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CONSEJO ASESOR DSALUD

 
     REPORTAJES
NÚMERO 44 / NOVIEMBRE / 2002
   LA SANACIÓN CON CAMPOS MAGNÉTICOS PULSANTES

 

Es de dominio público que los campos magnéticos influyen en los organismos humanos. Lo que quizás no sea tan conocido es que bien empleados y modulados de manera adecuada por manos expertas esas energías se convierten en vehículos de sanación de múltiples dolencias, incluso del cáncer. Sin efectos secundarios ni contraindicaciones, la terapia con campos magnéticos pulsantes es hoy una posibilidad avalada por un número creciente de estudios que recogen sus sorprendentes y beneficiosos efectos sobre nuestra salud.

Nuestros lectores conocen desde hace tiempo el Tratamiento Metabólico propuesto por el prestigioso cardiólogo mexicano Demetrio Sodi Pallarés. También saben, por tanto, que con dicho tratamiento se están obteniendo espectaculares resultados no sólo en Cardiología sino también en muchas otras disciplinas médicas. El objetivo básico del tratamiento es producir ATP, una sustancia que se está generando y destruyendo constantemente en nuestro organismo y a la que, por su importancia, el propio Sodi llama “la molécula de la vida”.
Es conveniente –en aras a la mejor comprensión del texto que sigue- recordar al lector que el ATP es el transportador universal de energía de nuestro cuerpo. Se produce en las mitocondrias durante la respiración celular y no sólo es necesaria para la mayoría de las funciones de los seres vivos sino imprescindible para todo proceso de curación. Sin ella, simplemente, la vida no sería posible. Recordaremos también, aunque brevemente ya que éste no es el objeto del presente reportaje, que el Tratamiento Metabólico de Sodi Pallarés consta de tres elementos o fases. Lo primero es seguir una dieta baja en sodio y rica en potasio. Solo así puede eliminarse el sodio intracelular y aumentar el potasio imprescindible para que la célula pueda sintetizar el ATP que precisa todo proceso curativo. Como Sodi nos explicara en su momento (ver Discovery DSALUD nº 42) “en toda lesión, sea del tipo que sea, se altera la función de la membrana celular, se introduce el sodio en las células, se pierde el potasio, aumenta el ácido láctico y, como consecuencia, disminuye la formación de ATP”.
En segundo lugar, durante el tratamiento se suministra al paciente –por vía intravenosa- soluciones polarizantes de insulina, glucosa y potasio. La tercera fase consiste en someter al paciente a la acción de campos magnéticos pulsantes. Estos campos llegan a las membranas celulares donde los iones sodio y potasio mantienen el equilibrio de la membrana. El potasio permanece en alta concentración en el interior de la célula mientras el sodio se encuentra en la parte exterior de la membrana celular lo que genera una diferencia de potencial eléctrico que permite que la célula emita y reciba información y lo que la convierte en una verdadera pila. El campo magnético pulsante (sale de la corriente, es constante y está en permanente movimiento y oscilación, no es estático como el campo generado por imanes) atraviesa el cuerpo llevando energía a cada célula y logrando el aumento de la permeabilidad de la membrana lo que facilita el intercambio de potasio y sodio y mejora la absorción del oxígeno y los nutrientes.

SERES BIOMAGNÉTICOS

Hasta aquí lo ya explicado anteriormente. Pues bien, tras nuestra última entrevista con Sodi Pallarés (ver el nº 42 de la revista) quisimos indagar en la importancia del empleo terapéutico de los campos magnéticos pulsantes. Y qué mejor forma de hacerlo que entrevistándonos con el doctor José de la Hoz y Fabra, discípulo de Sodi, presidente de la Sociedad de Investigación y Tratamiento por Electro-Magnetismo (SITEM) y vicepresidente de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud, además de cardiólogo reputado y agradable conversador. Empezamos preguntándole en qué radica el éxito de esta terapia:
-Pues en el hecho de que nuestro cuerpo está integrado por millones de pequeños imanes interconectados que cumplen distintas funciones y que forman diminutos pero poderosos campos electromagnéticos. Simplemente, la magnetoterapia con campos magnéticos pulsantes permite tratar y normalizar los campos alterados del organismo.
-Y, díganos, doctor, ¿la magnetoterapia es eficaz para todo tipo de patología?
-No sé si para todos los tipos pero desde luego sí para muchos. Lo cierto es que destacan especialmente los resultados que se obtienen en traumatología. También en el tratamiento de enfermedades degenerativas o vasculares los resultados son sorprendentes. Se puede aplicar para tratar las molestias asociadas a la vejez o para tratar muchas pequeñas dolencias. También se emplea mucho para eliminar la fatiga muscular. A este respecto puedo contarle que la selección italiana de fútbol que jugó el Mundial de 1982 celebrado en nuestro país se trajo un aparato de campos magnéticos con el que antes de cada partido se trataba a los jugadores. Italia ganó aquel mundial. Es sólo una anécdota pero es significativa.
-Es decir, que es casi una panacea.
-Efectivamente, se podría decir que el campo magnético se ha demostrado como una especie de coadyuvante universal, un arma que colabora o complementa la terapéutica específica que requiera la patología del paciente. Eso sí, lo común es que al utilizar los campos magnéticos se requieran muchos menos fármacos y que además las patologías curen en menos tiempo. A ello hay que sumarle la ventaja de que –esto está avalado por médicos y científicos- la terapia con campos magnéticos pulsantes no tiene ningún efecto secundario o nocivo. Lo único que hace es reforzar los mecanismos naturales de control así como los poderes curativos del cuerpo. En resumen, lo que hace es devolver al organismo su propio equilibrio.

EL NECESARIO REEQUILIBRIO ORGÁNICO

-¿Y qué factores pueden producir desequilibrios que den lugar a enfermedad?
-Todo lo que se pueda imaginar. Los agentes etiológicos que producen una enfermedad pueden ser de tipo infeccioso, traumático, congénito, degenerativo... Todos ellos alteran el equilibrio del organismo y producen la enfermedad. Pero hay un nuevo tipo de etiología que es el que tiene que ver con la exposición a potentes y muy diversos campos electromagnéticos procedentes de líneas de alta tensión o de antenas de telefonía móvil, por citar sólo dos fuentes. Este nuevo factor etiológico desencadena nuevos tipos de enfermedades de las que iremos conociendo más en los próximos años. En todo caso, volviendo al presente, la idea es que casi cualquier cosa puede romper el equilibrio de nuestro metabolismo y provocarnos una enfermedad.
-¿En qué dolencias funciona el tratamiento?
-Pues en todas aquellas en que las células estén degeneradas por los motivos que sea. Puede ser por una mala dieta cargada de sodio y pobre en potasio, por estrés, por intoxicaciones, por enfermedades, etc. Lo que ocurre es que cada célula tiene un potencial eléctrico fijo al que no llega cuando está degenerada o enferma. Con la aplicación del campo magnético pulsante, como la onda atraviesa totalmente la célula, ésta recupera su potencial a través de la energía que recibe del campo magnético y vuelve a funcionar.
-Y una vez “reactivada” la célula, ¿qué más se hace?
-Nutrirla con la dieta y reequilibrar la bomba sodio-potasio para poder recuperar el organismo. Otro factor fundamental es eliminar las toxinas que se depositan en el tejido conectivo porque podemos estar alimentando a la célula y manteniéndola viva pero no habrá sanación si en su interior sigue habiendo desechos. Por eso, para que haya curación ha de haber primero limpieza de todo el organismo. Luego ya se prescriben dietas ricas en minerales y vitaminas.
-¿Y es imprescindible para conseguir la sanación combinar la dieta que propone Sodi con los campos magnéticos pulsantes?
-Pues verá, en honor a la verdad tengo que confesarle que precisamente sobre este punto he debatido mucho con mi maestro, el profesor Sodi Pallarés. Y me explico: yo fui uno de los primeros en introducir en España la aplicación terapéutica de los campos magnéticos. Entonces –en torno a 1980- se obtenían muy buenos resultados en distintas patologías y sin la dieta hiposódica y rica en potasio. Eso sí, es indudable que cuando se aplica también la dieta los resultados han sido mejores y en menor tiempo.
-¿Cuáles son los efectos inmediatos de esta forma de terapia?
-Para empezar, se produce una mejora de la circulación sanguínea y linfática. Eso reactiva las células y favorece su mejor nutrición. Además, bajo el efecto del campo magnético se produce una mayor concentración de oxígeno en los tejidos. En general, podemos decir que el campo magnético estimula y favorece todo el metabolismo y que activa y mejora las funciones normales del cuerpo, lo que es rápidamente percibido por el propio paciente.

CÁNCER Y CAMPOS MAGNÉTICOS PULSANTES

-En su última visita a nuestro país el doctor Sodi comentó que aunque como cardiólogo no estaba “autorizado” para tratar casos de cáncer lo estaba haciendo porque había comprobado que el Tratamiento Metabólico obtenía resultados sorprendentes en esa patología. ¿Qué nos puede decir al respecto?
-Verá, el doctor Sodi lleva sesenta años aplicando el Tratamiento Metabólico y por sus manos han pasado múltiples casos de cáncer. Algunos se han curado y la mayoría se han detenido. Para ser sinceros, hay que decir que el Tratamiento Metabólico no “cura” el cáncer, lo que hace es limpiar el ambiente contaminado en el que pueden vivir y del que se nutren las células cancerosas. Ya se sabe que la célula de cáncer sólo puede vivir, crecer y expandirse en un ambiente de acidosis, es decir, cuando el metabolismo es demasiado ácido por la presencia excesiva de sodio. Y si se equilibra el metabolismo cambia ese medio ambiente y el cáncer no puede seguir desarrollándose. Es decir, no se elimina el cáncer pero se evita que se produzcan metástasis y, por tanto, que el cáncer se expanda.
-¿Y cómo se actúa con pacientes que reciben quimioterapia o radioterapia?
-En esos casos los campos magnéticos –junto con la dieta y la solución polarizante del Tratamiento Metabólico- consiguen mejorar sustancialmente la calidad de vida del paciente. De hecho, inhiben los efectos secundarios de la quimioterapia, el paciente no tiene dolores, no se le cae el pelo, etc. Todo eso se evita sometiéndose a una sesión con campos magnéticos justo antes de la sesión de quimioterapia.
-¿Y eso está publicado?
-Sí. De hecho, existen trabajos a gran escala sobre miles de casos. Por citar un ejemplo, le diré que en Argentina se está aplicando el Tratamiento Metabólico en personas con cáncer. En concreto, el día antes y el día después de que vayan a recibir la quimioterapia se les aplica la solución polarizante que propone Sodi y que, como sabe, se compone de glucosa, insulina y potasio. Con eso se han evitado los efectos secundarios de la quimioterapia; y además, se ha constatado que se pueden obtener los mismos resultados con menos dosis de quimioterapia. Así, se ha comprobado que los pacientes tienen mayor calidad de vida, más ánimo, más fuerza desde la primera sesión con campos magnéticos. Además, la presentación de metástasis es mucho menor y de menor grado; algunas, incluso, desaparecen.
-¿Y dice que son miles de casos sólo en Argentina?
-Así es. Pero los resultados positivos podrían ser más y mejores porque la dificultad que tenemos en el caso del cáncer, al igual que en del SIDA, es que tratamos a enfermos que ya han sido desahuciados. Por tanto, no sabemos los resultados que obtendríamos si se hiciera el tratamiento desde el principio de la enfermedad. Como digo, nos llegan cuando sus oncólogos han determinado que la quimioterapia ya no puede hacer nada o, incluso, puede ser perjudicial. Para entonces su cuerpo está tan contaminado que en muchas ocasiones hay ya poco que se pueda hacer por el paciente.

LA TERAPIA EN CASA

Debo decir que a la reunión que mantuvimos con el doctor De la Hoz acudió también Erika Fried, representante en España del fabricante austriaco de aparatos para la aplicación profesional y doméstica de la terapia con campos magnéticos y que, por propia experiencia, conoce muy bien su utilidad terapéutica.
-Hace 20 años iniciamos una intensa investigación y una estrecha colaboración con reconocidos médicos y expertos para el desarrollo de sistemas de magnetoterapia. Y después de ese tiempo disponemos de un sistema que hace posible la utilización de los campos magnéticos pulsantes con éxito, tanto para su uso profesional como para la utilización en el hogar. Además, se pueden aplicar a cualquier edad y no sólo para tratar dolencias sino que, por ejemplo, en medicina deportiva se está empleando para recuperar a los deportistas después de un gran esfuerzo.
-¿Y en qué consisten esos equipos?
-Pues, básicamente, son microprocesadores digitales que emiten una frecuencia de 1 a 10.000 hertzios y que convierten el campo magnético en un campo pulsante de baja o alta frecuencia, según el requerimiento individual. Con ellos se puede elegir fácilmente cualquiera de los 60 programas diferentes, con frecuencias desde 1 hasta 10.000 hertzios y una densidad de flujo magnético de hasta 85 gauss. Están pensados para evitar que las personas que por sus patologías requieren de una aplicación constante de campos magnéticos tengan que desplazarse.
-Entendemos que estos programas están ideados para situaciones diferentes.
-Así es. Y precisamente en eso radica su éxito: en la posibilidad de ir variando de programa. En todo caso, el aparato incluye un manual que explica para qué se utiliza cada programa, cómo usarlo, cuándo, durante cuánto tiempo, etc.
-¿Y cómo se aplican los campos magnéticos con estos aparatos?
-Pues en el caso de los aparatos de uso doméstico se puede hacer de dos formas. Una de ellas es una colchoneta que tiene repartidas en su superficie diez bobinas sinoidales generadoras del campo magnético pulsante. La acción de los campos llega hasta la membrana celular y generan los procesos de los que ha hablado el doctor de la Hoz. La otra manera de aplicar los campos magnéticos es mediante un cojín de pequeño tamaño que va conectado al microprocesador y que consiguen una concentración mucho más potente de la energía. Se utilizan principalmente para tratar zonas locales como rodillas, pies, cabeza, plexo solar, etc. En cualquiera de las formas de aplicación los resultados son inmediatos y carentes de efectos no deseados.
-Eso sí –apostilla el doctor de la Hoz-, en ningún caso el paciente debe olvidar someterse al control periódico de su médico. Insisto en que los campos magnéticos pulsantes son un coadyuvante universal y una panacea de aplicaciones pero no se pretende sustituir al médico. Esto también debe quedar claro.
Aclarado queda. Y claro está que la magnetoterapia se presenta como una interesante posibilidad de ayudar a nuestro cuerpo a sanar. Para ello sólo es necesario utilizar algo de lo que la propia naturaleza nos ha dotado, nuestro magnetismo personal, algo que –permítaseme la licencia- en unas personas resulta más evidente que en otras.

 

L. J.

 


 

Reconocido experto en Bioelectromagnetismo
José Luis Bardasano: “Somosoptimistas en cuanto a las posibilidades de esta terapia en enfermedades como el Parkinson”

A la conversación que mantuvimos con el doctor José de la Hoz y Fabra se uniría el profesor y doctor José Luis Bardasano, director del Departamento de Especialidades Médicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Alcalá (Madrid) y miembro de la Fundación Europea de Bioelectromagnetismo y Ciencias de la Salud de la que precisamente es vicepresidente el primero. Pues bien, según nos explicaría el profesor Bardasano los humanos somos seres bioquímicos y biomagnéticos porque nuestras células están desarrolladas a base de bioelectricidad y, por tanto, de biomagnetismo. Cuando existe un campo magnético externo con respecto a los nuestros –a los que creamos en todas y cada una de nuestras células- es fácil comprobar –por unas simples leyes físicas- que puede haber una influencia de lo externo hacia lo interno. “La consecuencia es que la fuerza electromagnética comunica energía y la energía se puede manifestar de dos maneras: como efectos térmicos o como inducción electromagnética atérmica en el cuerpo humano. De los efectos térmicos se sabe prácticamente todo pero en cuanto a la inducción electromágnetica, hasta hace relativamente poco había problemas para su estudio”.
El profesor Bardasano se refiere al hecho de que hasta hace unos años no se disponía de aparatos lo suficientemente sensibles como para detectar el campo magnético de un ser vivo. Pero hoy ya sí se dispone de esta tecnología. “Lo que se ha inventado son los interferómetros de superconductividad cuántica o magnetómetros (SQUID, en sus siglas en inglés). Estos magnetómetros de vanguardia permiten el estudio de campos magnéticos de los seres vivos a todos los niveles”.
Así se pudo saber que toda célula viva que está en un estado de equilibrio dinámico estacionario entre el citoplasma y el exterior una diferencia de potencial eléctrico que se ha calculado entre -70 y -90 milivoltios. Empero, cuando la célula está enferma esos potenciales bajan y –de acuerdo con Sodi Pallares- nos encontramos con valores de entre -70 y -30. “Esto es –explica Bardasano- lo que se llama ‘síndrome del tejido lesionado’, que es común a todas las células. Lo que ocurre es que está estropeada la bomba sodio-potasio que es la que regula todo el sistema para que haya un buen potencial. Tener esas bajadas crónicas indica que la célula está enferma.Y si el potencial sigue bajando y llega a cero se produce la muerte celular.”
Actualmente el departamento que dirige el profesor Bardasano está llevando a cabo investigaciones acerca de los efectos terapéuticos de los campos magnéticos pulsantes sobre enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.
“Como siempre-se lamenta Bardasano- la dificultad con la que nos encontramos es la falta de recursos económicos para llevar a cabo más investigaciones en otras patologías. Pero nuestras observaciones nos hacen ser muy optimistas en cuanto a las posibilidades de esta terapia en enfermedades tan graves como el mal de Parkinson”.
Obviamente, emplazamos al profesor Bardasano para, en su día, dar cuenta en estas páginas de los resultados finales de esos ensayos. Y aceptó gustoso.

 


 

Efectos del campo magnético pulsante

El campo magnético pulsante atraviesa el cuerpo y lleva energía a cada célula logrando un aumento de la permeabilidad de la membrana, lo que facilita el intercambio de potasio y sodio mejorando la absorción de oxígeno y de nutrientes. Automáticamente se estimula el metabolismo y la energía disponible en las células. La mejor irrigación sanguínea que ello produce se encarga de mitigar los dolores y de lograr muchos otros efectos positivos. Así, entre las acciones terapéuticas cabe destacar su acción analgésica, antiinflamatoria, espasmolítica y estimulante. Además, acelera los procesos de curación de heridas y úlceras, de regeneración de tejidos, de consolidación de fracturas óseas y de recuperación de la fatiga. Asimismo, estimula la secreción hormonal y tonifica el organismo en general.

 


 

Utilidades terapéuticas

Actualmente se emplea la magnetoterapia para tratar numerosas y muy distintas dolencias, entre ellas acné, afecciones cutáneas, artritis, artrosis (cervical, de los dedos, dorsal, de la rodilla, del codo, lumbar, de la muñeca, etc.), asma bronquial, cefaleas, ciática, cicatrices, debilidad muscular, desgarros musculares, distonías vegetativas, dolores agudos y/o crónicos (de dientes, menstruales, musculares, articulares, de cabeza, etc.), hematomas, heridas de lenta curación, hormigueo en las manos, fracturas (nasales o de los miembros superiores o inferiores), gingivitis, lesiones de la espalda, lumbalgias, enfermedades urogenitales, meniscopatía, neuralgia del trigémino, osteopatía, osteoporosis (detiene su avance), otitis, parálisis facial, problemas de memoria o de concentración, prostatitis, psoriasis, quemaduras, rinitis, secuelas neurotróficas y motoras, sinusitis, trastornos circulatorios, trastornos del metabolismo, trastornos del sueño, úlceras varicosas, etc.

 


 

Un antiguo saber

La terapia con campos magnéticos no es nueva. Pueblos antiguos como los griegos la conocían y la utilizaban ocho siglos antes de Cristo. Paralelamente, ya en la India milenaria se aconsejaba llevar un imán sobre el cuerpo para conservar la salud y los egipcios poseían un preciso conocimiento de las diferentes maneras de utilizar el poder del magnetismo en la vida cotidiana. Por su parte, los chinos dejaron –dos siglos antes de Cristo- constancia por escrito de que los metales magnetizados poseen un enorme valor curativo, especialmente en los casos de reumatismo e inflamación de las articulaciones.
Y con estos milenarios antecedentes contaban los investigadores que hasta 1970 no empezaron a considerar la posibilidad terapéutica de los campos magnéticos. Un descubrimiento fundamental a este respecto tuvo lugar a raíz de los viajes de los astronautas. Estas personas tenían que vivir ciertos periodos de tiempo en el espacio, es decir, en ausencia de campo magnético y cuando volvieron a la Tierra se comprobó que habían empezado a desarrollar determinadas enfermedades, entre ellas la osteoporosis. Sería tras aquella observación cuando se iniciaron investigaciones más exhaustivas sobre la importancia y necesidad de los campos magnéticos y su relación con nuestra salud.



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