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| CÓMO
TRATAR... EL CATARRO Y LA GRIPE |
La población de resfriados o catarros comunes, sobre
todo este año que se inició con una ola de frío muy
importante. Por tanto, este mes hablaremos de estos,
de la gripe y de otros problemas respiratorios asociados
y veremos qué podemos hacer para no "caer en sus garras"
y cómo afrontar la situación en el caso de que caigamos.
EL RESFRIADO COMÚN
También llamado catarro
es la enfermedad más frecuente del ser humano. Está
producida por un virus del género rinovirus o
coronavirus, predominando unos u otros en función
de la estación del año. Afecta a la vías respiratorias
altas. El contagio se produce por la tos, los estornudos,
el aire o el contacto personal directo. Una vez que
el virus se ha instalado los síntomas no tardan en aparecer:
estornudos, destilación nasal, molestias de garganta,
dolor de cabeza, nariz tapada, etc.
LA GRIPE
Se trata de una enfermedad
infecto-contagiosa causada por el virus influenza
y aunque implica sobre todo a las vías respiratorias
superiores e inferiores es una dolencia que en realidad
afecta a todo el cuerpo.
El paciente se siente muy enfermo, tiene fiebre bastante
alta, escalofríos, debilidad, falta de apetito y dolor
de cabeza, espalda, brazos y piernas acompañado de dolor
de ojos y, en ocasiones, náuseas.
En el caso de personas mayores o que tengan otras enfermedades
el impacto causado por el virus de la gripe puede acarrear
graves consecuencias por lo que es de vital importancia
la prevención.
Hay grupos de "alto riesgo" que se deben vigilar estrechamente:
a) Quienes tienen
ya instaurada una enfermedad pulmonar crónica como tuberculosis,
fibrosis quística, bronquitis crónica, asma, enfisema,
etc.
b) Aquellos que
tengan alguna enfermedad cardiaca o enfermedad crónica
del metabolismo, los enfermos renales, los diabéticos,
quienes padecen anemia y las personas tratadas con inmunodepresores
c) Las personas
mayores de 65 años.
d) Las personas
ingresadas en un centro hospitalario, centro de recuperación
o centro para la tercera edad.
e) Los profesionales
de la salud y demás trabajadores que permanecen en dichos
centros.
Recuerde que cualquier persona es susceptible de contraer
la gripe, especialmente cuando vive en un entorno donde
se estén dando muchos casos. En 1994, por ejemplo, hubo
90 millones de casos oficiales de gripe.
Es muy importante tener en cuenta que tanto los síntomas
de un resfriado común como los de la gripe no se prolongan
más allá de una semana. Y que tanto una como otra pueden
dar lugar a complicaciones broncopulmonares y preparar
el camino a otras infecciones más graves. También en
ocasiones algunos síntomas pueden ser confusos y esconder
otra patología mucho más seria, por lo que debemos ser
muy cautos.
QUÉ PODEMOS HACER CON LA NUTRICIÓN
ORTOMOLECULAR
Además de la utilización de determinados alimentos con
acción antivírica e inmunoestimulante, hay algunas pautas
que debemos seguir:
-Favorecer el descanso. Al estar en la cama y,
sobre todo, al dormir se liberan sustancias beneficiosas
para el sistema inmunitario. De hecho, es la propia
naturaleza la que nos invita al descanso. Así, las molestias
oculares nos indican que permanezcamos a oscuras, el
dolor muscular que debemos estar relajados y con una
mínima actividad, etc. Y es que la energía se necesita
en otro frente priorizando así su actividad.
-Beber muchos líquidos. Tanto agua como zumos
frescos de frutas. Estos mantienen la hidratación de
las mucosas favoreciendo la eliminación de sustancias
y evitando la proliferación de virus ya que se asientan
mejor cuando las mucosas están secas.
-Evitar el consumo de bebidas alcohólicas, sal, grasas
saturadas y azúcares. Todos esos alimentos deprimen
el sistema inmunitario y limitan su capacidad.
-Eliminar el consumo de leche y sus derivados
pues son grandes productores de moco.
-No forzar la ingesta de alimentos si la persona
afectada no tiene apetito. Necesita toda su energía
para luchar contra el virus invasor.
-Aumentar el consumo de zumos de vegetales verdes
o frutas frescas.
ALIMENTOS BENEFICIOSOS:
Cebolla.
Su aceite esencial
tiene propiedades mucolíticas, expectorantes, broncodilatadoras
y antibióticas. Su mayor actividad se muestra al tomarla
cruda o inhalar su esencia. Está demostrado que uno
de sus compuestos, el difeniltiosulfinato, tiene mayor
actividad antiinflamatoria que la prednisolona, uno
de los antiinflamatorios más comúnmente utilizados.
Contiene también quercitina, un flavonoide con acción
antiinflamatoria cuya acción es la de estabilizar las
membranas de las células liberadores de histamina.
Ajos.
Ajos. Su esencia sulfurada
tiene acción antibiótica y mucolítica. Además, es estimulante
del sistema inmune potenciando la acción de los linfocitos
T y de los macrófagos.
Rábano.
Contiene una sustancia denominada
PDG (peróxido difenil glioxal) con acción viricida y
bactericida. Su mayor concentración se da en el rábano
negro o rábano oriental.
Puerro.
Contiene un aceite esencial
similar al de la cebolla, con acción mucolítica.
Propóleo.
Es un antibiótico natural producido por las abejas con
una acción específica sobre las vías respiratorias altas.
Zanahorias,
verduras, mango, etc. Es
decir, alimentos ricos en vitamina A con clara acción
sobre las mucosas.
Kiwi,
grosellas, cítricos, perejil, pimiento verde, berros,
etc. Buenas fuentes
todos de vitamina C y, por tanto, con acción antivírica
e inmunoestimulante.
Probióticos.
Son inmunoestimulantes
e inmunomoduladores.
SUPLEMENTOS NUTRICIONALES:
Vitamina C Y bioflavonoides.
Tienen acción sobre el sistema inmunitario favoreciendo
su acción en respuesta a invasiones víricas. Conviene
tener en cuenta que su concentración en los linfocitos
es baja cuando hay infecciones.
Vitaminas
A y E. Estimulan
la inmunidad celular, la actividad de las células asesinas,
las fagocitosis de los monocitos y la respuesta de los
anticuerpos.
Betacaroteno.
Potencia la acción
del interferón natural.
Probióticos.
Sustancias indispensables
para el buen funcionamiento del sistema inmunitario.
Magnesio.
Ayuda a reducir la
inflamación al estabilizar las células del sistema inmunitario,
(mastocitos y linfocitos T).
Zinc.
Está demostrada su específica
acción antivírica en los catarros comunes. Es un mineral
muy importante para la inmunidad celular y la mediada
por anticuerpos específicos.
Vitamina
B6. Aumenta la función
de los linfocitos.
Selenio.
Su deficiencia inhibe la
resistencia a las infecciones.
Ácido
fólico y B12. Su
deficiencia impide una respuesta inmunitaria adecuada.
Vitaminas
del complejo B. Su
utilización se hace indispensable cuando se recomiendan
otras sustancias del grupo B.
José
Ramón Llorente
Presidente
de la "Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular".
La
Medicina Ortomolecular
se basa en el convencimiento de que si al organismo
se le proporcionan los micronutrientes necesarios
para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas
enfermedades no se manifestarían. Por tanto,
es preciso asegurarse de que contamos con ellos
en la proporción y cantidad adecuadas. Una
sección elaborada por el Presidente de la
Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.
Las personas
interesadas en contactar con José Ramón
Llorente o la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66. |
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