Desde el lanzamiento en el 2000 de la vacuna
Infanrix hexa de
GlaxoSmithKline (GSK) -utilizada contra la difteria, el tétanos, la tos ferina, la hepatitis B, la poliomelitis y la Haemophilus tipo b- se han producido al menos 36 fallecimientos de bebés cuya muerte se ha asociado a ella. Así lo documenta un informe "confidencial" que se ha filtrado de la sección belga de la propia multinacional farmacéutica. Una cifra que en realidad podría ser de 73 fallecimientos según la asociación
Iniciativa Ciudadana que entiende que deberían tenerse en cuenta las muertes de bebés achacadas a “muerte súbita” tras haberse vacunado. Las autoridades sanitarias europeas han optado sin embargo por guardar silencio.
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