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CÁNCER QUÉ ES, QUÉ LO CAUSA Y CÓMO TRATARLO

Portada del número actualmente a la ventaDiscovery DSALUD es una publicación de Ediciones MK3La salud es armoníaTarifas de la revista y de la webSuscripción a  la revista

    MEDICINA ORTOMOLECULAR
    LOS PROBLEMAS CARDIACOS Y SU TRATAMIENTO ORTOMOLECULAR

El corazón de una persona normal pesa entre 250 y 300 gramos y en estado de reposo suele latir entre 60 y 100 veces por minuto aunque no son raras velocidades aun más lentas en personas jóvenes. Se trata de un músculo que está formado por diferentes tipos de células aunque las más comunes son las miocárdicas (miocitos) cuya mayor parte -el 30%- lo ocupa un elemento fundamental: las mitocondrias, estructuras celulares principalmente encargadas de proporcionar la energía necesaria para la actividad cardiaca.
En cuanto a su estructura el corazón es un órgano muscular situado en el centro del tórax que se halla dividido en dos mitades poseyendo ambas una cavidad superior -las aurículas- donde se recibe la sangre que hay que purificar y una inferior -los ventrículos- que la expulsa ya limpia. Es decir, se encarga de recoger la sangre del organismo para eliminar los productos de desecho (entre ellos el anhídrido carbónico) lo que hace bombeándola hacia los pulmones donde a su vez se carga de oxígeno; luego, una vez oxigenada la sangre, el corazón la recibe de nuevo y la bombea hacia fuera para que llegue a todos los tejidos. Operación que se desarrolla con cada latido llamándose diástole al llenado de las aurículas con la contracción del músculo cardiaco y sístole al vaciado de sangre con la posterior expansión. Porque tanto las dos aurículas como los dos ventrículos se contraen y relajan juntos.
El proceso es éste: la sangre pobre en oxígeno y cargada de anhídrido carbónico procedente de todo el organismo llega a la aurícula derecha a través de las dos venas más grandes -las cavas superior e inferior- y cuando se llena impulsa la sangre hacia la cavidad inferior, el ventrículo derecho. Luego, cuando éste también se llena la sangre fluye a través de la llamada válvula pulmonar hacia las arterias pulmonares y es llevada a los pulmones. La sangre fluye entonces a través de pequeños capilares que retienen el anhídrido carbónico y la enriquecen con oxígeno. Hecho esto, la sangre pasa por las venas pulmonares hasta la aurícula izquierda terminando así lo que se conoce como "circulación pulmonar".
A partir de entonces, cuando la aurícula izquierda está llena la sangre pasa al ventrículo izquierdo que, cuando a su vez se llena, impulsa la sangre enriquecida a través de la válvula aórtica hacia la aorta -la arteria más grande del cuerpo- desde donde se envía al resto del organismo través del sistema circulatorio (arterias, arteriolas, capilares, vénulas y venas). Sistema fundamental porque además de oxígeno la sangre se encarga también de aportar a todo el organismo los nutrientes que necesita por lo que su función es primordial.

ALTERACIONES CARDIACAS MÁS FRECUENTES
Hay que añadir que en la mayor parte de los casos los problemas en el corazón -las llamadas cardiopatías- son de difícil valoración aunque hay síntomas que pueden ser señales de algún tipo de problema. Así ocurre cuando se sufre dolor, disnea (sensación de falta de aire), fatiga inexplicables por otras causas, palpitaciones y sensaciones de mareo o, incluso, desmayos. Aunque ya advertimos que tales síntomas pueden también ser debidos a otras causas. Hoy puede estudiarse si existe algún problema cardiaco mediante análisis específicos de sangre, radiografías, electrocardiogramas, ecocardiografías, resonancia magnética (RN), tomografía por emisión de positrones (PET), cateterismo cardiaco y angiografía coronaria así como mediante los recientes aparatos de diagnóstico bioenergético.

   Insuficiencia cardiaca congestiva.
Se habla de insuficiencia cardiaca cuando la cantidad de sangre por minuto que bombea el corazón no es suficiente para satisfacer al organismo de oxígeno y nutrientes. Puede ser grave.

   Insuficiencia cardiaca o fallo cardiaco.
Se denomina así a la disminución de la fuerza motriz del corazón que es incapaz por ello de llevar a cabo su trabajo adecuadamente. Puede deberse a infartos de miocardio previos, insuficiencia mitral aguda o rotura de cuerdas tendíneas que incapacitan a los ventrículos para mantener una circulación adecuada. Cuando el gasto cardiaco es inferior al normal y la presión arterial sistólica es baja se produce una ineficaz circulación que cursa con áreas cianóticas que, presionadas, evidencian una falta de circulación. Cuando la insuficiencia cardiaca es producida por una patología cardiaca grave tiende a la progresión requiriendo una importante intervención terapéutica.

   Miocardiopatías.
Hablamos de un trastorno progresivo que altera la estructura o perjudica el funcionamiento de la pared muscular de los ventrículos. Puede ser de tres tipos:

    -Miocardiopatía congestiva dilatada.
Agrupa una serie de trastornos cardíacos en los que los ventrículos se agrandan pero no son capaces de bombear la sangre suficiente por lo que se produce una insuficiencia cardiaca.
    -Miocardiopatía hipertrófica.
Grupo de trastornos que se caracterizan por el engrosamiento de las paredes de los ventrículos.
    -Miocardiopatía restrictiva.
Grupo de trastornos debidos a la rigidez de las paredes ventriculares -no necesariamente engrosadas- lo que impide el llenado normal de sangre.

   Valvulopatías.
Se denomina así al mal funcionamiento de las válvulas cardiacas. Suele deberse a que se escapa sangre de ellas -y entonces se habla de regurgitación o insuficiencia valvular- o a que no se abran adecuadamente -y en tal caso se habla de estenosis valvular-. Otros problemas que pueden originarse son la insuficiencia de la válvula -no cierran bien las válvulas-, la estenosis de la válvula -se estrechan-, el prolapso de la válvula mitral -se produce por una protusión de las valvas hacia el interior de la aurícula izquierda durante la contracción- o regurgitación de la válvula aórtica -es el reflujo de sangre que se produce a través de la válvula por insuficiencia o incompetencia de la aorta.

   Endocarditis.
Se llama así al problema que crea la inflamación del revestimiento interior liso del corazón (endocardio), normalmente a causa de una infección bacteriana. Cuando no se debe a una infección se caracteriza por la formación de coágulos de sangre en las válvulas lesionadas.


   Enfermedades del pericardio.
El pericardio es un saco de doble capa -flexible y extensible- que envuelve al corazón y entre las cuales hay un líquido lubricante que permite que se deslicen una sobre otra. A veces se inflama de forma puntual y súbita que cursa con dolor -pericarditis aguda- provocando el derrame de líquido y productos de la sangre -fibrina, linfocitos y leucocitos- en el espacio pericárdico-; cuando el problema persiste en el tiempo se habla de pericarditis crónica.


   Enfermedades de las arterias coronarias.
Se caracterizan por la acumulación de grasa en las células que revisten las paredes de las dos principales arterias formando en ellas las denominadas placas o ateromas, obstáculos que impiden el correcto fluir de la sangre. Cuando son muy grandes a veces se fragmentan y circulan libres por la sangre y en otras ocasiones forman pequeños coágulos. Al estrechamiento de las arterias se le denomina aterosclerosis. Los problemas mencionados pueden dar lugar, obviamente, a distintas patologías:

    -La angina de pecho.
Se caracteriza por una sensación de presión en el pecho -que a veces duele- cuando el corazón no recibe suficiente oxígeno. De dice que es una angina variante cuando es provocada por un espasmo de las grandes arterias coronarias y aparece aunque no se haya hecho esfuerzo físico previamente. Y se denomina angina inestable cuando el patrón de los síntomas cambian cada poco tiempo. Es señal de un problema de mayor riesgo.
    -El infarto agudo de miocardio.
Se produce cuando el flujo de sangre que llega al corazón se ve muy reducido o, sencillamente, se interrumpe de forma brusca. Puede provocar la destrucción irreversible de parte del músculo o, incluso, la muerte.

   Arritmias.
Son alteraciones en el ritmo y frecuencia normales del corazón. Y pueden ser de varios tipos. Siguiendo el conocido Manual Merck podríamos resumirlo así:

    -Extrasístoles auriculares.
Se trata de un latido cardiaco causado por una activación eléctrica de las aurículas entes de un latido normal.
    -Taquicardia auricular paroxística.
Se denomina así a una frecuencia cardiaca uniforme y rápida (de 160 a 200 latidos por minuto) que se inicia en las aurículas y aparece repentinamente.
    -Fibrilación y flúter auricular.
Son impulsos eléctricos muy rápidos que producen una contracción auricular extremadamente veloz haciendo que el ventrículo se contraiga de forma más rápida pero menos eficiente de lo que cabría esperar.
    -El Sïndrome de Wolff-Parkinson-White.
Se denomina así a una arritmia en la que los impulsos eléctricos son conducidos a lo largo de una vía accesoria desde las aurículas a los ventrículos. provocando taquicardia.
    -Extrasístoles auriculares.
SSe trata del latido cardiaco causado por una activación eléctrica de los ventrículos antes de un latido normal.
    -Taquicardia ventricular.
Se denomina así al ritmo ventricular que supera los 120 latidos por minuto.
    -Fibrilación ventricular.
Se trata de una serie de descoordinada y potencialmente mortal de contracciones ventriculares ineficaces muy rápidas causadas por múltiples impulsos eléctricos caóticos.
    -Bloqueo cardiaco.
Se denomina así al retraso en la condición eléctrica a través del nódulo auriculoventricular que se encuentra situado entre las aurículas y los ventrículos.
    -Enfermedad del nodo sinusal.
Es el nombre que se da a una amplia variedad de anomalías en el funcionamiento del marcapasos natural.

Termino esta introducción aclarando que las mencionadas no son las únicas enfermedades cardiovasculares. También se producen, entre otras, las llamadas enfermedades de las arterias periféricas, los aneurismas de aorta, los distintos trastornos linfáticos y de las venas (trombosis, flebitis, varices, fístulas, linfedemas y lipedemas), etc.


PREVENCIÓN
Como el lector supondrá tras la breve pero extensa relación anterior más vale prevenir en el caso de las patologías cardiacas. Y ello pasa inevitablemente por observar con atención los factores de riesgo ya que, en la mayoría de los casos, proporcionan una inestimable franja de seguridad. Y estos factores son la obesidad, la falta de ejercicio físico, el estrés el tabaco, la contaminación ambiental, la insuficiente ingesta de agua, el consumo de alcohol y, quizás, el más importante: una dieta pobre en frutas, verduras, cereales y frutos secos. Porque está demostrado que la dieta adecuada, el ejercicio moderado y un descanso suficientemente reparador son los ejes fundamentales para prevenir las patologías cardiacas. No está de más, en todo caso, añadir que este grupo de enfermedades está casi restringido a las sociedades occidentales industrializadas. Y una de las razones dietéticas se encuentra en el alto consumo de grasas saturadas animales y en la carencia de nutrientes ortomoleculares en la alimentación.

RECOMENDACIONES GENERALES Y OBJETIVOS DIETÉTICOS
   Evitar el estrés.
   Evitar la obesidad.
   Realizar ejercicio físico adecuado.
   Eliminar el tabaco.
   Restringir la ingesta de excitantes como el café.
   Eliminar toda sustancia tóxica que pueda interferir en la actividad celular normal.
   No ingerir comida basura, precocinada, congelada, etc.
   Evitar las grasas saturadas y "trans".
   Reducir o evitar el consumo de azúcar y harinas refinadas.
   Reducir o eliminar la ingesta de bebidas alcohólicas, gaseosas o estimulantes.
   Evitar el consumo de excitantes, drogas, tabaco, etc.
   No utilizar agua clorada.
   Incrementar el consumo de frutas y vegetales crudos de forma que su consumo sea diario.
   Cambiar los cereales refinados por integrales.
   Limitar la ingesta de sal.

ALIMENTOS MÁS ADECUADOS
   Agua. Beba diariamente no menos de dos litros de agua lo más pura posible.
   Frutas y verduras. Es importante que la dieta contenga ambos elementos en dosis importantes y de forma diaria, sobre todo de alimentos crudos.
   Pescados (especialmente los azules). Son ricos en ácidos grasos omega-3 y ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos. Además bloquean el proceso de agregación plaquetaria, aumentan el flujo de sangre y bloquean el daño causado a las células por los radicales libres.
   Ajo. Es un antiagregante plaquetario natural y un tónico cardiaco.
   Frutos secos. Son ricos en grasas monoinsaturadas con actividad sobre el exceso de colesterol. Además son ricas en vitamina E y otros antioxidantes.
   Aceite de oliva. Rico en ácidos grasos monoinsaturados, que regulan los niveles de colesterol y triglicéridos.
   Uvas (especialmente el aceite elaborado con sus semillas). Contienen resveratrol, sustancia con probada actividad sobre las arterias coronarias mejorando su capacidad.
   Cebolla. Se trata de un fluidificante natural de la sangre.

COMPLEMENTOS ÚTILES
   Vitamina C. Absolutamente fundamental. La concentración plasmática de esta vitamina se halla inversamente relacionada con la aparición de enfermedades cardiovasculares. Posee, junto con la vitamina E, una clara actividad hipotensora. Además mejora la función endotelial y reduce el cierre precoz de la válvula aórtica que se produce en la insuficiencia cardiaca congestiva. La vitamina C mejora también la disfunción endotelial de las arterias coronarias en los fumadores crónicos ya que impide la eliminación de óxido nítrico. Y reduce los niveles de colesterol en la placa arterial con igual o mayor eficacia que las estaninas.
Asimismo es capaz de disminuir la estenosis coronaria, impide la oxidación del colesterol LDL y disminuye la posibilidad de formación de trombos además de evitar la oxidación celular.
   Vitamina E. Junto con la vitamina C retarda la progresión de la arteriosclerosis del trasplante evitando el remodelado arterial y el crecimiento de la placa. También impide la oxidación del colesterol LDL. Se trata de un vasodilatador capilar que proporciona desviaciones alrededor de cualquier punto de bloqueo vascular.
Cuando una persona sobrevive a un infarto de miocardio y el tejido falto de oxígeno muere esta vitamina estimula la formación de otro, de carácter cicatrizante, que actúa como un parche para impedir que se produzca ruptura en la zona infartada. Cuando las cicatrices son amplias se producen deformidades debido a su fuerza contractiva la cual debilita todavía más el corazón. Pues bien, la vitamina E ayuda a la recuperación del infarto minimizando la muerte del tejido cardiaco y reduciendo la amplitud de la zona cicatrizada. También impide la producción de tromboxano A2 por parte de las plaquetas, bloquea el peróxido de hidrógeno e impide la agregación plaquetaria.
Los doctores Wilfrid E. Shute y Evan Shute -fundadores del Shute Institute of London de Ontario (Canadá)- han subrayado en múltiples ocasiones que la vitamina E es una antitrombina natural, la única sustancia orgánica que impide los coágulos en la sangre y normaliza el tiempo de coagulación en lugar de interferir en éste.
   Vitamina B6. Cuando hay déficit de B6, la homocisteína -sustancia tóxica que se produce durante la metabolización de las proteínas- no puede transformase en cistationina y se mantiene en sangre. Y cuando eso sucede el riesgo de enfermedad cardiaca aumenta considerablemente si no se consigue expulsar.
   Cartinina. Este aminoácido proporciona energía al músculo cardiaco y reduce los niveles de colesterol y triglicéridos.
   Coenzima Q-10: La coenzima Q-10 -también conocida como ubiquinona- es un componente esencial de la mitocondria donde desempeña un papel fundamental en la producción de energía. De ahí que sea responsable del mantenimiento del ritmo la coordinación y la fuerza del latido cardiaco. Ha mostrado eficacia en la miocardiopatía, la insuficiencia cardíaca congestiva, la cardiopatía isquémica, el prolapso de válvula mitral, las arritmias y la hipertensión.
   Calcio-magnesio. El calcio ayuda a la contracción del músculo cardiaco y el magnesio a la relajación. Es el responsable de la transformación de la L-arginina en L-citrulina y ésta en el óxido nítrico, un potente y necesario vasodilatador.
   Bromelina. Se trata de una enzima proteolítica que inhibe la agregación plaquetaria.
   Ácido fólico. Ayuda a controlar los niveles de homocisteína en sangre.
   Ácidos grasos omega-3. Son eficaces para tratar la hipercolesterolemia, la trigliceridemia, la arritmia, la angina de pecho y la hipertensión.
   Ácido lipoico. Previene las cardiopatías ya que reduce el nivel de colesterol de forma considerable. Además protege de la oxidación a otros nutrientes.
   Proantocianidinas oligoméricas. Estos flavonoides protegen a la vitamina C y ayudan a la misma a atravesar a membrana plasmática de la célula. Además previenen las enfermedades cardiacas.
   Compuestos azufrados. Tienen una actividad protectora en la patología cardiaca ya que mejoran la circulación, tienen capacidad regeneradora de las arterias, reducen los niveles de colesterol y reducen el daño que causan los radicales libres a nivel vascular.
   L-Cisteína. La mejor forma es utilizarlo en forma de NAC (N-acetil L-cisteína). Impide la oxidación del colesterol LDL y reduce los niveles de lipoproteína A, sustancia cuya presencia comporta mayor riesgo que el colesterol.
   L-lisina. Es capaz de mantener en óptimas condiciones el tejido que forma las paredes de las arterias.
   L-prolina. Por su participación en la producción de colágeno es importante para mantener la estructura arterial en buenas condiciones.
   Taurina y Trimetilglicina. Son normalizadotes de la función cardiaca y ayudan a reducir los niveles de homocisteína.
Cabe añadir que además de las mencionadas también son útiles sustancias como el cobre el inositol, los picnogenoles (un tipo de bioflavonoides), los betacarotenos (provitamina A), las vitaminas D y H (biotina) y algunas otras del grupo B (además de la B6 cumplen un papel importante las B1, B2, B3, B5, B9 y B12). De ahí que una cápsula diaria conteniendo todas las vitaminas del complejo B y una de aminoácidos pueda ser en muchos casos una buena idea.



La Medicina Ortomolecular se basa en el convencimiento de que si al organismo se le proporcionan los micronutrientes necesarios para su correcto funcionamiento muchas de las llamadas enfermedades no se manifestarían. Por tanto, es preciso asegurarse de que contamos con ellos en la proporción y cantidad adecuadas. Una sección elaborada por el Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular.

Las personas interesadas en contactar con José Ramón Llorente o la Sociedad Española de Nutrición Ortomolecular pueden llamar al 96 392 41 66.
 


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