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NÚMERO 183 / JUNIO / 2015

JOSÉ MANUEL GÓMEZ MORILLO: UN MÉDICO DEL SIGLO XXI


Licenciado en Medicina por la Universidad de Sevilla el Dr. José Manuel Gómez Morillo se formó también en Medicina Tradicional China y Homeopatía ejerciendo además en su consulta muchas de las terapias que otros colegas desprecian: Macrobiótica, Biorresonancia, Electroacupuntura, Terapia Craneosacral, Biodescodificación, Par Biomagnético, Espagiria, Psicoterapia, Constelaciones Familiares, EMOR (Desensibilización y Reprocesamiento por los Movimientos Oculares)... Y encima es experto en los problemas que causa la actual contaminación electromagnética. Se trata en suma de un profesional universitario de la salud de mente abierta que no tiene además reparo alguno en hablar de la eficacia de unas disciplinas que otros rechazan... solo porque las desconocen.

Lo expuesto en la entradilla de este texto demuestra sin más que el Dr. José Manuel Gómez Morillo no es un médico más sino alguien que tras aprender lo que se enseña en las facultades de Medicina decidió seguir investigando consciente de que la medicina ortodoxa convencional alopática y farmacológica no es la única manera de entender y afrontar los problemas de salud. Hay otras y así lo reconocen hoy la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos -nacionales e internacionales- de ámbito científico, académico, médico, social y político. Es más, han instado a los gobiernos a que incorporen a sus sistemas sanitarios las medicinas tradicionales, complementarias y alternativas "cuanto antes". Disciplinas entre las que la OMS incluye de forma expresa -que no exclusiva- la Medicina Tradicional China -y por ende la Acupuntura-, la Homeopatía, el Ayurveda, la Naturopatía, la Quiropráctica, la Osteopatía, el Unani, el Tai-Chi, el Shiatsu, la Hipnosis, la Meditación, el Yoga y el Qigong, entre otras que cita en sus documentos. Y no solo a incorporarlas al sistema sanitario sino a que se regule su enseñanza y ejercicio profesional a fin de lograr “la mayor evidencia posible de la idoneidad de esos tratamientos con criterios de seguridad, eficacia y calidad”.

Y lo mismo pidió el Comité Internacional de Bioética de la UNESCO durante su XIX reunión -celebrada en septiembre de 2012- instando a todos los gobiernos a garantizar el acceso de los ciudadanos a los tratamientos tradicionales, complementarios alternativos, reconocerlos como “opción de la práctica médica”, evaluar su eficacia, difundir desde las instituciones su conocimiento y establecer normas y protocolos de uso. Animando incluso a integrarlas en el seno del sistema sanitario y a establecer normas de acreditación de los expertos que las ejerzan. Es más, para el Comité Internacional de Bioética no deberían ser consideradas una segunda opción sino tratamientos realmente alternativos o complementarios de la Medicina convencional. Lo mismo que ya solicitó el Consejo de Europa en la Resolución 1.206 aprobada en 1999, hace ya 16 años.

De hecho en España la Organización Médica Colegial acordó reconocer el ejercicio de la Acupuntura y la Homeopatía como "actos médicos" por acuerdos asamblearios de 2 de octubre de 2004 y 12 de diciembre de 2009, disciplinas terapéuticas cuya inclusión en los sistemas educativos y sanitarios de los países de la Unión Europea ha sido reiteradamente pedida también por el Parlamento Europeo. De hecho los productos homeopáticos tienen ya en Europa la consideración legal de fármacos y es por ello inadmisible que haya quienes -incluso desde el propio ámbito sanitario- pretendan hacer creer que no sirven para nada y son una estafa. Si así fuera habría que procesar judicialmente de inmediato a los responsables de la Agencia Europea del Medicamento, a los de todas y cada una de las agencias nacionales y a los ministros de Salud o Sanidad de los países de la Unión. Incluso a los rectores y decanos universitarios que han aceptado que esta disciplina y otras muchas -como la Acupuntura, la Fitoterapia, la Nutrición Ortomolecular, la Medicina Ambiental y otras- se impartan en centros públicos oficiales.

En suma, en el mundo hay decenas de miles de médicos que posteriormente se formaron en una o varias de estas disciplinas y llevan décadas teniendo que escuchar que las mismas carecen de eficacia y no están fundamentadas. Críticas que a menudo proceden de sectores que han optado por ignorar el artículo publicado recientemente por el British Medical Journal según el cual de los casi 2.500 tratamientos médicos analizados sólo el 13% son claramente beneficiosos, el 23% pueden ser algo beneficiosos, el 8% están entre beneficiosos y dañinos, el 6% es poco probable que sean beneficiosos y el 4% pueden ser ineficaces y/o dañinos mientras del 46% restante ¡no se sabe nada!

Pues bien, a uno de los licenciados universitarios que así lo entendió ¡hace ya treinta años! es a quien traemos en esta ocasión a nuestras páginas; un médico que además se caracteriza por valorar de forma habitual si sus pacientes están o no afectados por las radiaciones electromagnéticas artificiales que hoy nos invaden y pueden alterar el ADN celular dando lugar a numerosas patologías, algo que lamentablemente muy pocos colegas en España hacen De hecho quizás sean Jose Manuel Gomez Morillo y el Dr. Santiago de la Rosa en Madrid -miembro de nuestro Consejo Asesor y médico con una formación complementaria como mínimo igual de completa y avanzada- quienes más destacan en este aspecto. De ahí que quisiéramos empezar nuestra charla con él preguntándole sobre ello.

-Díganos, doctor, ¿cuándo empezó a darse cuenta de que las radiaciones electromagnéticas podían ser causa de patogenia en humanos?

-Sinceramente, cuando en 1984 conocí al médico alemán Reinhold VolI durante un curso sobre Electroacupuntura. Como ustedes saben y han publicado -lo sé porque estoy suscrito a su revista desde que salió a la calle hace 16 años- se trata de un método de diagnóstico desarrollado por él que se basa en la medición eléctrica de la impedancia (Z) de los meridianos de acupuntura usando un par de electrodos -uno pasivo y otro explorador activo- y puede leerse en un microamperímetro (μA) graduado con una escala de 0 a 100. Lectura que permite conocer el estado bioenergético de los tejidos y órganos relacionados con cada uno de ellos; especialmente si hay canales o circuitos "bloqueados" a nivel energético a fin de desbloquearlos. Y que funciona lo demuestra el hecho de que la "electroacupuntura de Voll" -que así se conoce hoy popularmente- la ejercen miles de profesionales de la salud en todo el mundo. Es más, permite testar si una planta, alimento o fármaco es o no beneficioso para cada paciente concreto.

-Luego el Dr. Voll constató con dispositivos electrónicos la existencia de los canales bioenergéticos de los que desde hace milenios habla la Medicina Tradicional China y fundamentan la Acupuntura.

-Ciertamente. Elaboró un dispositivo electrónico de diagnóstico físico y no subjetivo que demuestra que los chacras, nadis y meridianos no solo existen sino que es sencillo detectarlos. Coligiendo luego que de hecho toda enfermedad pasa por tres estadios: una fase inicial de desequilibrio energético, una segunda en las que aparecen alteraciones funcionales y un tercer estadio en el que el daño es ya orgánico. Por tanto toda enfermedad viene precedida de un desequilibrio bioenergético que puede detectarse merced a los aparatos de electroacupuntura. Y eso implica contar con un método de diagnóstico precoz de la enfermedad, cuando aun no hay ni alteraciones bioquímicas ni orgánicas. Porque solo un desequilibrio energético que se mantiene en el tiempo puede dar lugar a modificaciones bioquímicas que lleven a alteraciones funcionales y, en el caso de que el mismo perdurara mucho, provocar ello lesiones orgánicas.

-¿Pero cómo y cuándo infirió que el organismo puede ser afectado negativamente por las radiaciones electromagnéticas artificiales?

-Fue en 1991. Cuando vino a mi consulta una paciente con un cuadro clínico muy difuso y al someterla a una Biorganometría -nombre que uso para definir el testaje bioenergético con electroacupuntura- observé que los valores eran atípicos, muy distintos de lo que estaba acostumbrado a ver. Además variaban mucho, no había estabilidad patológica en las mediciones. El caso es que la paciente se fue de vacaciones, pasó una semana fuera de su entorno habitual y al volver vino a verme y pude constatar que se había producido una evidente mejora de los valores energéticos que coincidían con su clara mejoría clínica. Claro, lo normal es entender que las vacaciones le habían sentado estupendamente, había disminuido su estrés y éste debía ser pues la causa de su sintomatología. Sin embargo apenas ocho o diez días después la paciente volvió y presentaba el mismo cuadro de antes de las vacaciones; lo que corroboró una nueva medición biorganométrica. Decidí entonces hablar con expertos de otras disciplinas, entre ellos en Geobiología, llegando a la conclusión de que la causa podía estar en una geopatía natural... o artificial. Hoy cualquiera se lo plantearía pero hace 25 años pocos de mis colegas hubieran siquiera pensado en tal posibilidad. En fin, el asunto es que un geólogo acudió finalmente a la vivienda de mi paciente y detectó corrientes subterráneas de agua que eran sin duda las que estaban alterando su salud. Conocido el problema y evitado la mujer se recuperó por completo sin más. Aquello fue un punto de inflexión en mi trayectoria profesional y el inicio de una nueva etapa en la que empecé a valorar parámetros que ni siquiera hoy se enseñan aun en las facultades de Medicina y pueden ser causa de muchos desórdenes biológicos.

-Cierto. Hoy está ampliamente constatado que las radiaciones naturales -las cósmicas y las telúricas- pueden alterar la salud; y siendo eso así con mayor motivo debe pasar con las radiaciones artificiales...

-Efectivamente. El caso es que a raíz de esa experiencia empecé a tenerlo en cuenta y a ver con el paso de los años cada vez más casos similares. La Biorganometría me indicaba que muchas personas sufrían lo que yo denomino "impregnación electromagnética", es decir, una saturación de cargas electromagnéticas.

Solo que desde entonces el número de personas electrosensibles ha ido creciendo hasta alcanzar hoy una saturación inaudita. Sin duda porque las radiaciones electromagnéticas artificiales inundan ya todo: los hogares, las escuelas, los centros de trabajo, los comercios, los restaurantes, los parques y plazas públicas... Llevo años detectando la gravedad del problema y soy consciente de que cada vez más personas sufren de electrosensibilidad.

Claro que no es que lo perciba yo en mi consulta, es que han aparecido numerosos estudios e investigaciones que lo demuestran. Lo que yo sí he constatado es que la contaminación electromagnética afecta muy especialmente al timo, glándula que ejerce una clara influencia sobre la maduración y funcionamiento de los sistemas linfático, endocrino e inmune. De ahí que una alteración del timo pueda dar lugar a muy distintas patologías.

-¿Y puede usted saber si se trata de un problema de electrosensibilidad solo con mediciones bio-organométricas?

-No, porque la manifestación en cada paciente es multidiversa. Hay tanta variabilidad que podríamos decir que la "impregnación electromagnética" es como un gran simulador de todos los cuadros clínicos imaginables pero la Electroacupuntura de Voll sí permite saber si un paciente está "impregnado".

-¿Y si finalmente infiere que el paciente es electrosensible qué hace?

-Sinceramente, en estos momentos existen escasas posibilidades de tratamiento pero detectar que se trata de un caso de electrosensibilidad es ya importante porque permite no hacer seguir al paciente tratamientos inútiles o tomar fármacos que en el mejor de los casos serían ineficaces cuando no iatrogénicos.

Evidentemente cuando es el caso aplico como tratamiento de choque un método de biorresonancia para descontaminarle, equilibrarle energéticamente y estimular así el potencial curativo del propio organismo. Ayudo en suma a recuperar la vitalidad energética celular. Pero es evidente que en cuanto el paciente regresa a su vida normal vuelve antes o después a contaminarse porque las radiaciones electromagnéticas artificiales, como ustedes han denunciado muchas veces en la revista, lo invaden ya todo. Hasta gran parte del campo. Por eso empecé hace años a plantearme cómo evitarlo.

-¿Y...?

-Por puro sentido común lo primero que le pido al paciente afecto de electrosensibilidad es que deje de usar teléfonos inalámbricos y móviles, no use bluetooth ni Wi-Fi y se aleje de los lugares con antenas repetidoras de telefonía y radares así como de los centros de trasformación y líneas de alta tensión. Algo que ayuda pero a menudo no es suficiente. Cuando surgieron los primeros móviles formamos un grupo de estudio, hicimos pruebas y vimos que había muy poca interferencia en el paciente cuando el teléfono se situaba a un metro del cuerpo por lo que sugería a mis pacientes que lo llevaran en un tobillo pero en cuanto aparecieron los modernos móviles esa medida resultó inútil. Entonces aparecieron las tarjetas antirradiaciones, las probamos y comprobamos que había una que sí protegía al 100% pero aunque no se decía su vida era limitada y su eficacia finalmente desaparecía.

Luego inferimos que si la forma natural del organismo para eliminar la electricidad es mediante el contacto con la tierra, el césped, la arena o el agua de mar podía ocurrir lo mismo con el electromagnetismo acumulado pero pronto comprobamos que esa descarga natural era insuficiente dados los altos niveles de contaminación actual.

Fue cuando nos planteamos la tesis de si funcionaría una especie de "toma de tierra" como las que se usan en los sistemas eléctricos de los edificios para evitar sobrecargas así que usamos unas placas metálicas conectadas a la toma de tierra de la instalación eléctrica que pudiera utilizar el paciente a diario descalzándose sobre ellas durante 30 o 40 minutos... pero aunque funcionan no lo hacen con la eficacia necesaria así que abandonamos la idea. La siguiente prueba consistió en colocar alrededor de una parte del cuerpo -como la muñeca o el tobillo- un aro metálico -de cualquier metal- que tuviese un peso proporcional al de la persona. Y también funciona pero no con la eficacia necesaria. En fin, el caso es que ahora estamos probando con un dispositivo electrónico no invasivo ideado por un ingeniero naval sevillano que se llama Tecno-well pero cuya eficacia aun no hemos podido valorar adecuadamente.

En suma, estamos ante un problema grave no solucionado que la sociedad debería afrontar seriamente y con urgencia y mis colegas tener en cuenta a la hora de atender a un enfermo y emitir un diagnóstico.

-Luego usted lo máximo que puede hacer ahora es dar los consejos antes citados y descontaminarles en la medida de lo posible con dispositivos de biorresonancia mientras están en la consulta. Aunque siempre pueden acudir a una empresa para que aísle la casa o el lugar de trabajo de radiaciones electromagnéticas; eso sí puede hacerse aunque sea muy caro. Lo valoran por ejemplo desde hace años en la Fundación para la Salud Geoambiental.

-En efecto. Bueno, una vez eliminó la sobrecarga electromagnética del cuerpo en los pacientes electrosensibles les sugiero algunos productos homeopáticos que entiendo ayudan porque cuando les he vuelto testar en la siguiente visita muestran valores normales en la Biorganometría.

-¿Y podemos saber cuáles son esos productos?

-Los remedios homeopáticos no tienen la misma utilización que los farmacológicos de síntesis. No sirve el mismo para todos los que padecen una patología determinada. Cada persona requiere uno concreto. Y para eso hay que afinar mucho, algo que solo da la experiencia. Es más, yo soy contrario a los productos homeopáticos complejos, a los que contienen en un mismo frasco diferentes principios. Suelo poner un símil para que se me entienda. Es como usar un teclado de ordenador. Si la persona que atiendo necesita un producto concreto yo debo apretar la tecla exacta que corresponde  al mismo. Y  quizás luego precise otro y tenga que apretar otra tecla. Y una tercera posteriormente. En cambio los laboratorios han optado por meter en un solo producto varios y eso viene a ser como yo si doy un manotazo al teclado esperando que las teclas apretadas sean justo las que el enfermo necesita. Solo que si aun así hubiera suerte y las apretáramos de un solo golpe no se le darían en el orden y dosis adecuadas sino todo a la vez, sin la secuencia precisa y necesaria. No, para la Homeopatía cada persona es un mundo y su uso no se rige por los mismos parámetros que la farmacología de síntesis. La prescripción es siempre individualizada.                           

-Entendido. Y díganos: ¿qué síntomas ha constatado en su consulta que provocan las radiaciones electromagnéticas?

-Pues además de las atribuidas convencionalmente -jaquecas, malestar, mareos, insomnio, irritabilidad, depresión, etc.- destacaría los trastornos cardíacos. Un hecho que me ha llamado mucho la atención a lo largo de estos años ha sido comprobar en muchos pacientes que el nivel del meridiano del corazón es muy bajo; no en todos pero sí en un número significativo. De hecho he llegado a plantearme si no será la causa de los casos de parada cardiaca sin infarto. A fin de cuentas he visto a pacientes con taquicardias esporádicas e incluso con otros síndromes cardíacos que desaparecieron al descontaminarles electromagnéticamente.

-¿Y es verdad que la contaminación electromagnética afecta especialmente al aparato digestivo, quizás porque es donde se concentran las bacterias?

-Podría ser. Hoy día hay muchas personas electromagnéticamente contaminadas que sufren la enfermedad de Crohn a los que cuando desimpregno su cuadro clínico mejora. Lo mismo que pasa con los estados nauseosos que cursan con malestar digestivo y vómitos incoercibles que aparecen en cualquier circunstancia y a cualquier hora sin aparente relación con lo que se come o hace en ese momento. Probablemente porque el organismo se reequilibra energéticamente. Ahora bien, no siempre estas patologías desaparecen; ocurre en muchas ocasiones pero no en todas.

De hecho a veces desaparecen unos síntomas pero no otros. Recuerdo el caso de una niña con dolores de espalda y vientre y jaquecas bastante fuertes a la que al desimpregnarla le desaparecieron poco a poco los primeros pero no la jaqueca. En una segunda consulta comprobé que ésta se debía a otro tipo de desequilibrio que mejoró con tratamiento homeopático.

-¿Prefiere usted los productos homeopáticos a los farmacológicos de síntesis?

-Sugiero el tratamiento que en cada caso me parece más adecuado pero es verdad que siempre que tengo la opción de usar homeopatía lo prefiero.

-¿Ha visto alguna otra patología cuya relación con la contaminación electromagnética le parezca evidente?

-Muchas. Todas las que afectan a la glándula tiroidea; desde el hipertiroidismo a los distintos tipos de hipotiroidismo. Y la infertilidad, tanto del hombre como de la mujer. Y la epilepsia en niños y jóvenes. Y los ataques de pánico. Y problemas como las distonías neurovegetativas que pueden ir desde una anosmia a una falta de percepción de la temperatura corporal o un descenso de las constantes vitales. Y la fibromialgia. Y la artritis. Y las alergias de todo tipo, incluidas las alimentarias y primaverales. Y las dermatitis en general. Y las cefaleas y jaquecas. Y la bronquitis de repetición; de hecho he conseguido éxitos llamativos incluso en un bebé de tres meses. Mire, para mí muchos -si no todos- de los niños diagnosticados de Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDHA) no son sino casos de desequilibrio bioenergético provocado -o agravado- por las radiaciones electromagnéticas. Y lo mismo digo de las tiroiditis, jaquecas y alergias e intolerancias alimentarias infantiles. Por eso doy tanta importancia al asunto.

Evidentemente no puedo afirmar con rotundidad que las provocan pero para mí es obvio que cuando menos las agravan ya que interrelación es manifiesta. Lo que sí afirmo es que las radiaciones electromagnéticas desequilibran el organismo y eso puede hacer que el tratamiento médico no funcione. Así que muchos de mis colegas pueden no estar obteniendo los resultados esperados porque no tienen en cuenta este aspecto fundamental.

 

Jose Antonio Campoy
 



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