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| EL
PÁNCREAS Y SUS PATOLOGÍAS MÁS FRECUENTES |
El páncreas es una glándula que está situada
por debajo del estómago, en la parte posterior
del abdomen. Desempeña un papel fundamental
en la digestión y absorción de alimentos ya
que se encarga de secretar las enzimas precisas
para ello en el intestino y controla los niveles
de glucosa en sangre mediante la producción
de insulina, una hormona cuya función es estimular
a los músculos y a las células para que absorban
la glucosa. Dicho esto, debe tenerse en cuenta
que cerca del 95% de las células pancreáticas
son exocrinas siendo su función la de producir
los jugos pancreáticos que se requieren para
la digestión y absorción de los alimentos.
Ahora bien, la actividad endocrina del páncreas
se centra en determinadas agrupaciones celulares
denominadas Islotes de Langerhans -que
representan sólo el 2% de todo el volumen
pancreático- y que son las que se encargan
de liberar las diferentes hormonas responsables
del mantenimiento de los niveles de glucosa.
Y son tres las principales hormonas que libera.
La primera es la insulina, que se segrega
cuando la concentración de glucosa en la sangre
aumenta. Así ocurre poco después de comer.
Gracias a su acción la glucosa sobrante es
almacenada por el hígado en forma de glucógeno.
La segunda es el glucagón que, entre
otras funciones, contribuye a descomponer
el glucógeno almacenado en el hígado a fin
de ser utilizado, lo que provoca la concentración
de azúcar en sangre. Y la tercera es la somatostatina,
responsable de regular la producción y transmisión
de las dos ya mencionadas.
DIFERENTES PATOLOGÍAS
DEL PÁNCREAS
Cáncer pancreático
El de páncreas ocupa el quinto lugar en la
lista de mortalidad por cáncer y el segundo
entre los tumores del aparato digestivo después
del cáncer de colon.
Es más habitual entre las personas de raza
negra y lo sufren más los varones que las
mujeres. También suele aparecer en muchos
enfermos de pancreatitis crónica y en los
que padecen diabetes mellitus de larga evolución
así como en las personas que están expuestas
habitualmente al DDT y al petróleo y productos
derivados. Es asimismo habitual entre quienes
se alimentan fundamentalmente de comidas ricas
en grasas saturadas. Hace poco se comprobó
también que el consumo habitual de aspirina
durante años puede provocar cáncer de páncreas
(vea la noticia publicada en el nº 56 en nuestra
web: www.dsalud.com).
Pancreatitis aguda
y crónica
Se conocen dos formas principales de pancreatitis
aguda: la pancreatitis aguda intersticial
y la pancreatitis aguda hemorrágica. La
primera se presenta en el curso de enfermedades
infecciosas y la segunda, mucho más grave,
se caracteriza por necrosis pancreática, destrucción
vascular y hemorragia.
La pancreatitis crónica es el resultado de
pancreatitis agudas recidivantes, la mayoría
probablemente subclínicas. Es más frecuente
en alcohólicos que en pacientes con litiasis.
Diabetes
Es un trastorno general del metabolismo que
se caracteriza por un aumento anormal de los
niveles de glucosa en sangre. Se distinguen
dos tipos:
-Diabetes
Tipo I. En este tipo es característica
su aparición brusca, normalmente en sujetos
de menos de 30 años. En el momento de su manifestación
la mayoría de las células que producen insulina
están destruidas. Requieren tratamiento dietético
e insulínico.
-Diabetes Tipo II. Es de aparición
progresiva presentándose en sujetos de más
de 40 años y, por lo general, obesos. La producción
de insulina en el momento en que se desarrollan
los síntomas es escasa y poco efectiva. En
sujetos con diabetes no insulina-dependiente
es probable que su tolerancia a la glucosa
mejore con la mera reducción de peso.
Dejando claro que la pancreatitis es una enfermedad
grave que debe ser tratada de urgencia, hablaremos
ahora de las recomendaciones generales para
un mantenimiento saludable del páncreas y
preventivo de la diabetes tipo I y II.
RECOMENDACIONES GENERALES
-Adelgace si está obeso o padece sobrepeso.
-Haga el ejercicio físico adecuado a su caso
de forma regular.
-Evite el consumo de tabaco.
-Respete los horarios de las comidas.
-Aumente la ingesta de fibra.
-Utilice edulcorantes no calóricos.
-Evite las fluctuaciones de glucemia.
-Elimine la ingesta de azúcares simples y
harinas refinadas.
-Elimine de su vida la comida basura, los
alimentos precocinados y las comidas preparadas.
-Reduzca drásticamente o elimine el consumo
de alcohol, café, colas y bebidas con gas.
ALIMENTOS ADECUADOS
-Aguacate: favorece
el mantenimiento de un nivel adecuado de la
glicemia así como el equilibrio en la composición
de las grasas del organismo.
-Alcachofas:
contienen cinarina, de acción suavemente hipoglucemiante.
-Apio: regula
el nivel de glucosa en sangre, reduce el nivel
de colesterol y neutraliza el exceso de ácidos
grasos consecuentes a la diabetes.
-Arándanos:
los frutos del Mirtilo Negro tienen gran utilidad
en esta patología pues contienen antocianósidos
por lo que son vasoprotectores.
-Cebolla: es
un alimento alcalinizante que protege además
contra la arteriosclerosis y disminuye los
niveles de glucosa en sangre.
-Cereales integrales:
previenen la diabetes y resultan muy bien
tolerados.
-Champiñón:
su importancia ha quedado demostrada en la
evolución y mejoría de la diabetes.
-Fruta:
la fruta es necesaria en caso de padecer diabetes
pues aporta vitaminas antioxidantes que mejoran
su evolución y protegen frente a otras patologías
secundarias. Debe tomarse la precaución de
evitar el exceso en su ingesta y procurar
no consumir las frutas desecadas. Las mejor
toleradas son el plátano y el mango.
-Frutos secos:
tanto los oleaginosos como las semillas de
girasol o calabaza proporcionan energía en
forma de ácidos grasos de fácil asimilación
así como vitaminas del grupo B, vitamina E
y minerales. Como además son pobres en hidratos
de carbono son muy fáciles de adaptar a las
dietas de los diabéticos.
-Germen de trigo:
contiene vitaminas B1 y E cuya
acción combinada tiene un efecto antidiabético
al disminuir las necesidades de insulina y
el nivel de glucosa en sangre.
-Legumbres:
favorecen la regulación de la glucosa en sangre
por su contenido en fibra: garbanzo, guar,
soja, almorta, lenteja, altramuz, alfalfa,
judía (fríjol), azuki y judía mungo.
-Patata:
aporta hidratos de carbono complejos y fibra
lo que favorece que durante la digestión la
glucosa se libere lentamente.
-Verduras:
son bien toleradas por los diabéticos y debido
a su escaso aporte calórico evitan la obesidad.
En el caso que nos ocupa resultan especialmente
recomendadas el brécol, la coliflor y, en
general, toda la familia de las coles (crucíferas)
incluyendo la col fermentada, la endibia,
la escarola, la lechuga, la judía verde, el
guisante y el pepino.
COMPLEMENTOS
-Vitamina B6 (Piridoxina):
se ha mostrado eficaz frente a
la neuropatía diabética. También previene
otras complicaciones de la diabetes ya que
actúa como coenzima en la creación de puentes
cruzados en el colágeno e inhibe la agregación
plaquetaria.
-Vitamina B8 o H
(Biotina): actúa de forma sinérgica
con la insulina y, de forma independiente,
aumentando la actividad de la glucokinasa.
-Vitamina C: previene
que el azúcar intracelular se convierta en
sorbitol, hecho asociado a trastornos visuales,
nerviosos y renales en pacientes diabéticos.
La deficiencia de vitamina C puede causar
además problemas secundarios a la diabetes.
-Vitamina E: inhibe
la liberación de plaquetas y la agregación
plaquetaria. Actúa como protectora del sistema
circulatorio por lo que es fundamental en
el tratamiento de la diabetes. Asociada al
selenio es más efectiva.
-Cromo: éste
se almacena en el hígado formando parte del
denominado Factor de Tolerancia a la Glucosa
(GTF), con funciones muy importantes en la
economía corporal. Este elemento aparece muy
bajo en pacientes diabéticos.
-Cobre: junto
con el cromo y el manganeso interviene en
la formación de la insulina.
-Manganeso: cofactor
de enzimas importantes del metabolismo de
la glucosa.
-Zinc: actúa
en sinergia con el zinc por lo que los alimentos
ricos en este último ayudan a aprovechar mejor
el primero. El zinc tiene un efecto protector
frente a la destrucción de las células beta
del páncreas.
-Magnesio: interviene
en la producción de insulina en el páncreas.
Está reducido de forma significativa en los
diabéticos ya que -en especial los insulinodependientes-
lo eliminan en gran cantidad por la orina.
-Níquel: interviene
en el metabolismo de la glucosa. Su nivel
en sangre es proporcional al de insulina.
Aumenta cuando ésta lo hace (tras una comida
rica en glúcidos) y también disminuye cuando
desciende el nivel de insulina). Facilita
el almacenamiento hepático de la glucosa que
se ha transformado en glucógeno.
-Potasio:
mejora la sensibilidad, la capacidad de respuesta
y la secreción de insulina en los diabéticos.
-Carnitina:
es importante porque potencia la degradación
de los ácidos grasos previniendo así la cetoacidosis
diabética.
(Recuerde que tanto el tratamiento a seguir
como las dosis a prescribir son trabajo de
un especialista de la salud y en ningún modo
este artículo puede ser utilizado como tratamiento
específico. Sólo sirve como elemento orientativo
e ilustrativo).
José
Ramón Llorente
La
Medicina Ortomolecular
se basa en el convencimiento de que si
al organismo se le proporcionan los micronutrientes
necesarios para su correcto funcionamiento
muchas de las llamadas enfermedades no
se manifestarían. Por tanto, es
preciso asegurarse de que contamos con
ellos en la proporción y cantidad
adecuadas. Una sección elaborada
por el Presidente de la Sociedad Española
de Nutrición Ortomolecular.
Las
personas interesadas en contactar con
José Ramón Llorente o la
Sociedad Española de Nutrición
Ortomolecular pueden llamar al 96
392 41 66. |
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