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NÚMERO 182 / MAYO / 2015

JORDI MEDINA: “LA SALUD YA NO ES UN ESTADO NATURAL DEL SER HUMANO, ES UN NEGOCIO”


Hace 5 años Jordi Medina abandonó su trabajo, se quedó sin un céntimo, tocó fondo ¡y decidió recorrer el mundo sin dinero! Y sin los agobios y preocupaciones de la vida cotidiana empezó a hacerse las preguntas esenciales de todo el que busca sentido a la vida iniciando así un viaje físico y espiritual en el que se replanteó sus creencias y convicciones. Y lo que fue encontrando le gustó cada vez menos dándose cuenta de que nuestra sociedad vive inmersa en una gigantesca trama creada y desarrollada por grupos que controlan el poder en todo el planeta. Interiorizados los nuevos conocimientos y habiendo expandido su conciencia se hizo vegano y ecologista, se declaró en rebeldía y terminó transformándose en un activista social dispuesto a luchar contra lo que denomina Sistema Mercantil Totalitario.

Y no hablamos de un personaje famoso que haya destacado académica o socialmente por algo sino de un ciudadano de a pie que, como tantos otros, expandió su conciencia siendo cada vez más consciente del entorno. Alguien que nació en Cornellà del Llobregat, tiene 40 años, se declara vegano y ecologista y que a los 14 era un buen estudiante que quería casarse y tener hijos asumiendo a los 20 su primera hipoteca. Es más, a los 25 trabajaba doce horas al día y el progreso laboral era para él, junto con la empresa, lo más importante. Sin embargo a los 33 tocó fondo y empezó su metamorfosis. Dejó de pagar sus hipotecas, forzó al banco a aceptar daciones en pago, se declaró en rebeldía ante un sistema social tan manifiestamente frío e insolidario y se fue a dar la vuelta al mundo sin dinero, como un vagabundo. Conocería así de primera mano una realidad social y humana que se basa en el dinero, el egoísmo y la manipulación, conocimiento que intenta transmitir a quien quiere escucharle. Y no se trata de un gurú sino de una de tantas personas que han despertado, conocen los entresijos del sistema y están dispuestos a denunciarlo mediante ponencias y charlas. Suficiente para que decidiéramos darle cancha en la revista y hablar con él; y así lo hicimos. Esta fue la conversación:

-¿Puede decirnos antes de nada qué le llevó a tomar una decisión tan drástica?

-Hace cinco años tenía dos hipotecas además de un préstamo para el coche. Trabajaba muy duro en una pequeña empresa de extintores cuando mis jefes me ofrecieron acudir gratuitamente a un curso de control mental y meditación. Debía ser evidente que necesitaba relajarme y controlar el estrés. Sin embargo aquel curso fue en realidad el precursor de un cambio integral porque a partir de entonces me sucedieron cosas que costaría creer si las explicase. Fue entonces, con la mente mucho más abierta, cuando empecé a plantearme cuestiones tan básicas como la alimentación o por qué trabajamos como lo hacemos. Me pregunté por el sentido de la vida y por cómo y por qué funcionan así las cosas. Y empecé a ver el mundo de forma diferente. Aunque lo más importante es que me liberé del estrés y, sobre todo, que dejé de tener miedo. Con paz interior pude ver claro mi futuro, qué quería y cómo llevarlo a cabo. Así que acabé dejando el trabajo y de pagar las hipotecas; eso sí, avisando al banco y dándole la oportunidad de aceptar la dación en pago, algo a lo que inicialmente se negaron, pero que terminaron aceptando.

-Pues estamos asistiendo a miles de desahucios que dejan a familias enteras en la calle... ¿Cómo negoció con el banco?

-No negocié. La fuerza de los bancos reside en la cárcel mental que nosotros mismos hemos aceptado. Creemos que el sistema lo es todo, que fuera de él nada es posible y por eso transigimos. Pero yo había decidido vivir fuera del sistema y el banco entendió que nunca iba a sacarme ni un euro más. Y de hecho resolví lo del banco casi un año después, en cuanto regresé de vivir en una granja ecológica del sur de Francia Mucha gente lo ignora pero existen bastantes organizaciones alternativas que ofrecen posibilidades semejantes. Sólo hace falta informarse y dar el paso. En fin, yo quería aprender a vivir de otro modo, en paz y en contacto con la naturaleza, aprender otros idiomas y, sobre todo, a obtener mis propios alimentos. Algo importante en los tiempos que corren ya que empresas como Monsanto y tratados como el TTIP ponen en peligro la soberanía alimentaria y la libertad individual y colectiva. En suma, me fui con la firme intención de vivir de espaldas al sistema. Porque no basta con que el banco te expropie la vivienda si no puedes hacer frente a la hipoteca; la ley obliga encima al pobre desahuciado a seguir pagando durante años. Lo que en mi caso no iban a poder hacer porque no tenía -ni tengo hoy- propiedad alguna ni sueldo que embargarme.
 

LAS GRANDES CORPORACIONES

-Usted cuenta que se declaró en rebeldía pero, ¿en qué consiste esa rebeldía? ¿A quién desobedece?

-Me declaré en rebeldía contra el sistema y decidí desobedecer a quienes lo manejan porque es todo un sinsentido. A mi juicio el capitalismo, el socialismo, el comunismo y todos los demás “ismos” están presos dentro de lo que denomino Sistema Mercantil Totalitario, entidad que acapara cada centímetro cuadrado del planeta. Hablamos de un neocolonialismo salvaje que está arrasando países enteros -incluso continentes- para hacerse con el control de todos los recursos del planeta. Hoy medio mundo sufre y agoniza para que el otro medio pueda vivir en una opulencia demente. Nos son expoliados hasta el amor y la humanidad. Así que estoy en rebeldía y he decidido desobedecer a quienes manejan esta sociedad de consumo compulsivo, de programados psicópatas autocomplacientes y egoístas, de la que un día formé parte. Y desobedezco no consumiendo los productos del sistema. Compro comida ecológica a agricultores cercanos y visto ropa reciclada o adquirida en comercios justos que respetan a los trabajadores. De hecho procuro informarme siempre de lo que compro y de dónde se ha fabricado y en qué condiciones aunque no es una tarea fácil.

-Se trata pues de una postura "anti-sistema"...

-Vivimos en una sociedad donde el principal problema es el desequilibrio espiritual al que se ha llevado al ser humano. Algo propiciado por una élite económicamente todopoderosa. Es inaudito que la sociedad asuma tranquilamente que el 1% de la población controle el 50% de la riqueza del mundo. Por eso hoy la única manera de acabar con la pobreza extrema es acabar con la riqueza extrema. ¿Quiere la gente saber quiénes son los culpables de toda esta locura? Pues no tiene más que mirar tras los consejos de administración de las grandes corporaciones y ver a quiénes rinden pleitesía. Los ciudadanos, sin embargo, siguen mirando muy abajo, a los políticos, cuando éstos no son sino el último eslabón de la cadena.

-¿Pero quiénes integran a su juicio lo que llama “sistema mercantil totalitario”?

-Actualmente todos los regímenes políticos y grupos económicamente poderosos. Hoy todos los gobiernos, desde Estados Unidos hasta Venezuela pasando incluso por Corea del Norte, están bajo el control de quienes realmente manejan el mundo. Nada ni nadie escapa a su control. Vivimos en un sistema económico mundial basado en la deuda y en un crecimiento exponencial cuando habitamos un planeta finito. Lo grotesco es que las grandes corporaciones están maltratando absurdamente la Tierra, destruyendo bosques primarios y exterminando especies animales -incluso pueblos y naciones- alegando que lo hacen "para crear riqueza". Y no son difíciles de identificar porque hoy son las que suministran medicamentos, tecnología, bienes y servicios a todos y cada uno de los países del mundo. Cuando Corea del Norte o Venezuela compran maquinaria lo hacen a las mismas corporaciones que suministran a los Estados Unidos, incluso a los países supuestamente sometidos a embargos, porque siempre hay quien se deja sobornar. En suma, el "sistema mercantil totalitario" lo integran las megacorporaciones supranacionales. Son las que mandan y no los organismos internacionales ni los gobiernos cuyos dirigentes están en realidad a su servicio.
 

RESPETAR LA VIDA

-Usted se declara "rotundamente vegano". ¿Por qué?

-Por amor. No me parece ético que se asesine a un ser vivo para que yo disfrute del sabor de su carne cuando puedo alimentarme de frutas, verduras, legumbres, cereales, frutos secos, semillas, raíces o algas. Y aclaro que el veganismo, que implica abstenerse no solo de consumir todo tipo de carne sino también alimentos de origen animal como los huevos y la leche, es una filosofía que no se refiere sólo a la comida sino a vivir respetando la vida de todo ser vivo. Mire, el ser humano proviene de una línea evolutiva totalmente exenta de carne. Somos frugívoros. Basta comprobar que todos los grandes simios, a excepción del chimpancé, son casi exclusivamente veganos. De hecho carecemos de grandes colmillos y zarpas, necesitamos quemar la carne para poderla comer y, a diferencia de los omnívoros y los carnívoros, sintetizamos muy mal el colesterol; por eso cuanto más carne consumimos más enfermedades padecemos. En la naturaleza del león está el comer carne; en la nuestra no. Si la comemos no es pues porque la necesitemos aunque en algún momento de la historia, por necesidad de supervivencia, lo hayamos tenido que hacer puntualmente. Sin embargo en nuestra sociedad se ha impuesto su consumo casi como una necesidad ineludible. Se destinan unos 25 kilos de cereales y unos 15.000 litros de agua para obtener un solo kilo de carne. Si la gente fuese consciente de que cada vez que come carne contribuye a la muerte por inanición de 20.000 niños creo que se lo replantearía. Mire, en muchos países en desarrollo está muriendo de hambre gente que no tiene qué comer porque los granos se destinan a alimentar animales. Hoy nadie muere de hambre sino que es asesinado por la industria y sus clientes cómplices, conscientes de ello o no.

¿Y cómo se ha llegado a esta situación? Pues básicamente porque la industria cárnica ha logrado que los consumidores disociemos sus productos... de los propios animales. Los han cosificado. Cuando compramos un bistec no pensamos en que el animal ha sido asesinado con dolor y sufrimiento; sencillamente, nos han programado para no pensar en él.

-Luego en buena medida todo es una cuestión de ética.

-En efecto. La bondad es universal y algo bueno lo es necesariamente para todos. Si algo me favorece a mi pero te perjudica a ti entonces no es bueno. Por eso cuando alguien me pregunta sobre el veganismo lo primero que intento es que sienta empatía con los animales. Y luego que imagine lo que es padecer toda una vida de tortura y sufrimiento solo para que alguien disfrute de algo tal superficial como el sabor. A fin de cuentas el especismo tiene el mismo patrón de comportamiento que el sexismo o el racismo. Y el ser humano es especista.

-¿Qué es un especista?

-El termino especista es una nueva palabra que nace de la conciencia. El racismo y el sexismo tienen un patrón de comportamiento similar, que se basa en la creencia asumida de que un grupo es superior a otro. Es lo que da "autoridad moral" a quienes se lo creen para hacer lo que les apetece sin reparos, para que puedan prevalecer los intereses superfluos de unos sobre los intereses vitales de otros. Bueno, pues con los animales es obvio que se utiliza el mismo patrón. Solo que en lugar de grupos se trata de especies. Se ha impuesto un paradigma que asume que los humanos, presuntos animales racionales e inferiores, somos superiores a los demás animales a los que consideramos irracionales e inferiores. Y por tanto podemos incluso torturarlos y matarlos sin problemas de conciencia. En suma, y respondiendo a la pregunta, como no existía una palabra para definir este hecho se creó la de especismo. La acuñó en 1970 el psicólogo Richard D. Ryder para describir la discriminación moral basada en la diferencia de especie siendo la representación más común el antropocentrismo, es decir, la infravaloración de quienes no pertenecen a la especie humana.

-Entonces para los veganos los humanos estamos cometiendo un "genocidio" animal...

-Sin duda. Y lo más grave es que jamás en la historia se había producido una masacre tan gigantesca como la actual. Hoy son asesinados más de 345 millones de animales terrestres cada día, 60.000 millones anuales. Y se matan anualmente animales marinos con un peso de más 140 millones de toneladas. Y el sacrificio no es lo peor. Es aun menos ético si cabe la forma de cría y engorde, fruto de un sistema auténticamente demoníaco que provoca un indecible sufrimiento a seres indefensos e inocentes. Así que cada vez que nos llevamos un trozo de carne a la boca, compramos una prenda de piel, nos acicalamos con un cosmético o compramos algún medicamento somos cómplices del mayor holocausto que ha existido; mucho mayor que el de Hitler y Stalin juntos. Porque además de la industria cárnica está la peletera, la de experimentación con animales, la del ocio, la de las mascotas... Si los animales tuvieran religión el ser humano sería la representación del demonio. No es una frase mía pero me parece muy acertada. Para ellos no existen nacionalidades ni leyes que les protejan: son considerados sólo "recursos", "productos". Nosotros entendemos pues que quien no luche contra tamaña injusticia activamente o no contribuya al menos negándose a consumir productos animales es cómplice del genocidio. Por mucho que escueza esta afirmación. La comodidad de la supuesta ignorancia, no es una excusa.

-¿Y la única forma de parar este sinsentido es convertirnos todos en veganos?

-Rotundamente, sí. Es más, creo que si el mundo se volviera vegano las guerras y otras injusticias se diluirían porque habríamos entendido y asumido la más básica ley universal: el respeto a la vida.
 

PELIGROS DE LOS TRANSGÉNICOS

-Hay quien propone ahora afrontar el problema del hambre con el cultivo de transgénicos ¿Le parece una alternativa?

-La producción masiva de transgénicos está implementada desde hace una década. Casi todos los animales destinados a consumo humano están ya alimentados con organismos genéticamente modificados y se trata de otro grave problema, no de la solución. Debió haberse aplicado el Principio de Precaución ante sus posibles riesgos para la salud pero no se hizo. Ni siquiera se ha permitido el etiquetado de los productos que los contengan. ¡Así que estamos todos comiendo organismos genéticamente modificados desde hace más de 15 años! Cuando hoy día hay multitud de estudios que alertan de las consecuencias de su ingesta. De hecho deberíamos preguntarnos si el alarmante aumento de alergias y enfermedades autoinmunes y degenerativas tienen su origen en ellos.

Además los organismos genéticamente modificados son un peligro para la biodiversidad porque se implementan en enormes extensiones de monocultivo y acaban con las especies naturales de la zona. Y por si fuera poco están todos patentados lo que significa que ¡ya no nos pertenece ni la comida!

-La verdad es que es difícil explicar el comportamiento de las multinacionales.

-Cierto, porque quienes las dirigen se comportan como psicópatas. Imponen sus objetivos sin importarles el dolor y sufrimiento que causan. Hay sobrados ejemplos de las fechorías y crímenes de las grandes corporaciones. Con acciones tan viles que impactan y encolerizan a cualquiera con un mínimo de sensibilidad y ética. Sin embargo son muchos los que se benefician y desde su burbuja de bienestar y felicidad han optado por una ceguera interesada ante el sufrimiento ajeno. Incluso les importa poco que muchas de las grandes corporaciones paguen en algunos países sueldos de hambre o que sus trabajadores estén expuestos a tóxicos que les provocan enfermedades y muerte. ¿Y qué decir de las multinacionales farmacéuticas? Ésas han ido un paso más allá y hasta experimentan con las personas sin su consentimiento. Me consta que ustedes han informado ampliamente sobre muchos de tales abusos y actuaciones criminales. 

-Parecemos esclavos de psicópatas...

-Lo somos. Y el problema es la cárcel mental que nos paraliza. Nos han programado para creer que al margen de lo que se nos propone nada es posible pero si actuáramos conscientemente nos daríamos cuenta de que estamos aceptando vivir en un sistema enfermo. Krishnamurti decía que "no es signo de buena salud estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma". Y si lo analizamos veremos que nos han apartado por completo de lo natural y razonable. Ya no estamos conectados con la naturaleza y nos hemos deshumanizado; nos han robotizado. Hemos asumido vivir toda la vida con deudas. Y vernos obligados a trabajar de por vida para pagarla a plazos nos parece razonable. Hasta nos casamos y tenemos hijos porque "toca" y luego se los entregamos al estado para que los programe y los convierta en la nueva generación de humanos computerizados. La base del cambio está pues en los niños y en la educación, es a través de ellos como podríamos revertir la actual situación, pero por eso precisamente la formación la controla férreamente el poder.
 

LAS FARMACÉUTICAS PERJUDICAN LA SALUD

-Las empresas que más dinero ganan, informática aparte, son las de las armas, los alimentos y las drogas, fármacos incluidos; pero es la industria farmacéutica la que más se está moviendo y ampliando su mercado.

-Porque la salud ya no es un estado natural del ser humano sino un gigantesco negocio. Y para que se mantenga y crezca se aseguran de que estemos constantemente enfermos. Entre otros métodos a través de los alimentos. Lo afirmo tan rotundamente porque es verdad. ¿Cree alguien en serio que la Organización Mundial de la Salud (OMS) no sabe perfectamente que el consumo de carne de animales torturados y maltratados hasta su fin, vacunados, llenos de cortisol, adrenalina y otras hormonas liberadas en el momento del sacrificio por el estrés no es mala para la salud? Pues añadamos a ello los químicos que ingieren a través de los antibióticos que se les suministra y los organismos genéticamente modificados con los que se les alimenta y entenderemos que el problema es de una magnitud que los ciudadanos ni se imaginan. Hoy la gente muere ya de forma masiva pero en pocos años van a aparecer cada vez más enfermedades incurables. Y no solo por haber generado un inmenso abanico de bacterias resistentes a todo antibiótico conocido, que también. No se quiere entender, pero lo cierto es que una persona sana no es negocio. Eso sí, al sistema no le interesa que las personas mueran sino que sigan produciendo mientras a la vez consumen fármacos. De hecho toda la maquinaria farmacológica está centrada en cronificar las enfermedades, no en curarlas. Y si para generar ingresos deben sacrificar vidas lo hacen y punto. Por eso ahora se están dedicando a desarrollar vacunas -ineficaces por supuesto- para todo. Y a medicalizar procesos naturales y tratarlos como si fuesen enfermedades.

-Pues cada vez más estudiosos del tema consideran que la actitud de muchas empresas de alimentos y productos dietéticos, fitoterápicos y homeopáticos están entrando en la misma dinámica...

-Y es verdad. Porque las grandes corporaciones han decidido copar también el sector. De hecho ya han desaparecido las boticas y se ha restringido la fabricación de fórmulas magistrales. Es más, se están dedicando a patentar moléculas sintéticas imitando las naturales a pesar de saber que son menos eficaces y no exentas de efectos secundarios negativos. Con la idea probablemente de hacer creer luego que son más efectivas aunque sea falso y, si es necesario, restringir o prohibir la comercialización de las naturales con cualquier excusa o argucia legal.

-Pues el acuerdo de libre comercio que Europa está a punto de firmar con Estados Unidos, la denominada Asociación de Comercio e Inversión Transatlántica (TTIP por sus siglas en inglés), permitiría la comercialización en nuestro continente de productos transgénicos y sustancias peligrosas hasta hoy prohibidas. Y van a hacerlo sin que la población conozca las consecuencias reales...

-Si ese acuerdo se firma y entra finalmente en vigor sería un golpe de estado organizado por las grandes corporaciones que se harían definitivamente con el control absoluto de los estados europeos. Es una maniobra para neutralizar los parlamentos y dejar sin poder alguno al pueblo. Por eso se negocia a escondidas. Su finalidad es acabar con todas las leyes que imponen a las empresas normas de seguridad alimentaria, con las leyes proteccionistas en materia de medio ambiente y hasta con la privacidad. Con él, las corporaciones no tendrían ya que acatar las regulaciones de cada estado. Es más, seria a los estados a los que las propias corporaciones les impondrían las normativas. La verdad es que da mucho miedo pero es lo que se nos viene encima. Cualquier corporación podría acudir al tribunal de arbitraje y denunciar a un estado por "intromisión en su política empresarial". Y no exagero. El Gobierno australiano tuvo que retirar una ley que pretendía incluir en los paquetes de tabaco advertencias sobre los peligros de fumar porque Philips Morris lo denunció por lucro cesante, es decir, por un supuesto descenso de sus ingresos si la ley prosperaba

Habrá gente ingenua que crea en las buenas intenciones del tratado pero ya veremos cómo si entra en vigor hasta los tribunales que se constituyan estarán integrados por jurados –que no jueces- escogidos a dedo y a sueldo de las corporaciones. Puede decirse que si el TTIP se aprueba importará muy poco ya quién gane las elecciones en cualquier país.
 

LOS AMOS DEL MUNDO

-¿Y no juegan las compañías eléctricas un papel protagonista en este intento de dominio mundial?

-Evidentemente. La energía es un puntal importante para el control de la población. De hecho la mayoría de los países con recursos energéticos tienen hoy en el poder a gobiernos impuestos por las grandes potencias. Y al resto los controlan a través de los organismos económicos internacionales; como el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial. Aunque la principal labor de las corporaciones que dirigen el mundo es la de impedir que haya energía libre y gratuitas, algo posible hoy y que se oculta.

Recordemos que ya Nikola Tesla descubrió cómo distribuir la energía de forma inalámbrica a cualquier parte del planeta y que fue su mecenas, J. P. Morgan, quien se encargó de que el proyecto no viera la luz. Y que principios de los setenta del pasado siglo XX un extremeño Arturo Estévez Varelam, inventó un motor de agua, entregó la patente al Gobierno español y éste, tras recibir enormes presiones, decidió no desarrollarlo y ocultarlo. Y no son más que dos ejemplos. Basta navegar por Internet para comprobar que hay otros muchos casos pero nunca verán la luz mientras quede petróleo, gas y carbón por quemar.

-Habla usted de corporaciones en general pero no menciona ninguna...

-El poder real del mundo está en manos de un grupo muy reducido de personas que se reúne en círculos restringidos aunque algunos son conocidos. Son los casos del Club Bilderberg y la llamada Comisión Trilateral. Controlan el sistema a través de los estados, sus ejércitos y el dinero-deuda. Cuando hoy, un soldado, muere en una guerra no lo hace por su país sino por los intereses de unas pocas empresas. Y no voy a citarlas para evitarles problemas legales.

-¿Y realmente no hay nada que podamos hacer?

-A mi juicio muy poco. Lo único realmente eficaz que podemos hacer es liberar nuestras mentes y empezar a vivir de una manera consciente respetando todo lo que nos rodea y consumiendo lo estrictamente necesario. Y con ello me refiero a cosas como dejar de comprar ropa fabricada en el sudeste asiático porque allí mueren personas a causa de la explotación a la que son sometidos y de los tóxicos que les obligan a utilizar sin informarles, dejar de cambiar de móvil, tableta u ordenador cada año, etc. Y dejar de comer carne y derivados animales como la leche y el queso. En fin, deberíamos vivir conscientemente, reflexionar sobre lo que está pasando y replantearnos por completo nuestra forma de vivir. Tarea harto difícil porque a la gente se le ocupa hoy la mente con todo tipo de entretenimientos y distracciones.

-Debemos terminar. ¿Quiere añadir algo como colofón de la entrevista?

-Recordar una frase que debería servirnos a todos de guía: "No quieras para los demás lo que no quieras para ti". Deberíamos además ser más empáticos, reconectarnos con la naturaleza, vivir de forma consciente todos y cada uno de nuestros actos, luchar abiertamente contra la injusticia, apoyar las causas justas aun cuando éstas no nos afecten directamente, consumir sólo lo necesario y fuera de los grandes centros de distribución del sistema, no comprar productos de las grandes marcas y, en la medida de lo posible, no acatar las costumbres, ordenanzas y leyes arbitrarias y faltas de ética. Y no menos importante: deshacernos de nuestro ego para dejar de ver un competidor en cada persona.

Ghandi dijo "Sé tú mismo el cambio que quieres ver en el mundo". Una frase que resume muy bien en su Fábula del Colibrí. En ella se cuenta que un día cayó un rayo en un bosque dando lugar a un gran incendio y los animales, asustados, se refugiaron en un claro junto a un río mirando atemorizados cómo las llamas se acercaban cada vez más. Ninguno hacía nada menos el colibrí que se dedicó a ir hasta el río, tomar una gota de agua con su minúsculo pico, volar justo encima del incendio y dejarla caer. Los animales, asombrados, le preguntaron: “¿Pero qué estás haciendo?" Y el colibrí respondió: “Estoy haciendo mi parte”. Seamos pues todos colibrís...

 

Jesús García Blanca
 



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