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| CÓMO
TRATAR LOS PROBLEMAS DE PRÓSTATA |
La glándula prostática es parte esencial del
sistema reproductor masculino. Es de pequeño
tamaño -aproximadamente como una nuez- y se
encuentra situada por encima del recto, justo
en el punto en que se conecta la vejiga con
la uretra (el canal por donde la orina se
expulsa desde la vejiga hasta el exterior).
Tiene la función de producir y secretar a
la uretra -por medio de numerosos conductos-
el líquido seminal, un líquido lechoso que
contiene básicamente ácido cítrico y enzimas
que contribuyen a la coagulación seminal.
Ese líquido supone cerca del 25% del semen
y ayuda a la viabilidad espermática.
La próstata va aumentando su tamaño de forma
gradual desde el nacimiento hasta el comienzo
de la pubertad -incrementa muy rápidamente
su tamaño en ese ciclo- y en condiciones normales
permanece estable a partir de entonces. Sin
embargo, buena parte de la población masculina
sufre a veces con los años un aumento de su
tamaño desarrollando lo que se llama una
hiperplasia benigna de próstata. Otra
enfermedad que suelen padecer los varones
-bastante más grave- es el cáncer de próstata.
La hiperplasia benigna de próstata
es pues un agrandamiento no maligno de la
próstata. Se trata de una patología que llega
a sufrir más del 50% de los varones de 60
años de edad y hasta el 90% de quienes llegan
a los 85. En Estados Unidos, por ejemplo,
los datos indican que uno de cada cuatro hombres
a partir de los 60 años debe ser tratado para
aliviar sus síntomas.
¿Y qué es la hiperplasia benigna de próstata?
Pues se trata de un aumento del número de
células en la zona de la próstata que, como
rodea a la uretra, produce un bloqueo u obstrucción
del paso de la orina por ella. Hay cuatro
condiciones interrelacionadas en ese proceso
patológico:
-Una hiperplasia anatómica.
-La presencia de síntomas, comúnmente referidos
como prostatismo.
-La presencia urodinámica de obstrucción.
-La respuesta del músculo detrusor de la vejiga
a la obstrucción.
Algunos enfermos muestran las cuatro condiciones
y, por tanto, son lo que padecen la enfermedad
considerada por los urólogos como hiperplasia
benigna de próstata. Otros enfermos pueden
tener hiperplasia anatómica y evidencia urodinámica
de obstrucción sin síntomas de prostatismo.
PRINCIPALES SÍNTOMAS
Los principales síntomas de una hiperplasia
benigna de próstata son:
-Una potencia del flujo urinario menor
de lo normal.
-Dificultades para iniciar la evacuación de
la orina.
-Goteo final por falta de fuerza para evacuarla
toda.
-Dolor al hacer la micción.
-Nicturia (micciones nocturnas numerosas).
-Incontinencia urinaria.
CAUSAS
CAUSAS La verdad es que las razones exactas
por las que se produce la hipertrofia de la
próstata son desconocidas. Sin embargo, la
hipótesis mas barajada en la actualidad es
que está directamente relacionada con los
niveles de la hormona Dihidrotestosterona
(DHT).
Según ésta las células de la próstata poseen
receptores sensibles a la testosterona y a
los estrógenos, y cuando el hombre va envejeciendo
se produce un desequilibrio entre las diferentes
hormonas que estimula la producción de factores
de crecimiento celular originando el progresivo
aumento de tamaño de la glándula. La testosterona
libre plasmática es así convertida en un 90%
en Dihidrotestosterona -principal andrógeno
prostático- en las células prostáticas por
acción de la 5-alfa reductasa.
La hipótesis es que al caer los niveles de
testosterona en la sangre el hombre continúa
produciendo Dihidrotestosterona y ésta
estimula el crecimiento celular. De hecho,
uno de los tratamientos médicos más usados
en la actualidad se centra en la inhibición
de la enzima 5-alfa reductasa en el convencimiento
de que ello impide el paso de la testosterona
a Dihidrotestosterona.
EL PSA (PROSTATE
SPECIFIC ANTIGEN)
En el tejido prostático se producen dos proteínas
específicas: la PSA y la fosfatasa ácida
prostática. Pues bien, la primera es en
realidad una glicoproteína producida por las
células epiteliales de la próstata -y en pequeñas
cantidades por otras glándulas-, una de cuyas
funciones es aumentar la movilidad de los
espermatozoides. Y es precisamente esa glicoproteína
la que se asocia tanto con la hiperplasia
benigna de próstata como con la prostatitis
y el cáncer de próstata.
La prostatitis es -como el sufijo "-itis"
ya indica- una inflamación de la
próstata. Y la misma puede ser de origen bacteriano,
no bacteriano o tratarse de lo que se llama
una prostatodinia.
Las prostatitis de origen bacteriano
son producidas en la mayoría de las ocasiones
por la Escherichia Coli. Sus síntomas
son fiebre, escalofríos, dolor en la región
lumbar y el perineo (zona entre el escroto
y el ano), micción dolorosa, polaquiuria (micción
frecuente), etc.
Las prostatitis no bacterianas son el tipo
más común de prostatitis. Suele apreciarse
un aumento de células inflamadas pero no se
detecta ninguna posible bacteria como causa
ni el paciente parece haber sufrido aparentemente
infección urinaria antes.
La prostatodinia es similar a la prostatitis
no bacteriana. También se produce una inflamación
de la próstata sin que haya aparente infección
pero se diferencia de la anterior en que no
se produce un aumento de células inflamatorias.
Numerosos estudios consideran que el estrés,
la ansiedad y la depresión juegan un papel
importante en estos casos.
Se dice, por último, que se padece una prostatitis
crónica cuando se debe a una infección
que reaparece con frecuencia tras el tratamiento.
CÁNCER DE PRÓSTATA
Se habla de cáncer de próstata cuando aparece
en esa glándula un tumor maligno. Su peligro
real, en todo caso, radica en la posibilidad
de que la células cancerosas se diseminen
a través de los vasos linfáticos, afecten
a los ganglios y pasen de ahí a cualquier
otra zona del cuerpo. Como en los demás tipos
de cáncer se desconoce qué produce el tumor
si bien algunos estudios han encontrado algunos
factores de riesgo.
-La raza. El
cáncer de próstata se da mucho más entre los
varones de raza negra que entre los de raza
blanca. Dándose la menor incidencia entre
los asiáticos y los indígenas americanos.
-La edad.
El cáncer de próstata -al menos en Estados
Unidos que es donde más estudios se han hecho-
se da principalmente en hombres mayores de
60 años. De hecho, la edad promedio de los
pacientes cuando se les diagnóstica es de
70 años.
-Los antecedentes
familiares. Las estadísticas indican
que el riesgo de desarrollar cáncer de próstata
es mayor si el padre o algún hermano ha tenido
la misma patología.
-La alimentación.
Algunos estudios sugieren que una
ingesta elevada de grasa animal aumenta el
riesgo de contraer cáncer de próstata mientras
una dieta rica en frutas y verduras lo disminuye.
Cabe añadir que el cáncer de próstata a veces
no presenta síntomas pero puede causar cualquiera
de estos problemas:
-Imposibilidad de orinar.
-Dificultad en empezar a orinar o en retener
la orina.
-Necesidad de orinar frecuentemente, especialmente
durante la noche.
-Flujo débil o interrumpido de la orina.
-Dolor o ardor al orinar.
-Dificultad para tener erecciones.
-Eyaculación dolorosa.
-Sangre en la orina o en el semen.
-Dolor o rigidez frecuente en la parte baja
de la espalda, las caderas o la parte superior
de los muslos.
Es importante señalar que cualquiera de estos
síntomas puede ser causado por otro problema
de salud menos grave como la hiperplasia prostática
benigna o una infección.
RECOMENDACIONES
Sea cual sea el problema en la próstata conviene
seguir una serie de recomendaciones:
-Evitar la obesidad.
-Llevar una dieta saludable y equilibrada.
-Aumentar el consumo de frutas y verduras.
-Eliminar la ingesta de comida basura, comida
precocinada, congelada o rica en grasas.
-Evitar las grasas hidrogenadas.
-Reducir lo más posible el consumo de azúcar
y harinas refinadas.
-Reducir o eliminar la ingesta de bebidas
alcohólicas, gaseosas o estimulantes.
-Reducir o eliminar las formas de cocción
no adecuadas como los fritos, el aluminio,
etc.
-Evitar el consumo de excitantes, drogas,
tabaco, etc.
-Respetar las horas de sueño.
-Realizar ejercicio físico moderado y evitar
el sedentarismo.
ALIMENTOS PERJUDICIALES
-Las carnes rojas.
Deben evitarse porque contienen gran cantidad
de sustancias tóxicas y grasas. Y éstas últimas
han sido relacionadas con el cáncer de próstata.
Además, la grasa animal es especialmente nociva
ya que inhibe la formación de linfocitos.
-Las bebidas alcohólicas.
Actúan como depresores de multitud
de funciones orgánicas.
-El azúcar blanco.
Su consumo elevado incapacita al organismo
para defenderse frente a las agresiones y
provoca pérdidas de nutrientes.
-El café.
Los aceites esenciales responsables de su
aroma producen irritación de la uretra prostática.
ALIMENTOS ADECUADOS
Los alimentos que no deben faltar en la alimentación
de los enfermos de próstata son:
-El tomate.
Contiene una sustancia, el licopeno, que es
capaz de controlar el crecimiento celular.
Además interviene en el funcionamiento de
las células de la próstata.
-La soja.
Contiene fitoestrógenos que evitan el crecimiento
patológico de la próstata.
-Los frutos secos.
Son una muy buena fuente de grasas poliinsaturadas,
vitamina E y otros antioxidantes como el zinc
y el selenio, todos ellos necesarios para
evitar el crecimiento excesivo de la próstata.
-Las semillas de
calabaza. Contienen esteroles con
una estructura vecina a la Dihidrotestosterona,
interfiriendo en su metabolismo. Se ha demostrado
que su administración reduce la tasa plasmática
en la hiperplasia benigna de próstata.
COMPLEMENTOS
COMPLEMENTOS Hay además algunas sustancias
que han demostrado ser útiles para tratar
los problemas de próstata. Son éstas:
-El zinc.
Es la sustancia mas importante para la salud
de las próstata. Se ha demostrado eficaz en
el tratamiento de la hiperplasia benigna
de próstata. Reduce su tamaño y disminuye
la sintomatología. Además es capaz de inhibir
la acción de la 5-alfa-reductasa, la enzima
que convierte la testosterona en Dihidrotestosterona.
Por otro lado, en los casos de prostatitis
actúa estimulando la función inmunitaria.
-Los ácidos grasos
esenciales. Su ingesta produce
una significativa mejoría en los pacientes
con hiperplasia benigna de próstata.
Es capaz de evitar la presencia de orina residual
en la vejiga, algo frecuente en estos casos.
Es importante señalar también su acción antiinflamatoria.
-Los aminoácidos.
Se ha demostrado que la administración
de tres aminoácidos -glicina, alinina y ácido
glutámico- mitiga muchos de los síntomas de
la hiperplasia benigna de próstata.
En diversos estudios se observó una mejora
importante en la necesidad de orinar por la
noche, la urgencia, la frecuencia y la micción
retardada.
-El Sabal.
Numerosos estudios han demostrado que el Sabal
reduce de forma eficaz el crecimiento de la
próstata, reduce la sintomatología de la hiperplasia
benigna de próstata y reduce la producción
y la actividad de la Dihidrotestosterona.
(Recuerde que tanto el tratamiento a seguir
como las dosis a prescribir son trabajo de
un especialista de la salud y en ningún modo
este artículo puede ser utilizado como tratamiento
específico. Sólo sirve como elemento orientativo
e ilustrativo).
José
Ramón Llorente
La
Medicina Ortomolecular
se basa en el convencimiento de que si
al organismo se le proporcionan los micronutrientes
necesarios para su correcto funcionamiento
muchas de las llamadas enfermedades no
se manifestarían. Por tanto, es
preciso asegurarse de que contamos con
ellos en la proporción y cantidad
adecuadas. Una sección elaborada
por el Presidente de la Sociedad Española
de Nutrición Ortomolecular.
Las
personas interesadas en contactar con
José Ramón Llorente o la
Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96
392 41 66. |
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