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| CÓMO RECARGARSE DE ENERGÍA RÁPIDAMENTE | ||
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Hay muchas razones por las que uno puede quedarse agotado, sin apenas energía. De hecho, en nuestra estresada sociedad es más habitual de lo que se piensa. Y por eso proliferan todo tipo de reconstituyentes. Sin embargo, existe uno que recarga el cuerpo de energía simplemente llevándolo encima. Sin ingerir nada. De hecho, lo hemos sometido a prueba con diversos aparatos de diagnóstico para comprobar su eficacia. Y funciona. Hablamos del sensor bioenergético.
El ser humano -como todo ser vivo- es una entidad biológica que precisa de energía para funcionar. Y esa energía la adquiere fundamentalmente a través del aire que respira, de la bebida, la comida y otros elementos que ingiere y de la energía del entorno de la que se nutre. Energía ésta última procedente del sol, de las radiaciones cósmicas y telúricas, de las ondas de forma de las estructuras materiales que le rodean, del éter, etc. Y es que no conviene olvidar a la energía primordial que da vida a toda la naturaleza y a los seres que la habitan. EL MOVIMIENTO EN ESPIRAL
Hecho el inciso precedente hay que recordar que los chacras canalizan la energía en forma de espiral, como si se tratara de un torbellino. De hecho, prácticamente todo en la naturaleza se manifiesta siguiendo esa forma. Si analizamos la estructura del macrocosmos podremos observar que las galaxias la adquieren y que los ríos de energía que se desplazan por el espacio discurren formando remolinos espirales. En nuestro planeta, la doble espiral del ADN de las células es una muestra más de este aserto pero no la única ya que basta observar cómo circula la sangre por las venas o cómo se comportan los vientos, los tornados y tifones, las mareas e, incluso, el propio discurrir de los átomos alrededor del núcleo para poder afirmar que la espiral es la clave geométrica de la expresión de la vida. Es más, nuestro cuerpo físico no es sino la expresión de un sistema de espirales que sirven de patrón al crecimiento celular como se puede apreciar a través de un sencillo microscopio. Y los chacras también giran en forma de espiral. De hecho, la palabra chacra tiene origen sánscrito y significa “rueda” tanto por su forma circular como por el hecho de girar sobre su eje central. LOS SIETE CHACRAS PRINCIPALES
Los principales chacras o vórtices energéticos del cuerpo son siete –aunque hay muchos más secundarios- estando situados a lo largo de la columna vertebral, desde el perineo hasta el cerebro (ver dibujo). Y su conexión con las diferentes glándulas se realiza desde dos puntos enfrentados, uno en la parte delantera del cuerpo y el otro en la parte posterior a lo largo de la columna vertebral. Pues bien, los estudios realizados con electrofotografía demuestran que el chacra del plexo solar realiza una función fundamental. Porque, ubicado debajo del hueso del esternón, es el que recibe el "río" de energía y quien la distribuye a los otros chacras. Chacra que, al igual que los demás, tiene dos sentidos de giro: dextrógiro -en el sentido de las agujas del reloj- durante el día (de 7 de la mañana a 7 de la tarde, hora solar) y levógiro durante la noche (de 7 de la tarde a 7 de la mañana, también hora solar). EL SENSOR BIOENERGÉTICO
El sensor bioenergético es, pues, un auténtico recargador de energía en forma de colgante circular que está elaborado en plata maciza y lleva grabadas dos espirales -una por cada lado-, cada una de ellas con un sentido de giro distinto. Es decir, una en el sentido de las agujas del reloj para usarlo de 7 de la mañana a 7 de la tarde y otra en el sentido contrario para usarlo de 7 de la tarde a 7 de la mañana (hora solar). Eso sí, deben tenerse en cuenta los cambios oficiales de horario en verano. Y debe colocarse tocando la piel a la altura del plexo solar (unos 2 cms. por debajo del hueso del esternón). MOLESTIAS INICIALES
Debemos decir que, tras su fabricación inicial, algunas de las personas que lo usaron en las primeras pruebas notaron al poco de ponérselo sensaciones molestas como dolores de cabeza, nerviosismo, alteraciones emocionales, etc. Pues bien, se descubriría que todas ellas habían tenido -o tenían- algún tipo de problema glandular. Cuando no era la tiroides eran los ovarios o las mamas pero siempre había por medio alguna disfunción glandular. La razón es que como los chacras están directamente relacionados con las glándulas, cuando aquellos -gracias al sensor- reciben un mayor aporte energético las glándulas se ven más activadas y, por tanto, segregan mayor cantidad de hormonas que reactivan las funciones del cuerpo físico. Y si hay una glándula que no está funcionando correctamente, generalmente por estar su chacra bloqueado total o parcialmente, al desbloquearse éste se reactiva el flujo energético que incita a la glándula a cumplir con su misión. Proceso que genera alteraciones hormonales que pueden producir las molestias mencionadas. Pero siempre son pasajeras. PROBAMOS LA EFICACIA DEL SENSOR
El lector habitual sabe que en la revista tenemos por costumbre comprobar muchas veces las cosas –en la medida de nuestras posibilidades- antes de publicar nada. Especialmente cuando lo que se afirma resulta sorprendente. Por eso lo hemos hecho también en esta ocasión sometiendo al sensor bioenergético a diversas comprobaciones.
José Antonio Campoy PD: el sensor bioenergético no se vende en tiendas pero puede encargarse en el 91-639 06 32.
PRUEBA CON EL EQUIPO GVD (Gas Discharge Visualization) La prueba se hizo en una mujer de unos 50 años de salud sin patología aparente alguna. Durante la misma se ubicó el sensor a la altura del plexo solar y se mantuvo con ella una conversación neutra procurando no prestar especial atención al experimento o al estado de la señora. Y se realizaron tres mediciones: una antes, otra a los diez minutos de ponerse el sensor y la tercera una hora más tarde. Y no se realizó en las horas de máxima recarga sino hacia mediodía. Los resultados fueron estos:
-La primera medición muestra un campo de energía bien estructurado, propio de una persona saludable con un nivel de energía ligeramente por encima de la media. Sólo se aprecian dos alteraciones: un exceso de energía en la zona coronaria debido al estrés y una deficiencia en el sistema urogenital.
PRUEBA EFECTUADA CON DERMOTEST
El sensor bioenergético fue sometido a examen por Licerio Moreno en el Centro de Terapias Complementarias RIGEL con Dermostest, aparato basado en la conocida electroacupuntura de Voll que permite la medición energética de los meridianos del cuerpo. El sujeto observado fue un varón de 54 años que en los últimos años ha sufrido tres infartos de miocardio y una tromboflebitis.
CONSTATACIÓN CON LA CÁMARA KIRLIAN Con el fin de saber si el aumento de energía que se obtiene con el sensor bioenergético se podía también visualizar, Licerio Moreno -del Centro de Terapias Complementarias RIGEL- solicitó a dos personas –un varón de 55 años y una joven de trece- que le permitiesen tomar su aura antes y después de colocarse el sensor. Los resultados aparecen junto a estas líneas. Como puede apreciarse en el caso del hombre, su aura mostraba un buen nivel (foto 1) pero mejoró aún más tras ponerse sólo diez minutos el sensor, con un tono más rojizo (foto 2). En el caso de la joven es obvia su falta de energía antes (foto 3) y cómo mejora notablemente tras colocarse el sensor (foto 4). Se hicieron varias fotos de cada situación para garantizar la exactitud de la medición. |
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