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| Medicinas
Complementarias. |
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| LAS
TERAPIAS VERTEBRALES |
Osteopatía, Kinesiología, Shiatsu,
Quiropráctica y algunos otros son términos que han entrado
en nuestro lenguaje diario y que, con variantes de técnica
y abordaje, tienen un objetivo común: el alivio de uno
de los problemas más extendidos en la humanidad como
es el de los dolores crónicos de espalda.
La columna vertebral, móvil y flexible, eje de nuestro
cuerpo, está -como el resto de nuestro organismo- increíblemente
bien diseñada... pero no aguanta muchas veces el mal
uso que hacemos de ella. El exceso de peso mantenido
a lo largo de años, por ejemplo, presiona y deforma
los robustos cuerpos vertebrales así como las potentes
superficies articulares de la rodilla y el tobillo causando
desgastes y presiones a la salida de los nervios causantes
de las artrosis degenerativas, tan frecuentes
a partir de la quinta década de la vida. El uso de calzado
inadecuado -en especial los espantosos tacones femeninos-
es igualmente causa de desequilibrios y malposiciones
vertebrales con las consiguientes deformaciones del
alineamiento vertebral y, a la larga, de dolores crónicos
de espalda y piernas.
Nuestra "civilización" tecnológica nos ha convertido
en trabajadores sedentarios y gran parte de nuestras
horas se pasan en posiciones muchas veces antinaturales
en asientos no adecuados, lo que obliga a los músculos
y tendones a mantener contracturas no apropiadas que
a la larga provocan los cuadros de espalda dolorosa
o dorsalgia funcional que llegan a convertirse en lesiones
crónicas muchas veces irreversibles.
Y la última plaga de nuestros días, los accidentes de
tráfico, cursan en muchas ocasiones con fracturas o
desplazamientos vertebrales con los resultados que nos
muestran diariamente las campañas de prevención.
Desde el punto de vista de la medicina alternativa se
conciben tres clases de abordaje a los problemas del
dolor articular:
-Mecánico: a través
una serie de actuaciones sobre la columna vertebral
o las articulaciones esqueléticas con manipulaciones
directas. En este tipo de prácticas se incluyen la Osteopatía,
la Quiropráctica, el Shiatsu, la Vertebroterapia o el
Yoga.
-Energético: utilizando
conceptos de energía para el tratamiento del dolor o
la inflamación, como hacen la Magnetoterapia, la Acupuntura
la Geoterapia, la Hidroterapia, la Reflexoterapia plantar,
la Cromoterapia o la Gemoterapia, de alguna de las cuales
hemos hablado ya en esta sección.
-Bioquímico:
con el uso de medicinas naturales de efecto analgésico
o a través de la medicina homeopática.
Los sistemas mecánicos son los que actúan por manipulación
directa de las vértebras o las articulaciones afectadas
a fin de corregir desviaciones o malas posiciones de
las superficies articulares. Tienen en común sus buenos
resultados -al menos iniciales- y las complicaciones
que a veces presentan -como todas las manipulaciones-
están en función de una deficiente aplicación de la
técnica correspondiente.
Como gran parte de nuestros procedimientos médicos,
fueron desarrolladas por observación y aplicación directa
pero durante los últimos siglos la medicina tradicional
descuidó la manipulación, que volvió a sus orígenes
populares centrándose en la figura de los curanderos
y, posteriormente -a principios de este siglo- teorizadas,
sistematizadas y utilizadas por disidentes que volvieron
a llamar la atención sobre ellas, lo que ha conseguido
una revisión por parte de la Medicina convencional,
que parece volver a plantearse su utilización complementaria
en Reumatología y Traumatología.
LA OSTEOPATÍA
A finales del siglo pasado,
Andrew Taylor Still, médico y pastor evangélico
norteamericano, se dedicó a estudiar con minuciosidad
la anatomía humana -especialmente el esqueleto, los
músculos y los nervios- notando la influencia de las
afectaciones articulares en las enfermedades generales
a través de las lesiones de los nervios y su influencia
sobre los órganos del cuerpo. Una de sus primeras observaciones
fue que, al restablecer la movilidad de una zona bloqueada
por la artrosis de la columna vertebral, el enfermo
mejoraba de sus crisis asmáticas. Como consecuencia
de estos estudios creó en 1874 la primera escuela de
Osteopatía en Kierksville (Missouri).
En ella planteó las bases de una forma de actuación
ya conocida y practicada por los curanderos de todos
los lugares y épocas, coligiendo que se debía luchar
contra la enfermedad situando en su sitio los órganos
y huesos como primer paso hacia la curación.
Instauraría así el catálogo de los ajustes diversos
que reducen la "lesión osteopática" como consecuencia
de un bloqueo vertebral.
La consulta del osteópata difiere muy poco de la de
un médico. La primera parte de la entrevista es muy
similar: un interrogatorio sobre los problemas del paciente.
Las diferencias empiezan a notarse cuando amplía sus
preguntas a circunstancias sociales, alimentarias, psicológicas
y sociales del enfermo.
Después viene un examen clínico en el que el osteópata
valora la constitución física, las posturas predominantes,
el desarrollo muscular y la valoración de los grupos
musculares más desarrollados que puedan indicar vicios
posturales.
El tratamiento consiste en manipulaciones manuales -especialmente
de la columna- para desplazar los huesos a localizaciones
más adecuadas según la patología que presenta el paciente.
Además, se plantean regímenes de alimentación y pautas
de ejercicios físicos adecuados.
La Osteopatía no pretende curar lesiones orgánicas (lo
que, en el caso de los huesos, no ha conseguido aún
nadie) ni enfermedades graves como el cáncer, el sida
o la tuberculosis pero obtiene buenos resultados en
enfermedades funcionales, especialmente en trastornos
crónicos como artrosis, lumbago, algunos tipos de ciática,
jaquecas, vértigos, insomnios, gastritis, colitis espásticas
y hemorroides. En aparato respiratorio va muy bien para
algunos tipos de asma -especialmente juvenil-, bronquitis
irritativas -como las de los fumadores cuando dejan
el vicio- y sinusitis.
Su único problema -como el de todas las técnicas de
manipulación- es la posibilidad de forzar o desequilibrar
una articulación dañada. Y en las personas mayores con
importante pérdida de calcio en los huesos, la fractura
de una pieza previamente muy dañada. Pero precisamente
la formación de un osteópata se centra en evitar las
actuaciones forzadas.
LA QUIROPRÁCTICA
En 1895 un vendedor de especias,
masajista y magnetizador de Davenport, David D. Palmer,
quedó sumamente impresionado por las teorías y realizaciones
de Andrew Taylor -creador de la Osteopatía y del que
acabamos de hablar-, hasta el punto de desarrollar su
propia técnica a partir de la escuela del clérigo.
En ella, a diferencia de la Osteopatía, se centra la
actuación exclusivamente sobre las presiones directas
ejercidas sobre las vértebras, a las que consideraba
como fuentes única de patología. Los buenos resultados
a corto plazo de la técnica popularizaron rápidamente
el sistema y en la actualidad la Quiropráctica es conocida
en casi todos los países de América y Europa. Es posiblemente,
incluso, más popular que la Osteopatía.
En cuanto al método, hay que decir que difiere según
la escuela. En la actualidad hay tres centros doctrinales
de esta técnica: en Davenport, donde siguen la doctrina
original de Palmer, que enseña que el eje principal
de la columna vertebral -y de todas las enfermedades
a tratar- se encuentra en la columna cervical superior,
especialmente en la articulación entre la primera y
segunda vértebras (el atlas y el axis). En St. Louis,
donde consideran que la zona fundamental generadora
de enfermedad se encuentra en el desplazamiento de las
cinco vértebras unidas que forman el hueso sacro, al
final de la columna vertebral. Y en Chicago, donde los
quiroprácticos se interesan por el conjunto de la columna
vertebral.
El diagnóstico quiropráctico se hace fundamentalmente
a través de un aparato -el neurocalómetro- que
detecta el aumento de temperatura en la zona exacta
del presunto desplazamiento vertebral causante de la
enfermedad correspondiente. También se utiliza la radiografía
convencional y las actuales técnicas radiológicas como
la Tomografía Axial Computerizada (TAC) o la Resonancia
Nuclear Magnética, con las que se confeccionan los "clichés
espinográficos" que sirven como diagnóstico fundamental
al quiropráctico.
En los últimos años se ha desarrollado una técnica diagnóstica
que los quiroprácticos defienden como aplicable a cualquier
enfermedad o problema de salud. Se trata de la Kinesiología
Aplicada.
LA KINESIOLOGIA APLICADA
Fue desarrollada por un
quiropráctico de Detroit, George J. Goodhearth,
que se planteó la curación desde una base estructural
y holística. Tras estudiar la musculatura general, encontró
que algunas "debilidades" musculares no correspondían
a procesos patológicos y no parecían comportar atrofias
ni otras alteraciones de la forma ni de la función.
A partir de ahí, por observaciones sistematizadas, fue
estructurando un sistema de examen muy completo -prácticamente
músculo a músculo- y relacionando cada alteración con
la enfermedad de base del paciente a través de cinco
caminos corporales: el sistema nervioso, el sistema
linfático, el sistema vascular, el líquido cefalorraquídeo
y el sistema de meridianos de la antigua acupuntura
china.
Los kinesiólogos también utilizan la termocopla o neurocalómetro
junto con la máquina buscapuntos de la Acupuntura y
establecen los diagnósticos por alteraciones de la forma
y la función muscular.
Una vez establecido el diagnóstico, el quiropráctico
se limita a "colocar los huesos en su sitio", con lo
que puede muchas veces resolver problemas que aparentemente
tienen poco que ver. El punto débil de estas técnicas
es que al no actuar sobre las causas que producen la
enfermedad (sobrepeso, estrés...) resuelven el tema
momentáneamente pero las causas iniciales siguen actuando.
EL SHIATSU
Es una técnica de relajación
que consigue sus máximos efectos sobre los problemas
de columna. Viene a tratarse de una Digitopuntura a
la japonesa ya que fue en este país donde nació a principios
de siglo y desde allí se ha hecho popular en el resto
del mundo por su facilidad de aprendizaje y los buenos
resultados.
En síntesis, viene a ser un masaje de palmas y dedo
pulgar que sigue los puntos de acupuntura, especialmente
a lo largo de la espalda y en el trayecto de los largos
nervios de las piernas.
A diferencia de las técnicas anteriores, el Shiatsu
se trata de una "medicina energética" que estimula los
puntos correspondientes a la acupuntura china estimulando
el sistema muscular, vascular y linfático. Pero no se
limita, como la Digitopuntura, a estimulaciones locales
de puntos concretos sino que trata -de cuello a planta
del pie- todo el cuerpo produciendo una sensación de
relajación que favorece la resolución de la contractura
que acompaña a las lesiones vertebrales y articulares
en general.
Como todas las técnicas de estimulación energética,
tiene la ventaja del alivio inmediato y la posibilidad
de repetirlo con la frecuencia que se quiera. Pero tampoco
resuelve la causa del problema vertebral.
En todo caso, aún no existe una técnica que arregle
las lesiones de los huesos. Y las terapias aquí expuestas
alivian, cuando menos, y no hacen daño si se aplican
correctamente. Lo que no es poco.
Andrés
Rodríguez-Alarcón
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