SALUD Y BELLEZA
NÚMERO 107 / JULIO - AGOSTO / 2008
   CUIDE SU HIGIENE ÍNTIMA, ESPECIALMENTE EN VERANO

 

Los genitales son una parte más de nuestro cuerpo y, al igual que cualquier otra, precisan de una higiene diaria adecuada. Eso sí, por ser una zona delicada y poco ventilada es aconsejable poner especial cuidado en su limpieza y más durante la época estival en la que el calor propio de la estación, el sudor adicional que producimos, permanecer con el bañador húmedo puesto o no secarnos convenientemente la zona puede acarrearnos una molesta infección. Y para prevenirlo nada tan simple como limpiarla una vez al día con agua y un jabón que no reseque o irrite la zona y respete el pH natural además de seguir unas sencillas recomendaciones.

Si hay una zona en el cuerpo -especialmente en el de la mujer- a la que hay que prestar mayor atención durante los meses de verano ésa es, sin duda, la genital. ¿Por qué? Pues porque la época estival es precisamente la que más favorece la proliferación de gérmenes que pueden provocarnos infecciones y las partes íntimas son especialmente sensibles a una posible contaminación por bacterias, hongos y otros microorganismos. Y aunque en principio este tipo de infecciones genitales o vaginales son fáciles de tratar pueden llegar a generar dolencias más graves. De ahí la importancia vital de prevenirlas manteniendo durante todo el año –y sin bajar la guardia durante las vacaciones- una correcta higiene íntima.

FACTORES DE RIESGO

Mantener la zona genital constantemente limpia y seca es fundamental para evitar infecciones. No podemos decirlo de forma más sencilla. Claro que esta tarea se vuelve harto difícil en verano especialmente para las mujeres. Lo decimos porque el calor, el baño en las piscinas públicas, permanecer con el bañador húmedo, el sudor, la menstruación, las secreciones vaginales, el uso de ropa interior sintética o de prendas ajustadas y la poca ventilación de la zona genital son factores que juegan en contra de la higiene y hacen esta zona vulnerable al ataque de diversos microorganismos. Y eso a pesar de que la vagina –nos centramos en el cuerpo femenino- tiene capacidad para mantenerse limpia por sí misma. Algo que consigue liberando cada día un flujo blanquecino, viscoso e inodoro cuya producción aumenta al ovular y durante la excitación sexual que lo que hace es limpiar las paredes vaginales arrastrando las células muertas y otros elementos de desecho al exterior. Además ese fluido tiene un nivel de acidez que favorece el equilibrio de la flora vaginal y combate las bacterias dañinas lo que ayuda a prevenir infecciones. Ahora bien, el hecho de que la vagina se autolimpie no obsta para que mantengamos una correcta higiene externa porque la piel vulvar y la vagina se encuentran en contacto casi constante con el flujo mencionado pero también con la orina, con las secreciones propias de la menstruación y con el sudor además de con otras sustancias procedentes de tejidos, celulosa, compresas, etc., y al ser una zona poco ventilada la humedad generada por esas secreciones –y por el agua de la ducha, de la piscina, etc.- no se evapora por completo y a nadie se le escapa que multitud de gérmenes encuentran en la humedad, el calor y la falta de ventilación el caldo de cultivo ideal para instalarse y arruinar nuestra salud. De ahí la trascendencia de mantener la zona limpia y seca.
Pero si a pesar de todo nota picor, molestia constante que llega incluso al dolor, sensación de quemazón, inflamación de los labios de la vulva, secreción continua de un flujo de aspecto y olor desagradables o dolor durante las relaciones sexuales es más que probable que sufra una infección y lo más recomendable es que acuda inmediatamente al médico para evitar complicaciones mayores (y, por supuesto, que no mantenga relaciones sexuales pues podría contagiar a su pareja). Será él quien determine el agente causante de la misma –un hongo o una bacteria, en la mayoría de los casos- y prescriba el tratamiento oportuno acompañado, en ocasiones, de un antiséptico vaginal que mitigue el ardor y la comezón, que reduzca el flujo y elimine el mal olor.

MEJOR PREVENIR

Como decimos, los genitales son esa parte de nuestro cuerpo que necesitan “algo más” aparte de una ducha diaria para mantenerse debidamente limpios. Precisan un cuidado higiénico especial pero, ¡ojo!, no se obsesione: es normal y natural que la zona genital desprenda un cierto olor propio de cada persona que en el caso de la mujer es fruto de la actividad de las bacterias beneficiosas en la vagina y que se convierte en un estímulo olfativo que propicia el inicio de relaciones sexuales. Dicho esto sepa que además de los ya mencionados existen otros factores que pueden alterar la limpieza que proporciona el baño diario. Entre ellos se encuentran:
-Los cambios hormonales y del pH vaginal propios de la pubertad, embarazo y menopausia. Los expertos indican que es importante tener en cuenta este criterio a la hora de elegir un producto para la higiene íntima ya que una mujer en su época reproductiva tiene un pH vaginal de 4,5 que sube un poco durante la menstruación, que en el embarazo es más ácido (entre 4 y 4,5) y que en la menopausia vuelve a subir llegando a 5,5 o 6. Por tanto, habrá que elegir el jabón íntimo que mejor se ajuste a cada periodo vital teniendo en cuenta que un pH vaginal equilibrado en cada una de esas etapas es determinante de la buena salud y que cuando se ve alterado puede favorecer la aparición no sólo de infecciones sino también de otras patologías más severas.
-No cambiar los tampones o compresas con la frecuencia debida durante el periodo menstrual. La sangre estancada y la humedad favorecen la proliferación de gérmenes.
-Los jabones y otros productos con fragancia que se emplean para lavar la zona genital. Muchos de estos productos pueden ocasionar irritación, alergia y, en último caso, infección. Además los ginecólogos desaconsejen los productos que se comercializan para el lavado vaginal ya que no sirven ni para prevenir ni para tratar ningún proceso infeccioso. Asimismo, el uso de esos productos químicos puede provocar que la flora natural sea barrida o que cambie el pH vaginal lo que sí daría lugar a problemas. Por esos mismos motivos no se recomiendan los sprays o cremas anticonceptivas o espermicidas. Por tanto, la elección de un jabón íntimo que respete el ecosistema vaginal es fundamental para mantener un correcta higiene genital y para evitar infecciones.
-El uso de ropa interior ajustada y elaborada con materiales sintéticos. Son preferibles las prendas de algodón que queden un poco holgadas y permitan la transpiración de la zona.
-Las relaciones sexuales. Son el factor principal que puede generar un desequilibrio en la vagina pues como el esperma es alcalino y con un alto contenido de proteínas puede provocar un cambio en el pH vaginal. Sin obviar que son canal de entrada de infecciones y enfermedades de transmisión sexual. Además, si se practica sexo oral sin previo aseo bucal se puede contaminar la zona genital.
-Los métodos anticonceptivos. Pueden predisponer a la infección. Los anticonceptivos orales, por ejemplo, pueden desequilibrar el ambiente vaginal favoreciendo la aparición de hongos como la cándidaalbicans. Sin olvidar que aunque el diafragma y los espermicidas ofrecen cierto grado de protección contra las bacterias se desconoce si protegen de las infecciones de carácter viral. También el DIU puede ocasionar problemas si el dispositivo está mal esterilizado a la hora de insertarlo o la presencia de alguna infección no tratada en la mujer hace que se introduzcan bacterias en el útero. Además no protege contra las infecciones de transmisión sexual. Por tanto, los métodos más efectivos para la prevención de infecciones son los métodos de barrera, es decir, los condones masculinos y femeninos.
-La pérdida involuntaria de orina o incontinencia urinaria también representa cierto problema en la higiene íntima femenina pues tanto la zona genital como la ropa interior se mantienen húmedas generando olor desagradable y permitiendo la producción de microorganismos causantes de infecciones.
Cabe agregar que existen otras circunstancias que pueden alterar el ecosistema vaginal y propiciar infecciones. Nos referimos al ciclo menstrual, al embarazo, a la utilización de urinarios públicos, etc. Situaciones en las que el debido cuidado íntimo adquiere especial importancia.
Y no debe olvidarse tampoco que un aporte insuficiente de líquidos favorece también la aparición de infecciones por lo que lo más conveniente –especialmente en verano- es beber un mínimo de dos litros diarios de agua para evitar que los productos de desecho se acumulen en el cuerpo.
En suma, para prevenir situaciones molestas y desagradables tenga en cuenta lo dicho hasta ahora y siga las recomendaciones y prácticas saludables que le recomendamos a continuación. Su salud general, y la genital en particular, se lo agradecerá.

RECOMENDACIONES PARA UNA CORRECTA HIGIENE

Además de mantener limpio el resto del cuerpo, alimentarse correctamente y beber al menos dos litros diarios de agua lo más aconsejable para conseguir una completa higiene íntima es:
-Lavar la zona por la mañana y antes de acostarse (o más veces si fueran necesarias) con abundante agua y jabón. Éste puede ser neutro, del mismo pH de la piel o cualquiera de los productos que ya existen en el mercado especialmente pensados para esta zona corporal. Estos jabones, respetuosos con la peculiar biología del sistema vulvar-vaginal, suelen incorporar extractos naturales que además de respetar el pH aportan su acción antiséptica, antifúngica, antiinflamatoria, desodorante y antioxidante para proteger la piel así como componentes lipídicos que evitan su deshidratación.
-No es necesario enjabonarse ni frotar demasiado pero sí asegurarse de limpiar toda la zona externa de los genitales así como la zona anal. Y aclárese siempre con abundante agua limpia.
-No emplee nunca jabones fuertes ni ningún producto químico que pueda alterar el pH ácido de la vagina o destruir la flora vaginal. Tampoco es oportuno aplicar desodorantes íntimos porque pueden provocar irritación, inflamación y hasta alergia, como ya hemos mencionado. Además impiden percibir por su olor alteraciones que pudieran requerir tratamiento médico.
-Tampoco es conveniente realizar duchas vaginales porque eliminan sustancias naturales y microorganismos beneficiosos que protegen la vagina y, por ende, la salud.
-Después de orinar o defecar es necesario limpiar la zona genital desde delante hacia detrás para evitar contaminar la zona vaginal con bacterias procedentes de las heces. La gran mayoría de la gente usa únicamente papel pero lo recomendable es lavarse porque, de lo contrario, la zona queda sucia.
-Use ropa interior de algodón ya que el nylon y otras fibras sintéticas impiden la transpiración, retienen la humedad y favorecen la proliferación de bacterias y gérmenes.
-No vista prendas muy ajustadas para evitar rozaduras y favorecer la transpiración de la zona genital.
-No use esponja o guantes sintéticos para lavar la zona genital porque en ellos se acumulan gérmenes.
-Cambie los tampones y compresas cada 4 o 6 horas como máximo. No se recomienda emplear salva-slips de uso diario porque dificultan la adecuada ventilación, aumentan la temperatura de la zona y entonces es más fácil la proliferación de gérmenes y la aparición de molestias e infecciones.
-No permanezca mucho tiempo con el bañador mojado porque -insistimos- la humedad favorece la proliferación de gérmenes.
-Antes y después de mantener relaciones sexuales es recomendable lavar la zona genital además de las manos y la boca en el caso de que practique el sexo oral.
-Controle la ingesta de medicamentos. Ya hemos mencionado la relación entre anticonceptivos e infección vaginal pero tenga también en cuenta que los antibióticos, por ejemplo, suelen dejar el organismo bajo de defensas. El resultado es que tras acabar el tratamiento con antibióticos la mujer es mucho más propensa a contraer infecciones vaginales pues los antibióticos aniquilan la flora vaginal.
-Utilice papel higiénico de calidad y procure no sentarse en urinarios de uso público.
En cuanto a lo que es el lavado en sí se recomienda lavar la vulva por el exterior pasando bien los dedos por los pliegues de los labios mayores y menores así como alrededor del clítoris ya que aquí también se acumulan residuos. Después es necesario secar bien la zona para evitar humedad. Por lo que respecta a la vagina, salvo que lo prescriba el ginecólogo y en situaciones muy concretas, no debe ser aseada interiormente ya que como hemos dicho tiene su propio mecanismo de limpieza.
En suma, lo recomendable es mantener una adecuada higiene diaria durante todo el año con jabones íntimos que respeten la salud genital y vaginal, practicar sexo seguro para evitar pequeñas infecciones y enfermedades más graves y acudir al ginecólogo al menos una vez al año.

 

L.J.

 


 

¿Por qué se produce la infección vaginal?

Básicamente existen dos factores de riesgo que pueden dar lugar a una infección vaginal. Unas son las llamadas infecciones de transmisión sexual. Las otras son causadas por algún proceso que favorece la proliferación de bacterias en el propio cuerpo.

-Infecciones de transmisión sexual.

Poco puede añadirse a lo que ya advierten las múltiples campañas lanzadas por las instituciones públicas. Aún así recordamos que el condón es el método de barrera más eficaz para prevenirlas y el único que permite sexo seguro.

-Infecciones de causa no sexual.

Pueden padecerse a cualquier edad y por distintas causas. La más frecuente de estas infecciones es la vaginitis -inflamación de las paredes de la vagina- que suele ser causada por las bacterias propias del área del ano. Este tipo de infección es muy frecuente en las niñas que acaban de aprender a ir al baño o en ancianas que no pueden procurarse una adecuada higiene íntima. Pero también es normal en mujeres que, tras orinar o defecar, limpian su zona genital arrastrando el papel higiénico desde la zona del ano hacia la de la vulva. De esta forma llevan restos de excrementos a la zona de la vagina y la repetición de ese gesto puede favorecer una infección.
Otra causa puede ser la proliferación excesiva de los hongos que se encuentran en la propia flora vaginal siendo el más frecuente la cándida albicans. Hablamos de un hongo que se encuentra de forma natural en la vagina e, incluso, en la piel. Sin embargo, factores que rompen el equilibrio del pH vaginal como usar ropa muy apretada o sintética, acudir a piscinas o aseos públicos donde se descuida el adecuado aseo o mantener humedad en la zona genital durante mucho tiempo puede favorecer su crecimiento y la consiguiente infección.

 


 

Prácticas saludables

-Usar únicamente jabones específicos para la limpieza de la zona genital.
-Asear la zona al menos por la mañana y antes de irse a dormir.
-Después de orinar o defecar limpiar la zona genital desde la vulva hace el ano para no contaminar la zona vaginal con bacterias procedentes de las heces.
-Vestir ropa interior de algodón y evitar las prendas ajustadas para favorecer la ventilación de la zona.
-Cambiar tampones o compresas cada 6 horas como máximo.
-Lavar la zona antes y después de mantener relaciones sexuales.
-No permanecer con el bañador mojado ni sentado sobre toallas o prendas húmedas.
-Controlar la ingesta de medicamentos, especialmente de antibióticos que pueden acabar con la flora vaginal.
-Después del lavado secar la zona convenientemente.

 


 

Productos para la higiene íntima

Una encuesta sobre hábitos de higiene realizada recientemente revelaba que en España sólo un 34% de las mujeres y un 15% de los hombres usan jabones específicos para la higiene de la zona genital. Y aunque las cifras son realmente bajas la parte positiva es que un 80% de las personas que los usan lo hacen a diario. No en vano cada vez son más numerosos y diversos los productos de este tipo que pueden adquirirse en farmacias y herbolarios. Así, además de antisépticos ginecológicos, hidratantes, lubricantes y toallitas especialmente indicadas para el lavado de dicha área y para mantenerla desinfectada e hidratada, los consumidores podemos optar por diferentes jabones y genes –incoloros, blancos, más o menos pastosos, con aroma, sin él,...- que aportan frescor, respetan el ecosistema vaginal, no irritan ni resecan y tienen propiedades hidratantes, calmantes y protectoras. Algunos, además, ayudan a mantener el equilibrio de la flora vaginal en los niveles adecuados y sólo unos pocos están recomendados por los ginecólogos y ginecólogas. Fíjese bien, por tanto, y elija sólo productos de calidad.

 


 

¿Bañador o bikini?

Queda a su elección. Lo importante es que tome una serie de precauciones porque todo traje de baño puede ser un foco de infección. Por eso es recomendable:

-No quitarse la ropa interior al probárselo en la tienda.
-Preferir los que tengan forro de algodón en la zona genital.
-Lavarlo bien antes de usarlo por primera vez.
-No permanecer mucho tiempo con él mojado.
-Ponérselo de nuevo sólo cuando se haya secado.
-Lavarlo después de cada uso.



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