El gasto farmacéutico en España superó en 2011 los 11.300 millones de euros. Y la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad
Ana Mato reconoce que las facturas sin pagar llegan ya a los ¡16.000 millones de euros! Un auténtico disparate. De ahí que tanto el Gobierno socialista como el actual hayan intentado reducir el agujero. Sin embargo ninguno de ellos afronta la raíz del problema: la concepción farmacológica de la salud que inspira el actual modelo sanitario, ineficaz, peligroso, trasnochado y acientífico. Un modelo que deberíamos cambiar rápidamente si no queremos que el planeta entero se convierta en unas décadas en un gigantesco hospital con miles de millones de presuntos enfermos.
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