortomolecular, Homeopatía, Biorresonancia, Electroacupuntura, Kinesiología y otras disciplinas que hoy no duda en utilizar en su centro, incluida La Nueva Medicina Germánica desarrollada por el conocido doctor Ryke Geerd Hamer.

Siendo la combinación de estas disciplinas con las modernas técnicas analíticas lo que le permite practicar una medicina predicitiva válida tanto para tratar la enfermedad como para adelantarse a su aparición. Así nos lo explicaría contándonos el significativo caso de una mujer de 68 años que acudió a verle con un edema subpalpebral -es decir, una acumulación anormal de líquido en los tejidos del párpado- y ninguna otra patología aparente pero cuyo test proteómico indicaba un riesgo cardiovascular severo por incremento de los valores aterogénicos, trombogénicos e inflamatorios vasculares. Pues bien, a la paciente esta advertencia no le preocupó porque sus niveles de colesterol estaban en "valores normales" así que decidió no modificar sus hábitos dietéticos como le había propuesto el doctor Navarro. Algunos meses después una hija le contaría que la mujer había sufrido una trombosis cerebral que le paralizó la mitad del cuerpo y cómo ésta lamentaba no haberle hecho caso.

ES MEJOR PREVENIR Y HOY PUEDEN SABERSE LOS RIESGOS

-Díganos, ¿por qué tan pocos médicos apuestan aún por la Medicina Predictiva?

-Porque les condiciona mucho la formación recibida durante la carrera. Evidentemente todos los médicos estamos de acuerdo en que es mejor prevenir que curar pero no todos saben qué métodos de diagnóstico y tratamiento utilizar para que esa prevención sea efectiva. De hecho las medidas de prevención que se nos enseñan suelen ser generales y poblacionales cuando lo realmente eficaz es hacer una medicina predictiva individualizada. Y no postulo nada nuevo porque el origen de esta forma de entender el tratamiento médico se remonta a los trabajos de Jean Dausset -Premio Nobel de Medicina en 1958- quien ya en la década de los sesenta descubrió que el sistema de defensa de nuestro organismo no es igual en todos los seres humanos. Dando a conocer posteriormente -en 1967- la relación entre el antígeno leucocitario humano (HLA) y distintas patologías. Concluiría así por ejemplo que una persona HLA-B27 positiva tiene 600 veces más posibilidades de padecer espondilitis anquilosante. Fue así como llegaría a proponer el concepto de Medicina Predictiva entendido éste como el sistema que permite anticipar la aparición de una enfermedad y poder actuar antes de que se desarrolle y manifieste.

-Sin embargo la mayor parte de las patologías se consideran idiopáticas, de causa desconocida...

-Todas las patologías -incluidas las consideradas idiopáticas- tienen un origen común: la intoxicación y acidificación del organismo que lleva a déficits de oxigenación e irrigación sanguínea, los déficits nutricionales -sobre todo de antioxidantes-, las infecciones oportunistas, la inflamación y la inevitable degeneración celular que todo eso conlleva. A fin de cuentas todas las células, tejidos y órganos están íntimamente interconectados. Y como la biología es evolutiva los datos analíticos nos permiten saber hacia dónde se dirige la salud de cualquier persona. Porque las cifras puede que estén en un momento dado dentro de los rangos de "normalidad" de las analíticas convencionales pero eso no permite valorar los riesgos latentes; para ello se precisan otros test menos habituales. Es más, algunos datos son relativos porque hoy un valor de glucosa de 110 se considera "normal" y uno de 111 se diagnostica como "prediabetes". Algo absurdo. Además las cifras deben valorarse conjuntamente con otros marcadores o parámetros. En el organismo todo está interrelacionado.

-Sabemos que usted habla de la existencia de un "inconsciente biológico". ¿A qué se refiere con tal expresión?

-Nuestro organismo va registrando a lo largo de la vida todas las incidencias -nutricionales, químicas, farmacológicas, electromagnéticas, etc.- que le acontecen formando un cúmulo de informaciones que es al que me refiero cuando hablo de "inconsciente biológico". Las diferentes enfermedades que padecemos a lo largo de la vida no las guarda el organismo como procesos individuales inconexos sino que pasan a formar parte de un todo interconectado, de ese inconsciente biológico que vendría a ser el equivalente del inconsciente cerebral. Somos quienes somos por las experiencias vitales que acumulamos y no meros espectadores de las mismas. Uno no enferma por azar.

-Usted es de los pocos médicos que ha apostado por intentar buscar de verdad qué puede estar fallando en el organismo antes de que el problema se manifieste...

-Lo que yo hago es simplemente aprovechar los métodos de diagnóstico actuales que el avance tecnológico ha puesto a nuestra disposición porque me he molestado en buscarlos e implantarlos en mi centro. Puedo así detectar así desde anomalías genéticas hasta procesos patológicos silentes. Incluso avanzar patologías concretas que en el futuro puede padecer un paciente si no actúa de forma preventiva. Porque antes de que una enfermedad se manifieste pueden detectarse en el organismo anomalías que indican lo que puede llegar a pasarle. Voy a contarle un caso a modo de ejemplo: hace tiempo vino a vernos una mujer de 66 años que presentaba un trastorno cognitivo leve y cuya madre había muerto de alzheimer. Al saberlo le realizamos con su consentimiento una batería de test genéticos y bioquímicos y los resultados fueron muy desfavorables. Concienciada como estaba aceptó modificar su estilo de vida, su alimentación y seguir un tratamiento ortomolecular que podía ayudarle; y su estado físico y cognitivo mejoró notablemente así como su energía vital. Hoy sigue viva y en buena forma. Desgraciadamente su madre no contó con esa posibilidad. Y esto demuestra que la epigenética es determinante. La genética solo predispone.

-Luego el primer objetivo de la Medicina Predictiva es -o debería serlo- que la gente no enferme.

-Es el horizonte deseable. Y amplía el concepto de medicina antienvejecimiento. Lo inteligente en el futuro será acudir al médico cuando se está sano para someterse a una batería lo más completa de test, saber así si se está en riesgo de padecer alguna patología y actuar para prevenirla antes de que se manifieste; pero mientras esa mentalidad no se instale en la sociedad nos tendremos que dedicar a atender a gente con patologías ya manifestadas, muy a menudo graves.

-¿Qué pruebas concretamente realizan en su centro?

-Las pruebas que encargamos dependen obviamente del estado de cada paciente. Y entre ellas están, por supuesto, las convencionales, análisis de sangre, orina y heces, radiografías, ecografías, resonancias, TACs...; pero además utilizamos otras, algunas de las cuales se encargan fuera, que nos permiten conocer los niveles en el organismo de minerales, aminoácidos, ácidos orgánicos, ácidos grasos, antioxidantes y neurotransmisores, el pH de la sangre y la orina, el estado de la flora intestinal, el riesgo cardiovascular y de cáncer, posibles intolerancias alimentarias, el nivel de estrés, la determinación de la edad biológica y la funcionalidad de 17 órganos y glándulas -mediante el estudio de las enzimas que liberan- así como 53 parámetros proteómicos. Es más, usamos la Bioimpedanciometría -que nos permite determinar los niveles de masa, grasa, músculo y agua-, la Espirometría -para detectar la capacidad pulmonar- y el cálculo del índice pulso-masa como indicador de la salud cardiovascular.

-¿Y cómo se explica que sus colegas se limiten en general a valorar aún la salud con los clásicos análisis de sangre y orina?

-Por desconocimiento. Evidentemente los análisis clásicos siguen siendo muy útiles pero tienen sus limitaciones. Es escandaloso por ejemplo que se pretenda valorar el estado de salud de los enfermos de fibromialgia, fatiga crónica, hipersensibilidad química o radiactiva y otras patologías con las analíticas clásicas normales. Y añadiré que a mi juicio la analítica clásica presenta además dos sesgos significativos: el primero es el que denomino "iceberg estadístico" por el cual nos vemos sometidos a "rangos de normalidad" que se construyen estadísticamente creando la ficción matemática de que el 95% de la población está sana según esos parámetros porque se ignoran otros; pero aun es mayor el que denomino "iceberg conceptual" porque depende directamente de los médicos...

-¿A qué se refiere?

-El médico tradicional suele solicitar sólo los parámetros que se contemplan en el seno del paradigma convencionalmente aceptado para una enfermedad. Y ahí está la clave: ¡en recurrir solo a lo aceptado ignorando lo más novedoso! El ejemplo más habitual es el de medir el riesgo cardiovascular con los niveles de colesterol y triglicéridos obviando los casi ¡300 factores de riesgo cardiovascular! descritos en las últimas décadas en la literatura científica. Se ignoran absurdamente factores como los marcadores inflamatorios, oxidativos, tromboembólicos, endoteliales, hormonales, nutricionales y genéticos. De hecho la realidad es que gran parte de la población convive hoy con factores de riesgo cardiovascular muy activos que no aparecen en las analíticas rutinarias y sí pueden apreciarse con nuestros test.

-¿Y cómo saben cuáles de las analíticas con las que trabajan ustedes son la que precisa un paciente?

-La decisión depende de varios factores: de los antecedentes familiares, de la historia clínica personal, de la patología del paciente en el momento de la consulta, de su motivación para llevar la investigación hasta las causas más profundas, de si se busca prevenir o curar y, por supuesto, de la inversión económica que esté dispuesto a asumir el interesado. Lo cierto es que a través de estas analíticas podemos chequear todas las funciones -cardiovascular, inmunológica, hormonal, etc.- y los resultados se presentan en gráficas de fácil comprensión.

-¿Las realizan ustedes mismos en el centro?

-Unas sí, otras no; además aunque la mayoría se hacen en España en algunos casos hay que enviar las muestras fuera. El test proteómico por ejemplo se hace en Bélgica, el de ácidos orgánicos en Francia y el del cabello y sensibilidad al gluten en Estados Unidos.

-Saldrá entonces muy caro...

-Eso depende de cada caso pero con una inversión de unos 100 euros podemos tener una valoración medianamente global del paciente.

-Lo que no se explica es que las herramientas diagnósticas que usted y otros colegas utilizan no las tenga siquiera en cuenta el sistema sanitario público...

-El planteamiento clásico valora fundamentalmente la patología ya consolidada. Aunque haya excepciones como la Densitometría cuyo valor diagnostico se basa en comparar la masa ósea del paciente con la masa ósea óptima a los 30 años y me temo que con el principal objetivo de ampliar el mercado de fármacos. Y hay otros parámetros donde se aplican "niveles de normalidad" según las observaciones clínicas y no según las estadísticas; por ejemplo los valores de glucosa. Pero aún así su información es limitada. En una ocasión atendimos a un paciente delgado de 45 años que seguía una alimentación convencional al que sin embargo detectamos alteraciones incipientes en sus niveles de insulina y glucosa por lo que se le avisó de un posible riesgo de diabetes. Entonces consultó a su médico de cabecera y éste le dijo que no había razón para preocuparse ya que sus valores estaban dentro de los rangos de referencia. Dos años después apareció por aquí acompañando a otro paciente y nos dijo que le habían diagnosticado diabetes. Mire, no se encuentra cuando no se busca en el sitio adecuado. Y eso es lo que está pasando con las analíticas convencionales.

-¿Con que otras prácticas completa o desarrolla los resultados de las analíticas?

-El aprendizaje de las distintas terapias que practicamos en el centro ha sido progresivo y guiado por el intento de resolver las patologías crónicas y complejas que son las que más frecuentemente vemos. Las analíticas dan información pero después hay que buscar el tratamiento adecuado y a veces eso hace imprescindible la colaboración de otros terapeutas. De forma personalizada. Yo puedo tratar a diez pacientes con una misma patología y hacer diez investigaciones diferentes que desemboquen en diez tratamientos distintos. A partir de ahí exigimos al paciente que sea proactivo y asuma posibles cambios en la dieta, haga el ejercicio que se le indique y apoye el tratamiento con las técnicas terapéuticas que precisa. Lo habitual es combinar diferentes terapias porque uno enferma por razones multifactoriales pero suelo empezar por tratar los aspectos psicoemocionales y detoxificar y oxigenar el organismo para equilibrar el pH. Y luego, según convenga, utilizo productos homeopáticos, fitoterápicos u ortomoleculares, flores de Bach, Homotoxicología...

-Pues son muchos los médicos que consideran la dieta, los suplementos nutricionales, fitoterápicos y homeopáticos, las esencias florales y las terapias complementarias en general algo "no científicamente fundamentado" y poco menos que un engaño...

-Me consta; entre mis colegas hay mucha ignorancia. La mayoría de las actuaciones en el campo de la medicina biológica, integrativa y predictiva tienen un claro fundamento científico que desgraciadamente es desconocido por los médicos de formación clásica, fuertemente anclados a las teorías farmacológicas. De hecho en los seis años que dura la carrera de Medicina yo sólo recibí una hora de clase sobre nutrición y otra sobre vitaminas y minerales. ¡Y a día de hoy sigue sin haber una asignatura de Nutrición en los planes de estudio! Es realmente inaudito. ¿Y sabe usted? Solo en PUBMED pueden consultarse unos 400.000 estudios sobre los nutrientes.

En cuanto a que las terapias complementarias no están "científicamente fundamentadas" le diré que lo están "clínicamente" y en todo el mundo. Por eso la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) las avala y promueve su reglamentación y uso aunque las autoridades sanitarias hayan decidido ignorarlo. Basta consultar los miles de trabajos que aparecen en las bases de datos médicas oficiales - PUBMED, Cochrane, HuGE Navigator...- para comprender su eficacia e importancia.

MEJOR CONOCIMIENTO DIAGNÓSTICO, PRONÓSTICO Y TERAPÉUTICO

-Seamos concretos: ¿cómo abordan ustedes un cáncer por ejemplo?

-En primer lugar averiguamos si el enfermo tiene alteraciones genéticas que predispongan al desarrollo de un tumor y su progresión. Valorando los genes de detoxificación, inflamación, antioxidantes, control epigenético y reparación del ADN así como el gen P53, el "guardián del genoma". Asimismo estudiamos los aspectos bioquímicos; por ejemplo mediante el test de antioxidantes a fin de saber los niveles de coenzima Q10, ácido lipoico, melatonina, etc. También hacemos un test de inflamación silenciosa pro-tumoral para medir la ratio ácido araquidónico/EPA y un test de glicación para ver cómo están los niveles de insulina y HbA1c. Además hacemos estudios inmunológicos e inmunofenotípicos y, finalmente, realizamos el test de quimiosensibilidad tumoral recomendado por Burton Goldberg en su compendio The definitive guide to cancer, algo que sin duda será importante en el futuro de la Oncología pues determina a qué sustancia puede ser más sensible un tumor. En suma, se trata de ayudar a seleccionar los medicamentos más eficaces para cada paciente.

-¿Y qué puede decirnos del test proteómico?

-La Proteómica es la disciplina que ha identificado, categorizado y clasificado las proteínas definiendo sus funciones y las interacciones que cada una tiene con las demás. De ahí que las proteínas que se encuentran en el suero sanguíneo nos permitan conocer en buena medida el estado de los órganos y su funcionamiento; de la misma forma que la Genómica permite saber si se tienen genes alterados por haberlos heredado y si hay propensión por ello a padecer alguna patología.

-Comprobamos que a diferencia de la mayoría de sus colegas ustedes dan la importancia real que tiene a la flora intestinal ya que son muchas las patologías que pueden deberse a su mal estado. ¿Cómo valoran su situación?

-Contamos con tres tipos de estudios: de composición, de distribución y de daños orgánicos por disbiosis (desequilibrio de la flora intestinal). Los estudios de composición incluyen análisis con cultivos microbiológicos de heces y la reacción de la cadena de la polimerasa (PCR) del microbioma, análisis de metabolitos de la flora intestinal en orina y análisis en sangre de marcadores de la flora intestinal. Los estudios de distribución permiten valorar el sobre-crecimiento bacteriano en el intestino delgado, lo que acaece cuando la flora del intestino grueso lo invade. Y los estudios de daño orgánico incluyen un test de lipopolisacáridos que permite medir el nivel de tóxicos que generan las bacterias patógenas del intestino y son causa de múltiples enfermedades inflamatorias crónicas.

Voy a ponerle un ejemplo de su utilidad: una paciente de 40 años vino a nuestra consulta con molestias gastrointestinales continuas. Las pruebas hospitalarias y ambulatorias (de sangre, de heces, de imagen...) indicaban que se trataba de un trastorno digestivo funcional pero no le aportaron solución alguna. Bueno, pues le realizamos un estudio por ADN de su microbiota intestinal y detectamos en ellas un parásito tropical: el Necator Americanus. Cuando se lo dijimos nos contaría que poco antes de empezar las molestias había estado de viaje turístico en Brasil. Y tras un sencillo tratamiento retornó la normalidad a su maltrecho tubo digestivo.

-Vemos que también valoran ustedes en su justa medida la importancia del estrés...

-Existen estudios -como el de la Premio Nobel Elizabeth Helen Blackburn- que demuestran que un alto grado de estrés mantenido puede provocar un envejecimiento acelerado de 10 años. Invito a sus lectores a comprobarlo leyendo el trabajo Accelerated telomere shortening in response to life stress que se publicó en 2004 en Proceedings of National Academy of Sciences.

Todo el mundo acepta que el estrés continuado agota pero es que hoy puede cuantificarse. Y ello permite valorar de forma rigurosa que realmente produce daños orgánicos y en qué medida lo que ayuda a muchas personas a plantearse en serio cambios más o menos radicales en sus hábitos de vida.

-¿Pero cómo puede cuantificarse el grado de estrés?

-Podemos conocer el índice de estrés adrenal a través de determinaciones seriadas de cortisol y DHEA en la saliva; ello permite clasificarlo en 7 niveles. Además la medición de las hormonas adrenales y metabolitos en orina de 24 horas permite conocer la producción media y ver si predominan los metabolitos hormonales reparadores (anabólicos) o los de desgaste (catabólicos). Datos que ayudan a valorar el estado evolutivo de nuestras glándulas del estrés, adrenales o suprarrenales.

También podemos medir en orina el nivel de metabolitos de los neurotransmisores -dopamina, serotonina y noradrenalina- lo que permite un acercamiento a la valoración del estrés psíquico.

-Entonces los test de los que hablamos pueden ayudar en el tratamiento de problemas conductuales y mentales, incluyendo algunos considerados "trastornos psiquiátricos" que hoy se tratan simplemente con fármacos paliativos y iatrogénicos.

-Evidentemente. De hecho muchos de los trastornos psicológicos se deben a las mismas razones que cité antes y dan lugar a casi todas las patologías. Aunque en estos casos suelen ser aún más fundamentales los déficits nutricionales y la alteración de la flora intestinal.

-De hecho la tesis de que el déficit de determinados nutrientes puede dar lugar a algunos problemas mentales es antigua...

-Cierto. Ya en la década de los cincuenta del pasado siglo XX el psiquiatra canadiense Abraham Hoffer observó el parecido que hay entre la psicosis de la pelagra -patología que causa un déficit extremo de vitamina B3- y la esquizofrenia así que comenzó a tratar esquizofrénicos con dosis altas de esa vitamina logrando mejoras espectaculares. Quiso entonces explicarlo con lo que llamaría "teoría adrenocrómica" y si bien la misma fue luego rebatida los resultados obtenidos permanecieron.

Más tarde, en la década de los setenta, el neurofarmacólogo Carl Pfeiffer -considerado junto a Hoffer cofundador de la Psiquiatría Ortomolecular- estudió a más de 20.000 esquizofrénicos buscando en ellos alteraciones bioquímicas y su trabajo permitió tratamientos personalizados muy eficaces. Un trabajo que permitiría al ingeniero químico William Walsh explicar científicamente que el éxito del tratamiento ortomolecular en las patologías mentales se debe al efecto modulador que ejercen en la metilación de los genes, concepto claramente enclavado en la actual Epigenética.

-Y como ustedes pueden detectar tantos parámetros se encuentran en situación idónea para afrontar incluso los trastornos considerados "psiquiátricos"...

-En efecto. Porque muchas patologías mentales pueden deberse, al menos en parte, a alteraciones bioquímicas detectables. Algo por cierto útil de forma muy especial en el caso de los niños con antecedentes familiares de patología psiquiátrica y en niños que comienzan a tener conductas que se diagnostican como trastornos mentales -como el llamado Déficit de Atención e Hiperactividad- a los que se está intoxicando con fármacos meramente paliativos.

-¿Puede saberse si un problema de este tipo tiene origen bioquímico?

-Obviamente. Por ejemplo haciendo un análisis mineralógico a través del cabello, valorando la presencia de criptopirroles en la orina, los niveles de histamina, homocisteína y colesterol, la curva de glucosa e insulina, los aminoácidos fraccionados en suero, los niveles de zinc en plasma y de cobre en el suero, la presencia de ferroxidasa o ceruloplasmina, la de ácidos grasos en la membrana eritrocitaria, los neurotransmisores... Y luego, recogidos y valorados todos los datos, plantear el tratamiento adecuado teniendo en cuenta que la gran mayoría de trastornos psíquicos severos combinan varias alteraciones bioquímicas de las anteriores.

-Corrigiendo déficits o excesos...

-Eso es. Recuerdo a un paciente de 35 años que acudió a nosotros con trastornos cognitivos y conductuales severos diagnosticado con el Síndrome de Asperger -considerado parte del espectro autista y sobre el que existen varias teorías que intentan explicar su causa- al que con los test le detectamos déficit de omega 3 y colesterol, un alto nivel de cobre e histapenia, trastorno de la metilación causa de la producción de altos niveles de serotonina y dopamina. Pues bien, se le trató ortomolecularmente para restablecer el equilibrio de los nutrientes esenciales y recondujo por completo su vida llegando a iniciar estudios universitarios.

-Una última pregunta: si lo que explica es cierto la Medicina Predictiva es entonces vital para la medicina anti-aging o antienvejecimiento...

-Es que la medicina antienvejecimiento viene a ser como una "cirugía estética" pero efectuada desde el interior. La idea es ayudar al cuerpo a renovar sus células para así revitalizar los tejidos, órganos, músculos y huesos; no solo pues la piel de la cara... que también. Y sabiendo con nuestros test lo que necesita exactamente una persona es posible proporcionarle un tratamiento integral realmente eficaz. Sí, realmente se puede "rejuvenecer" el organismo.

 

Antonio F Muro
 



Test que se utilizan en el centro clínico del Dr. Navarro:

1) Análisis de proteómica. Permite medir 53 parámetros proteómicos que ayudan a saber el grado de desequilibrio de los sistemas biológicos. Básicamente se usa para detectar tendencias patológicas marcadas, determinar la carga tóxica, valorar el estado de la flora intestinal, si se padece o no de mala absorción intestinal y si hay déficits enzimáticos por mal funcionamiento del hígado y el páncreas así como cuál es el estado general del sistema inmune.

2) Análisis de intolerancias alimentarias. Detecta la posible intolerancia a 100-200 alimentos midiendo la respuesta del sistema inmunitario al producir inmunoglobulinas G (IgG).

3) Análisis en saliva y orina del pH. Especialmente importante en casos de fatiga, estrés, reuma, osteoporosis, cáncer y otras patologías.

4) Análisis de aminoácidos. Los aminoácidos son los precursores de los neurotransmisores y de ahí que se utilice sobre todo en casos de depresión, adicciones, ansiedad y anorexia o bulimia. Asimismo revela muchas deficiencias de vitaminas y minerales.

5) Análisis de ácidos orgánicos. Detecta 70 metabolitos ácidos que eliminamos a través de la orina cada uno de los cuales determina una ruta metabólica importante permitiendo saber si existe bloqueo en alguna y qué nutrientes pueden activarla. Aporta asimismo información sobre los cinco mecanismos de detoxificación del hígado, la flora intestinal, los niveles de vitaminas del grupo B y antioxidantes (coenzima Q 10, glutation y ácido lipoico) y aspectos del metabolismo de la grasa, los hidratos de carbono y las proteínas así como el estado de los neurotransmisores.

6) Análisis de flora intestinal. Los test más avanzados son aquellos que por tecnología PCR detectan el ADN de las bacterias, hongos y parásitos del intestino. Permite saber analizando las heces hasta el número de cándidas y subespecies por gramo.

7) Análisis de minerales. El nivel de minerales se mide con pelos del cabello al tener ello numerosas ventajas y ser más preciso al valorar la carga de metales pesados que su detección en sangre.

8) Análisis del perfil de riesgo cardiovascular. Se detectan los genes alterados que pueden propiciar trombosis, inflamación y otros problemas así como los niveles de colesterol, triglicéridos, fibrinógeno, homocisteína, DHEA, insulina y otros marcadores.

9) Determinación de la edad biológica. La llamada "edad biológica" real, no cronológica, se corresponde con la del órgano más "viejo"; y se sabe cuál es midiendo la longitud de los telómeros en el ADN.

10) Test de antioxidantes. Se miden los niveles de oxidación de los lípidos, las proteínas, los carbohidratos, el ADN -tanto el mitocondrial como del nuclear-, las enzimas, los antioxidantes no enzimáticos endógenos -como el ácido úrico, la bilirrubina, la albúmina, la coenzima Q10 y los tioles- y los antioxidantes no enzimáticos exógenos -como las vitaminas A, E y C, el palmitato de retinol, los carotenos, la luteína, la zeaxantina, el licopeno y la β-criptoxantina.

11) Test del nivel de estrés. Se trata de valorar en la saliva la cantidad de cortisol y DHEA a fin de conocer la producción media -en 24 horas- de hormonas adrenales y ver si predominan los metabolitos reparadores (anabólicos) o los de desgaste (catabólicos) además de medir el nivel de metabolitos de varios neurotransmisores: dopamina, serotonina y noradrenalina.

12) Análisis para la prevención del cáncer. Se utilizan tres tipos de test: genéticos, bioquímicos y proteómicos.

13) Análisis de ácidos grasos. Mide en la membrana de los eritrocitos los niveles de ácidos grasos omega 3 (DHA y EPA) y omega 6 (GLA y ácido araquidónico) así como los de las grasas saturadas y monoinsaturadas.

14) Test de Abderhalden. Valora la hipofunción o hiperfunción de cada órgano ó glándula del cuerpo.

15) Análisis de neurotransmisores. Se miden en sangre y orina los niveles de los aminoácidos implicados en los procesos de neurotransmisión: triptófano, tirosina, GABA, ácido glutámico, asparrigina, ácido aspártico, metionina serotonina y otros.
 



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