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NÚMERO 109 / OCTUBRE / 2008

INSTALAN EN ESPAÑA MÁS DE 20.000 NUEVAS ANTENAS DE TELEFONÍA, LA MAYORÍA CAMUFLADAS

 

Desde que comenzó el despliegue de la telefonía UMTS o de tercera generación se estima que España ha pasado en apenas dos años de tener 30.000 antenas GSM a más de 50.000, buena parte de ellas instaladas ilegalmente. ¿Y cómo lo han hecho cuando hoy la oposición vecinal –y la de muchos ayuntamientos- es abrumadora? Pues camuflándolas como chimeneas de plástico, cornisas o falsas palmeras. Una práctica que ha disparado la contaminación electromagnética en nuestro país hasta niveles inconcebibles y por la que cada vez más personas enferman sin entender cuál es la causa de su malestar. De ahí que muchos ciudadanos hayan optado por armarse de detectores sencillos a fin de descubrir si cerca de donde viven o trabajan hay una antena oculta que explique sus problemas de salud.

Cornisas, chimeneas, farolas, anuncios luminosos, pinos, palmeras, cactus, tendidos eléctricos, faros y hasta crucifijos. A las operadoras de telefonía móvil les sirve todo para ocultar sus impopulares antenas repetidoras. Las más pequeñas, llamadas picoantenas, pueden incluso esconderse en paredes y balcones, en una marquesina de publicidad o tras una señal de tráfico. Y claro, con artimañas de este tipo la oposición a los emisores de contaminación electromagnética -una de las principales movilizaciones sociales de los últimos 15 años- entra en una nueva fase ya que quienes están al frente de la lucha tienen que afinar su pericia para convertirse en verdaderos “detectives de radiaciones”.

Insurrección social contra la contaminación electromagnética que en España iniciaría José Centeno, actual presidente de la Asociación Vallisoletana de Afectados por las Antenas de Telefonía (AVAATE), quien hace unos años denunció públicamente –consiguiendo que los medios de comunicación se hicieran eco de ello- la inusual aparición de numerosos casos de cáncer en varios niños de dos colegios: García Quintana y Federico García Lorca. Una plataforma ciudadana que hoy sigue al pie del cañón buscando las antenas que se están instalando camufladas en toda España para evitar la preocupación social y movilizaciones como la que él emprendió.

“En dos de los edificios que tiene Telefónica en Valladolid–nos diría Centeno-había antenas clásicas, con mástiles, y hubo movilizaciones y denuncias para que las retiraran. En el primero, en el de la Plaza de los Vadillos, desaparecieron todas hace tres o cuatro años. Telefónica las desmontó pero al poco tiempo apareció en el mismo lugar un tubo grande, alto y largo que parecía una chimenea... sólo que tenía cables. Hicimos mediciones a pie de calle y confirmamos que se trata de una antena de gran tamaño.Y en el otro edificio, en el barrio de Gondomar, unos vecinos que vivían enfrente habían denunciado varios casos de cáncer que, a su juicio, estaban claramente relacionados con la presencia de las antenas que había en él. Se movilizaron, hicieron protestas públicas y finalmente lograron que quitaran las antenas. De esto hace tres o cuatro años pero hace un mes se han encontrado con que habían puesto allí una ‘chimenea’. Oculta de tal manera que es difícil verla desde la calle. Así que ante la sospecha de que podía ser otra antena camuflada un compañero de la asociación se acercó a hacer una medición y, efectivamente, producía la misma contaminación que las que habían retirado”.

Otra plataforma que trae de cabeza a las compañías que despliegan o utilizan antenas de telefonía móvil es la Plataforma de Afectados por la Telefonía Móvil de Alicante (PATMA), colectivo que en su día dio a conocer la famosa palmera de plástico de la Playa del Postiguet -en la capital alicantina- que hoy puede verse en cientos de páginas web. “Fue iniciativa de una señora de nuestra plataforma –nos contaría Rocío Ordoñez, miembro de PATMA-muy preocupada por las antenas de telefonía. Un día, paseando por la playa, encontró una palmera un poco rara y a partir de ahí nos enteramos de que la había colocado la empresa pública Ferrocarrilsde la Generalitat Valenciana”. Y en realidad se trataba de una potente antena situada en la estación de tranvías de La Marina para hacer funcionar el sistema Tetra de esta compañía, un servicio de telefonía móvil de emergencia para grupos cerrados que ha levantado gran controversia en el Reino Unido por los posibles efectos perniciosos sobre la salud de sus usuarios, fundamentalmente, policías.

Cabe agregar que casos parecidos al de Alicante son, por ejemplo, los pinos de grandes dimensiones que hay situados a la salida del túnel de Cerrogordo en Almúñecar (Granada) y el colocado junto a la carretera 340 entre Benalmádena y Málaga “descubiertos” hace unos meses por el geobiólogo Pedro Cores.

BURLANDO MORATORIAS

Según los grupos de la oposición en el Ayuntamiento de Alicante el caso de la palmera de La Marina es especialmente sangrante por estar implicados en esta “burla” no sólo la corporación local sino una empresa pública de la Administración regional. En cambio son mucho menos tolerantes con estas prácticas en Navarra. El Ayuntamiento de Tudela, por ejemplo, es uno de los muchos que han optado ya por aplicar el Principio de Precaución y adoptar una moratoria a la colocación de nuevas antenas en el casco urbano. En esta población navarra la medida estará vigente hasta que se establezcan en el Plan General de Ordenación Urbana -en proceso de elaboración- los lugares en los que se pueden colocar las estaciones emisoras sin que haya riesgos para la salud de la población (lugares como los cerros que rodean al pueblo). En suma, en Tudela es particularmente difícil colocar hoy una antena de telefonía... cuando se sabe que existen. Porque ahora se camuflan de tal modo que permiten ocultar su instalación a las autoridades municipales.

Buena parte de la moratoria se debe a la acertada presión de Ecologistas en Acción de la Ribera que con la inestimable colaboración de no pocos tudelanos se dedica a “cazar” antenas ilegales. Uno de esos “cazadores” de antenas ilegales o camufladas es Rafael Sánchez. “Somos una especie de CSI buscando antenas camufladas –nos explicaría con humor este activista navarro- y lo bueno es que estamos consiguiendo mucha colaboración ciudadana, gente que ve que se está haciendo algo sospechoso, nos lo comenta y nosotros vamos con nuestro medidor, rastreamos la zona y si nos aparecen picos con emisiones muy altas empezamos a indagar dónde puede estar la estación”. Fue así como en junio pasado, por ejemplo, encontraron una antena ilegal en el balcón de una vivienda de la Plaza de los Fueros. “Esa antena la teníamos localizada desde hace meses pero no la encontrábamos –nos diría-.Ahora sí: está en un balcón de la plaza nueva de Tudela, en lo que parece una caja de registro eléctrico”. Gracias a lo cual el ayuntamiento ya ha instado al propietario a que la retire voluntariamente o se la retirarán ellos. Y paralelamente han instado a Iberdrola a cortar de inmediato el suministro eléctrico.

Meses atrás esta plataforma ya había encontrado otras dos antenas camufladas en las calles Rúa y Padre Moret que según afirman también fueron instaladas después de que entrara en vigor la moratoria. La primera en un tejado a escasos 20 metros del ayuntamiento, en la Peña la Jota, que al parecer financiaba sus actividades lúdico-festivas con este curioso arrendamiento; la segunda a 200 metros de los colegios Virgen de la Cabeza y el de los jesuitas, la Escuela Taller El Castillo y la Guardería María Reina.

“Lo más vergonzoso es que estas instalaciones ocultas –nos diría Rafael Sánchez- no han pasado la tramitación correspondiente y, por tanto, ni siquiera se puede controlar a qué potencia están emitiendo. Es una guerra sucia de las operadoras que no dudan en sortear la ley camuflando sus antenas para que  la gente no sepa que están cerca de ellos. Práctica, por otra parte, que confirma nuestra convicción de que son peligrosas. Porque si no lo fueran no las ocultarían”. Una opinión que comparte Toni Oller,especialista en este tema deEcologistas en Acción de Barcelona:  “Cuando algo se quiere ocultar –nos diría-se provoca aún más miedo en la gente. Si no, ¿por qué se oculta?”.

Oller ha llegado a medir en un ático del barrio barcelonés de Sant Antoni, al lado del edificio de Telefónica y justo debajo de una gran antena de más de 20 metros, 3 voltios por metro cuadrado en una cocina y 3,6 en un baño cuando la Convención de Salzburgo y especialistas como el profesor José Luis Bardasano afirman que no se deben superar los 0,6.

Un caso parecido al de Tudela es Ronda. La muy antigua villa malagueña tiene para las operadoras telefónicas el “problema” de que al tener la consideración de patrimonio histórico no es posible instalar en ella antenas porque romperían la estética monumental. Así que han decidido “sortear” el escollo: “Están poniendo picoantenas de poca potencia –nos aseguraría el geobiólogo Pedro Cores- que dan servicio a dos o tres calles con mucha concentración de gente, centros comerciales o túneles”. Y eso que instalar picoantenas es una inversión cara porque requiere casi el mismo trabajo de operarios que una antena de mástil y su cobertura es muy inferior. Su “ventaja” es que pasan completamente desapercibidas en marquesinas, fachadas y hasta señales de tráfico. “Lo que están haciendo ahora mucho las empresas de telefonía es instalar las antenas en el interior de las  marquesinas de publicidad. Están por todas partes. En las fachadas o en las esquinas. Y a muy pocos metros del suelo”.

“Nosotros–nos explicaría Juan Manuel Román, también experto en radiaciones y camuflajes- hemos encontrado picoantenas en la calle Mayor de Alcalá de Henares(Madrid), en el cartel de un centro de estética que los vecinos pensaban que era una alarma y en la sede del PP de la plaza de Cervantes”.

La ya mencionada asociación AVAATE ha editado, por cierto, una Guía para la Localización de Picoantenas en tu Ciudad que puede consultarse en www.avaate.org/IMG/doc/consejos_para_localizar.doc

NOCTURNIDAD Y ALEVOSÍA

Naturalmente la estrategia de camuflar antenas no serviría de nada si todo el mundo supiese al menos cómo son, cómo se ponen y por quién. Porque desde hace más de un lustro no son ya las operadoras quienes “dan la cara” ante los ayuntamientos y las comunidades de vecinos. En la mayoría de los casos Movistar, Vodafone, Orange y compañía quedan en un segundo plano. Son sus suministradoras de red -Ericsson, Siemens oNortel- y las empresas instaladoras subcontratadas por ellas quienes negocian con los vecinos y los responsables municipales y, posteriormente, quienes suscriben los contratos de arrendamiento de los emplazamientos donde se ubicará el repetidor. Con mucha discreción. A menudo, según las plataformas contra la contaminación electromagnética, los operarios llegan de noche, sin ningún rótulo en la furgoneta o su vestimenta de trabajo, y parecen que están picando una fachada o instalando cualquier otra cosa. Por supuesto, están bien aleccionados para no dar ninguna información ni pista si se les pregunta.

Eso sí, cuando los vecinos descubren las antenas ocultas la reacción suele ser más airada que de costumbre. En Salamanca, por ejemplo, el colectivo Cuidado Antenas y la Federación de Asociaciones de Vecinos han desarrollado varias manifestaciones con incidentes por el centro de la capital charra para exigir la retirada de las antenas ilegales y de momento ya han conseguido que desaparezcan dos estaciones ocultas en el Hotel San Polo así como la antena camuflada como chimenea del centro comercial Los Cipreses.

“Lo más usual en cualquier caso es el camuflaje bajo chimeneas-explica Juan Manuel Román-, muy típico en hoteles. Pero ahora estamos encontrando antenas y picoantenasen bidones de agua, en forma de palmera, en marquesinas, alarmas... En Daganzo (Madrid) hay instaladas antenas de telefonía incluso en torres eléctricas de 220.000 voltios, no muy lejos de viviendas habitadas. Con lo que se suman las radiaciones de la línea de alta tensión y las de las microondas de telefonía. La cadena AC –añadiría- está instalando antenas camufladas en muchos de sus hoteles: por ejemplo, en el AC del Ensanche de Alcalá de Henares”.

Y no es todo. En el colmo de la imaginación empresarial las operadoras telefónicas están ocultando sus antenas en los campanarios de las iglesias. El pasado mes de enero, por ejemplo, se armó un gran revuelo en Fátima (Cáceres) cuando se supo que el párroco local, Juan José Rivero, había autorizado la instalación en la parte más alta de la iglesia de una antena de gran alcance de Vodafone a cambio de unos 12.000 euros. La decisión, ignorada por los feligreses y por los vecinos del templo, debía servir -según el religioso- para costear obras de mantenimiento necesarias, como un tejado nuevo, una línea eléctrica, fontanería o un sistema de calefacción. El cura ya ha anunciado que va a retirarla ante las protestas de los vecinos que consideran no sólo peligroso para su salud tener una estación de gran potencia en el campanario sino una burla a sus creencias que se utilizara el símbolo de la cruz para taparla.

LAS EMPRESAS DE CAMUFLAJE COTIZAN AL ALZA

El negocio de camuflar antenas debe ser tan redondo que están proliferando empresas dedicadas a fabricar e instalar “equipos de mimetización”. Si busca en Internet los términos “antenas” y “mimetismo” (así le llaman en el sector a estas antenas ocultas) comprobará que aparecen un gran número de antenistas y otras empresas dedicadas a esta floreciente actividad de camuflar la emisión de ondas dañinas. El Grupo Jiménez Belinchón -la principal empresa auxiliar de telecomunicaciones en Castilla-La Mancha- ha creado por ejemplo una empresa -Ibelca S.A.- que se dedica a la fabricación de torres para telefonía móvil que simulan árboles artificiales, chimeneas y demás objetos de plástico de apariencia inocente. Un proyecto en el que participan, además de la mencionada compañía toledana, el grupo alimentario Forlasa, la constructora Gedeco y Caja Castilla-La Mancha. “La necesidad de cobertura -explica la página web de Jiménez Belinchón- obliga a instalar antenas, radares, etc., en lugares poco apropiados para el entorno. Por esta razón diseñamos y fabricamos una amplia gama de productos que simulan árboles tipo pino, palmera y tronco seco. Para instalaciones sobre suelo y sobre edificio realizamos arbustos, chimeneas y cualquier otro acabado adaptándose perfectamente al entorno”. Ibelca ha desarrollado, incluso, casetas que alojan los equipos y sistemas de telecomunicaciones de las estaciones base sin que se sospeche siquiera lo que hay dentro.

REDUCIENDO EL IMPACTO VISUAL

¿Y qué dicen de todo esto las operadoras de telefonía, las principales beneficiadas de estas prácticas que les han permitido llenar de antenas las ciudades sin sobresaltos para ellas? Bueno, en realidad ellas no hablan de “ocultar un peligro” a la gente sino de “reducir el impacto visual” de tanta antena elevándose por los tejados. Esta revista ha intentado conversar con los operadores de telefonía o con sus asociaciones representativas para conocer su versión de loshechos aquí relatados pero sólo ha obtenido un texto redactado para la ocasión que fue consensuado por Telefónica, Vodafone, Orange, Yoigo y el lobby de estas empresas, RedTel, según el cual “los operadores de Telefonía Móvil son conscientes desde hace tiempo de la importancia del impacto visual de sus instalaciones y de la necesidad de la integración de éstas en el entorno.La mimetización de las antenas –continúa el comunicado-, siempre y cuando el desarrollo de la red, el estado del arte de la tecnología y los correspondientes permisos administrativos así lo permitan no responde a querer ocultar nada a los ciudadanos sino al compromiso de actualizar de manera progresiva las redes de Telefonía Móvil para adecuarlas a la realidad tecnológica más reciente, y con el objetivo de reducir el impacto visual e integrarlas de manera más efectiva en su entorno manteniendo al tiempo los niveles de cobertura y calidad.

Alegaciones que muchas personas bienintencionadas o ingenuas y nulo espíritu crítico se tragan sin problemas. No es el caso de Pedro Belmonte, especialista en el tema de Ecologistas en Acción-Murcia-, quien lo tiene bien claro: “Como ha aumentado la percepción social del riesgo ligado a estas antenas las empresas de telefonía han planteado la estrategia de que lo hacen para evitar los impactos visuales. Pero no es más que una manera de esconder la basura debajo de la alfombra e intentar evitar las críticas o posibles denuncias”.

Y que ésa es la verdadera razón lo comprobó Toni Oller hace año y medio: “En el barrio de Sant Antoni de Barcelona –nos contaría-hubo movilizaciones vecinales en enero del 2007. Y la protesta fue de tal calibre que se presentaron hasta los antidisturbios. Bueno, pues enseguida se empezaron a tapar las antenas, a mimetizarlas. Es decir, hasta ese momento a ninguna empresa de telefonía le había preocupado la ‘contaminación visual’ de sus antenas”.

 

Rafael Carrasco

 


 

Las precauciones que pide Orange

Los franceses deben de ser más “flojos” a la hora de soportar las radiaciones electromagnéticas. Al menos eso parece deducirse de los Consejos para reducir el nivel de exposición del consumidor a las radiaciones que la operadora gala Orange da a través de su página web a los clientes del país vecino... y no a los de España. Porque además de las ya conocidas advertencias del riesgo de usar el teléfono móvil cuando se conduce y de las posibles interferencias con los instrumentos de los aviones Orange-Francia explica que “los auriculares son muy valorados por muchos porque son cómodos. Está recomendado, como medida de precaución, utilizarlos lo más posible, especialmente si usted usa el móvil con frecuencia o en las llamadas de larga duración”. Y añade: “Como norma general y especialmente durante una conversación se recomienda alejar el teléfono del vientre de las mujeres embarazadas o del bajo vientre de los adolescentes”.

Por si alguien pensaba aún que las radiaciones electromagnéticas son inocuas para nuestra salud.

 


 

Aparatos sencillos para descubrir antenas ocultas

Descubrir antenas ocultas es una inversión en salud que requiere algo de tiempo y dinero... pero no mucho. Los aparatos medidores no son muy caros aunque aprender su manejo requiere algunas horas. AVAATE, por ejemplo, cuenta con dos aparatos sencillos para descubrir contaminaciones ocultas. Uno de ellos, el popular detector de campo de radiofrecuencias, mide hasta 25 voltios y de 900 a 1.000 gigaherzios. Y cuesta menos de 300 euros en cualquier tienda de electrónica. Barre el conjunto de campos electromagnéticos y aunque es un poco limitado sirve casi siempre para “cazar” antenas y picoantenas. El otro medidor que tienen, más caro y preciso, capta hasta 4.000 gigaherzios y permite mediciones de antenas desde la calle con bastante precisión. Por otra parte, algunas tiendas de electrónica ofrecen ahora un medidor de campo de radiofrecuencias desde 50 megaherzios hasta 3.500 –se llama Electrosmog Meter LC 92- que en Madrid se vende a unos 200 euros. Eso sí, no discrimina el tipo de radiofrecuencia (televisión, telefonía, wimax, radio comercial, radiofaros o radio de policía) pero en una zona donde no hay emisores importantes es suficiente casi siempre. Añadiremos que si se quiere saber si la contaminación procede de una antena de telefonía o de una torre de alta tensión se necesita también un analizador de espectro.

 



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