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CONSEJO ASESOR DSALUD
 
     ALIMENTACIÓN
NÚMERO 109 / OCTUBRE / 2008
   EL RÁBANO: UN ALIMENTO CON MUCHAS PROPIEDADES TERAPÉUTICAS

 

Aunque menos nutritivo que otras raíces como la zanahoria o la remolacha, el rábano –y especialmente el rábano negro- ocupa un lugar predominante entre los alimentos considerados terapéuticos por su reconocida capacidad para favorecer el drenaje del hígado y la vesícula biliar, estimular la producción de bilis, eliminar del organismo desechos y toxinas, regular las funciones del colon o tratar trastornos digestivos además de fiebre, infecciones intestinales, úlceras, resfriados, reumatismos o gota, por mencionar sólo algunas dolencias. Además varios de sus principios activos –que comparte con otros miembros de la familia de las Brasicáceas o Crucíferas- le confieren importantes propiedades antimicrobianas, antioxidantes, expectorantes, diuréticas, inmunoestimulantes, depurativas y anticancerígenas. Sin duda, una más que sugerente carta de presentación.

Coloquialmente se dice Me importa un rábano cuando se quiere expresar rotunda indiferencia por alguna cosa a la que, quizás, se considera de poco interés. Bueno, pues es posible que tras leer lo contenido en esta sección más de uno se plantee dejar de utilizar dicha expresión. Y lo decimos porque si bien es cierto que el rábano es una hortaliza muy económica y con valores moderados en cuanto a su aporte nutricional también lo es que numerosas investigaciones llevadas a cabo en los últimos años confieren a este miembro de la familia de las Brasicáceas –a las que antiguamente se denominaba Crucíferas- un importantísimo valor terapéutico y se le reconocen propiedades medicinales que no tienen otros alimentos “mejor considerados”. Por poner un ejemplo diremos que las Brasicáceas –familia botánica que comprende más de 380 géneros y unas 3.000 especies vegetales- copan los primeros puestos de la lista de verduras anticancerígenas. Y es que los glucosinolatos, isotiocianatos (entre ellos el sulforafano), indoles y otros fitoquímicos además de las vitaminas, minerales y fibra contenidos en el brécol (al que dedicamos la sección de Alimentación del número 106 y que puede leer en nuestra web:www.dsalud.com), las coles, las coles de bruselas, el repollo, la lombarda, la coliflor, el nabo y el rábano los convierten en alimentos imprescindibles para mantener la salud dadas sus propiedades anticancerígenas, antimicrobianas, antioxidantes, diuréticas, depurativas, antiinflamatorias, hepatoprotectoras, inmunoestimulantes, coleréticas, colagogas, digestivas y expectorantes.
Hecha esta introducción pasemos a analizar las bondades del Raphanus sativus o, lo que es lo mismo, el denostado rábano que, como veremos, merece sin duda que le hagamos un hueco en las páginas de nuestra revista.

REMEDIO ANTIQUÍSIMO

Como decimos el rábano pertenece a la extensa familia de las Brasicáceas y recibe el nombre científico de Raphanus sativus. Es una planta de raíz comestible, gruesa y carnosa, muy variable en cuanto a forma y tamaño y cuya piel puede ser roja, rosada, blanca, pardo-oscura o manchada de diversos colores. En cuanto a las variedades el género Raphanus comprende ocho diferentes aunque las más comunes son el rábano chino, japonés o daikon (que es cilíndrico, alargado, de color blanco y sabor suave); los rabanitos (esféricos, ovalados o cilíndricos, de pequeño tamaño, carne blanca y piel roja, rosada, morada o blanca) y el rábano negro que es cilíndrico y redondeado, con piel de color negro muy difícil de digerir pero cuya carne es blanca y digestiva. Y por ser ésta la variedad de rábano más utilizada para fines medicinales debido a sus incontestables propiedades terapéuticas es en la que vamos a centrar el texto. Pero antes es conveniente señalar que aunque aún no hay datos concluyentes todo apunta a que el origen del rábano se sitúa en Asia, concretamente en China, varios miles de años antes de nuestra era y que allí, desde tiempos inmemoriales, se prescriben preparaciones con rábano para el tratamiento de la diarrea, las fiebres, los desórdenes digestivos, las infecciones intestinales, las úlceras o las flatulencias. Asimismo se tiene constancia de que esta hortaliza se conocía en el antiguo Egipto ya que algunos jeroglíficos datados 2.700 años antes de Cristo recogen referencias a su uso terapéutico y cosmético y, además, formaba parte del menú de los constructores de la famosa pirámide de Keops. También fue muy apreciado por griegos y romanos siendo estos últimos quienes introdujeron su cultivo en España y lo expandieron por toda Europa. Una de las primeras referencias escritas al empleo medicinal del rábano la encontramos en el Libro de las Medicinas Simples -escrito en el siglo XII de nuestra era- del médico italiano Matthaeus Platearius en el que se puede leer que “cuando se come rábano negro cocido es eficaz contra la tos provocada por grandes humores”. Ya a mediados del siglo pasado Pío Font Quer –botánico, farmacéutico y químico español- dejaba escrito que “el rábano, y sobre todo el rábano negro, se tiene por un buen diurético y se utiliza contra las afecciones catarrales por las vías digestivas así como contra las enfermedades biliares”.
Desde entonces los conocimientos acerca de las propiedades nutricionales y medicinales de este alimento no han hecho sino confirmar lo acertado del conocimiento de nuestros antepasados. Veamos pues ya cuáles son eras propiedades empezando por las nutricionales.

RICO EN POTASIO

El rábano es una de las hortalizas con mayor contenido acuoso. De hecho, aproximadamente el 95% de su peso es agua. Pero además contiene vitaminas, minerales y fitoquímicos que le hacen interesante –aunque menos que otros miembros de su familia, eso sí- desde el punto de vista nutricional. Así, el rábano es rico en vitamina C y en folatos (vitaminas del grupo B). Y cabe recordar que la vitamina C tiene una reconocida capacidad antioxidante por lo que es capaz de prevenir la aparición de numerosas dolencias además de intervenir en la formación del colágeno, de los huesos, de los dientes y de los glóbulos rojos y que favorece la absorción del hierro de los alimentos así como la resistencia a las infecciones. En cuanto a los folatos, participan en la síntesis del material genético y en la formación de anticuerpos además de colaborar en la producción de glóbulos rojos y blancos.
Por lo que respecta a su contenido mineral destaca su riqueza en potasio (necesario para la generación y transmisión del impulso nervioso y para la actividad muscular normal además de intervenir en el equilibrio de la bomba sodio-potasio celular) y sus significativas cantidades de yodo (indispensable para el buen funcionamiento de la tiroides regula el metabolismo e interviene en los procesos de crecimiento). También se encuentran en él ciertas dosis de calcio, fósforo, hierro y magnesio además de azufre (que le confiere su característico sabor picante). Asimismo contiene aminoácidos (en proporciones discretas) y fibra que, entre otras propiedades, previene o mejora el estreñimiento, ayuda a reducir los niveles de colesterol en sangre (disminuye la absorción intestinal de este lípido) y favorece el adecuado control de la glucemia en diabéticos. También contiene compuestos orgánicos azufrados como el rafanol (de propiedades colagogas, coleréticas y antibióticas) y la rafanina (principal compuesto sulfurado del rábano negro que le confiere propiedades antibióticas, antivíricas e inmunoestimulantes).
Pero si por algo destacan los rábanos, en especial el negro -y el resto de las Brasicáceas, cabe decir- es por su riqueza en una serie de sustancias fitoquímicas de contrastada eficacia para el mantenimiento de la salud conocidas como glucosinolatos, isotiocianatos e indoles. Los primeros son sustancias aromáticas picantes a las que se les reconocen efectos anticancerígenos y capacidad para eliminar del organismo microorganismos nocivos o indeseables. Bien, pues cuando masticamos el rábano esos glucosinolatos liberan otros compuestos no menos interesantes como los isotiocianatos (esta raíz contiene isotiocianato de alilo) a los que se considera los agentes quimiopreventivos más efectivos que se conocen (entre ellos, destaca el sulforafano, del que recogimos copiosa información en la sección de Alimentación del número 106) o como los indoles (el rábano libera indometilglucosinolato) que favorecen la desintoxicación del organismo y que también podrían tener –se está investigando en ese sentido- un importante papel en la prevención de cánceres de mama y de ovarios.
Bien, pues estos elementos confieren al rábano -y especialmente al rábano negro por ser la variedad de rábano más rica en dichas sustancias- las propiedades terapéuticas que pasamos a analizar a continuación.

HEPATOPROTECTOR, DEPURATIVO, DIGESTIVO, ANTICANCERÍGENO...

Si consulta en Internet -o en cualquier otra fuente de información- datos acerca del rábano –y/o de su variedad negra, que es la que nos ocupa- no tardará en concluir que esta hortaliza es especialmente apreciada desde el punto de vista terapéutico por su capacidad para drenar y depurar el hígado y la vesícula biliar. En este sentido está contrastado, por ejemplo, que los isotiocianatos del rábano negro estimulan la contracción de la vesícula, la producción de bilis y el vaciamiento de dicha glándula. Como consecuencia la ingesta de esta raíz favorece el drenaje de los residuos acumulados tanto en la vesícula como en el hígado (y por extensión la eliminación de desechos y toxinas acumuladas en el organismo) y ayuda a prevenir la formación de cálculos. Y como bien sabe el lector un buen funcionamiento de la vesícula favorece las funciones del hígado pues, entre otras cosas, le “ahorra” trabajo. Por eso se considera al rábano un alimento hepatoprotector y muy adecuado en casos de insuficiencias hepatobiliares, trastornos digestivos vinculados a una sobrecarga hepática, desórdenes de la secreción biliar, migrañas de origen hepático, etc.  Pero además de ser un excelente drenante y protector hepático el rábano es apreciado por ser...

...diurético y depurativo.

Su elevada composición en agua –el 95% de su peso- y su riqueza en potasio además de la actividad en este sentido de algún otro de sus componentes convierten al rábano en un más que apreciado diurético vegetal que favorece el aumento de la micción y con ello la eliminación de sustancias tóxicas o de desecho y la expulsión más rápida y efectiva de líquidos retenidos en el cuerpo lo que resulta beneficioso para quienes padecen hipertensión, retienen líquidos o sufren oliguria. Además, como ya se ha dicho, contribuye tanto a prevenir la formación de cálculos (hepáticos, biliares, renales, etc.) como a eliminarlos y expulsarlos si ya existieran. Pero también se ha comprobado que favorece la depuración de la sangre, la limpieza de la mucosa intestinal y gástrica, la eliminación de sustancias potencialmente dañinas cuando se acumulan como el ácido úrico, la urea, el colesterol, etc.

...digestivo.

Si no fuera porque el rábano es considerado uno de los alimentos más útiles para el hígado sin duda pasaría a ser considerado uno de los más beneficiosos para el aparato digestivo. Lo decimos porque además de abrir el apetito, estimular la producción de jugos gástricos, facilitar la digestión o aumentar los movimientos naturales del intestino el rábano negro regula las funciones del colon, alivia el estreñimiento crónico y el meteorismo y resulta un suave laxante gracias a su fibra. Asimismo, mantiene la flora intestinal en un estado saludable lo que, además de combatir la diarrea y las infecciones intestinales, previene numerosas patologías infecciosas. También hay que decir que al no contener grasas se le considera un buen colaborador para mantenerse delgados o para integrarlo en una dieta de adelgazamiento.

...cardioprotector.

El mayor volumen de orina que se expulsa al consumir esta hortaliza ayuda a rebajar la tensión arterial y a aumentar la diuresis eliminando del cuerpo sustancias que podrían dar lugar a complicaciones cardiovasculares. Además la fibra que contiene disminuye la absorción intestinal de colesterol. Por otra parte, el potasio y otras de las sustancias que contiene son indispensables para una buena circulación sanguínea. Asimismo, sus glucosinolatos e isotiocianatos son reconocidos como potentes antioxidantes de acción fundamental frente a los radicales libres lo que también contribuye a reducir el riesgo cardiovascular y cerebrovascular. Por todo ello se considera al rábano un alimento con actividad cardioprotectora.

...inmunoestimulante.

Por su contenido en sustancias antioxidantes al rábano se le considera un alimento inmunoestimulador que actúa frente a la potencial nocividad de los radicales libres. Además sus isotiocianatos ayudan a las enzimas de detoxificación del cuerpo -primera línea de defensa del organismo frente a las enfermedades- a neutralizar las sustancias dañinas que entran en él a través de diferentes vías (dieta, contaminación del ambiente, etc.). Por eso se considera que contribuye a prevenir el desarrollo de numerosas dolencias degenerativas al evitar el daño celular. También se le considera un potente antimicrobiano (gracias a su contenido en una sustancia denominada peróxido difenil glioxal) y se sabe que sus principios activos neutralizan patógenos –especialmente bacterias, virus y hongos- que se albergan en la mucosa de los riñones, la vejiga, las vías urinarias, el estómago y las vías respiratorias. De ahí que -especialmente en otoño e invierno- nuestras abuelas –y algunas tradiciones médicas como la china- recomienden tomar zumo de rábano para prevenir o aliviar los síntomas de dolencias respiratorias como resfriados, gripes, bronquitis, etc.

...anticancerígeno.

Como se mencionaba al inicio de este texto las Brasicáceas encabezan el listado de los vegetales considerados anticancerígenos merced a su riqueza en isotiocianatos –y de entre ellos el más destacado a este respecto es el sulforafano- que combaten el cáncer no sólo por su capacidad para modular las ya mencionadas enzimas de detoxificación del cuerpo sino también porque tienen actividad antiinflamatoria, antibacteriana y antiviral además de inducir la apoptosis selectiva de células cancerosas, inhibir la formación de nuevos vasos sanguíneos que puedan alimentar al tumor y evitar la división en las líneas celulares cancerígenas. Bien, pues el rábano también contiene estas interesantes sustancias en proporciones importantes por lo que, según las más recientes investigaciones, podría ser útil para prevenir cánceres de diferentes tejidos incluyendo pulmón, glándula mamaria, ovarios, esófago, hígado, vesícula biliar, páncreas, vejiga, próstata, intestino delgado o colon, por citar algunos.

Pero, además, el rábano:
-Es rico en folatos por lo que se le considera adecuado para las mujeres embarazadas ya que una deficiencia de estas vitaminas durante las primeras semanas de gestación puede provocar anencefalia o defectos como la espina bífida en el bebé.
-Favorece la expectoración en caso de dolencia respiratoria.
-Por ser antibacteriano y favorecer la depuración de la sangre ayuda a mejorar dolencias como el acné.
-Ayuda a perder peso pues favorece la eliminación de líquidos, sustancias de desecho y grasas acumuladas.
-El consumo de jugo de rábano negro y alcachofa –al que se puede añadir jugo de cardo mariano- tiene un efecto regulador del metabolismo lipídico a nivel hepático y contribuye a mantener en niveles adecuados el colesterol y los triglicéridos.
-Por su riqueza en vitaminas y minerales ayuda en caso de anemia.
-Tiene propiedades relajantes y facilita el sueño.
-Usado de forma tópica resulta eficaz como calmante de las inflamaciones osteoarticulares.
-Por su capacidad antiséptica y antimicrobiana ayuda a mejorar el estado de la piel en los casos de eczemas, heridas, laceraciones, quemaduras, etc. (lavando con su jugo las lesiones o usándolo en forma de cataplasma).
En suma, una excelente alternativa natural para mantener la salud y ayudar al organismo a prevenir numerosas dolencias.

ELEGIRLOS Y CONSERVARLOS

El rábano es otro de esos productos estacionales de los que afortunadamente podemos disponer todo el año. Y aunque lo común es que sólo se aproveche la raíz también hay personas que utilizan sus hojas como si fueran espinacas o para hacer infusiones. Por lo demás, lo habitual es consumirlo crudo –especialmente por parte de quienes aprecian los sabores picantes- formando parte de ensaladas pero también se puede hervir, freír, licuar junto a otras hortalizas, usar para hacer salsas, etc. Si se quiere eliminar su sabor picante –mayor o menor dependiendo de la variedad- bastará con pelar el rábano pues es su piel la que contiene la mayor parte de las sustancias que le confieren esa cualidad.
Eso sí, a la hora de elegirlo opte por las piezas de tamaño medio, carnosas, firmes, de color vivo y piel suave, entera y sin fisuras. Y si los rábanos aún tienen sus hojas éstas han de ser de color verde intenso porque ello garantiza su frescura.
Por otra parte, no los lave hasta que vaya a consumirlos. Si quiere conservarlos elimine simplemente las partes verdes y guarde los rábanos en el frigorífico en bolsas de plástico perforadas. Si lo hace así sus cualidades permanecerán prácticamente inalteradas durante al menos una semana.
Terminamos mencionando que no se conocen efectos tóxicos derivados de su consumo excesivo pero sí se sabe que no debe ingerir crudo si se padece gastritis o úlcera gastroduodenal. Además puede provocar flatulencia por su contenido en fibra y compuestos de azufre, especialmente entre quienes tienen problemas para digerir las verduras. En tales casos se deberá consumir con moderación y preferentemente hervido.

 


 

Propiedades

El rábano, especialmente el negro, es:

-Antianémico.

-Anticancerígeno.

-Antiescorbútico.

-Antiespasmódico.

-Antiinflamatorio.

-Antimicrobiano.

-Antioxidante.

-Antiséptico.

-Calmante.

-Carminativo.

-Colagogo.

-Colerético.

-Detoxificante.

-Digestivo.

-Diurético.

-Expectorante.

-Hepatoprotector.

-Inmunoestimulante.

-Laxante.

-Relajante.

-Rubefaciente (uso tópico).

-Sedante.

-Vitamínico.

 


 

Indicaciones

-Acné.

-Asma.

-Bronquitis.

-Cálculos renales.

-Cáncer.

-Cistitis.

-Colecistitis.

-Colitis con estreñimiento.

-Colitis diarreica.

-Digestiones lentas.

-Dispepsias hiposecretoras.

-Disquinesias hepatobiliares.

-Eczemas (uso tópico).

-Enfisema.

-Escorbuto.

-Estreñimiento.

-Faringitis.

-Gota.

-Gripe.

-Hepatitis.

-Hipertensión.

-Hiperuricemia.

-Ictericia.

-Inapetencia.

-Infecciones intestinales.

-Inflamación de la vejiga.

-Inflamaciones osteoarticulares (uso tópico).

-Lesiones dérmicas.

-Meteorismo.

-Mialgias (uso tópico).

-Migrañas de origen hepático.

-Oliguria.

-Patologías biliares y hepáticas.

-Problemas de tránsito intestinal.

-Resfriados.

-Retención de líquidos.

-Reumatismo.

-Sinusitis.

-Tos irritativa.

-Transaminasas elevadas.

-Trastornos del sueño.

-Urolitiasis.



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