REPORTAJES
NÚMERO 67 / DICIEMBRE / 2004
   CÓMO DESINTOXICAR EL HÍGADO EN APENAS UNAS HORAS

 

Desintoxicar el hígado y regenerarlo es el paso previo e imprescindible tanto para sanar de cualquier dolencia grave como para mantener el cuerpo sano. Así lo afirma la conocida doctora Hulda Regehr Clark, especialista en Biofísica, Biología y Fisiología Celular. Le contamos en qué consiste el sencillo método que postula y que se efectúa en apenas unas horas.

Licenciada en Fisiología y Biología por la Universidad de Saskatchewan (Canadá) y en Biofísica y Fisiología Celular por la de Minessotta (EEUU), la doctora Hulda Regehr Clarkdirige actualmente el Century Nutrition Clinic en Tijuana (México), lugar al que se trasladó para evitar posibles problemas con las autoridades sanitarias de Estados Unidos. Y es que esta singular investigadora de origen australiano afirma algo que choca con muchas convicciones establecidas en el seno de la comunidad médica. ¿Y qué es ello? Pues básicamente que numerosas patologías graves se deben a la actuación de determinados parásitos patógenos cuando interactúan en el interior del organismo conalgunos productos químicos –especialmente metales pesados- que penetran en el cuerpo a causa de la contaminación ambiental y alimentaria así como a través de las sustancias químicas que se utilizan de forma habitual en los productos de higiene personal (lacas, geles, champúes, suavizantes, tintes del pelo, colonias, perfumes...) y del hogar (detergentes, jabones, desinfectantes, barnizadores, etc.). Muchos de esos productos llevan titanio, circonio, benzalconio, bismuto, antimonio, bario, estroncio, aluminio, estaño, cromo, benceno, PCB y colorantes, entre otras muchas sustancias tóxicas. Y debe saberse que todos los metales introducidos en el organismo refuerzan las bacterias y los hongos además de romper las cadenas de ARN y ADN). En suma, según 1a doctora Clark tales “encuentros” –por así decirlo- entre parásitos y productos químicos  son los responsables de buena parte de las enfermedades crónicas y degenerativas que padece el ser humano, cáncer incluido.

Obviamente hay otra muchas sustancias químicas de uso corriente en la  industria por lo que a nadie le puede extrañar la contaminación que sufre nuestra actual generación (vea el lector en nuestra web –www.dsalud.com- el reportaje ¡Estamos todos altamente contaminados! publicado en el nº 58). Hace unos meses publicábamos un comunicado en ese sentido de la Real Comisión sobre Contaminación Ambiental del Reino Unido en el que se denunciaba que en la actualidad se están utilizando en la Unión Europea ¡más de 30.000 productos químicos con riesgo potencial! ya que sus posibles efectos adversos en la salud no están debidamente estudiados. Un estudio que hacía referencia a los productos utilizados en agricultura, droguería, perfumería, cosmética, pintura, veterinaria, electrónica y automoción. Es más, el presidente de esa comisión, el bioquímico Sir Tom Blundell, fue rotundo en sus conclusiones: "Dado el estado de nuestro conocimiento sobre cómo los productos químicos interactúan en el medio ambiente podría decirse que estamos llevando a cabo un gigantesco experimento en el que los sujetos de investigación son los seres humanos y todos los demás seres vivos. Es algo sencillamente inaceptable". Y añadía: "Decepciona profundamente que después de un siglo de producción química y décadas de legislación para conseguir la seguridad ambiental no tengamos aún una comprensión adecuada del destino final y los efectos de los productos químicos en el medio ambiente".

Pues bien, Hulda Clark asegura -por poner algunos ejemplos- que los parásitos adultosdel Fasciolopsis Buskiipresentes en el hígado, en combinación con alcohol isopropílico, causan cáncer; en combinación con alcohol de madera, diabetes; en combinación con tolueno o xileno, Alzheimer; en combinación con benceno, propician la aparición del SIDA; si están presentes en los riñones causan la enfermedad de Hodgkin, la endometriosis si están el útero y una prostatitis crónica si se instalan en la próstata. Y, en la piel, el sarcoma de Kaposi. Y hay otros muchos parásitos que dan lugar a otras enfermedades.

De ahí su afirmación de que para sanar de cualquier enfermedad importante lo primero que hay que hacer es eliminar los parásitos que han dado lugar a la misma. Y para ello ha elaborado un sencillo método que, según asegura, acaba rápidamente con ¡más de 100 parásitos patógenos diferentes! así como con sus huevos... y sin efecto secundario alguno.

El tratamiento consiste en la ingesta conjunta de cáscara de nuez de nogal negro (del árbol Juglans nigra), ajenjo (del arbusto Artemisia Absinthium L.) y clavocomún (del árbol Eugenia caryophyllata). También deberá ingerirse L-ornitina a fin de eliminar el amoniaco que producen los parásitos como desecho. El tratamiento se completa con la toma de una cucharada de aceite de oliva ozonizado, unas cápsulas del aminoácido L-cisteína y la ingesta de vitamina C, complemento imprescindible que al tiempo que previene y ayuda en muchas enfermedades sirve para desintoxicar el cuerpo de diversos hongos que se introducen en nosotros con la alimentación. Las dosis, posología, duración del tratamiento para situaciones específicas e, incluso, dónde adquirir los productos vienen recogidos en los libros de la doctora Clark por lo que lo más adecuado es que el lector interesado profundice en ellos o bien consulte su web (www.drclark.net) o contacte con ella a través de info@drclark.net.

Cabe añadir que la doctora Clark insiste también mucho en la importancia de seguir una alimentación natural tomando siempre productos frescos (nunca comida preparada, enlatada o envasada). Y sabiendo que  es necesario -al menos en la fase de desintoxicación- desterrar los colorantes, conservantes, espesantes, edulcorantes, saborizantes y demás aditivos alimentarios. Por supuesto, se prohíbe la comida frita.

Una vez hecho esto, es decir, una vez eliminados los parásitos del cuerpo hay que proceder a desintoxicar los riñones, la vejiga y los conductos urinarios para, inmediatamente a continuación, proceder ya a la desintoxicación a fondo del hígado. “Se trata –afirma convencida tras numerosos años de experiencia clínica con miles de pacientes- del tratamiento más poderoso que existe para mejorar la salud integral del cuerpo” (vea el recuadro adjunto para saber cómo se hace esta limpieza).

Ahora bien, antes de iniciar la limpieza del hígado la Dra. Clark aconseja aplicarse diariamente durante una semana el zapper que no es sino un aparato de su invención que transforma la corriente continua de una pila de 9 voltios en corrientes pulsadas de menos voltios pero de muy alta frecuencia que -afirma- lleva a la muerte a numerosos parásitos en apenas 7 minutos.

DESINTOXICAR EL HÍGADO, CUESTIÓN DE SALUD

La importancia de desintoxicar el hígado es fácilmente comprensible dadas sus múltiples y trascendentales funciones en el organismo. Y la doctora Clark afirma que son muchas las personas –niños incluidos- que tienen los tubos biliares congestionados por cálculos y eso impide su correcto funcionamiento. Una aseveración que choca contra lo postulado convencionalmente de que los cálculos biliares se forman en la vesícula.

Según la doctora Clark a medida que esos cálculos biliares crecen y se hacen más numerosos la presión en el hígado hace que éste fabrique menos bilis. Y además se desacelera el flujo linfático por lo que se elimina mucho menos colesterol (en condiciones normales se excretan diariamente unos 500 mg. de colesterol a través de la bilis). Añadiendo que en los poros de los cálculos se depositan las bacterias, virus y parásitos que pasan a través del hígado creándose así auténticos nidos de infección. “Tal es la razón –afirma- de que ninguna infección estomacal, úlcera o inflamación intestinal puede ser curada permanentemente si no se eliminan los cálculos biliares del hígado”.

¿Y cómo hacerlo? ¿Cómo eliminar los cálculos biliares del hígado? Hulda Clark dice que la fórmula es sencilla: basta ingerir 4 cucharadas de sales de Epsom, es decir, sulfato de magnesio (también se las conoce como “sales amargas” o “sales de la higuera” y toman su nombre de las fuentes de agua de Epsom, población inglesa donde se descubrió esta sal; se encuentran fácilmente en herbolarios y tiendas de dietética), media taza de aceite de oliva ozonizado –no es tan fácil de encontrar pero en determinados establecimientos especializados los venden al igual que los aparatos para hacerlo (tardan apenas 20 minutos en ozonizar el aceite) y 2 gotas de ácido clorhídrico –para acidificar el estómago e impedir a los patógenos que penetren a través de las paredes del estómago-. Además es necesario tomar un vaso de zumo de toronja (también llamada pomelo rosado), entre 4 y 8 cápsulas de L-ornitina y de 10 a 20 gotas de tintura de nogal negro para matar los parásitos que provengan del hígado (los encontrará en herbolarios).

Una vez disponga de los ingredientes mencionados escoja un día para dedicarlo a la depuración del hígado. Hulda Clark recomienda hacerla el sábado porque así se podrá descansar al día siguiente. El día señalado no tome pastillas (ni fármacos, ni complejos vitamínicos). Absténgase de ingerir grasas y almuerce a base de cereales, fruta, zumos de fruta, pan y miel. Ello permitirá que la bilis se acumule y cree presión en el hígado. Y cuanta más presión haya más cálculos serán expulsados. A partir de las 2 de la tarde no podrá ya comer ni beber nada.

Mezcle las 4 cucharadas de sales de Epsom en 3 tazas de agua, vierta la disolución en una jarra y colóquela en el frigorífico al igual que el aceite ozonizado y la toronja. A las 6 de la tarde tome una taza –sin rebosar- añadiendo al líquido una cucharadita de vitamina C en polvo para mejorar el sabor. Enjuáguese la boca si lo necesita y saque ya de la nevera el aceite de oliva ozonizado y la toronja para que no estén demasiado fríos cuando vaya a ingerirlos. A las 8 de la tarde beba otra taza de sales de Epsom. Constatará que aunque no haya comido desde mediodía no tendrá hambre. A las diez menos cuarto de la noche vierta la media taza de aceite de oliva ozonizado en un recipiente de medio litro de capacidad con tapadera y añada las dos gotas de ácido clorhídrico. Lave luego la toronja con agua caliente y exprímala –mejor a mano- hasta llenar media taza de zumo que deberá añadir al recipiente con el aceite. Agregue luego a la mezcla la tintura de nogal negro, mezcle bien todo y agite el contenido. Por último, vaya al baño a orinar y defeque procurando vaciarse lo mejor posible. A continuación bébase la mezcla usando una pajita pero tome tras los primeros buches 4 cápsulas de L-Ornitina. Si le resulta muy desagradable tome entre medias un poco de miel. Eso sí, procure beberse todo en cinco minutos y de pie, no sentado.

A continuación acuéstese de inmediato boca arriba con la cabeza apoyada en una almohada, trate de no moverse nada durante al menos 20 minutos y procure conciliar el sueño. A la mañana siguiente, nada más despertar, tómese –eso sí, nunca antes de las 6 de la mañana- su tercera dosis de sales de Epsom y haga una cuarta toma dos horas después. Si lo desea puede regresar a la cama. Transcurridas dos horas de esta cuarta y ultima toma podrá desayunar. Primero podrá tomar sólo zumo, media hora después fruta y una hora después una comida liviana. A la hora de la cena se sentirá completamente recuperado.

Y en esto consiste la propuesta de Hulda Clark. Como se ve se trata de un método sin grandes complicaciones con el que, según afirma esta doctora, se eliminan los cálculos biliares hepáticos, se desintoxica el hígado y, por extensión, se depurará todo el organismo. Para constatarlo bastará observar la forma y composición de las heces.

“Es normal quela mañana siguiente al día de la cura –explica la doctora Clark- se sufra diarrea. Eso significa que el tratamiento ha tenido éxito pero para saber hasta qué punto hemos de observar nuestras deposiciones. Así, hemos de fijarnos si en ellas hay pequeños bultitos de color verde guisante. Porque ése es el color y la forma de los cálculos biliares. Observará también que las heces fecales se hunden pero que los cálculos permanecen flotando porque contienen colesterol.”

Hulda Clark agrega que conviene contar los cálculos expulsados –aparecen de color verde o color crema con puntitas blancas- porque sólo cuando se hayan expulsado entre 2.000 y 3.000 podremos considerar que nuestro hígado está limpio. Si no es así habrá que repetir la operación dos semanas después. Y si fuera preciso, una tercera y una cuarta vez. Dejando pasar dos semanas entre cada limpieza. En todo caso, comprobará que desde la primera limpia se nota una clara mejoría del proceso digestivo y cómo van desapareciendo los posibles dolores articulares y musculares que se tengan así como la inflamación del abdomen y algunas reacciones alérgicas. Lo mismo que notará que se siente en general mucho mejor de salud y con más energía.

Cabe añadir, empero, que la propia doctora Clark aclara que no deben someterse a este tratamiento depurativo las personas que padezcan alguna dolencia crónica grave. Por tanto, si se anima a seguir este tratamiento depurativo lo aconsejable es consultar antes con su médico.

 

L. J.

 


 

La limpieza renal: un paso previo necesario

Los ingredientes necesarios para llevar a cabo la limpieza de renal que propone la doctora Hulda Clark son los siguientes:

-Raíz de hortensia seca (Hydrangea Aborescens): 120 ml.
-Raíz de Gravel Root (en español, eupatorio y, en latín, eupatoriun purpureum): 120 ml.
-Raíz de malvavisco: 120 ml.
-Concentrado de cereza negra: 237 ml.
-Vitamina B2 en polvo: una pizca.
-Vitamina B6: 250 mg cada día.
-Perejil fresco: 4 ramitas.
-Tintura de vara de oro (salidago virgaurea): 20 gotas/día.
-Raíz de jengibre: 1 cápsula en cada comida.
-Gayuba (uva ursi): 1 cápsula al desayunar y 2 con la cena.
-Óxido de magnesio: 300 mg al día.
-Ácido clorhídrico: unas pocas gotas (sólo para esterilizar la infusión).

El procedimiento para elaborar este tratamiento desintoxicante empieza por coger 60 ml de cada raíz y ponerlas en remojo en dos litros y medio de agua fría -utilice un recipiente no-metálico- añadiendo una pizca de la vitamina B2 en polvo. Transcurridas 4 horas –puede dejar pasar la noche- lleve la mezcla a ebullición y déjela hervir a fuego lento durante 20 minutos. Añada luego una taza grande de concentrado de cereza negra (una botella entera de 237 ml) y lleve todo a ebullición otra vez. A continuación vierta el líquido a través de un escurridor (preferiblemente de bambú o plástico) en un pote de cristal o cerámica y guarde las raíces usadas en el congelador para otra ocasión. Ponga la mitad de la infusión restante en la nevera para tomar durante la primera semana y la otra mitad en el congelador para tomarla la semana siguiente. Remoje el perejil -tiene que ser fresco- durante unos minutos en un recipiente con agua de grifo y eche unas gotas de ácido clorhídrico para esterilizarlo (una gota por cada taza de agua) así como una pizca de vitamina B2. Escúrralo. Después coja el perejil, póngalo en un litro de agua y hiérvalo durante 3 minutos. Luego vierta el agua del perejil a través de un escurridor de bambú o plástico en un pote de cristal o cerámica y tire el perejil. Ponga la mitad del líquido en la nevera y la otra mitad en el congelador.

“Trece días después –explica la doctora Clark-, cuando esté acabando el preparado de las primeras raíces, hierva las que había congelado. Para ello añada solamente 6 tazas de agua manteniendo la ebullición a fuego lento 10 minutos. El líquido le durará para 8 días más con lo que en total habrá seguido el tratamiento 3 semanas. Tras este segundo uso  tírelas”.

En cuanto a las dosis diarias, la doctora las explica así: “Cada mañana, durante 6 semanas, tome una infusión hecha a base de una taza (180 ml) de la infusión de las raíces y media taza del agua de perejil (120 ml) poniendo todo junto en una jarrita y añada 20 gotas de tintura de vara de oro. Para darle buen sabor se puede aderezar con alguna especia como canela o  nuez moscada. Añada también una pizca de vitamina B2 y 4 gotas de ácido clorhídrico para esterilizarlo. Esta infusión debe beberla en frío repartida a lo largo del día. En caso de que tenga un estómago muy sensible se recomienda empezar con la mitad de la dosis. Cuando acabe la infusión de raíces y el agua de perejil preparará más siguiendo los mismos pasos”.

Además de la infusión diaria se debe tomar cada día una cápsula de jengibre con cada comida, una cápsula de gayuba por la mañana y dos a última hora de la tarde y, por último, una cápsula de 250 mg de Vitamina B6  y otra de 300 mg de óxido de magnesio. Asimismo se debe beber mucha agua -2 litros diarios al menos si estamos en invierno y aún más en verano- para facilitar el proceso.

En 6 semanas, según la Dra. Clark, se notarán ya sus excelentes resultados. Esta cura debería hacerse como mínimo dos veces al año.
 



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