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  | LAS
ENFERMEDADES ARTICULARES |
Las articulaciones
son los elementos de unión entre los huesos o entre los cartílagos del esqueleto.
Su función es verdaderamente importante ya que permite doblar las distintas extremidades
del cuerpo. De no ser así, nuestra estructura sería rígida y sin posibilidades
de realizar ningún movimiento. Y tenemos diferentes tipos de articulaciones en
función de la movilidad que permiten: Articulaciones
fijas: no permiten casi ningún movimiento como es el caso de las articulaciones
existentes entre los huesos del cráneo. Articulaciones
semimóviles: de escasa movilidad, como las de la columna, aunque cuando
se suman los movimientos del conjunto de articulaciones de la columna la capacidad
de movimiento aumenta. Articulaciones móviles:
son las que disponen de mayor movimiento. La mayor parte de las articulaciones
de estas características son las de las extremidades. Cápsula
sinovial y líquido sinovial: es una cubierta doble que envuelve las
articulaciones móviles y que facilita su estabilidad. La capa interna de esta
cubierta es la encargada de elaborar y secretar el líquido sinovial, cuya función
es la de lubricar y reducir al mínimo las fricciones entre las partes óseas.
ALTERACIONES MÁS FRECUENTES DE LAS ARTICULACIONESA
La principal manifestación que producen es el dolor, que se puede localizar en
la propia articulación o alrededor de la misma. Éste puede ser pasajero o aparecer
tan sólo con los movimientos específicos (en las manos al coser, en las rodillas
al andar, etc..). Suele ir acompañado de rigidez, hinchazón y entumecimiento que
mejora con el movimiento. En algunas ocasiones las molestias son muy difusas
y es difícil localizar el origen de los problemas. Es frecuente encontrarse con
personas que relatan diferentes dificultades para llevar a cabo algunas actividades
o las típicas frases de "me duele todo" o "me levanto peor que me acuesto".
De todas ellas, la dolencia más frecuente es la artrosis. Se estima que
el 24% de la población adulta la padece mientras que la artritis, por ejemplo,
sólo afecta a un 2 % de la población. Las enfermedades articulares pueden
padecerlas tanto hombres como mujeres aunque hay determinadas patologías cuya
estadística demuestra que está más presente en un sexo que en otro. Así, la artrosis
es más frecuente en las mujeres mientras la gota lo es más en hombres. Tampoco
es cierto que las enfermedades reumáticas aparezcan sólo en personas mayores;
pueden aparecer a cualquier edad aunque algunas sólo se den en personas mayores
o ancianas. ARTRITIS Es una enfermedad
articular degenerativa y la más común de las enfermedades articulares. Aproximadamente
el 70% de las personas mayores de 70 años muestran alguna evidencia de la enfermedad.
Suele afectar al cuello, la región lumbar, rodillas y caderas principalmente,
aunque también podemos encontrarla en otras articulaciones, consecuencia de algún
traumatismo u otra enfermedad articular. El dolor es el primer síntoma con
el que nos encontramos, además de pérdida de movilidad; posteriormente la rigidez
de la articulación puede llegar a ser completa. Las causas de la enfermedad
son múltiples: La edad: el desgaste producido
con los años y una dificultad cada vez mayor de recuperación del tejido son factores
a tener en cuenta. La genética: parece
que la artrosis de las manos en las mujeres podría tener carácter hereditario.
La obesidad: el sobrepeso daña las articulaciones,
sobre todo de las caderas y las rodillas. La sobrecarga:
debida a diferencias de tamaño entre las piernas, lo que provoca que
una articulación cargue más peso que otra. Las lesiones:
cualquier lesión que afecte a una articulación predispone a una artrosis ya que
la recuperación nunca es completa. La profesión:
los jugadores de baloncesto o de fútbol están más predispuestos a esta alteración
por la sobrecarga de trabajo de la articulación. ARTRITIS
PSORIÁSICA Es una enfermedad reumática que puede afectar a aquellas
personas que padecen psoriasis en la piel. Aunque sólo el 10% de la población
con psoriasis desarrollará durante su vida una artritis. La reumatología la reconoce
como una enfermedad crónica que durará toda la vida del paciente donde tendrá
temporadas sin ningún tipo de dolor y otras donde precisará atención para poder
mitigar las molestias. Cuando sólo están afectadas una o dos articulaciones
el tratamiento que se aplica es la utilización de antiinflamatorios que no curan
la enfermedad, tan sólo aliviarán el dolor; pero cuando la artritis es grave e
incapacitante la terapia es mucho más agresiva ya que se utilizan tratamientos
para intentar frenar la enfermedad cuyos efectos secundarios son muy a tener en
cuenta. ARTRITIS REUMATOIDE Aunque
afecta también a los hombres esta enfermedad es más frecuente en las mujeres,
presentándose principalmente entre los 20 y los 55 años de edad. Es una alteración
que cursa con inflamación de las articulaciones produciéndose dolor y dificultad
para el movimiento. Es una enfermedad muy frecuente que afecta de forma distinta
a cada persona. Las articulaciones que con más frecuencia se ven dañadas son
las muñecas, los nudillos, las articulaciones de los dedos, los codos, los hombros,
los tobillos y las caderas. Además del dolor y la inflamación se da también lo
que se llama "rigidez matutina" y es la dificultad para iniciar la marcha por
las mañanas. La causa podríamos encontrarla en una alteración de tipo autoinmune
cuyo sistema ataca a las articulaciones porque no las reconoce como propias y
por ello se inflaman. Parece haber ciertas proteínas (marcadores) en la superficie
de las células que se trasmiten por herencia familiar y predisponen a esta enfermedad.
Si la dolencia persiste sin iniciar ninguna terapia para su erradicación se podrán
ver afectados los huesos, ligamentos y tendones que se encuentren alrededor, con
la consiguiente deformación y pérdida de la capacidad de movimiento.
ESPONDILOARTRITIS ANQUILOPOYÉTICA También
conocida como enfermedad de Bechterew. Afecta a las personas jóvenes y
se caracteriza por ser un tipo de artritis leve de las articulaciones vertebrales
que va seguida por una calcificación extensa de los ligamentos que provoca rigidez
de forma rápida. SINOVITIS
Es una infección de la articulación que puede verse comprometida de forma directa
(trauma, herida penetrante), por vecindad (osteomielitis) o por vía sanguínea
(tifoidea, gonorrea, tuberculosis, tóxicos). La sinovia es un buen medio de cultivo
para muchos gérmenes. ARTRITIS POR DEPÓSITOS DE
CRISTALES (GOTA) Casi todos los pacientes presentan hiperuricemia.
Los depósitos son de urato de sodio y provocan destrucción de cartílago, hueso
y partes blandas. La membrana sinovial reacciona con una inflamación aguda. Los
depósitos pueden llegar a medir varios centímetros de diámetro. RECOMENDACIONES
DESDE LA ÓPTICA DE LA MEDICINA ORTOMOLECULAR - La sensación de
rigidez y el dolor se pueden aliviar de forma temporal con tratamientos locales
de frío y calor (duchas calientes por la mañana). - Evite la sobrecarga articular
sin por ello limitar el uso de las articulaciones. - Evite el estrés físico
y psíquico. - Mantenga una correcta posición del cuerpo. - Evite los
deportes de choque. - Utilice zapatos adecuados. - Reposo mientras la
articulación esté inflamada. MEDIDAS DIETÉTICAS
- Reduzca la cantidad de carne roja que ingiere. - Elimine las bebidas alcohólicas.
- Elimine la leche de su dieta. ALIMENTOS
PERJUDICIALES Carne:
se ha comprobado que las dietas ricas en carnes rojas agravan las enfermedades
articulares. Una de las razones podría ser la elevada cantidad de ácido araquidónico
que contiene, a partir del cual el organismo produce eicosanoides, sustancias
que provocan reacciones inflamatorias. El cerdo es una carne muy rica en este
ácido. Leche:
en los casos de artritis se ha comprobado que este alimento podría ser responsable
de la actividad inflamatoria. Huevo:
contiene también ácido araquidónico.
Azúcar blanco: es
un "ladrón" de vitaminas y minerales, sobre todo de calcio.
Pimientos, berenjenas, patatas y tomates:
contienen solanina, una sustancia capaz de producir reacciones alérgicas y empeorar
los casos de enfermedad articular. ALIMENTOS ADECUADOS
Almendras, coles, coco, sésamo y melaza: son
buena fuente de calcio. Con su ingesta se procura una buena mineralización del
tejido óseo que rodea a la articulación. Alfalfa:
contiene minerales y oligoelementos fundamentales para la buena salud
del aparato locomotor. Garbanzos, guisantes, lentejas
y cereales integrales: contienen calcio y azufre, indispensables para
la salud de los huesos y cartílagos. Fruta:
actúan como elementos lixiviantes reduciendo la inflamación y el dolor.
Soja: contiene ácidos grasos omega-3, con acción antiinflamatoria.
Germen de trigo: además de contener omega-3
contiene vitamina E, especialmente indicada para la artritis. COMPLEMENTOS
Selenio: actúa como antioxidante
mejorando los signos y síntomas de la enfermedad.
Vitamina E: actúa junto al SOD (superóxido dismutasa) y la glutatión
peroxidasa ejerciendo acción antiinflamatoria. Zinc,
cobre, manganeso y SOD (superóxido dismutasa): actúan de forma sinérgica
incrementando la acción antioxidante. Vitamina C:
actúa como antioxidante y produce acción antiinflamatoria. Betaína
HCL: mejora la digestión de las proteínas y podría ser una ayuda para
aquellos pacientes con sensibilidad a algunos alimentos. Enzimas
proteolíticas: son eficaces agentes antiinflamatorios, reducen la inflamación
y ayudan al organismo a eliminar los inmunocomplejos depositados en las articulaciones.
Los mejores resultados como antiinflamatorio se dan cuando se toman entre comidas.
Bioflavonoides: inhiben la liberación de histamina
y otros compuestos inflamatorios. Para mejorar sus resultados es aconsejable tomarlos
junto con las enzimas. La utilización conjunta de los bioflavonoides, las enzimas
y la vitamina C tienen una acción mayor que muchos fármacos potentes.
Dlpa-fenilalanina: es eficaz para aliviar el dolor. Esto se debe a
que evita la degradación de las endorfinas naturales.
Triptófano: actúa reduciendo la sensación del dolor.
Niacinamida: parece ser muy eficaz en la artritis degenerativa de rodilla.
(los complementos de niacinamida pueden causar daño hepático o provocar vómitos).
PABA: es útil para aliviar los problemas
del tejido conectivo, incluyendo la artritis. Sulfato
de glucosamina: su acción es aportar los elementos necesarios para
formar cartílago nuevo protegiendo así la articulación. Sulfato
de condroitina: además de actuar como restaurador del cartílago tiene
efectos antiinflamatorios. Vitamina B12 y ácido
fólico: Son coadyuvantes en los procesos antiinflamatorios naturales.
Cartílago de tiburón: es una buena fuente
de sulfato de condroitina y glucosaminoglicanos, con una potente acción antiinflamatoria.
(Este artículo tiene carácter puramente orientativo e ilustrativo
y no debe considerarse ni utilizarse como tratamiento frente a las alteraciones
que aquí se describen. Corresponde al especialista de la salud hacer el diagnóstico
y emplear las herramientas que considere adecuadas para cada persona.)
José
Ramón Llorente
Presidente
de la "Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular".
La
Medicina Ortomolecular se basa en
el convencimiento de que si al organismo se le proporcionan los micronutrientes
necesarios para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas enfermedades
no se manifestarían. Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos con
ellos en la proporción y cantidad adecuadas. Una sección elaborada
por el Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.
Las personas interesadas en contactar
con José Ramón Llorente o la Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66. |
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